SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 20- Lost in Gothland
Inari salió del club de volleyball bastante decepcionado de que
Yûsei no hubiera ido. Por una parte, lo había echado de menos y
por otra no se creía nada eso de que ellos no lo hubieran presionado.
Además, ahora no podría ir a mirar aquellas tiendas.
Lo observó a la salida del instituto y fue hasta el despacio, serio.
–Has faltado… ¿Por qué?- pregunto un poco molesto, se sentía como
si lo hubieran dejado plantado y eso era imperdonable.
- Lo siento... – lo miró avergonzado, y sin atreverse a llegar
a sus ojos. – Me he sentido mal, y además... me lastimé la mano
en gimnasia, no hubiera podido jugar de todas maneras. – se excusó,
sin querer decirle la verdad. Sólo causaría problemas para todos.
El moreno le sujetó con suavidad la mano que tenía vendada y la
mantuvo así mientras lo miraba. -¿Seguro que fue en gimnasia? Porque
entonces quiero que mañana vengas igual, también es importante ver
cómo jugamos y hay un partido… aunque yo quería que jugases…
- No soy tan bueno... – murmuró, preguntándose cómo demonios iba
a ir al día siguiente si estaba amenazado. – Tal vez debería dejarlo.
-No, no puedes dejarlo, a ti te gusta jugar al volleyball… dime
la verdad.- lo miró de soslayo, ahora aún más seguro -¿Quién te
ha dicho que deberías dejarlo?
- ¿Eh? No, nadie... – le sonrió, un poco rojo por cómo lo miraba,
lo ponía nervioso así. – Pero es que no soy tan bueno, de verdad...
-Me mientes… odio que me mientan. Estás en primer año… no deberías
ser un portento ¿no crees?- le sujetó un poco la cara para que lo
mirase a los ojos y bajó la vista a su mano, sacándole la venda
cuidadosamente –Voy a ver que te has hecho en gimnasia…
- No, espera, no creo que deberías hacer eso... – se preocupó,
pero sin detenerlo. – No quiero mentir, es sólo... No quiero problemas,
¿está bien?
-No, creí que eras valiente… - siguió mirándole la mano y observando
las heridas que tenía en la palma y sobre esta. –Esto… no te lo
has hecho en gimnasia… ¿a que no? Voy a hablar con el entrenador…
¿Quién ha sido?
- Salz y Katsuro, pero... no hagas eso. No es por mí, también molestaron
a Aiken. – negó con la cabeza, nervioso. – No quiero que le pase
nada por mi culpa.
-Pues no puedo permitir que hagan esto, Yûsei… ¿comprendes? Esto…
no está bien y no te permito abandonar el club… no sé quien es Aiken…
pero no le ocurrirá nada… Por esa regla de tres, nunca haríamos
nada… si los testigos tuvieran miedo de las represalias de los delincuentes
nadie iría a la cárcel…
- Lo sé... – bajó más la cabeza avergonzado de ser tan cobarde.
Eso no era lo que solía predicar. – Pero no puedes evitar que molesten
a Aiken, es mi amigo... va en la misma clase que yo.
-Los expulsarán por esto… ¿crees que volverán a hacer algo así
después de una expulsión?- se quedó pensando en Akuba. –Hay muy
poca gente en esta escuela a quien le importe tan poco su educación…
De todos modos… si tanto te preocupa, puedes esperar a que yo hable
con ellos y trate de hacerlos entrar en razón… mientras tanto iré
a buscarte a clase y te acompañaré al club…- se lo llevó con él
por los hombros –Si te hubieras teñido el cabello…
- No tiene nada que ver... – sonrió porque no dejaba pasar mucho
tiempo sin comentar sobre aquello. – Aiken estaba preocupado, de
que me hubieras invitado para burlarte o algo... pero sabía que
no eras así.
-Por supuesto que no…- el moreno lo miró a los ojos –Yo nunca haría
algo así… y estaba muy enfadado, creía que me habías dejado plantado…
irás al club mañana ¿verdad?
- ¿Tengo otra opción? Irás a buscarme ¿no? – le sonrió asintiendo.
– Lo lamento, en realidad me planteé el no venir a esto tampoco,
me daba vergüenza.
