SpellBound
Fanfic Yaoi
Capítulo 1- I Love My School!
Inari se cerró la chaqueta delante del espejo, colocándose mejor
la corbata y tomando su mochila con los libros, la había dejado
preparada el día anterior. Era Abril, hoy comenzaba su tercer año
en la Escuela Superior, no quería llegar tarde. De hecho salía con
tiempo de sobra.
Sonrió a su reflejo y se echó el flequillo de aquel cabello negro
y algo largo hacia atrás. –Perfecto- le concedió a su reflejo mientras
se acariciaba un poco la mandíbula.
Salió por el pasillo de la amplia casa y golpeó la puerta del dormitorio
de al lado –No llegues tarde “dingy”
-No le digas eso a tu hermano… - le riñó su madre, el moreno sonriendo
y besándole una mejilla
-A él le gusta, mamá y además no sabes qué significa… - bajó las
escaleras y abrió la puerta de la casa
-No seas tan prepotente… que tengas un buen día… - la mujer le
sonrió despidiéndose y pensando que siempre estaban igual.
-Gracias mamá, tú también- salió de la casa sonriendo levemente,
caminando con la cabeza alta como siempre, en realidad el uniforme
a él le sentaba especialmente bien y lo sabía. Estaba orgulloso
de ir a aquella escuela. Era una escuela para gente de clase alta,
con buenas notas, no tenían que lidiar con parásitos… salvo por
algunas lamentables excepciones. No era agradable decir que su hermano
era una de estas excepciones tan lamentables así que mejor… no diría
nada de él. No hasta que lo hiciera comprender que estaba equivocado.
...........................................
El chico se miró en el espejo una vez más, tentado de acomodarse
un poco el cabello, pero sabía que su padre lo notaría. Siempre
insistía en llevarlo el primer día como si se fuera a escapar o
algo.
- ¿Entusiasmado?
- ¿Cómo? – preguntó, sus ojos castaños observando a su padre, sin
comprender por unos momentos así de distraído como estaba.
- Nada de cómo. Te pregunté que si estás entusiasmado de regresar
a la escuela. – el hombre lo miró con un aire ligeramente reprobatorio.
– Tal vez no fue tan buena idea enviarte de vacaciones, debiste
quedarte y...
- Lo siento, padre... No es eso, en realidad estaba pensando en
la escuela. Por eso no te escuché. – sonrió el chico, pensando internamente
que sí molestaba con esas cosas.
- Te he dicho que no interrumpas. Kiken, ya sabes que no es sólo
sacar buenas notas, también debes cuidar esas cosas...
- Lo sé, lo sé. No seas cascarrabias, papá... – bromeó, tomando
su mochila. – Mira, allí está Inari – señaló, aunque no era cierto,
pero seguro que llegaría pronto. Era puntual como él. Le dio un
beso a su padre, apeándose en cuanto se hubo detenido el auto y
e inclinándose levemente frente a la ventanilla. – No te defraudaré.
- No espero menos de ti, hijo. Que tengas un buen día.
Kiken se alejó por fin, suspirando, y deteniéndose en la entrada,
sonriendo un poco.
...........
Inari se echó el flequillo hacia atrás de nuevo y las pulseras
plateadas sonaron en su muñeca levemente, sonriendo aún más conforme
se acercaba a uno de sus amigos. Tanto uno como el otro habían pasado
la mayor parte del verano de viaje y no se habían visto mucho, pero
aquel era su mejor amigo, alguien como él. Alguien digno de estar
en aquella escuela.
-¿Qué tal?… - se paró a su lado y le colocó un poco la camisa sin
darse cuenta. – ¿Has ido a la playa en verano?
- ¿Cómo lo sabes? – el chico lo miró, sonriendo más relajado. –
Sí, aunque mi padre quería que tomara clases especiales, pero no
me fue difícil convencerlo.
-Ah… yo sí he ido a Londres a practicar mi inglés… y a lo que no…
también… - se rió de forma un poco jactanciosa y lo miró mientras
se colocaba mejor la mochila al hombro. –Lo he notado porque tienes
esas mechas tan claras en el pelo que sólo te salen cuando nadas
en la playa…
- Oh, ¿esas? – se rió Kiken, echando a caminar. – No te mentiré,
también fui al estilista ayer a que me las arreglasen. Quería verme
bien hoy. Y ¿Qué tal te fue?
