SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo
16- Remember to Stretch
Akuba se tocó un poco el labio, tenían gimnasia a primera hora
y llegaba tarde. Se cambió a toda prisa para ponerse los shorts
y la camiseta, y salió al gimnasio donde ya estaban corriendo, incorporándose
como quien no quiere la cosa en la carrera y corriendo hasta Hikaru,
sin saber qué decirle del golpe. Aún así, sonriendo al verlo. –Me
dormí…- se disculpó por llegar tarde, sólo con él y sin saber por
qué. –Pero no quería perderme la oportunidad de verte en shorts…
- Baka... – se rió mirándolo, sin nada de maquillaje ya que le
molestaba para correr, y notando el golpe enseguida. – Y ahora ¿qué
te sucedió?
-Me golpeé…- casi le salió la mentira sola, recordando la cara
del chico al decir que no odiaba a su hermano. Más bien le había
parecido “quiero a mi hermano y me duele lo que me hace” –Soy un
desastre…- se rió un poco, mirando adelante porque no quería mirarlo
a los ojos mientras le mentía.
- Pues sí... deberé tenerte vigilado... – bromeó sin creérselo
del todo, aunque Akuba no tenía por qué mentirle. No lo había hecho
hasta ahora, por más vergonzoso que fuese el incidente, así que
debía de estarle diciendo la verdad en esta ocasión también. Escuchó
el silbato del profesor indicándoles que corrieran más rápido e
hizo lo que la mayoría de los chicos hacían. Acelerar súbitamente
para volver a la misma velocidad luego.
Akuba sonrió levemente, mirándolo de soslayo y preguntándose si
lo había creído. Tal vez era por su aspecto o por esas cosas que
le gustaban de la brujería y todo eso… A veces le parecía un tanto
extraño de más… inquietante tal vez –Casi no he dormido… por tu
culpa…
- ¿Mi culpa? ¿No será tu culpa? – se rió, observándolo de nuevo
y trotando más despacio para poder hablar mejor. – Quería besarte
ayer...
-Y yo… pero delante de tu casa no podía…- sonrió, poniéndose un
poco rojo aunque no se notaba con lo rojo que estaba por el ejercicio.
–Y antes no me atreví…- se rió escuchando después al profesor que
los mandaba ponerse a hacer estiramientos y lo cogió por detrás
rodeándole la cintura con un brazo. –Tú… yo te ayudo…
- Bien... sí... – accedió, enrojeciendo un poco y estirando los
brazos tras su cuerpo, sintiendo cómo Akuba lo sujetaba, casi pegado
a él, agachándose luego para tocarse las puntas de los pies, y enrojeciendo
más al pensar en cómo se vería eso.
El chico de cabello color vino sonrió pasándole las manos por la
espalda. -“Se me está levantando…”- se apoyó contra él casi rozándolo
y se rió. –Y eso que ayer me la meneé para evitar esta clase de
incidentes…
- Akuba... – Hikaru se enderezó enseguida, ya que sentía la suya
reaccionando y eso no era bueno. Se giró, sonriendo de todas maneras.
– Es tu turno...
-No… no te salgas de delante…- alzó una ceja aflojándose la camiseta
y fijándose si así ya no se notaba tanto. –Bueno a ver…- se agachó
a hacer las que le tocaban a él pensando de todo menos en deportes
y sintiendo las manos del chico sobre su espalda como si le quemasen
de nuevo. –Hoy no me ducho… no sé cómo… pero tengo que saltarme
eso…
- Olerás mal... – se rió, tan sólo en broma. – No importa, yo sólo
estaré en problemas si te duchas junto a mí...
-Sí, ya sé que me tengo que duchar igual…a este profesor no se
le escapa ni una… pero no podré evitar mirarte… - lo miró, volviendo
a correr con los demás, en realidad un poco aliviado de dejar los
estiramientos esos, eran una tortura. Se pasó la mano por la cara
y el pelo, apartándose el sudor, estaba muy caliente, era un desastre…
quería comportarse pero no era lo suyo. –Eh… el otro día cuando
hablábamos de hechizos… me dijiste que no mirabas los de amor… ¿Cuáles
miras?- trató de centrarse en algo para dejar de pensar en tocarlo.
Hikaru continuó corriendo por unos segundos sin decir nada, serio
y luego contestando. – Los de venganza...
-¿Venganza?- Akuba se paró un poco y luego siguió corriendo -¿Venganza
de quien? ¿De tu hermano?
- No... bueno, alguna vez he hecho algo para ver si me deja en
paz. – sonrió un poco apenado. – Más bien de sus amigos y eso...
Aunque una vez sí hice uno en contra de mi padre.
-¿Y funcionó?- preguntó un poco nervioso en realidad. Le parecía
comprensible claro… pero a la vez un poco… extraño. –No te pondré
los cuernos…- se rió bromeando para quitarle un poco de peso a la
situación.