-Muy mal, Yûsei… no vuelvas a plantearte plantarme y mucho menos
con un motivo de tan poco peso como la vergüenza… la vergüenza no
sirve para nada ¿no te dijo tu madre eso?
- No... – se rió sin poder evitarlo. Se preguntaba si realmente
lo decía en serio. – Pero no lo haré. De todos modos, nadie me amenazó
para que no te acompañara.
-Sólo faltaría…- sonrió levemente, apartándose el cabello y tratando
de recuperar el buen humor si es que aún le quedaba algo de eso
después del día que llevaba –Y ahora… ¿vas a acompañarme a… esas
tiendas horrendas?
- No son horrendas... y sí. – asintió, más alegre. – Tenemos que
tomar el bus.
-¿Tú también te vistes así cuando no vienes a clase?- se subió
al autobús con el chico y luego se sentó a su lado, esperando a
que fuera con él y apartando su mochila.
- No... tengo algunas cosas, pero no es mi estilo realmente. Mucho
trabajo... – le sonrió, pensando que parecía un extraterrestre con
lo poco enterado que estaba.
-Mucho trabajo… disfrazarse así…- se rió cruzando los brazos bajo
el pecho y mirándolo, por alguna extraña razón le hacía pensar que
parecería uno de esos muñequitos que vendían, vestido como había
visto en aquella revista. –No comprendo por qué no podéis ser simplemente
normales…
- Soy normal... es normal ser diferente, ¿no lo sabías? – bromeó
sonriendo. – Tal vez incluso encuentres algo que te guste... No
tiene nada de malo. Creo que te verías bien.
-Qué horror…no…- le hizo un gesto con la mano como diciéndole que
ni loco. –Me sentiría ridículo… Es cierto que algunos trajes se
veían muy elaborados y hasta… “monos” pero como disfraces… no para
salir un día cualquiera… no vas a clase con jeans y camiseta ¿no?
Pues ponerse esa ropa para salir a la calle es lo mismo…
- No lo es... – se rió por su cara de espanto. – Pero es normal
que te sientas disfrazado vistiéndote como no eres. A tu hermano
le ha de suceder igual, ¿no crees?
-¿Tú crees?- lo miró de soslayo bastante serio ahora, tocándose
el labio inferior con un dedo y sintiéndose un fracaso como hermano
mayor, no lo estaba ayudando nada… -Pero no es bueno para él vestirse
como lo hace… la gente dice que es una niña… por su manía de maquillarse…
- La gente siempre va a decir cosas... ¿no? ¿Crees que debería
cambiar por eso? ¿Aunque no se sienta libre? – suspiró, mirándolo.
No conocía a su hermano de nada, pero se veía que Inari lo quería
mucho. – Me parece muy tierno que estés haciendo esto por él.
-Gracias… no sé si él lo verá del mismo modo… A veces pienso que
ojalá fuese un poco como tú… pero nunca comprende que lo hago por
él… y siempre acaba molesto conmigo… De todos modos, no me habla
desde ayer… me porté como un animal… supongo…- suspiró levemente.
Cruzándose de brazos de nuevo.
- ¿Qué hiciste? ¿Puedo saber? – le preguntó, suponiendo que le
habría gritado o algo así. A él le parecía muy agradable Inari,
y muy comprensivo, a pesar de sus ideas.
-Le prohibí estar con alguien… que le agrada…- miró por la ventana
distraídamente, tratando de guardarse los detalles aunque seguro
que aquel chico no juzgaría a su hermano, por eso ni iría contándolo
por ahí. –Y después… le pegué… al chico… no a él, claro… Supongo
que ahora él ya lo sabrá… y me odiará aún más…
- Pues sí que hiciste mal... lo siento – sonrió, por si se pasaba.
– Pero no creo que tu hermano te odie, no lo sé... sólo estará molesto
¿no? Basta con que te disculpes y le expliques. No quiero... decirte
cómo hacer las cosas, sólo es mi opinión.
