.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
5- Death, Love and Complete Blind Trust


Abrió la nevera sacando una botella de cristal y sacó el tapón metálico lanzándolo a la papelera de la pared de enfrente. Rebotó en los azulejos tintineando y cayó en el interior del cubo mientras el moreno observaba de soslayo la otra nevera que había en la cocina. Esa otra nevera asquerosa. Dejó caer lo que restaba de la botella en un plato donde se arremolinaron seis gatos rápidamente y se apoyó en la encimera con la espalda, observando el marco de la puerta y pasando un dedo por las colas de los gatos sonriendo.

-Gatito…- susurró, observando como ya había oscurecido totalmente. Ya eran las 12:55 y aún no se había despertado, debía estar cansado de no hacer nada “provechoso”. Se acercó a la puerta del cuarto observando en la oscuridad, desde luego sin ver nada –Gatito…

- Hum.......... torito......... – susurró Hansa desde la cama, alzándose un poco, y sonriendo al observarlo en el marco de la puerta, seguro que se aburría. Se deslizó fuera de la cama, así mismo como estaba, tan sólo con su ropa interior, y se acercó a él, pasándole un dedo por la quijada con un ademán perezoso.

-¿Qué? ¿Piensas dedicarte a dormir día y noche?- preguntó el moreno bajando la vista y subiéndola lentamente a su rostro de nuevo. Sonrió de medio lado sujetándolo por las nalgas y alzándolo contra él –Vas a ponerte como una nutria… y no nos gustan los gatitos gordos… ¿verdad? No pueden defenderse…

- ¿Defenderse de qué? ¿De los toritos desconsiderados? Es tu culpa que no me llevas a pasear. – bromeó, aunque separándose un poco ofendido la verdad. – De todos modos, tendría mucho más ejercicio, si no dijeras cosas como esas.

Milkyboy sonrió mordiéndose el labio inferior -¿Grrr?- arrugó un poco la nariz echando las orejas atrás reído por su cabreo –Qué gatito más vanidoso… no le gusta ni siquiera que le mencionen que pueda dejar de estar bonito…- se rió cogiéndole la muñeca y observando el brazalete que realmente sí le había regalado. Bajó la vista a su ropa interior y lo miró a los ojos de nuevo –Te llevaré de paseo… pero sólo si hoy te vistes de rojo…- dejó escapar una carcajada y bajó la cabeza sin dejar de mirar sus ojos azules –porque… necesito desahogarme…

- ¿De rojo? – sonrió, pensando en si eso no se vería extraño en él. Claro, que no era como si alguien a parte de Takeshi fuera a notar el cambio. Se acercó un poco, acariciándole un cuerno y respirando sobre sus labios. – Hum.... tal vez lo haga, pero hagas lo que hagas, ni se te ocurra mirar otro gatito. Eres mío ¿ne?

-¿Y si mirase a otro? ¿Qué harías?- sonrió moviendo una oreja y haciendo tintinear los aritos -¿Lo matarías?- se rió volteándose y como haciendo ver que le estaba pareciendo una buena idea –No… es que ningún gatito es tan suave…- se golpeó la pierna con la cola entregándole una bolsa con ropa mínima como la que solía usar el albino, sólo que roja –Bueno… tal vez te manches por fuera de la tela ¿no?...- se rió porque era muy obvio y suspiró –Eso te lo limpiaré yo…- se agachó, lamiéndole una ingle y respiró contra su sexo mientras se alzaba, besándole el abdomen y el pecho –pero…tengo este lacito blanco… y hay que teñirlo…- susurró rodeándole el cuello con él y haciendo una lazada –Para que haga juego.

El albino le sonrió, meneando la cola, y apoyándose en él para besarle una mejilla. – Gracias, ahora los demás gatitos me tendrán envidia – se rió, con suavidad, colocándose la diminuta ropa con toda la premeditación del mundo en sus movimientos, y respondiendo. – Si miras a otro......... no sé, depende de cómo reaccione. Lo que sí está claro, es que no sería el único que saliera castigado. Y tú no quieres dormir dolo, ¿verdad, torito? – se irguió, acercándose de nuevo y pasándole sus uñas por la mejilla, para luego acariciar su propio rostro contra ella.

-No…- lo observó pasándose la mano por el pecho notando que respiraba con fuerza y sonrió, girando la cara de pronto sujetándolo para besarlo profundamente. Se echó atrás cogiéndolo en brazos y caminando con él de espaldas hacia las ventanas de la cocina. Se rió contra sus labios sin dejar de jugar con su lengua y se aupó un poco sentándose en el alfeizar. Lo miró a los ojos, entrelazando sus manos con las de Hansa y se dejó caer al vacío.

El albino desplegó sus alas, sosteniéndolo en el aire, y sonriendo porque lo cierto es que lo hacía muy feliz cuando le demostraba ese tipo de confianza. Bajó suavemente hasta la calle, depositándolo en la misma, y girando en vueltas para descender de nuevo entre sus brazos. – Podríamos usar la puerta de vez en cuando ¿sabes? – comentó, sólo por ver qué le decía.