El chico lo miró, confundido por un momento y luego sonriendo.
– No tengo idea. Llegó de mal humor ese día pero no tiene por qué
haber sido por mí. Y no, no te haría un hechizo a ti.
-Eso nunca se sabe, podrías llegar a odiarme… como a cualquiera…
- sonrió levemente pensando en ello con seriedad en realidad. –Tienes
que enseñarme esas cosas que lees… tal vez probemos algo… ¿no?
- ¡¿De veras?! ¿Lo harías conmigo? – lo miró, emocionado por tener
alguien con quien compartir aquello y porque no lo mirase como un
bicho raro.
- ¡Arashi-kun! ¡Burei-kun! ¡Concéntrense en correr o les tocarán
dos vueltas más! –los riñó el profesor, el chico asintiendo.
- ¡Sí! – y mirando luego a Akuba, bajando la voz. – “No lo haría...
si me hicieras algo así... probablemente me haría un hechizo a mí
mismo”.
-No digas eso…- Akuba lo miró de soslayo bajando la voz también.
–No voy a hacerte nada malo además - sonrió levemente. Siguió corriendo,
pensando que mejor que no le había dicho lo sucedido con su hermano,
parecía tomarse las cosas extremadamente a pecho. –Vamos al baño…
- vio cómo los demás empezaban a practicar con la mierda de deporte
que les tocaba aquel año y empezó a desviarse hacia fuera.
-¿Dónde van?- preguntó el profesor de inmediato.
-A beber al baño…
- Lo siento, parece que me va a dar algo... – se excusó Hikaru,
haciéndose el desfallecido para que no le molestasen y entrando
al baño.
Akuba sonrió levemente. –“Qué buena actuación”- le susurró pasando
detrás de la puerta y tirando de su mano un poco para acercarlo.
Lo miró a los ojos nervioso, pegándolo a su pecho como durante la
despedida y le alzó un poco la cara para besarlo. Atrayéndolo después
con una mano por la cintura mientras lo besaba, no pensaba que sólo
un beso… fuera a ponerle así.
El chico le devolvió el beso, cerrando los ojos, sintiéndose más
confundido por sus sentimientos que nunca. No es que dudase de lo
que sentía hacia Akuba, era sólo que jamás había estado así. – Pero
sí me está dando algo... – susurró, mirándolo a los ojos.
-Bueno… si te consuela, a mí me parece que vaya a darme un infarto…-
se rió y le sujetó la mano para apoyarla en su pecho. Rozó sus labios
contra los suyos de nuevo, succionándole el labio inferior y deslizando
la lengua de nuevo entre ellos, hundiéndola en la humedad de su
boca, besándolo profundamente. Era muy extraño, como si ya lo hubiera
hecho antes. Se separó con suavidad tentado a bajar la mano por
sus nalgas. –Vamos… o seguro viene a buscarnos…
- Vale, pero quiero una repetición más tarde- se rió, mojándose
la cara antes de salir a reunirse con los demás chicos, algunos
mirándolo extrañados por la cara tan inusual que traía.
Akuba sonrió levemente, observándolo caminar delante de él y pasándose
la mano por la nuca mojada. Realmente todo superaba sus expectativas,
besarlo, abrazarlo, simplemente sentirlo contra él, quería hacerlo
de nuevo. Pasó por delante de él y se fue a buscar la pelota que
les mandaba coger el profesor. -¿Quedamos esta tarde también?- le
preguntó, pensando en mirar los libros esos y en estudiar en parte.
- Sí. – sonrió, lanzándole su pelota por molestar. Estaba haciendo
deporte ¿no?
-Vale… pero no te vengues- la atrapó y la lanzó a la canasta para
que la cogiese él de vuelta. –Debieron mandarnos volley este año,
así tu hermano podría venir a darnos clase y de paso un discurso
de esos de la juventud…- se rió acercándose a él -¿Dónde iremos
a eso? ¿Quieres ir a mi casa? Porque la tuya…
- La mía es el infierno... – se rió, lanzando la pelota de nuevo.
– No te molesta ¿verdad? Te invitaré a comer igual si quieres...
-No, me da igual- la cogió lanzándola de nuevo aunque esta vez
le salió para otro lado y le dio en la espalda a uno. Se rió por
la cara que había puesto y la fue a buscar. –A mi abuela le gustas,
le gusta cualquiera que sea del colegio y no parezca un macarra,
según ella y su concepto… yo soy un macarra…
- A tu abuela es la única a la que le gusto... – se rió el chico,
golpeando la pelota contra el piso apenas se la hubo devuelto. Era
la primera vez que se divertía en clase de gimnasia aunque no precisamente
por la clase.
-No, a mí también y más que a ella…- el moreno se rió y le quitó
la pelota, jugando con él y pensando exactamente lo mismo, que normalmente
la clase de gimnasia era un infierno ideal para que lo alienasen.

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