-¿Tú qué crees? Me fue bien, como era de esperarse… - sonrió mirando
hacia la fachada –Es nuestro último año en la escuela superior…
¿no te deprimes sólo de pensarlo?
- Es una lástima sí, pero aún nos queda la universidad. – suspiró,
prefiriendo no pensar demasiado en el futuro por ahora. No estaba
seguro de qué iba a ocurrir y eso jamás le agradaba.
-No digas “la universidad” como si fuéramos a ir a cualquiera…
quien te escuche pensará que eres como esos de la escuela pública…
a esos ya les parece un mérito ir a la universidad simplemente -
Se rió y se echó el cabello hacia atrás de nuevo aunque estaba perfectamente
peinado. Sólo lo hacía porque pasaban por delante de unas niñas
que los estaban mirando
-Arashi-san, Fujiwara-san… - los saludaron y el moreno les guiñó
un ojo como si eso fuera un honor.
-No hay ni una mona… - le indicó después a su amigo.
- No... – se rió el chico de nuevo sacudiendo la cabeza. – Pero
¿Qué se le va a hacer? Es una de las escuelas más exclusivas pero
no en cuanto a belleza. Es una lástima.
Inari se rió maliciosamente. –Hay algunas que son lo suficientemente
monas… pero no sé por qué normalmente sacan unas notas pésimas,
mírame a mí… saco buenas notas, soy el capitán del equipo de volleyball
y físicamente perfecto… ¿Es que las mujeres no pueden ocuparse de
ambas cosas a la vez? – suspiró con fuerza, pasándose la mano por
el flequillo de nuevo –Tengo ganas de ver a los demás… a ver cómo
les ha ido.
- Tienes razón, como siempre- suspiró, aunque por su parte, no
las veía tan monas. Esas chicas que mencionaba Inari normalmente
le parecían demasiado obvias. – Este es el aula. Ya los demás deben
estar llegando.
-A ver…- el moreno abrió la puerta y saludó al entrar a pesar
de que el profesor aún no había llegado. –Hola… ¿Qué tal?- saludó
a sus amigos y apoyó la bolsa en la mesa que les habían estado guardando
para sentarse todos juntos como el año anterior.
-¿Qué tal? ¿Sigue tu hermano siendo un bicho raro o ya has conseguido
que sea una persona?- uno de ellos se rió mientras se quitaba la
chaqueta del uniforme, colgándola después.
-Ah… no me hables, cada vez es más raro… - se quejó Inari, de nuevo
retirándose el cabello de la cara.
-Este año es nuestro último año… hagamos que sea el mejor… - propuso
otro sentándose en la mesa tras Inari.
- ¿Tienes alguna idea interesante? – Kiken dejó su mochila sobre
la mesa también, sentándose y apoyándose ligeramente sobre ella.
- Sólo estábamos pensando en que deberíamos dejarle un legado a
la escuela. Hacerla un lugar mejor, ¿comprendes? – contestó otro
chico sentándose a su lado.
-Suena bien… - el moreno se cruzó de brazos bajo el pecho. –Tengo
que poner a mi hermano en su sitio antes de que me vaya a la universidad…
no tengo mucho tiempo… y es muy necio… - murmuró con una mano apoyada
en la quijada mientras pensaba. Mirando la hora después en su muñeca.
- Inari... sabes que tienes mi total cooperación. ¿Para qué son
los amigos si no? – sonrió el rubio, mirando su reloj también. –
Pensándolo bien... hay un tío en el club de natación, Burei-kun.
No le vendría mal aprender un poco. No me gusta cómo se ve, para
nada.
-Oh… es ese que el año pasado iba con nosotros ¿no? ¿Recordáis?
Suspendía todo… y al final acabó repitiendo año… Es un maleducado
y un vulgar, en realidad no sé ni qué hace en esta academia. Debería
estar en un instituto público, pero creo que el director le está
haciendo un favor a su abuela… - explicó Inari haciendo que los
chicos asintiesen al recordarlo.
-Ese tío… bueno, lo he visto algunas noches cuando volvía de mis
clases de canto, trabajando en la calle, o sea, en la construcción…
ahí… es obrero… estaba lleno de porquería… - el rubio de cabello
largo habló de nuevo, haciendo un globo de chicle.
-Eso es lo que pasa cuando vienes a una academia que no te corresponde-
comentó otro.