Inari sonrió levemente y lo miró de soslayo. –Si no quisiera saberla,
no te habría contado esto… - abrió la mochila y le mostró la revista
que había tenido que comprar de nuevo. –Quiero encontrar esto…-
le mostró una camiseta con cortes y gasas además de alguna que otra
tachuela. –O algo parecido… se lo voy a comprar… un regalo… para
que vea que lo acepto… aunque no lo comprenda aún…
- Eso es grandioso... – sonrió emocionado como si le fueran a dar
el regalo a él. – Creo que sé donde venden cosas así... Aquí nos
bajamos. – se puso de pie sujetándose a la barra para no perder
el equilibrio e Inari lo siguió, riéndose un poco por lo entusiasmado
que se ponía con cualquier cosa.
- Vamos pues…- meneó un poco la cabeza, bajándose del bus y pensando
que era una locura comprar eso, su padre lo mataría hasta que consiguiera
darle una buena excusa. Lo miró una vez se hubieran bajado del bus,
pensando en si comentarle o no el otro “problemilla”.
- ¿Sucede algo? – le preguntó al ver que lo observaba y reacio
a avanzar sin Inari siguiéndolo.
El moreno fue a su lado y se tocó el labio inferior de nuevo, pensativo.
–Acerca de mi hermano… y no creas que es mi único tema de conversación…
pero estoy preocupado…- se echó el cabello hacia atrás sin saber
cómo empezar aquello. –Le gusta un chico…
- ¿Es gay? Eso... ¿te molesta? – le preguntó, observándolo. – Es
normal... que te preocupes por tu hermano. En realidad, no muchos
lo hacen.
-A ti todo te parece normal, Yûsei…- el moreno sonrió levemente,
alzando una ceja. –Claro que no es normal… y encima ese chico… que
no me gusta nada… es un maleducado y un burro…
- Pero si es normal... No entiendo qué tiene de malo que te guste
alguien... – murmuró, pensativo. – Si tu hermano es gay, no va a
dejar de serlo, es algo que tienes que aceptar.
-Ya… no… eso le dará demasiados problemas… como si no fuera a llegarle
con su aspecto… Al menos podría disimularlo un poco…- se giró levemente
para ver pasar a una chica y suspiró con fuerza por la pinta que
llevaba –Horrible…- susurró desanimado. –Y si al menos le gustase
alguien… como Kiken…
- No conozco a Kiken... – le sonrió, encogiéndose de hombros. –
Pero creo que te gusta quien te gusta, tampoco puedes controlar
eso. ¿A ti te gusta alguien, Arashi -senpai?
-No, no lo creo…- contestó como desmotivado, aquella era una pregunta
que se hacía habitualmente. ¿Por qué no acababa de gustarle aquella
chica con la que salía estos días? Era inteligente, guapa… y sofisticada…
aún así… procuraba evitar quedar solo con ella. -¿Y a ti? Bueno,
tú eres muy pequeño, no deberías estar pensando en esas cosas…
- Tengo 15 años... – le hizo un gesto como de que no era ningún
chiquillo. – No lo sé aún, me agrada alguien... de momento. Pero
es posible que sean tonterías supongo.
-Ya veo…- el moreno sonrió levemente, pensando en eso de “tonterías”,
esperaba que lo de su hermano y el macarra ese también fuera una
tontería -¿Es de tu clase?- preguntó curioseando un poco para aplicarse
después el cuento.
- No... – es mayor que yo. – se rió un poco rojo. – Por allá queda
la tienda... – señaló, cambiando de tema y adentrándose entre la
multitud de chicos y chicas cada cual con un estilo más distinto
que el otro.
-Esto es una pasarela…- se rió el moreno, pensando que tenían todos
unas pintas extrañísimas y lo peor de todo, es que al que miraban
extraño era a él… Le parecía que hasta comprendía cómo debía sentirse
su hermano en… cualquier lugar. Suspiró con fuerza y se apartó el
cabello del rostro con suavidad.
- Les agrada arreglarse... No lo veo mal. Yo lo que pasa, es que
soy muy perezoso para eso... – se rió, pensando que con el tinte
de cabello ya estaba. – Mira, aquí... – se adentró en la tienda.
Era bastante pequeña, pero estaba llena de gente y la música sonaba
a volumen alto. Imaginaba que debía ser una tortura para Inari.