-No… ¿de veras?- se burló besándolo de nuevo y le echó el flequillo hacia atrás mientras lo hacía. Le sujetó las nalgas de nuevo, besándolo aún pese a que ya estaban caminando y sonrió observando de soslayo algunas miradas espantadas y sacó la navaja del bolsillo con una mano dejando al tigre resbalar de sus manos. Lo cogió por la cintura jugueteando con la hoja en la otra mano, claramente excitado.

Hansa lo observó de soslayo, sonreído y pensando que igual no le contestaba nada directo, pero ya no le importaba. Sabía la respuesta. – Estás de muy buen humor ¿no? ¿sabes lo que pensaba? Hace mucho... que no tenemos una noche como esta. – se acercó por detrás, susurrándole al oído. – No te voy a dejar dormir luego....... – y desvió su mirada, gruñéndole a una chica que se les había quedado mirando, provocando que saliera casi corriendo del susto.
El moreno sintió que le subía el calor por el cuerpo y enrojeció violentamente sujetándole las manos y apoyándolas sobre su sexo haciendo que lo rodease. Se detuvo un momento, echando la cabeza atrás para besarlo y se volteó sin detenerse sujetándole las nalgas con fuerza apretándolo contra él –Es que hoy… he encontrado a alguien…que me ha molestado mucho…- movió la cola con fuerza golpeándose la pierna y se acercó más a él, rozando su sexo contra el de Hansa.

- ¿De veras? Y ¿eso por qué? Quiero saber....... – lo miró, entre divertido y excitado, aunque como siempre, jugando y le pasó la punta de su lengua por los labios.

-Porque… me he dado cuenta de que no ha dejado de observarnos… desde que hemos llegado… y no quiero que escriban mis memorias y menos aún cuando seguro que no saben contarlas…- lo miró a los ojos sacando la lengua y lamiéndose los labios –Será la primera vez que mate a un hombre… premeditadamente… pero… no va a molestarte… es asqueroso…

- No va a molestarme........... No importa, ¿verdad? Te dije que no te detendría, a menos que tenga motivos especiales para pedirte lo contrario. También te prometí algo más ¿no? – le sonrió, sin querer aclarárselo, aunque su promesa seguía en pie, pero claro, esperaba que el moreno la recordase sin tener que repetírselo. - ¿Y el investigador que te atacó aquella vez? ¿No era un hombre ese? Oh, no fue premeditado........ – sonrió, comprendiendo, y como si fuera algo muy gracioso. – No te preocupes, si alguien escribe tus memorias, seré yo. Pero es un trabajo demasiado cansino.

-No… fue en defensa propia…- se mordió la esquina del labio frunciendo el ceño y sonriendo después aunque pensando en todo lo que Hansa le acababa de decir como siempre confundiéndolo como su manera enrevesada de decir las cosas. Empujó la puerta del portal del edificio y la sujetó para que entrase el albino –Me prometiste muchas cosas… pero una promesa no es tal si no existe un “te prometo que…” son tus palabras… gatito…

- Bien......... – el chico movió los ojos como fastidiado, entrando y girándose de pronto, colocando sus brazos alrededor del cuello del moreno, susurrando sobre sus labios. – Pues entonces..... lo pro-me-to.

-Esto es una promesa de hombre a hombre…- se rió contra sus labios sujetándole las nalgas y subiendo las escaleras. Lo empujó un poco contra la puerta del piso de la víctima y lo besó casi desesperadamente empujándose contra él –Meow…- susurró alzando la navaja y clavándola en la puerta haciendo que el filo la atravesase y alterando al hombre en el interior que se levantó del ordenador donde estaba sentado escribiendo y comiendo una hamburguesa -¿A qué promesa te refieres? Gatito…

- Torito........ hay ciertas cosas que no se le preguntan aun chico, ¿no lo sabes? Todo lo que necesitas saber es que te quiero – volvió a susurrar, arañando la puerta del hombre a su vez, sólo por joder.

-Si te refieres a que matarías si lo deseara… no me he olvidado de eso…- el moreno escuchó cómo sus garras rasgaban la madera y respiró agitado contra los labios de Hansa. Lo cogió contra su cuerpo al escuchar que se había acercado a la puerta y le pegó una patada tirando la puerta y al hombre al otro lado. Sonrió observando que habían caído algunos dientes por el suelo y entró con Hansa, colocando la puerta en el marco de nuevo para disimular –Ne… ne…- lo miró en el suelo sonriendo –¿quieres morir?

-¿Qué?! Socorro!- el hombre se echó atrás llevándose la mano a la boca que sangraba y tratando de levantarse.

- No....... esa no era la respuesta. Es sí o no, como en un juzgado, ¿entiendes? Es bastante sencillo – sonrió el tigre, saltando de los brazos del moreno, para quedar tras del hombre, cortándole cualquier huída. – Claro, que en este caso, no importan lo que respondas, pero aún así, quiero oírlo.