- Pero vamos a ponerlo en su lugar ¿no? A él y a cualquiera que
baje el estándar de esta escuela. Si sigue así, al final será como
pagar para ir a una escuela pública. – Kiken se pasó la mano por
el cabello, mirando hacia fuera y observando al profesor en el pasillo,
conversando con alguien.
-Cierto… - Inari puso cara de horror y se sentó en su silla correctamente,
sacando sus cosas. –Claro, los pondremos en su sitio a todos… sabéis
que tenemos el apoyo de los profesores… y sentaos chicos, ya está
ahí el sensei…
............
- Hikaru! Hikaru! – le gritó la mujer a su hijo que acababa de
salir de la habitación y pasarla a toda prisa. – Tu hermano se fue
hace 15...
- No me interesa... Ya tengo que irme... – se quejó el chico, girándose
un poco. En realidad había salido tarde a propósito para no tener
que ir todo el camino siendo criticado, además de haberse quedado
dormido, claro.
- No seas así con tu hermano...
- No dije nada. Voy a llegar tarde... – protestó, moviéndose de
nuevo, inquieto pero aceptando la tostada que le entregaba su madre.
– Gracias... – le dio un beso en la mejilla sólo porque lo halaba
y salió corriendo de nuevo, desacelerando al llegar afuera.
No tenía ningunos deseos de llegar a aquel lugar, ciertamente.
Era como tener que ir todos los días a un nido de serpientes. No
podía pensar en nada más desagradable. Todos aquellos pijos, cada
uno más creído que el anterior.
Y para colmo, su hermano tenía que pertenecer a ellos, siempre
diciéndole todo lo que estaba mal con él, por qué no debía vestirse
como lo hacía, por qué no debían de gustarle las cosas que le gustaban,
que se inscribiera en uno de esos insoportables clubs... como si
quisiera pasar más tiempo junto a ellos. Era insoportable. Al menos
había tenido un tiempo de descanso mientras estaban de vacaciones.
Se detuvo frente a la facultad, suspirando apesadumbrado y terminando
de comerse la tostada, antes de pasarse la mano por el lacio cabello
negro, no para peinárselo, sólo por apartarlo temporalmente, y por
fin se decidió a entrar, dirigiéndose a su aula. Sólo esperaba que
todo aquello terminase rápido.
...........
Akuba se despertó de golpe porque se había quedado dormido sobre
la mesa y se frotó la cara con una de aquellas manos curtidas del
trabajo. Estaba agotado de trabajar por las noches y ni siquiera
sabía qué hacía de nuevo ahí un año más, el colegio público donde
había cursado los estudios primarios estaba bien. Les pedían poco
nivel y no les hacían ir arreglados como allí. De todos modos, él
sólo llevaba el pantalón del año pasado todo arrugado y el jersey
del uniforme, ni camisa, ni corbata, ni chaqueta, ni leches. Todo
es era una mierda.
Se giró para mirar por la ventana hacia la piscina. Apenas se veía
desde ahí, lo único bueno de ir a clase era el club de natación.
Se preguntaba si aquel maldito rubio del año pasado ya se habría
erradicado del universo, no, seguro que no –Pijo de mierda… - murmuró
con la cara apoyada en una de sus manos .–Coño…- susurró después
notando que el profesor ya estaba ahí y observándolo.
-Siéntese con ese chico que acaba de volver al mundo de los vivos…-
le indicó a Hikaru, poniendo cara de desaprobación porque la gente
se riese.
El chico de pelo color vino le apartó un poco la silla al chico
aquel, mirándolo. Se veía extraño y si no se equivocaba llevaba
los ojos pintados de negro. –Encantado, soy Lázaro… - le dijo apoyándose
de nuevo en el respaldo de la silla, sonriéndole.
- Hikaru- contestó, sentándose serio y sonriéndole un poco después
porque le había causado gracia la cara que tenía y su aspecto. No
se parecía en nada a los amigos de su hermano, aunque le parecía
conocido extrañamente.
- Eso es suficiente, presten atención ahora – el profesor golpeó
la tiza contra el tablero, carraspeando y empezando a explicar algo
que por lo menos, al chico de cabellos negros no le interesaba en
lo más mínimo.
-Pero me llamo Akuba…- el chico se rió por lo bajo sin poder evitar
explicarle –Lázaro es uno que resucitaron en la Biblia…
-Burei-san, si no intenta con todas sus fuerzas callarse voy a
tener que pedirle que salga…
-Sí, señor… no hablo más… - el chico sonrió mirando por la ventana
de nuevo pensando que aquello era una plastada.

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