-Por favor… qué música tan horrenda…- el moreno se llevó una mano
a la frente pensando que eso sólo eran gritos y ya, aunque no era
la primera vez que escuchaba aquello salir del cuarto de su hermano,
Dir en Grey o como fuera. Comenzó a mirar la ropa, un poco horrorizado
en realidad, pero comenzaba a hacerle gracia aquello. Claro que
jamás se pondría algo así.
- Aquí están las camisetas... ¿Crees que debería comprarme esto?
– le preguntó, por molestar, mostrándole una de malla violeta con
un fondo negro. No solía ponerse cosas así igual.
-No lo creo, no… parecerás un muñequito…- se rió y le pasó un dedo
por la nariz, buscando después entre las camisetas la que quería
para su hermano, cogiendo una roja con una maya formando una tela
de araña por encima en negro. –Y esto… ¿es lo suficientemente horrendo?
- Está perfecto, seguro le encantará. – asintió, devolviendo la
que había sacado a su percha. – Me haces desear tener un hermano
mayor... – se rió, bromeando.
Inari se rió y se fue hacia la caja con él -¿Tú crees? Si tuvieras
un hermano mayor, te diría… que te tiñeses el cabello de negro…
- Y yo le diría... que no... – le mostró la lengua riendo luego
y observando a la dependienta que les cobraba con cara de que le
estuviera cobrando a un bicho raro.
-Ah… tendré que adoptarte entonces…- se rió con los labios cerrados,
cogiendo la bolsa negra que le entregaban y mirando las asas en
forma de murciélago, intrigado. Doblándosela y guardándola en la
mochila para mejor no llevar eso en la mano. -¿Te gustan los dulces?
Te invito a algo…
- Me encantan... – asintió, sujetándolo del brazo y luego soltándolo.
Se dejaba llevar a veces.
Inari lo miró confundido en un principio y se rió después, cogiéndole
la mano y sujetándolo de su brazo de nuevo. –Puedes sujetarte si
quieres… no creo que a nadie vaya a parecerle raro nada aquí… -
sonrió pensando que era muy mono y aquello le había resultado además
infantil.
- Está bien, ¿seguro que no te molesta? – lo miró, confundido y
preguntándose si comprendía algo. Pero no, no le parecía. – Arashi-senpai,
¿te gustan los dulces?
-No me molesta…- le sonrió cogiéndole la mochila después para no
hacerlo cargar con los libros encima que lo acompañaba. –Y sí, me
encantan… ¿sabes a dónde podemos ir desde aquí?
- Hum.... saliendo de aquí creo que hay un café pequeño... ya fuera
de esta zona. Sólo lo he visto de paso así que no sé si es bueno,
pero podríamos arriesgarnos...
-Hagámoslo… no está tan mal de vez en cuando…- sonrió apartándose
el cabello de nuevo de la cara y lo miró. -¿Crees que deba dejarle
el regalo en su cama? ¿O debería dárselo? Como está molesto…
- Creo que deberías dárselo, con una disculpa... – le sonrió, preguntándose
cómo es que no sabía eso. Lo extraño es que lo consideraba muy maduro.
Tal vez sólo era así en lo que concernía a su hermano.
-Sí… suponía… pero como es tan extraño. No comprendo nunca lo que
va a sentarle bien y lo que no…- suspiró levemente y luego sonrió.
–Gracias por acompañarme esta tarde, Yûsei, me has ayudado mucho.
- No hay problema, yo la he pasado muy bien... – sonrió con ganas,
moviéndole un poco la mano. – Sé sincero. Los góticos no son tan
distintos ¿sabes? Sólo se ven distinto... o algo así.
-Eres muy inteligente, Yûsei… me alegra haberte conocido…- se rió
preguntándose si realmente comprendía las cosas tan certeras que
decía a veces.
- Gracias... –se rió, ligeramente rojo, mirándolo de soslayo. –
A mí también me alegra haberte conocido.
-¿Qué te parece allí?- le señaló un letrero que parecía de una
de esas cafeterías donde te servían chocolate y bollería. –Vamos…
- sonrió notando que estaba rojo.

Continua leyendo!
|