SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 19- Some Kind of Release
Akuba se detuvo en la puerta de los vestuarios al escuchar adentro
a Togashi hablando con Kiken.
-Y lo empujamos en la biblioteca vestido con la ropa de la hermana
de Asakura ¿te lo imaginas?- se rió mirando al rubio y Akuba se
escondió afuera con el corazón galopando en el pecho. ¿De quien
carajo estaban hablando? Eso de la biblioteca no le gustaba nada
de nada.
- Pero ¿qué demonios te sucede, Togashi? – Kiken lo sujetó por
los hombros sacudiéndolo un poco. - ¿No te dijo Inari que no te
metieras con su hermano? ¡Eso no es gracioso!
Akuba se giró para salir corriendo escaleras abajo y de pronto
se detuvo esperando un poco. Tal vez Togashi tenía aún el uniforme
del chico, de todos modos lo que estaba claro es que no iba a ganar
para uniformes.
El pelirrojo apartó a Kiken de un empujón. – ¡Deja de portarte
como un imbécil! Fue muy gracioso…- se puso las gafas en la frente
y salió a la piscina.
- Yo no soy el que se porta como un imbécil... – murmuró el rubio,
saliendo también y bajándose las gafas. Eso no le iba a gustar nada
a Inari.
Akuba entró tras observarlos irse y le abrió la bolsa al pelirrojo
cogiendo el uniforme arrugado del interior y apretando las mandíbulas
más que harto, y lanzando la bolsa del chico con el uniforme y los
libros a las duchas, prendiendo la que estaba encima y echando a
correr escaleras abajo hasta el piso bajo donde estaba la biblioteca.
Entró en el cuarto de baño, respirando con fuerza por la carrera
y por lo enfadado que estaba, mirando un poco por debajo de los
retretes -¿Estás ahí?
Hikaru alzó la mirada, en cierta manera aliviado, pero tampoco
quería que lo viera así la verdad. - ¿Akuba? – preguntó de todos
modos, asomándose un poco.
-Toma…- el moreno le pasó su uniforme por la rendija de la puerta,
comprendiendo por qué no le abría. –Los escuché hablando en la piscina…
¿estás bien? ¿Puedo pasar?
- Gracias... – se quitó la falda, poniéndose el pantalón y abriendo
bien la puerta. – Pasa... estoy bien – le sonrió sin muchas ganas
colocándose luego el jersey y pasándose la mano por el cabello.
Akuba suspiró un poco aliviado aún así al ver que no le habían
golpeado al menos -¿Qué te han hecho?- le apoyó la mano en la cara
con suavidad, notando que tenía restos de rímel en la mejilla.
- ¿No lo sabes? – sonrió, apoyando la frente en él. – Me vistieron
de niña... y me llevaron a la biblioteca. Eso... Quiero matarlos.
- … lo siento…- lo acercó más a él para esconderlo en su pecho
y le rodeó los hombros. –… vámonos de aquí… ¿vale? Te haré olvidarte
de eso por un rato.
- No, no es tu culpa. ¿Y el club? ¿Vas a faltar? – le preguntó,
deseando que no lo hiciera por él y a la vez, deseando que se quedase
a su lado. Se sentía como un idiota.
-Pues claro… no voy a dejarte solo ¿eres tonto?- lo miró a los
ojos y lo apretó un poco más, besándole el cabello. –No sé si te
sirve de algo… pero cuando estaban hablando… dijeron que tu hermano
les había mandado que te dejaran tranquilo…
El chico asintió, sin querer decir nada, serio. Ya era suficiente
de debilidades por un día, pero se alegraba.
-Eh… no tengas esa cara…- lo abrazó con más fuerza y lo levantó
en brazos a horcajadas. –Seguro que aún así te veías bien… Asakura
estaría muerto de envidia…
Hikaru se rió sin poder evitarlo. – No seas bobo, no me veía bien,
me veía horrible. ¿No ves que fueron ellos los que me maquillaron?
-Cierto… pero es igual… yo te habría visto sexy… te lamía el carmín
para quitártelo…- lo sacó del baño pegándole una patadita a la puerta
y lo dejó bajar, apoyándole la mano en la cabeza y pegándolo contra
su pecho de nuevo. –Mejor que nos escapemos… le he metido la mochila
con los libros y el uniforme dentro de las duchas a Togashi.
Hikaru se rió de nuevo, ahora realmente aliviado de que estuviese
con él y besándolo con suavidad. – Se lo tiene merecido, te apuesto
que hasta sus libros nadan mejor que él.
Akuba se rió con suavidad. –Seguro… eres un venenoso… pero me gusta-
lo besó de vuelta y le sujetó la cintura, llevándolo con él sin
importarle nada que los vieran de ese modo. De todos modos, ya no
podía ser mucho peor -¿Quieres que se lo digamos a los profesores?
Ya sé que no sirve de nada… pero tal vez en tu caso… al ser el hermano
de Inari…
- No, sería vergonzoso, para ambos... – suspiró, pensando que el
tipo de vergüenza de su hermano, le hubiera importado muy poco por
lo regular. –Ese tío, Togashi, no lo detendría algo así, de todas
maneras. No sé cómo puede ser amigo de Inari.
-No lo sé… tu hermano… también tiene su genio…- suspiró levemente,
sujetándole la mano y llevándolo con él. –La verdad… te he mentido
en algo para no hacerte daño… pero me siento mal…
- ¿En qué me mentiste? – se detuvo observándolo serio. No le gustaba
aquello. - ¿Qué hizo Inari?
-Pegarme un puñetazo…- le apretó un poco la mano. –Nos vio… ayer…
yo me puse un poco chulo… le dije que me gustabas y que no dejaría
de verte… y se puso un poco histérico con que fueras homosexual…
como si fuera mi culpa…
- Ya veo... – bajó la mirada, entre molesto y dolido. – No lo soporto,
no soporto nada de esto. Seré quien quiera ser...
-Ya… mira… es normal… reaccionar así con algo como esto… mi abuelo
también me golpeó cuando se enteró de que era gay… y en el caso
de tu hermano… no lo disculpo… pero supongo que es comprensible…
- No, no lo disculpo, ni lo comprendo. Que me comprenda él a mí
primero... estoy harto – lo miró a los ojos. – Estoy harto de que
piense que puede “arreglarme”.
-Vale, vale…- Akuba sonrió levemente, pensando que era todo un
carácter –Pues… no sé… habla con él.
- Sí, eso haré, y me va a escuchar... – frunció el ceño, girando
la cabeza luego y observando uno de sus libros tirado en el suelo.
Lo recogió, siguiendo más adelante para tomar su mochila. Se la
había dejado tirada con el forcejeo.
-No la vi… iba demasiado pendiente de llegar cuanto antes…- suspiró
levemente y le cogió la bolsa de los libros en el hombro con la
suya. –Probemos esos hechizos de venganza… con un poco de helado…
¿quieres?
El chico sonrió, colocándose un mechón de cabello tras la oreja.
– Está bien, hagamos eso. A ver si no les da sarna o algo...
-Vale mientras no se me acerquen después…- se rió y le sujetó la
mano, tirando de ella para que se diera prisa, el autobús estaba
justo en la parada en aquel momento. Se subió con el chico de milagro
y pagó por los dos llevándolo con él a los asientos del medio –Así
llegamos antes…

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