Epílogo
2
A Whole Lot of Love
Medio Día.
Miércoles 15 de Junio
–Eh… – Azrael le tocó el culo a Kiyoshi
porque había pasado por su lado y no lo había advertido.
–Salí antes, tuve un accidente…– se rió,
sujetándolo por la cintura. –Y tu hermano se puso histérico,
le dije que iríamos a comer con ellos.
– ¡¿Cómo que tuviste un accidente?! ¿Qué
te pasó? –le preguntó el chico como si no le
bastase con que estuviera allí bromeando para confirmar que
estaba bien.
–Nada, que me cayó algo encima… y no me pasó
nada, pero Adan me mandó para casa de vuelta y… ya
sabes cómo se pone. –le rodeó los hombros, llevándolo
hacia la casa de su hermano y cogiéndole la mochila con los
libros.
– Tiene razón. Deberías fijarte en lo que haces,
Azrael. – suspiró, relajándose y pensando que
era una bendición que trabajase con Adan.
–Ya me fijo, pero cuando se cae una viga… se cae.
– se rió, encogiéndose de hombros. –Es
igual, lo que importa es que tengo hambre y he llamado a Aki para
ver si nos invitaba a comida china…
– Y dijo que sí, pero que no se lo diremos a Adan.
– se rió el rubio adivinando.
Azrael le pasó la mano por el cabello. –Adan se molestará
de todos modos, y dirá que es cosa nuestra. Así es
como funcionan las cosas.
– Y así me gusta. Se siente bien visitarlos... –
se apoyó en él de pronto, cariñosamente. –Yo
me alegro de que todo siga igual.
–Igual… menos para Ashram, ahora a él todo
le va mejor. – sonrió levemente y bajó la mano
por su espalda, acariciándolo. –Saber que no está
loco, aún así sigue viendo al siquiatra ese. Será
porque está bueno…
– No digas eso que tiene a Daniel. –se rió,
dándole una palmada en el brazo. – Yo creo que le agrada
hablar con él. Además, creo que es el siquiatra el
que debe estar necesitando terapia.
–Dios… No me sorprendería. – se acordó
del detective sin poder evitarlo y de esa cara de asesino que había
puesto. Kiyoshi y él tampoco habían vuelto a hablar
de aquello y no quería hacerlo. –Y es igual que tenga
a Daniel, ya sabes cómo es Ashram con los rubios… Los
albinos seguro que también entran en su categoría…–
le dijo reído.
– Y espero que sólo estés hablando de Ashram.
– le advirtió ligeramente celoso. – Pero me agrada
cómo está ahora. ¿Sabes que lo vi sonreír?
Pero él no lo sabe, así que no se lo digas.
–Vale…– se rió, él no lo había
visto aún, o al menos no se había fijado, pero no
era el rey de los observadores. –Y claro que sólo hablo
de él. A mí me gusta el cabello de todos los colores…
– ¡Azrael! – Kiyoshi lo soltó, dándole
una nalgada en represalia por ese comentario. –A ti sólo
te gustan los rubios que van a la universidad, se llaman Kiyoshi
y tiene un hermano que se llama Adan.
Azrael se rió, frotándose la nalga. –Vale,
vale. Sí, señor.
...........
–Gracias... – Aki le pagó al repartidor, entrando
con las bolsas, incluso tarareando. Ya se le había pasado
el susto por lo de Azrael, ahora solamente estaba contento.
Adan observó al repartidor irse y luego llamó a
la puerta con cara de suplicio. –Lo sé, vienen a comer.
¿A que sí? – preguntó en cuanto el pelirrojo
le abrió la puerta.
– A que sí. – se rió el chico besándolo.
– Y tú, como no tienes nada de ganas de ver a Ki-chan...
–Sí, pero no era necesario darle de comer eso, seguro
que ya comen suficiente basura en casa… esos dos solos…–
refunfuñó. Suspiró con fuerza y pasó
al interior, quitándose el jersey y dejándolo sobre
el respaldo del sofá.
Le quitó la bolsa de comida y la puso encima de la mesa
para acto seguido cogerlo a horcajadas. –Hola…
– Hola... ¿Me extrañaste? – el chico
lo rodeó con sus brazos, sonriendo aún más.
– Mi héroe que protege a mi hermanito.
–No lo protegí, sólo lo mandé para
casa. Siempre se está haciendo averías. ¿Sabes?
– movió la cabeza, un tanto preocupado. –Es demasiado…
descontrolado, en fin. Ya lo sabes tú. – lo dejó
bajar y le besó la frente.
– Es un chico... Ya le reñiré. – Aki
se quedó en el sofá y se recostó contra el
moreno como si pudiese dormir allí incluso. – Van a
pasar de nuevo el documental ese. El que tiene mi filmación.
Creo que me van a subir el sueldo. –se rió de nuevo,
aunque no le interesaba realmente. Lo que le hacía feliz
era tener la oportunidad de filmar más cosas.
–Eso es genial, así probablemente te patrocinen los
viajes y demás cuando quieras ir a hacer alguna otra filmación.
– sonrió levemente y le acarició el cabello.
– ¿Ashram iba a comer con Daniel a casa de sus padres?
– Sí, estaba nervioso. No sé por qué,
yo creo que les agrada. Es que es difícil no querer a Ashram.
–contestó, completamente convencido de lo que decía.
–Eso espero… – el moreno fue a la cocina a buscar
los platos para poner la mesa y escuchó la puerta.
Azrael saludó a Aki con la mano como si estuviera lejos
o fuera un crío.
– ¿Eh? ¿Así me saludas? Ven acá...
–el pelirrojo se contradijo, acercándose él
y abrazándolo. –Y ahora enséñame qué
te hiciste.
– No revises a mi novio... ¡Adan..., ya estoy aquí!
– el rubio se fue detrás de su hermano para que lo
saludase también.
–Hola…– el moreno lo abrazó y le besó
la frente. –No sé si debería, teniendo en cuenta
que me chantajeáis a Aki para que os compre comida basura…–
le riñó, aunque sonreía después.
Azrael miró un momento a la cocina de soslayo y le besó
los labios, riéndose después. –Iba a saludarte
así, pero alguien estaba susceptible. Y no me hice nada visible,
es que Adan es un histérico.
– Pues tiene razón. Sabe que me muero si te sucede
algo. Así que te cuida, aunque dice que no. – le guiñó
un ojo. – “Y no me andes besando así, que ya
no eres un chiquillo y los dos tenemos novios celosos.”
–Deja… no me pone cachondo hacerlo, y no voy a cambiar
mi modo de besarte. Además… – Se sentó
en una silla y suspiró. –Ashram te besa así
también…– dijo luego con voz de estar siendo
maldito.
– Ashram... es Ashram. – se rió, alborotándole
el cabello. – Todos mis hermanos me besan en la boca.
– Falto yo... – intervino Kiyoshi, pero sin hacerlo.
– Ya vamos a comer y dejad de estar cotilleando quien sabe
qué.
–Bésalo… eso sí que podría…–
miró a Adan y carraspeó. –Nada… –
sujetó a Kiyoshi para sentárselo encima y taparse
con él.
El mayor sentándose con cara de estar perdiendo la paciencia.
Aki se inclinó, besando fugazmente a Kiyoshi y luego a Adan,
pero profundamente. – “Pero tú eres mi héroe
y mi pareja de por vida.”
–Aki…– el moreno le riñó, enrojeciendo
levemente. –Come…

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