Capitulo
14
You're So Damn Hot
Medio día. Residencia Adler.
Sábado, 23 de mayo
Aki se dio la vuelta en la cama, a pesar de la hora que era, abrazando
al moreno que descansaba a su lado. Ya iba siendo hora de preparar
la comida pero no eran muchos los días que podían
quedarse así y le gustaba aprovechar. – Que no te levantes.
– protestó al sentir el movimiento de Adan.
–Es tarde…– murmuró Adan, girándose
en la cama y levantando el brazo para acomodarlo sobre su pecho.
Apartándose el flequillo de la cara con la otra mano. –Qué
tranquilidad, ojalá fueran a clase todos los sábados.
–Sí, aunque yo odiaba cuando me sucedía eso.
– sonrió el pelirrojo, pegándose a él.
– Y me alegra haberte convencido de quedarte en la cama. Antes
discutías.
–Estoy demasiado cansado. Con el calor está habiendo
más incendios de lo normal… y encima Ashram últimamente
nos da todas las noches. –sus ojos azules se desviaron al
rostro del chico sobre su pecho.
–Paciencia... – se rió con algo de maldad, aunque
enseriándose un poco luego. – Estoy preocupado por
él. Creí que ya había superado eso. Bueno,
más o menos... ¿Qué te dijo el doctor?
–Hum…– suspiró no muy seguro de querer
decirle aquello ya que no estaba muy de acuerdo en algunas cosas.
–Que se siente muy inseguro y necesita más atención.
Tenemos que hacerle sentirse parte de la familia. Pero creo que
lo que el doctor necesita es conocerlo mejor. Fue su primer día
con él. Era japonés por cierto, y Ashram me dijo que
le había agradado, creo que incluso no tendremos que luchar
demasiado para la próxima cita.
– Bien, eso será un alivio. – sonrió
ya que siempre le tocaba luchar más a él. –
Yo creo que ya le prestamos bastante atención, la verdad
es que no sé qué hacer. Sigue diciéndome esas
cosas... – le confesó con tristeza, apretándolo
un poco.
Adan le revolvió el cabello. –Bueno, no te vayas a
agobiar ahora. Me ha dicho que le ha recomendado hablar con Daniel…
ese chico. Yo creo que le gusta, después de haberse comportado
así en la cena. La verdad es que me preocupa. Sé que
tener a alguien, ya sabes, sólo para él de algún
modo, le haría dejar de pensar que su vida no tiene sentido.
Pero a la vez, no quiero resultar cruel… es solo que me parece
difícil que alguien se interese por él de ese modo.
– Ya sé que no eres cruel, pero yo creo que te equivocas.
Ashram puede ser muy dulce y muy cariñoso a su propia manera.
– sonrió haciendo un poco de memoria. – Yo no
sabía que era mi hermano cuando lo conocí, pero aún
así... Tal vez haya alguien tan loco como yo allí
fuera. ¿No? – se alzó un poco sobre sus brazos,
mirándolo. – Realmente quiero que sea feliz, se lo
merece.
–Ya, pero ha hecho todas esas cosas y no es justo que se
lo oculte a ese chico, y si se lo dice lo asustará. Dime
la verdad. ¿No te asustarías tú? Además
es ciego… – le apartó un poco el cabello de la
cara. –Y no olvidemos que Ashram no quiere que lo toquen.
Aki exhaló con fuerza, bajando la cabeza, como derrotado.
– Ya lo sé, ya lo sé. No sé qué
hacer, la verdad. Sé que soy un ingenuo. Creí que
sería feliz estando con nosotros.
Adan lo abrazó, tirándolo sobre él. –Nosotros
tenemos nuestra vida, nuestro empleo… ¿Pero que tiene
él salvo a sí mismo? Sí, a su familia, pero
eso no te llena, no a esa edad. Ya es un hombre, deja de mirarlo
de ese modo, abre los ojos y míralo realmente. Como si no
fuese tu hermano. ¿Qué ves?
– Un prisionero... – le contestó, porque ya
lo había intentando antes. No le gustaba verlo de ese modo.
– Pero tú tampoco te rendirías si fuese Kiyoshi,
¿verdad? – se rió de pronto, intentando animarse.
– A veces pienso que sería genial que hubiese un centro
para asesinos sectarios rehabilitados. Entonces podríamos
programarle una cita con alguien. No me hagas caso.
–Por Dios… quisiera que tuviera una pareja normal a
poder ser…– suspiró con fuerza y le bajó
la cabeza contra su pecho para hacerle rabiar y que se animase.
