.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

SpellBound Fanfic Yaoi

Capítulo 17- Powerless

Aiken subió las ultimas escaleras para llegar al tejado y miró hacia fuera entre las verjas, allí básicamente sólo había otras tres personas en la esquina más alejada. –Nunca había comido aquí… quiero decir… en el tejado de mi escuela…- se rió y lo miró de soslayo, sentándose en el borde y empezando a abrir el bocadillo. De nuevo pasaba de que le estampasen su comida por encima.

- Yo tampoco... bueno, sí, en la mía. – se rió pensando que estaba baka y abriendo su cajita. – Ya sabes que puedes coger si sigues con hambre. – le ofreció, pensando que ese bocadillo apenas era algo.

-Gracias…- le sonrió y se apoyó un poco más en él. –Hoy tengo que ir al maldito posado ese… - se quejó preguntándose a saber qué le mandaban ponerse esta vez. Siempre eran cosas de las que luego su madre le hacía ponerse para las pocas veces que salía de casa sin ser para el colegio.

- ¿Quieres que te acompañe? No... no sería muy profesional... – se rió, recordando luego. – Ah, no, no puedo, gomen... Tengo que salir con Arashi-senpai.

-¿Quién es Arashi-sempai? Soy cotilla… - se disculpó enrojeciendo un poco después, aunque imaginaba que no había ningún misterio en que preguntase.

- Es el capitán del club... cotilla-kun – se rió, colocándole un a salchicha contra la boca.

-Siempre me das salchichas… - el chico se rió pensando después que tenía una cita con el capitán del club, sonaba a pijo y popular, es más, seguro que lo era… Pero claro, es que Yûsei no se parecía en nada a él, tenía todos los requisitos para ser popular. –Vale… deberíamos irnos…- susurró al ver quienes subían. Ya le había parecido que estaban mirándolos mucho en el pasillo.

- ¿Por qué? – preguntó el chico siguiendo su mirada y comprendiendo, aunque no veía por qué debían irse. Ellos habían llegado primero.

-Porque seguro me van a molestar… - susurró, levantándose lentamente y efectivamente los dos chicos acercándose.

-Y mira quien está aquí… el extraterrestre y su amiguita… - Salz se metió las manos en los bolsillos en una pose un tanto chulesca. -¿Ya has aprendido a jugara al volley? Tanto practicar con el capitán algo se te habrá pegado ¿no?

Yûsei los miró serio, sin dejarse amedrentar. – Yo ya sé jugar, no seré el mejor, pero eso no importa ¿o sí?

- Yo digo que sí... – sonrió Katsuro, aproximándose un poco a su rostro. – No queremos lastres en el equipo, y menos si parecen niñas.

-Igual es una niña… - Salz le echó la mano entre las piernas y Aiken le sujetó la mano para apartársela. El otro lo golpeó contra la red del tejado - ¡¿Qué haces?!¿Por qué mejor no te quedas cagado como siempre?- el moreno lo miró, pensando que igual sí que estaba cagado, pero si se metían con él era por su culpa y le sujetó la mano tratando de irse.

- ¿A dónde van? Si acabamos de llegar... – Katsuro se interpuso, cortándole el paso, y empujándolo con brusquedad, riendo al ver cómo Salz le ponía una zancadilla a Yûsei haciéndolo caer.

Katsuro le pegó una patada a Aiken en el estómago y el chico se encogió un poco, tapándose la cara para no arruinarle el trabajo de aquella tarde a su madre. Quería hacer algo, escaparse o lo que fuera, pero no podía ni decirles que los dejasen en paz. Sólo podía aguantarse los golpes.

Salz le metió la mano por entre las piernas a Yûsei y se rió, retorciéndole un brazo. –Si te lo parto, seguro que ya deja de gustarte el club y te buscas otro ¿no?

- Paren... – les pidió el chico, adolorido y avergonzado.

- Di “por favor” – se burló Katsuro, haciéndole una seña al otro para que se lo retorciera un poco más.

Salz se rió, retorciéndoselo más y cogiendo al otro por el pelo para levantarlo. Aiken le apartó la mano como podía a Katsuro, e igual sintió cómo lo cogía por debajo de las costillas, hundiéndole los dedos. Se aguantó para no pegar un grito del daño que le estaba haciendo.

-Por favor- le pidió por ambos. Le daba igual el orgullo, ni siquiera le quedaba y tampoco podía hacer nada contra esos tíos.

