Capítulo
58
Even Better Than it Used to Be
Anochecer, Casa de Azrael y Kiyoshi.
Sábado 6 de Junio
–Seguro que se quejan, pero apuesto a que no tienen nada
en la nevera. – murmuró Adan, cargando en la mano unas
bolsas con comida para su hermano. –No sé porque tuvieron
que llevar todo ellos.
– Estaban apresurados. A mí sí se me ocurre
por qué. – se rió, pensando que para Adan, Kiyoshi
siempre sería un niño pequeño e inocente. –
Además, así puedes traerles todo esto y ser su héroe
una vez más.
–Deja eso. – protestó, frunciendo el ceño
ligeramente. –Y no creo que sea por eso, no seas así…
ya sabes que no me gusta pensar en eso.
– Ya sé, ya sé. – sonrió, sujetándole
un brazo. – Pero te ves guapo cuando te enfadas. Estabas muy
sexy anoche, ¿sabes? Todo imponente.
–Aki…– enrojeció ligeramente y carraspeó.
– ¿Tienes que estar poniéndome nervioso por
la calle? – se rió un poco, meneando la cabeza. –Tú
también… bueno, deberíamos dejar de hablar de
eso. – frunció el ceño de nuevo, entregándole
dos bolsas y guardándose una mano en el bolsillo de los jeans.
–Ayer me acordé de cuando nos besamos por primera vez.
– ¿Tú también? – sonrió
contento, mirándolo. ¿Por qué? ¿En qué
estabas pensando?
–No estoy seguro… tal vez fue estar en el jardín
con ese mismo traje. – sonrió levemente y bajó
la cabeza sintiendo el cabello caer delante de sus ojos.
– Sí, recuerdo que ese día, no podía
dejar de pensar en verte sonreír como lo habías hecho
en mi piso. Y luego pensé que te veías muy guapo.
Y luego pensé que estaba mal... Y luego no pensé más.
– sonrió, enrojeciendo tan solo de recordarlo.
Adan sonrió levemente y se detuvo para besarlo, aunque
no era algo que soliese hacer en la calle. –Me hiciste muy
feliz, me haces muy feliz, Aki.
– Tú me haces feliz a mí. Ese beso... fue lo
mejor que he hecho en mi vida. – le aseguró, observando
aquellos ojos azules.
–Bueno, nos estamos poniendo bobos en plena calle…
Vamos. – sonrió levemente y se lo llevó de la
cintura hacia el edificio donde vivían los chicos.
.................
Azrael sujetaba las caderas de Kiyoshi con fuerza, volcándose
hacia él y succionando su nuca mientras lo movía contra
su cuerpo. –Tal vez no deberíamos de hacer esto en
la mesa del salón…– le dijo sin dejar de hacerlo.
– Tal vez no...– sonrió el chico, gimiendo luego,
excitado, su sexo erguido. Se aferró a la mesa, haciendo
que la misma se moviese a su vez.
– Creo que aún deben estarse acomodando. – comentó
el pelirrojo, de pie afuera de la puerta a punto de tocar el timbre.
Lo tocó por fin, alzando la voz. – ¡Traemos comida
y pastel!
–Ah... Diablos, es Aki. – el rubio se quedó
quieto sin saber qué hacer, jadeando con fuerza aún.
–Joder…– Azrael se apartó rápidamente,
mordiéndose el labio para tratar de no reírse y fracasando.
– ¡Ya va!... – los entretuvo, buscando su camiseta
y lavándose un poco la cara. Empujó a Kiyoshi dentro
del baño y le besó los labios. –Estás
rojo…– susurró su motivo para encerrarlo, riéndose
y dándole un besito más antes de ir a abrir.
– ¿Estabais ocupados? – preguntó Adan
al entrar en la casa. Mirando la mesa del salón porque estaba
completamente torcida, la alfombra arrugada y el mantel medio colgando.
–Estábamos… reacomodando los muebles. –
Azrael sonrió, mirando a Aki y dándole un besito en
los labios.
–Te lo dije... – le sonrió el pelirrojo a Adan,
sujetando a Azrael por la nuca luego para que no se le fuese a escapar.
– “Sí, claro...”
– ¡Adan! – lo saludó el rubio, saliendo
del baño, completamente vestido y con el rostro húmedo.
– estaba todo sudado. Debiste llamar. –protestó,
aunque abrazándolo.
– ¿Por qué? – Adan miró la hora
y le besó la frente. –Sólo son las ocho. ¿Ibais
a cenar ya?
Azrael se rió, estrujando a Aki un poco. –“Calla.”
¿Queréis quedaros a cenar?
–Bueno, sí, queríamos hablar de algo, pero
habrá que avisar a Ashram. ¿No?
– Sí, pero no creo que nos necesite mucho hoy. Por
como se quedaron, estoy seguro de que se van a estar dando mimitos
hasta que salga el sol. – se rió, revisando por ver
si no había dejado su móvil olvidado.
