.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi


Capítulo 21- Black Lips, I Love You

- ¿Ves? Este... dice que todo lo malo que piense la persona, se le regresará... – se rió, mostrándole un hechizo a Akuba, ahora que estaban en su casa. El chico tirado boca abajo sobre la cama del otro, revisando el libro.

Akuba se rió, sacudiendo la ceniza en el vaso del que había estado bebiendo antes. -¿Y qué se necesita para ese?

- Incienso... hum... velas negras... y siempre se necesita algo de la persona, en este caso... algo que haya escrito. – le sonrió, mirándolo.

-Seguro que tu hermano tiene algo que haya escrito Togashi…- se acostó de medio lado frente a él, apoyándose en una mano y mirando el libro, pasando las páginas por encima para leer los encabezamientos. -¿Para que se parta un miembro?... Qué sádico…

- ¿Qué? ¿Crees que ellos no lo harían? – lo miró serio, sonriendo luego. – de todas maneras es más para desahogarnos... no pasa nada.

-Ya… pero suena mal… ¿crees que ellos llegarían tan lejos? Se me hace difícil pensar que alguien pueda ser tan cabrón… - lo miró a los ojos, sabía que estaba muy cabreado, no era para menos. Él siempre se tomaba las cosas más a la ligera, pero también era obvio que a los demás les afectaba en mayor grado.

- ¿Crees que yo lo soy? – suspiró, bajando la cabeza entre sus brazos. – Sí, creo que lo harían, ya te lo dije... Ese Togashi sobre todo... No sé, tal vez esté haciendo estupideces.

-¿Tú? No… tú sólo estás harto… es normal… mira, hagamos esto…- el moreno se giró un poco, pasándole una mano por la espalda y usando el otro dedo para señalarle en el libro. –Fracaso…

- Vale, suena bien... Quisiera ver a Asakura volverse loco con esto... – se rió, mirándolo. – Necesitamos una foto...

-Debo tener una…- el moreno se levantó para buscar su anuario y se sentó en la cama. Abriéndolo y revisando las páginas, sacándose una navajita del bolsillo y cortando la fotografía de Asakura. –Probemos con la locaza primero…
- Bien... – se rió tomando la foto y sacando algunas cosas que habían comprado antes, encendiendo las velas. - ¿Tienes un plato hondo o algo? Porque creo que si no, te dejaré la cama mojada. – se rió.

-Voy…- sonrió y se fue a la cocina algo más serio. No se le habría ocurrido ni loco hacer algo así de no ser porque le gustaba Hikaru, aquello le ponía la carne de gallina. Cerró la puerta y corrió el pestillo por si llegaba su abuela y apoyó el plato en la cama. –Listo…

- Bien... – le sonrió, colocando la foto en el plato y sacando una cinta roja atando la foto un poco y vertiendo un líquido transparente por encima. Hum... tú lee esto. – le pasó el libro con el encantamiento, deseando que participase también.

-Vale… me da vergüenza… me siento shamánico…- se rió además de rojo, sintiendo de nuevo que se le ponían los pelos de punta. Aún así repitió las palabras del libro tres veces como allí decía, secretamente deseando que no funcionara, no porque no los odiase… si no porque le daba miedo… extrañamente.

- Bien... ya está. Ahora hay que guardar esa foto en un lugar seguro y ya. – se rió, mirándolo luego. – No tienes miedo ¿o sí? No es nada... He hecho cosas así miles de veces y sigo vivo.

-No… sólo me da un poco de mal rollo por esas cosas de que los hechizos se te pueden volver contra ti… y qué sé yo… cosas que he leído o visto en películas…- Cogió la foto y abrió uno de sus armarios, guardándola en la parte de arriba de este. -¿No te da un poco de miedo a ti?- cerró el armario y apagó la luz, dejando sólo la que entraba de la calle.

- No, ya mi vida es bastante mierda... – susurró, bajando la mirada. – Lo siento, creí que sería divertido. No quería asustarte ni nada...

-Oye no te pongas así… es mi primera vez… normal que me dé mal royo… e igual fue divertido… y si funciona y empieza a suspender todo… nos reiremos lo nuestro…- se acercó a la cama y se subió sobre él, aprovechando que estaba acostado de espaldas. Lo abrazó aguantándose el peso con las rodillas y el otro brazo. –Además… esto me gusta de ti…

- ¿Que puedes aplastarme? – se rió, sin moverse. – Esto... todo el mundo se asusta. Es lo normal, supongo que soy extraño.

-Me gusta que seas extraño… y también poder aplastarte…- se rió nervioso, preguntándose por qué no se volteaba de cara a él. –Eh… ¿te gustó tu primer beso?