-Por favor… - se burló el chico levantándose y pisándole la mano a Yûsei. –Ahora vete a jugar al ajedrez…

Yûsei gritó, tratando de aguantar las lágrimas del dolor y tratando de recobrar el aliento. No podía permitir que aquello siguiera, ni por él ni por Aiken.. – Por... por favor... – pidió, casi sin aliento.

-Bueno… si lo pedís por favor… haber avisado de que no queríais… - se agachó delante de Yûsei y le dio unas palmadas en la cabeza. –No vayas al club… ya te lo estoy advirtiendo… no hagas que me enfade…

- No... – murmuró el chico, completamente abatido, bajando la cabeza y deseando que se fueran ya. Se preguntaba qué iba a pensar el capitán si no se presentaba. Y si siquiera debería presentarse ante él de todas maneras.

Aiken esperó a que se fueran para acercarse. No quería darles motivos para ninguna más de sus bromas sádicas, y lo ayudó un poco. –Lo siento… es por mi culpa -se disculpó sin saber nada de lo que ocurría en el club, tocándose el estómago porque le dolía horrible.

- No, esos chicos son del club... no tiene que ver contigo. – negó, pasándose la mano por los ojos, la otra le dolía aún. – No sé qué voy a hacer... ¿Y tú? ¿Te duele?...

-No… sí…- admitió pensando que decir que no y no haber hecho nada encima, sería aun más estúpido. –Igual… a mí ya me odiaban de antes…- le cogió la mano, limpiándosela un poco y apretándolo contra él. De todos modos se sentía culpable. –Deberíamos decírselo a los profesores… pero si lo hacemos se pondrán aún peor…

- Lo sé, pero no quiero dejar el club, es que... no quiero... – se quejó, negando con la cabeza de nuevo. – Tal vez no, tal vez nos hagan caso y todo... sea para bien, ¿no crees?

-No, no lo creo… les llamarán la atención, sabrán que hemos sido nosotros y será aún peor… - lo soltó y se limpió un poco el uniforme. –Lamento decirlo… Puedes hacer como quieras pero yo ya me di cuenta en el colegio de que lo único que puedes hacer es obedecerles… pero yo soy un cobarde… - se pasó la mano por la cara sentándose de nuevo sin ganas de hacer nada.

- No lo eres... no había nada que pudiéramos hacer, lo sé. – suspiró, deseando ser más fuerte, pero no lo era de todas maneras. Se apoyó contra la pared bajando la cabeza, tratando de pensar en algo.

-¿Quieres ir a la enfermería?- preguntó mirándole la mano y pensando que se habían pasado más con Yûsei. –Te metió mano…

- No, no pasó nada, y no les voy a decir eso además. – enrojeció, sin alzar la mirada y sujetando su mano. No estaba rota o no la podría mover.

-Decía por la mano… ya sé que no te han roto la polla por tocártela… - se rió, aunque no tenía muchas ganas, pero igualmente no había podido evitarlo -¿Y vas a quedar igual con el capitán ese?

Yûsei se rió brevemente, sin muchas ganas tampoco. – No lo sé... queda mal dejarlo plantado, pero no sé si me atreva a mirarlo a la cara luego de esto.... Yo tampoco soy muy valiente ¿sabes?

-Tengo miedo de que haya quedado contigo para burlarse de ti… - lo miró pensando que era un inocente y él un mal pensado. Se frotó el abdomen, lo tenía adolorido y le dolían las costillas también.

- Arashi-senpai no es así. No es como esos chicos... – lo miró, un poco serio y observando cómo se frotaba. – Tal vez tú sí deberías ir a la enfermería...

-Tengo ganas de vomitar… pero ya se me pasa, no es como que tenga algo roto… - le sonrió sin moverse de donde estaba sentado. –Aunque igual voy… no quiero ir a clase…

- Yo tampoco, la verdad... Preferiría irme a casa – confesó, aún sin alzar la cabeza.

-Yo preferiría ni venir siquiera… - susurró Aiken de vuelta, pensando que ya parecía una competición de a ver quien odiaba más el colegio.

- Yo preferiría no vivir en esta ciudad... – comentó el chico siguiéndole el juego y riendo un poco a pesar de todo, observándolo a través del flequillo.

Aiken se rió aunque le dolía la tripa al hacerlo y se encogió un poco más sobre sí mismo. –Odio mi vida… ¿gané?

- Creo que sí... – sonrió un tanto desfallecido, tomando su mano con la que tenía sana. – Ven, vamos a la enfermería y te acuestas un rato...

-Vale… espero que mi madre no planease ponerme “pecho lobo” porque seguro tendré toda la barriga morada después… - se fue quejándose con él de todos modos.

 

 


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