– ¿Por qué? ¿Qué sucedió?–
preguntó Kiyoshi intrigado.
–Vamos a mudarnos de nuevo. A una casa, no está muy
lejos… – le explicó Adan.
– ¿Nos tenéis envidia? – los molestó
Azrael, sentándose al lado de Aki y rodeándole los
hombros.
– ¿Parece que os tenemos envidia? Eso es porque no
nos visteis anoche. – se rió Aki.
– Sh... – Kiyoshi se recostó contra su hermano,
como protegiéndolo. – ¿Por qué os mudáis?
¿No nos lo vais a decir?
–Para que Ashram pueda vivir con Daniel, parece que le hicisteis
darse cuenta de que él no podría hacer esas cosas…
y bueno. De todos modos a Aki y a mí también nos vendría
bien un poco más de intimidad. – abrazó a Kiyoshi,
apoyándolo contra su pecho.
– Oh... Genial. Me alegro por todos. Seguro que Ashram está
contento. – El rubio le besó la mejilla a Adan, sonriendo.
Lo cierto es que se había preocupado cuando no fue a clases.
– Contento y más... Lo dejamos abrazado a Daniel.
Y Adan también quiso celebrar porque... ya no despertará
a su lado. – se rió, molestándolo un poco.
–Calla…– el moreno se rió un poco. –La
última noche incluso se metió en la cama.
–Si me meto yo en la cama…
–Te saco a patadas. – le interrumpió Adan,
alzando una ceja.
–Aki… protégeme…– Azrael se rió,
abrazándose al pelirrojo y haciéndose la víctima.
–Dios, hace mucho que no duermo contigo, recuerdo hacerlo
muchas veces después de ver pelis de terror.
– Y yo recuerdo espantarme cuando de pronto sentía
una cosa que se subía a mi cama. Una vez te atrapé
con la manta, ¿recuerdas?– se rió, alborotándole
el cabello. – Eras tan pequeñito y cute...
– Sigue siendo cute... – aseguró Kiyoshi, en
parte molestándolo, y en parte observándolo con ojos
de novio.
–Sí, cute como una vieja en bragas. – Azrael
se rió, burlándose de sí mismo y apretando
más al pelirrojo. –Hablan como viejos ya…
– ¿Ah, sí? A ver qué haces contra este
viejo. – Aki se le lanzó encima, atacándolo
a cosquillas como si ambos fueran chiquillos en realidad. –
No me hagas decir cosas vergonzosas...
–No, ya las haces tú sólo…– el
moreno se rió, abrazándolo para detenerlo. –Oye,
Adan, a ver si lo cansas un poco, que me lo traes hiperactivo.
Adan sonrió por verlos jugar y bajó la mirada a
las nalgas de su novio sin querer, apartando la vista enseguida.
– ¿Qué tal os las apañáis solos?
He preguntado por ti al instructor, Azrael. Dice que te esfuerzas
mucho.
–Sí…– el moreno le contestó sin
dejar de apretujar a Aki, aunque ya estaban colgando a medias por
fuera del asiento.
– Mucho, se ha puesto mucho más fuerte con el entrenamiento.
– comentó Kiyoshi, orgulloso. – Te dije que podía
lograrlo.
– ¿Azrael? Azrael va a ser presidente del mundo si
así lo quiere. – aseguró el pelirrojo, también
orgulloso, aunque no lo soltaba. – Dos bomberos en la familia...
–Sí, Aki. Pero no te montes orgías mentales…
–Por Dios…– Adan se rió, pensando que
siempre estaban igual. Ya se reía por no gritarles a ambos.
– ¿Qué coméis?
–Preparados…– confesó el chico reído.
–No… Te voy a matar Kiyoshi.
– No me mates... Apenas sé cocinar, y no tenemos tiempo
de todas maneras.
– No, claro que no. Azrael, te traje una col. – lo
amenazó Aki, riendo porque recordaba lo mucho que las odiaba.
– Bueno, de todos modos, ya os llenamos la nevera.
–Pues qué bien, para ti cuando vengas a verme, porque
yo no me la pienso comer…– lo empujó un poco
y se levantó para sentarse en sus piernas. –Quiéreme…
Vamos a darles celos.
–Lo que vas a hacer es a dejarlo sin respiración…–
se quejó Adan, que de todos modos sí se celaba un
poco.
– No, lo que hará es ayudarme en la cocina. Y dejamos
a los hermanitos cute juntos. “Nosotros somos los picantes.”
– le aclaró a Azrael, intentando alzarlo sin conseguirlo,
claro. – ¡Ah! ¿Por qué eres tan grande?
–Porque soy bombero…
–Proyecto de…– le molestó Adan, sonriendo
malvadamente.
–Lo que quieras, pero puedo hacer esto…– sujetó
a Aki en brazos él y se lo llevó a la cocina, riéndose
por la cara que ponía Adan.

Continua leyendo!
|