SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 22- Decepcionante
Aiken se quedó mirando al rubio que posaba en aquel momento. Era
el chico que había visto en aquella foto que tenía su madre. Ya
llevaba horas allí cambiándose de ropa y aguantando cuatro cambios
de peinado. Su madre le había reñido por el morado en el abdomen
además. No estaba de humor, pero aquel chico seguía gustándole físicamente.
Observó cómo se quitaba la camiseta para posar en bañador y sintió
cómo se ponía rojo a más no poder, haciendo que el chico que lo
maquillaba se riese. –Pues ahora tienes que ir a posar con él…-
le aclaró haciendo que Aiken lo mirase casi con cara de susto.
-¿De veras?
-Sí… de veras…- le dio un traje de neopreno para que se lo pusiera
y se rió de nuevo.
-Vale- contestó decidido aún así para confusión del maquillador.
- ¿Así está bien? – preguntó Kiken posando una vez más y girándose
al ver al chico que se acercaba con semejante cara de seriedad.
Lo cierto es que no estaba mal hacer aquello, no necesitaba el dinero,
pero era algo distinto, algo que lo divertía y por ende, otra de
esas cosas que no pensaba decirle a nadie. – Mucho gusto, me llamo
Kiken – extendió su mano observándolo y preguntándose si le pasaba
algo.
El chico le dio la mano enrojeciendo más y sin saber cómo se llamaba
de pronto aunque seguía dándole la mano.
-Y tú te llamas Aiken…hijo- la chica tras la cámara se rió y el
chico le echó una mirada fulminante.
-Mucho gusto…- dijo después de todo, soltándole la mano al fin
y sujetando la tabla de surf con una mano y la cintura del chico
con la otra como le habían mandado.
-Mirad al mar…- les pidió aunque no había ningún mar allí pero
le gustaba la cara de su hijo cuando se ponía a mirar al infinito.
–Esperad un momento… tengo que hacer unas llamadas que no sé por
qué no llega la modelo esa… Tomas algo mientras tanto…
- Sí, gracias... – Kiken asintió, separándose un poco del otro
chico que se había quedado sujeto a él por alguna razón. - ¿Vienes
a menudo? No te vi la otra vez...
-Sí, estaba… aunque yo tampoco te había visto antes…mi madre es
la fotógrafa… por eso vengo bastante…- se sentó al lado del chico
aquel, en una tumbona del mismo decorado, sin dejar de mirarlo intrigado
y un poco nervioso. No le gustaba hablar, pero a la vez quería hacerlo,
era una de las pocas veces que alguien le despertaba algún tipo
de interés sexual. –Tienes un cuerpo increíble… tengo varias fotos
tuyas- le confesó igual de serio y rojo que antes. Lo cierto es
que si lo hacía, era porque lo admiraba en cierto modo, pero ahora
le parecía que sonaba como si tratase de ligar con él. Le daba igual,
no era lo mismo ahí que en el colegio, allí nadie lo conocía, sólo
era un modelo más.
- Oh, ¿eres...? – empezó a preguntar, deteniéndose. Después de
todo era el hijo de la fotógrafa, no era igual que en cualquier
otro lado. Aunque aquello lo ponía algo nervioso. – Gracias. – le
sonrió, de igual manera. No tenía motivos para ser grosero.
-No soy gay- el chico lo miró intrigado por su reacción. ¿Tenía
miedo de que lo violase o algo así? –Sólo me pareciste atractivo,
también tengo fotos de la modelo que tiene que posar con nosotros…
pero no querría tener el cuerpo como ella claro…- sonrió levemente,
aún nervioso y enrojeciendo un poco.
Kiken se rió, más relajado y algo avergonzado de haberlo malentendido.
– No, supongo que no, pero tú ya tienes un buen cuerpo, con tu altura...
¿Cuántos años tienes?
-dieciocho…y no soy bajo… - suspiró levemente, mirando a otro lado
y pensando que todos le decían que era bajo. Se preguntaba si era
porque parecía más mayor que los demás chicos de su edad. –Tú eres
alto… ya leí que tienes 17 años en la revista… y que haces natación…
- sonrió levemente, mirándolo –y se nota…. yo no sé nadar…
- ¿No? Qué mal.... Es lo mejor del mundo... – sonrió, un poco ensimismado
y luego mirándolo. – Bueno, aunque supongo que no para todos. Y
no quise decir que fueras bajo, en realidad... eres bastante alto
para tener dieciocho ¿no?