–Haría lo mismo por Ashram que por Kiyoshi, ya lo sabes,
pero obviamente si fuera Kiyoshi…– se quedó callado,
pensando. “Me moriría.” –Pero Ashram es
fuerte.
– Eh, Kiyoshi también es fuerte. No le das crédito.
– se rió, forcejeando un poco con él. Claro,
no era la misma situación. A veces le parecía que
Ashram había nacido para sufrir y no era justo. – De
todos modos, creo que lo debe intentar.
–Está bien, pero no os paséis con esos ánimos.
– le riñó veladamente, en parte para que lo
ayudase a controlar a Azrael y Kiyoshi con eso. Girándose
sobre él en la cama y sonriendo mientras le sujetaba las
manos a la espalda como podía. Al menos lo estaba intentando,
pero se revolvía demasiado. –Anguila…
– Y soy anguila eléctrica. – se rió,
aún jugando de aquella manera. – Lo que pasa es que
estás tenso porque regresó mi otro hermanito.
–Ah… calla, esos dos me van a poner cardíaco.
¿No quedamos en que estaban enfadados? No creas que no los
vi en la misma cama esta mañana cuando me iba a trabajar.
No se les puede hacer ni caso.
–Calla tú, Kiyoshi está sonriendo de nuevo
¿no? – lo empujó un poquito, besando su pecho
luego. – Yo sabía que esos dos no iban a durar mucho
enfadados si volvían a verse.
– ¿Me has mandado callar? Por que me ha parecido
que eso has hecho. – le preguntó serio, aunque estaba
jugando y lo volteó en la cama para pegarle en las nalgas.
– Tú me callaste primero... – se rió
el pelirrojo, alzando las nalgas y revolviéndose luego para
quedar de frente a él, mirándolo.
– ¿Qué miras?– le preguntó Adan,
besándole los labios superficialmente y mirando la hora de
soslayo.
– Al hombre del que me enamoré – sonrió,
besándolo, aunque había notado esa mirada. –
Ya sé que debo levantarme, no estropees el momento romántico.
Adan le tiró un poco de la pierna y lo besó profundamente.
– ¿Qué te hace pensar que miraba la hora por
eso?
El pelirrojo sonrió travieso, sujetándolo por la
cintura. – Oh, sabes... hace mucho calor últimamente.
–Hay peligro de incendio, será mejor que llames a
los bomberos. – le dijo el moreno. Subiéndole la camiseta
y sacándosela, lanzándola por cualquier lado y besándole
el pecho, lamiéndole el costado hasta las axilas.
–Ya lo hice... mh... – jadeó, sintiéndose
caliente de verdad, acariciando su cabello, alborotándoselo
más. – Y vino uno, con una manguera muy grande... –
sonrió, alzándole el rostro para que lo mirase.
El moreno lo miró a los ojos fijamente, acostumbrado a
que lo despeinase cuando lo hacían y observándolo
entre los mechones de cabello. –Voy a tener que pedirle que
salte…– le dijo, continuando con aquel juego y penetrándolo
de golpe sin dejar de observar sus ojos. Girándose para ponerlo
sobre él. Ayudándolo a moverse y sujetándole
las nalgas con fuerza. Daba igual el tiempo que llevasen juntos,
Aki le volvía loco, era increíblemente sexy y nunca
de una forma rebuscada. Simplemente lo era.
El pelirrojo gimió, arqueando la espalda y entrecerrando
los ojos, sujetando su propia cabeza como si no lo soportase. –
Pero... está muy alto... y muy calienteh... –siguió
con aquel juego, sonriendo un poco, terriblemente excitado.
–Agh… pues no te pienso mojar aún…–
le apretó las nalgas, estrujándoselas con aquellas
manos fuertes y grandes, entrecerrando los ojos y moviéndose
con fuerza bajo él. Apoyándose en una mano y sentándose
con el chico encima, bajando la cara de nuevo por su pecho. Lamiéndoselo
y mordiéndole los pezones. –Precioso… eres precioso,
Aki.
– Y tú eres... increíble... Adan. – contestó
el chico, observándolo con aquella mirada completamente enamorada
mientras su pecho subía y bajaba bajo las lamidas del moreno.
Adan lo comprendía como nadie más, sabía justo
lo que necesitaba. Y no se refería sólo a su cuerpo.
Lo rodeó con sus piernas, moviendo las manos nuevamente por
su cabello. – Te amo...
