Capítulo
1
Traces of A Smile
Media mañana. Universidad
Jueves, 21 de Mayo
– Kiyoshi, Kiyoshi… Ah… ¡Lo he visto! –
el chico apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que el moreno
le quitase el cuaderno de enfrente. – Kiyoshi, es cierto que
esta es la facultad de arte, pero sería agradable que prestase
atención cuando explico.
– La clase ya acabó, profesor Carlsten. Es mi tiempo
libre y no debería asaltar así a sus alumnos. –
le sonrió el chico, extendiendo la mano para que le devolviese
el cuaderno. Había estado haciéndolo de nuevo.
–Pero has estado dibujando toda la clase. Y si ves a James
dile que también sé que estuvo enviando mensajes de
texto toda la clase. Además es tu culpa por permanecer en
mi aula. Tengo otra en 15 minutos. –le advirtió alzando
la libreta frente a sus ojos en vez de devolvérsela, observando
el dibujo de aquel chico atentamente. – Pero esto es bastante
bueno. Si me permites, tal vez deberías... – inclinó
la libreta hacia el chico, señalando los trazos alrededor
de los ojos, pero Kiyoshi se la arrebató antes de que pudiese
continuar.
–Eso no es nada, sólo un garabato sin importancia.
Ya me tengo que ir. Sólo me entretenía porque usted
tiende a divagar. –le sonrió, tomando su mochila y
poniéndose de pie, observando cómo el moreno fruncía
el ceño.
–Le recuerdo, señor Adler, que sigo siendo su profesor.
Sólo porque le trate con amabilidad no significa que pueda
faltarme al respeto.
El rubio dejó escapar una risita malévola, colgándose
la mochila al hombro. – Pero qué formalidad, profesor
Carlsten. No le va nada bien. Sólo estaba bromeando. –
Se inclinó, estampándole un beso en la mejilla, haciéndolo
sonrojar. – Si sigue así le va a dar una impresión
equivocada a sus alumnos. Claro que me gusta su clase, sensei. –
se rió de nuevo, corriendo para salir del aula y dejando
al profesor confundido, repitiendo: “Sensei...” sin
comprender aquello.
Pero fuera del aula, el chico caminaba sumido en sus pensamientos,
sin rastro de aquella sonrisa traviesa. Continuaba sucediéndole,
cada vez que se distraía terminaba dibujando a Azrael. Una
y otra vez, como si intentase traerlo de vuelta de aquella manera,
traer de vuelta su sonrisa. Pero la última vez que lo había
visto se había sentido como la basura más grande del
planeta. Lo peor es que seguía sintiéndose así,
aunque hubiesen pasado dos años. Seguía sintiéndose
como una mierda. Y seguía extrañándolo.
Empujó las puertas de la biblioteca, buscando un lugar tranquilo.
Las mismas preguntas una y otra vez. ¿Por qué habían
peleado esa noche? ¿Por qué se le había metido
en la cabeza ir a esa fiesta? ¿Y por qué había
sido tan estúpido de enrollarse con ese chico? Ni siquiera
recordaba su nombre. Si pudiera volver atrás...
Pero desgraciadamente no podía cambiar los hechos. No podía
volver el tiempo atrás. Azrael no iba a regresar, no volvería
a mirarlo de esa manera. Y él jamás podría
dejar de amarlo. Sacó la libreta observando su retrato y
pensando en tirarlo, pero su mano se detuvo antes de que pudiese
arrancar la página.
– ¡Eh, Kiyoshi!
El chico por poco pegó un grito, sobresaltado, alzando sus
ojos azules y sonriendo al escuchar cómo la bibliotecaria
mandaba callarse a su compañero de clase.
– ¿Quieres ir al cine esta noche? –le preguntó
el chico, bajando la voz y agachándose un poco.
– No... Tengo que estudiar una cosa. Y no me gustan las citas
a ciegas. –le sonrió, cerrando la libreta de nuevo.
– Así que puedes decirle a tu novia que estoy bien
así.
– Oh, lo sabías. – suspiró el chico resignado.
Ya se lo había dicho, Kiyoshi nunca salía con nadie
y además era gay. No sabía por qué insistía
en presentarle chicas. –Pero si te pregunta, dile que te lo
pedí de todas las maneras posibles. Eh... ¿tienes
los apuntes de la clase de historia de...? Gracias. – sonrió,
aceptando la libreta que le entregaba el rubio y marchándose.
Kiyoshi esperó a que el chico se hubiera ido para bajar
la cabeza sobre el escritorio con un gesto de hastío. Suponía
que iría a visitar a Adan y Aki luego de clases. Era lo mejor.

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