- Me encantó. – sonrió girándose por fin, para observarlo en aquella penumbra. – Nunca me había enamorado antes...

-Yo tampoco…- se rió por lo fuerte que había sonado escucharlo de ese modo. –Enamorado ¿eh?... – lo besó superficialmente y luego de forma más profunda, cerrando los ojos y ahora sí dejando su peso caer un poco sobre el chico. Acariciándole la cintura porque no estaba muy seguro de atreverse con más -¿Hay hechizos de sexo?

- Sí los hay... ¿por qué? ¿Quieres que sea una fiera en la cama? – se rió, preguntándose si no iba a pensar que era demasiado extraño de todos modos, cuando lo conociera más.

-No… estaba pensando en hacerle uno de esos a alguien para que vaya toda la mañana empinado y no pueda ni levantarse de la silla... - se rió y observó sus labios tocándolos con un dedo para dibujarlos. –Píntate los labios de negro…

- Como tú desees... – sonrió, besándolo y estirando un brazo para buscar en su mochila, sacando el labial y pintándose los labios mientras lo miraba a los ojos. - ¿Te gusta así?

-Sí…- respiró con fuerza excitado aunque ni él sabía que le iba ese rollo antes de conocerlo a él, sonriendo levemente y lamiéndole los labios, besándolo de nuevo sin dejar de observarlo, lamiéndole el cuello después y mordiéndole con suavidad mientras deslizaba la mano por su espalda bajo la camisa del uniforme. –Ni siquiera había pensado antes en esto…- deslizó un dedo por el labial, manchándose un poco –pero en ti… me gusta mucho…

- Akuba... – Hikaru lo besó con suavidad, cerrando los ojos. Lo cierto es que lo hacía sentir muy bien, como nadie más lo había hecho sentir antes. – Akuba... a mí me gustan los chicos malos... como tú. – lo miró a los ojos, sonriendo, por molestarlo un poco, y subiendo una pierna contra la suya.

-Tú eres más malo que yo…- sonrió y bajó la mano a sus nalgas, apretándolas con fuerza y aplastando su sexo contra el muslo del chico, sintiendo cómo sólo eso lo hacía erguirse más. –Tengo ganas de verte sin el uniforme…

- Tengo ganas de que lo hagas... – murmuró, apretándose contra él, excitado, pensando en que tal vez debían controlarse, pero no encontraba una buena razón.

El moreno lo miró a los ojos y le subió el jersey y la camisa por encima de la cabeza, pasándole la mano por el pecho y rozándole los pezones con los dedos, notando cómo se endurecían -¿Te gusta?- le preguntó, no muy seguro aunque a él sí le estaba gustando tocárselos.

- Sí... – jadeó, más excitado, con los brazos hacia atrás por la camisa. Lo cierto es que sentía que lo quemaba con sus dedos. Se relamió los labios, sin preocuparse del labial, ahora un poco corrido por el beso.

Akuba tragó saliva al ver su rostro y le lamió un pezón, dibujándolo con la punta de la lengua y succionándolo, estirando de él y sujetándolo entre los dientes mientras su mano le masajeaba las nalgas, apretándolas con fuerza –Tienes un pedazo de cachas…- se rió jadeante, apretándolas más.

Hikaru se rió, observándolo y jadeando un poco. – Y yo amo tu lengua... me pregunto qué tan larga será...

-Cerdo…- se rió, excitándose, subiéndose sobre él mejor y apretando su sexo contra el del chico, tocándole de nuevo los pezones, nervioso, sacando la lengua todo lo que podía y empujándola en su boca, estremeciéndose al notar cómo la succionaba.

Hikaru cerró los ojos, deshaciéndose por fin de la camisa para abrazarlo con fuerza, succionando su lengua todo lo que podía, sintiendo su sabor, su cuerpo contra el suyo, respirando agitado.

Akuba, comenzó a lamer la suya, llevándola hacia su boca y succionándola. Le ardía todo el cuerpo, incluso la cara. Se frotó más contra él con algo de urgencia, cerrando los ojos y sujetando de nuevo sus nalgas con la mano, sentía el sudor en la nuca incluso. Si no fuera porque estaba aguantándose, se hubiera corrido incluso con su sexo apretado por el pantalón.

Hikaru bajó las manos a sus nalgas apretándolo contra él, frotándose de igual manera, su sexo caliente contra la ropa. Jamás había estado más excitado en su vida. Metió las manos por debajo del pantalón de Akuba apretándolo más.