-No estoy seguro… no me preocupa mucho mi aspecto… Si tengo el
pelo teñido es por mi madre… le gusta jugar a las ropitas conmigo…-
sonrió levemente, enrojeciendo un poco. –Aunque el piercing sí me
lo puse yo porque quería… quería saber si dolía… pero no… casi no
me enteré… - lo miró atentamente, preguntándose a qué instituto
iría y si no sería uno de esos pijos prepotentes, se lo había parecido…
por un momento antes.
- Yo no me haría algo así... jamás... No soporto el dolor. – comentó
y pensando para sus adentros “y además ya me imagino cómo me mirarían”
– De todos modos, deberías escuchar a tu madre, tiene buen ojo...
Te queda bien ese color.
-Ya la escucho… es imposible no hacerlo… créeme…- se rió con suavidad,
cruzando los brazos sobre sus propias rodillas, mirando su cuerpo
simplemente porque lo admiraba. -¿Tienes novia?
- No... para nada... – sonrió, un poco nervioso por su manera tan
rápida de contestar. – No es que no tenga candidatas, pero... no
sé, supongo que debo concentrarme en estudiar por el momento. Eso
y la natación... ¿Y tú? ¿Tienes novia?
-No me interesa…- sonrió levemente sin dejar de observarlo. –Creí
que serías muy popular y tendrías novia… ya sabes… ¿estudias aquí
cerca?
- Pero sí soy popular, ¿eh? No creas que soy un loser o algo así...
– sonrió, aclarando inmediatamente. – Sí, a algunas cuadras de aquí.
Tu madre me contactó en la entrada de mi colegio.
-No… no pensaba eso… sería difícil con ese aspecto ¿no?- se quedó
rojo, tan rojo que sentía que le quemaba la cara. –No sé qué es
un loser para ti… ¿uno de esos pijos que sólo piensan en sí mismos?-
se levantó y se fue a beber del botellín de agua de su madre, que
para el caso le era lo mismo.
- Pues, sólo pensar en ti mismo, es bastante malo. Pero me refería
a esos chicos que no saben ni donde están parados, ni se preocupan
por su futuro. Ya sabes... con esas pintas... – le comentó, deteniéndose
y pensando en su piercing. No quería ofenderlo tampoco.
-Yo soy así…- lo miró de soslayo sintiéndose bastante mal en realidad
-¿Y sabes?- se abrió la cremallera del traje de neopreno enrojeciendo
y mostrándole los hematomas que tenía por el estómago y en las costillas.
–Esto es lo que me han hecho hoy en clase… la élite… ¿sabes? Y ¿sabes?
A nosotros tampoco nos gusta el dolor…- se quedó donde estaba, tragando
un poco de saliva. –La verdad es que sí que me gustabas… pero ya
no… así que tranquilo…
El rubio se le quedó mirando como anonadado, sin saber ni qué decir.
No se esperaba eso. Finalmente disculpándose como podía. – Lo siento,
no quise ofenderte... Y tampoco es algo que haga... ir por ahí golpeando
gente.
-No… bueno es igual… es sólo que resultaste decepcionante…- bebió
un poco más sin saber muy bien de dónde estaba sacando las fuerzas
para decirle aquello, sólo quería que viera que los demás también
tenían sentimientos aunque fueran feos… o raros… o lo que fuera.
Kiken permaneció en silencio, lastimado, aunque ese chico fuera
un extraño. Jamás alguien le había dicho que fuera decepcionante,
ni le habían hablado de semejante manera. Era como si le hubieran
dado una bofetada súbitamente.
La fotógrafa entró de nuevo, acompañada de la chica vestida en
bikini, disculpándose por la tardanza y los problemas que había
tenido. –Hola, Aiken…- sonrió levemente besándole la mejilla y dejándolo
más rojo aún, eso sí le había cortado el trauma.
-Venga… ¡que ya es tarde! ¡Tardísimo! – se quejó la mujer empujando
un poco a su hijo.
Kiken se enderezó, saludando a la chica, y colocándose de nuevo,
aunque sin muchos deseos, la verdad. Suponía que no servía para
modelo, no era muy profesional, pero el chico lo había dejado golpeado.
-A ver… no tengáis esa cara… es una chica muy guapa… parece que
estáis en un funeral… estamos en la playa…

Continua leyendo!
|