Capítulo
83
The End of Days
Medio día, Residencia de los Adler.
Lunes 21 de Junio
–Así que, lo sucedido ayer coincide, salvando las
distancias metafóricas, con la primera trompeta del Apocalipsis,
8:6 –7 “Los siete ángeles se dispusieron a tocar
las siete trompetas.
El primero la tocó y hubo granizo y fuego mezclados con
sangre y lanzados a la tierra. Se quemó la tercera parte
de los árboles y toda la hierba verde fue quemada.”
Cómo es obvio, el fuego tanto como el granizo queman la hierba.
Desde luego no será la tercera parte ni mucho menos…
–Todavía quedan seis desastres…– dijo
Ashram, que se había recostado en el sofá y tenía
la cara oculta contra el abdomen de Aki. –Hoy del mar saldrá
fuego y se convertirá en sangre…
– Pero eso no es posible. Quiero decir, lo de ayer ya fue
bastante extraño... – el pelirrojo se inclinó
hacia delante, acariciando el cabello de Ashram. – ¿Me
quiere decir que se va a acabar el mundo?
– En todo caso están sucediendo estos fenómenos.
Tal vez tienen una manera de predecirlos... – intervino el
siquiatra, que a pesar de todo intentaba pensar de forma racional.
–En la antigüedad tenían miedo de todo lo que
no podían explicar, pero es probable que esas cosas sucediesen
realmente. Ahora no podemos explicarlo todo, pero probablemente
sí la mayoría de estas cosas. Puede que se repitan
como un ciclo y ellos lo supieran. Aunque eso supondría que
son unos genios y superan a todas las personas que se dedican a
estos asuntos. La segunda trompeta dice que el segundo ángel
la tocó y un gran monte de llamas fue precipitado al mar,
y la tercera parte de este se convirtió en sangre. La primera
es la plaga del granizo, la segunda la de sangre… No sé
si el mundo va a acabarse, en tal caso sería el final del
mundo y no el Apocalipsis.
Ashram se apoyó en una mano y lo miró, frunciendo
el ceño ligeramente y a punto de alzar la voz cuando Sven
le guiñó un ojo. Ashram lo miró confuso por
un momento, percatándose después de que no quería
asustar a su hermano, y se quedó sentado, sin decir nada
y apoyándose en el hombro de Aki.
– Si se acaba el mundo, da igual si es el Apocalipsis o
no. – sonrió el pelirrojo, suspirando. Claro que tenía
miedo, un miedo irracional. – Apocalipsis significa cambio,
eso lo sé...
– Y el cambio no necesariamente significa un fin. Sea lo
que sea, ellos intentan cambiar el proceso. Tomar control...
– ¡Hola! ¿Me extrañabais? – Kiyoshi
los interrumpió sin ninguna ceremonia, observando de pronto
al ex detective, señalándolo. – ¡Ah!
–Es de familia…– murmuró Sven con el
cigarro colgando de los labios. –Bu…– dijo, continuando
luego como si nada. –El caso es que en esta ocasión
el Apocalipsis no está siendo llevado de la mano de Dios.
Hemos llegado a la conclusión de que el asesinato de los
ángeles es en realidad el sacrificio de los santos. Ese era
su motivo. Ayer vimos a dos chicos bastante extraños…
–Eran demonios, no chicos…– insistió
Ashram.
– Un momento, ¿cómo que demonios? ¿El
Apocalipsis? ¿Qué está sucediendo? ¿Por
qué está aquí el detective Sven? –Kiyoshi
empezó a disparar preguntas, pensando que una vez más
lo mantenían por fuera. ¿Acaso no era parte de la
familia? Ya no era un niño pequeño. – Vine porque
Ashram no ha ido a clases. Daniel tampoco.
–Daniel ha sido secuestrado durante el eclipse. Por eso lo
llamé a él. Ven, siéntate. Luego te lo explico.
– le hizo una seña Aki para que se estuviese quieto.
– ¿Me decía...?
–Ah… Dios, si no estabas prestando atención
al menos cómprate una grabadora, no te lo voy a explicar
de nuevo.
Ashram suspiró. –Que el Apocalipsis fue algo ordenado
por Dios, pero esta vez es Lucifer quien lo ordena. No son ángeles
si no demonios quienes lo orquestan. Si no hubieran matado a los
ángeles, posiblemente ellos hubieran sido los encargados
de protegernos, pero ahora estamos solos.
Sven miró a Ashram y bajó un poco la cabeza. Aquello
tenía mucho sentido, de nuevo le sorprendía con esa
mente perturbada.
– Me refería a los chicos que vieron... –suspiró
el pelirrojo, pensando que el detective Sven siempre hacía
lo mismo.
– Dos chicos debajo de la lluvia de granizo. Parecían...
felices. Tal vez tengan que ver con el culto. – le aclaró
el siquiatra. – No, seguramente tienen que ver.
–Pero uno me besó. Creo que soy uno de ellos…–
confesó Ashram, echando la cabeza atrás sobre el respaldo.
–Y necesito a Daniel…– se quejó después,
cansado de esperar para que le dejasen seguir buscándolo.
– Y encontraremos a Daniel. –le respondió Aki
abrazándolo contra sí. – No eres uno de ellos,
Ashram. Tú no quieres que el mundo acabe, ¿no es así?
– Debo ir a la comisaría por lo del piso. Quizás
Adamo tenga alguna información. – ofreció el
albino, intentando no ser demasiado optimista, pero ese chico necesitaba
esperanzas.
– ¿Ya fueron al piso de Daniel? Tal vez haya algo
allí. Yo puedo ir.
–Ya fui yo, pero no hay nada y tampoco estaba allí
cuando desapareció, estaba aquí, sólo lo dejé
unos minutos.
– ¿Y podemos fiarnos de Adamo? – preguntó
Sven, mirando al siquiatra a los ojos. No sabía si ir para
hablar con él o mejor quedarse y no revelarle que estaba
allí.
– Por supuesto. Adamo es un buen detective y un buen hombre.
Hablando en el plano profesional, diría que se involucra
demasiado personalmente. Pero eso significa que le importa. –
contestó, sintiéndose un tanto expuesto luego. Aunque
realmente era su opinión profesional.
–Entonces lo acompañaré para hablar con él…
a no ser que quieran estar solos. – lo miró a los ojos
y luego sonrió ligeramente. –Ahora que lo pienso…
mejor no voy. Y no le diga que estoy aquí. Ayer no me cargué
a ese tipo para que ahora la joda otro.
– No se lo diré. Pero realmente... Adamo le admira.
No le traicionaría. – le aseguró, sonriendo
un poco y mirando a Ashram después. –Te diré
si me entero de algo. Debes confiar en nosotros.
– Gracias... –Aki continuó abrazándolo
contra sí, mirando a Kiyoshi luego. – Te quedas a comer,
¿no? Vosotros también...
– Claro, no me voy a ningún lado. –asintió
el rubio que se sentía fatal por no haber ido antes. No tenía
ni idea. Pero claro, Adan debió haberlo llamado.

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