El chico metió la mano también por dentro del pantalón de Hikaru, rozando la tela de la ropa interior y tratando de apartarla un poco para sentir su piel, pero estaba demasiado nervioso. Se separó apenas unos milímetros de sus labios, mirándolo a los ojos y volviendo a su boca, sintiendo el sabor y olor del labial, le excitaba… y mucho. Cerró los ojos y lo sujetó más fuerte contra él, succionando su lengua con más pasión y jadeando en su boca, corriéndose sin poder evitarlo y apretándose, rozándose con más fuerza contra el sexo de Hikaru.

- Akuba... – Hikaru sonrió al sentir la calidez que lo humedecía aún a través de la ropa del chico, y tomó su mano, bajándose un poco la ropa interior para que tocase su sexo caliente y erguido.

-No te rías…- sonrió él mismo aunque estaba muerto de vergüenza y nervioso a la vez, mirando abajo entre ellos aunque estaba demasiado oscuro casi para ver nada. Acarició su sexo con suavidad, apretándolo después y observando la reacción en su rostro mientras lo masajeada, no se lo podía creer… que estuviera tocando por fin el sexo de otro.

- Mhmm... Akuba... – jadeó el chico estremeciéndose bajo su toque, su sexo pulsando como nunca, finalmente corriéndose también, gimiendo un poco y mordiéndose un dedo para no hacer ruido. Sonrió, a través de la mordida, contento, casi riéndose, y acercando su rostro luego para besarlo.

-Eh…- el moreno sonrió, preguntándose a qué venía tanta risa y besándolo con suavidad mientras aún acariciaba su sexo aunque sólo con los dedos porque no quería dejar de tocarlo. Le bajó la mano a los testículos, acariciándoselos y apretándolos un poco, finalmente rompiendo el beso y mirándolo mientras sacaba la mano de su pantalón y se limpiaba contra la cama entre reído y avergonzado. –Espera que te doy algo para limpiarte… ya me arruiné el uniforme que me quedaba…

- Lo siento... ya me redimiré por mis actos... – se rió, igual, estirándose sobre la cama. – No te demores mucho...

-Procura no redimirte…- se rió y sacó una camiseta que usaba para dormir del cajón. –Es igual, usamos esto…- lo limpió él mismo para tener esa excusa y sobarlo un poco más y luego se abrió el pantalón, limpiándose él mismo un poco, aunque lo que quería era cambiarse. –Me voy a cambiar… para acompañarte a casa después…

- Está bien, gracias... – sonrió, observándolo y preguntándose si sería buena idea. – Estás seguro, ¿no? Y... – se sonrojó un poco, sonriendo de nuevo. - .... eso ¿no te pesa cuando nadas?

-No… - se quedó rojo y cogió los mismos jeans del día anterior para ponérselos. -Yo soy más grande que ella… aunque a veces la uso de ancla- se rió y luego se sentó a su lado de nuevo mientras se cerraba los pantalones, besándolo –Y estoy seguro…No creo que vuelva a pegarme… a no ser que le cuentes lo que pasó… - se rió rozando la nariz con la suya levemente y estirándose después en el colchón. –En realidad, deberías haber visto su cara de shock cuando nos pegamos… creo que no quería hacerlo… fue… un arranque… Yo no le tengo tanta manía a él… me hace un poco de gracia… no sé en qué mundo vive…

- Sí, ¿verdad? – se rió el chico apoyando la cabeza en sus piernas con pereza. – Pero sigue sin hacerme gracia que te haya golpeado, no se justifica. Y aún pienso hablar con él. Tiene... tiene que comprender... – bajó la voz preocupado en realidad.

-Lo hará…- le aseguró aunque no estaba tan convencido, sólo hablaba por experiencia con su familia. Le pasó la mano por el cabello con suavidad, jugando con las hebras negras y deslizando los dedos por su mejilla. Estaba blandita y suave, no como la suya. –Yo también lo golpeé… me quedé muy a gusto además…

- ¿Lo golpeaste? –suponía que no debía hacerlo pero el chico se empezó a reír al imaginarse la cara de su hermano. Si ni siquiera soportaba que le dieran una bofetadilla de broma, enseguida se iba a revisar al baño. – Lo siento... sé que no es gracioso... no soy buen hermano...

-Sí, sí lo fue… - se rió. Se sentó en la cama y le pasó la mano por los hombros, observándolo aunque seguían sin encender la luz, era cómodo estar en penumbras, le gustaba –Eres un buen hermano… eso es lo que hacen los hermanos… además, no fue para tanto… sólo le partí el labio…

- ¿Los hermanos se ríen cuando le pegan al otro? – lo miró, aún sonriendo y sintiéndose estúpido de tanto sonreír. – Dios, me pregunto cómo habrá explicado eso... no puede decir la verdad, lo conozco. Bueno, tal vez no sea tan malo...