Adan cerró los ojos dejándose acariciar, besándolo
y entrando en su boca, devorando sus labios y observándolo
de nuevo. –Te amo. – Deslizó una mano entre ambos
por el pecho del pelirrojo, bajando por su abdomen y sujetando su
sexo. Separándose un poco para verlo bien.
La mano de Aki se deslizó por su rostro, acariciando la
bien perfilada quijada del moreno, bajando por su pecho, su cuerpo
se estremecía por el placer, su sexo pulsando bajo su mano
firme y cálida.
–Estás sudando…– le dijo Adan, lamiendo
las gotas que mojaban su piel dorada y besándole el cuello,
succionándoselo y tirándose sobre él de nuevo
para acostarlo en la cama. Sujetándole una mano y entrelazando
los dedos con los suyos mientras se movía ahora con más
fuerza dentro de él.
– Es el fuego... el fuego... – sonrió, jadeando
pesadamente y mordiéndose el labio inferior mientras le apretaba
la mano, casi al límite ya. – Creo que... Aaaaaa....
Adaaaan... –gimió corriéndose, echando la cabeza
hacia atrás al hacerlo, dejándose envolver completamente
por las sensaciones.
–Aki…– el moreno le besó el pecho, su
mano exprimiendo hasta la última gota del semen del chico.
Su cuerpo estremeciéndose al sentir la presión y las
convulsiones de Aki envolviendo su sexo. –Ah… ¡Hm!
– se corrió abruptamente, sintiendo como si no fuera
a terminar nunca.
El pelirrojo sonrió, observándolo, su respiración
aún agitada mientras le sujetaba el rostro para que lo besara
de nuevo. – “Mi héroe.”
–Baka…– Adan sonrió, moviéndose
ligeramente aún dentro de él hasta que su sexo se
deslizó solo fuera del chico, empapado en semen. –
¿Nos duchamos?...
– Sí, ya que apagaste mi fuego por ahora... –
se rió, alzándose un poco y besándolo de nuevo,
brevemente. – Ahora voy a estar feliz todo el día.
Adan sonrió levemente y negó con la cabeza, besándolo.
–Vamos anda…– lo cogió en brazos y se lo
llevó al baño. –Y si ya han llegado… son
mayorcitos, que se hagan la comida ellos mismos.
– Sí, y que de paso, nos la hagan a nosotros que no
tengo ganas de cocinar... – se quejó, estirándose
en sus brazos como si fuese una diva, aunque de vez en cuando no
estaba mal ser atendido.
–Que horror… ya veo que me tocará soportarlos.
– se quejó Adan, dejándolo ya bajar una vez
en el baño.
– O encargamos pizza. Por una vez no nos vamos a morir. O
no, comida china. –sonrió pensando en Azrael y en que
ya hacía tiempo que no lo consentía.
–Está bien, pero nada picante que después ya
me sé la historia…– el moreno suspiró,
recordando lo mal que le sentaba a Azrael. –Parece mentira…
¿Verdad? Ahora es un hombre, Azrael, me refiero. –
Se pasó una mano por el cabello y entró en la ducha
bajo el flujo de agua, frotándose la cara un poco. –Mi
hermano aún no, valerse por uno mismo y trabajar te hace
madurar. Yo no quiero que madure de todos modos.
– Kiyoshi madurará a su tiempo, quieras o no. –sonrió
el pelirrojo, deslizando las manos por su espalda observando cómo
la recorría el agua. – Pero es agradable poder vivir
sin prisas. Tener un hermano mayor como tú.
–También soy tu hermano mayor…– el moreno
sonrió un poco, echándole el cabello mojado hacia
atrás con las manos. – ¿Será por eso
que eres tan malcriado?
– Eh, yo ya era mayor cuando te conocí. Y bastante
maduro. Lo que pasa es que mi madurez es difícil de ver.
– se rió, pasándole el jabón por el pecho
mientras continuaba mirando sus ojos.
– ¿Qué haces?...– Adan se rió,
observando su rostro y preguntándose si realmente no era
consciente de lo sexy que era.
–Te lavo. ¿Qué más crees que hago? –
se rió restregándolo un poco.
–No sé yo…– le pasó las manos por
las nalgas y le dio un golpecito flojo en una, besándolo
de nuevo y entreabriendo los ojos al escuchar la puerta de la casa
abrirse –Pf…– se pasó la mano por la cara
para quitarse el agua y salpicó un poco a un lado. –No
debí hacerme ilusiones.
Aki se rió, continuando con la ducha. – Pueden atenderse
solos por ahora. Y además... yo creo que vamos a tener más
tiempo libre en los próximos días.
–Dios te oiga…

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