-No lo sé… habrá dicho que se golpeó con algo… como yo a mi abuela y a ti…- se rió con suavidad y le pasó un dedo limpiándole el labial negro que le quedaba en la mejilla. –Y no sé… yo me reía cuando los de la obra se pegan con alguien y luego vienen con el ojo negro…- se rió.

- Pero eres un maldito... Y eso me gusta... – le sonrió alzando la mirada y observándolo directamente. – Una cosa, Akuba, sé que lo hiciste por proteger mis sentimientos, pero no vuelvas a mentirme. No soy tan delicado.

-¿No? A mí me lo pareces… qué pena… porque eso me gustaba…- sonrió levemente, diferente a como lo había hecho hasta ahora y consciente de que el chico no estaba siendo muy sincero. Lo giró un poco y tiró de él para subirlo sobre su cuerpo. –Me gusta cómo eres… pero no volveré a mentirte… aunque seas delicado…

- Gracias... Y vale, seré delicado, pero no débil – le acarició la mejilla con una mano, besándolo con suavidad. – Pero no quiero que me ocultes cosas. He estado solo por mucho tiempo, y creo que tú también. Y ahora... ahora somos los dos juntos.

-Lo sé… no me riñas o pensaré que en algo sí os parecéis aparte de en la cara, tu hermano y tú…- se rió burlándose para que no se lo tomara tan a pecho. –Además… ya viste que no me aguanté nada… miento patético…

- Mejor para mí. Y no me parezco a mi hermano – protestó, como ofendido, aunque no realmente.

-Yo creo que sí… al menos está bueno… no te quejes…- se rió y le pasó una mano por el pelo. –Aunque no es mi tipo para nada… - lo abrazó reído aún y decidió decírselo por fin. –Hace tiempo que llegó mi abuela… pero bueno…

- Akuba... ¿crees que nos escuchó? – le preguntó enrojeciendo un poco, y sentándose a su lado de golpe como si fuese a entrar mágicamente con sólo haberla mencionado.

-No… está más sorda que una tapia…- Akuba se rió, sentándose también un poco reído y levantándose al fin para encender la luz. –Además la puerta está cerrada con pestillo… aún así ya sabe que eres mi novio, se lo dije ayer… - se tocó un poco el pelo, notando que se ponía rojo porque parecía que le hubiese faltado el tiempo de contárselo.

- ¿Le dijiste que soy tu novio? – sonrió, aún rojo. – De todos modos, no tiene por qué asumir que hacemos nada... Soy un buen chico, ¿recuerdas?

-Sí, seguramente cree eso…- se rió y se guardó las manos en los bolsillos. –Pero sabe que yo no soy bueno nada… aunque me soltó toda una lectura sobre que te tratase con respeto y demás… como si no fuera a hacerlo…- sonrió levemente algo avergonzado de todos modos -¿No quieres que te lleve a casa? Son las nueve ya…

- No, no quiero... pero supongo que debo... – se puso de pie con pereza, poniéndose el jersey de nuevo y alborotándose el cabello más que peinándose. – Listo.

Akuba lo atrajo hacia él y lo besó profundamente de nuevo, abrazándolo con fuerza y estrujándolo un poco. –Así no tengo que quedarme con las ganas en la puerta de tu casa… aunque seguro que me quedo con las ganas igual… - se quejó.

- Pero no le pegues a mi hermano... ahora tendré que vigilar que te vayas a salvo – bromeó, pasándole la mano por el cabello.

-No…seguro que ya está en casa… todo preocupado de si te estaré mancillando…- se rió y lo llevó con él de la mano afuera. –Abuela… voy a llevar a Hikaru a casa…- le avisó aunque no la veía por ahí.

- ¡Vale! ¡Pero no vengas tarde que ya está la cena! ¡Debería quedarse a cenar!- protestó desde la planta de arriba bajando para mirar al chico – ¡Adiós Hikaru, y no le consientas! Que es un maleducado…

-Vale abuela, gracias por tus consejos…- Akuba se rió arrastrando al chico con él afuera.

- No más helado para ti... – se rió, apretando su mano y recordando cómo se habían confesado sus sentimientos tan sólo el día anterior, en ese mismo trecho. Permaneció en silencio caminando serio pero sin separarse.

-Baka…- sonrió y le apretó la mano de vuelta, pensando en lo mismo y mirándolo de soslayo.

 

 


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