-Yo… yo… no…- balbuceó sin saber a donde huir, pues los conocía, lo sabía casi todo de ellos. Sintió un sudor frío al conocer lo que le esperaba.

-Yo…yo…- Milkyboy dejó escapar una carcajada y se acercó más a él acuclillándose. Giró la mariposa entre sus dedos y luego la bajó tres veces clavándola en el suelo de madera y atravesando sus genitales una y otra vez –Es una pena… que Hansa no quiera matar porque él sería más rápido seguramente… ¿sabes? Es que no le gustan las cosas feas…- se rió jadeando y lo observó retorcerse gritando de dolor. Lo sujetó por un pie arrastrándolo hacia el cuarto donde sabía que estaba, porque la luz estaba prendida –Mira…- dijo observando las fotos de Hansa y suyas por la pared y encima de la mesa -¿Te gusta? ¿Mi gatito?...

El albino los siguió, moviendo la cola tras de sí y con cara de no estar muy complacido, observando aquellas fotos. No se había dado cuenta de que los seguían y eso lo ponía nervioso, y no le gustaba estar nervioso. – Pues a mí no me gustan los admiradores. Y mucho menos los secretos....... Tampoco me gusta que alguien tenga esto – le mostró una de las fotos de Takeshi, poniendo cara de disgusto. Lo cierto es que no le estaban entrando ganas de quedarse tan pasivo.

-Estoy escribiendo… estoy… escribiendo un libro… pero solo, solo las tomé!...era para orientarme…- se disculpó penosamente limpiándose la boca una y otra vez pero la saliva y la sangre se escurrían aún más al hablar –no… no me gusta… no me gusta nada…

-¿Cómo?- Milkyboy lo miró a los ojos sujetando una de las fotos de Hansa -¿Cómo qué no te gusta?!- se agachó cogiendo algunas hojas impresas de lo que había escrito, enrolló una metiéndola a presión en su boca y siguió una a una con las demás empujándolas a pesar de los gritos y de que notaba que le estaba desencajando la mandíbula. Se levantó con la mano ensangrentada y se rió jugando con la navaja de nuevo entre los dedos –Ya sabes que es lo que te toca ¿verdad?

- No, y mira qué grosero. Dice que no le gusto y eso que me puse más bonito hoy. – jugó el felino, apoyándose en el hombro del moreno y rozándole la entrepierna con una mano sólo porque sí. Se agachó sobre el escritor, aún sonriendo. – Lo que pasa es que no me ha visto en acción. ¿Le doy más datos para su libro? – le guiñó un ojo, mostrándole tan sólo una de sus garras, notando cómo el aterrado hombre la seguía con la vista, y haciéndole un corte ligero en la garganta, cuidándose de no matarlo aún, eso era privilegio de Takeshi. Igual se apartó, riendo, al ver cómo empezaba a ahogarse con su propia sangre, sin poder siquiera escupirla.

-Te estás manchando gatito…- el moreno habló casi como si lo lamentase, aunque de hecho, estaba totalmente excitado y le sujetó la cara al albino apoyándolo contra su pecho de espaldas a él para que viera perfectamente. Le pasó la mano entre las piernas de vuelta y la metió dentro de su ropa acariciando su sexo. Levantó la pierna y la bajó poco a poco en el cuello del hombre que le sujetó el pantalón desesperado tratando de sacárselo de encima. El moreno sonrió de medio lado, jadeando enrojecido y bajó el pie sin detenerse, pisoteándole el cuello una y otra vez hasta que su suela tocó el piso, se rió girándose hacia Hansa –Meow…- le susurró contra los labios.

- Rang, rang ........ – le contestó el chico, sonriendo y besándolo profundamente, pegándolo contra él, como si el hombre ensangrentado ni existiera y metiendo la mano dentro de los pantalones del moreno a su vez, acariciando el ya bastante crecido sexo.

-Ah… ga…tito… gatito…- el moreno se abrió el pantalón con ambas manos y se agachó un poco lamiendo la sangre que había salpicado su cuello y su abdomen. Se arrodilló lamiéndole las piernas y besándolas sin mucho control –Me llevaré todas esas fotos…- Pasó la lengua sobre la tela del short sonriendo y se lo bajó, dejando entrar el sexo del albino en su boca sin más.

- Ah........ – gimió, apoyándose en sus hombros y entrecerrando un poco los ojos. – Yo... me llevo las tuyas, te haré un altar........ – se rió, jadeando suavemente. – Torito........

-Prefiero un trono… para que me siente mientras bebes leche…- se rió lamiendo su sexo de arriba abajo y separándole las piernas. Se agachó un poco más para alcanzar su ano con la lengua y entrecerró los ojos jadeando contra su piel apretándole más los muslos.

- Esto es nuevo........ – jadeó, inclinándose un poco por el placer y meneando la cola. – Te haré un trono......... pero tú proporcionas la leche....

Takeshi se rió contra su piel y lo miró a los ojos subiendo pegado a su cuerpo para rozarse. Se pasó la mano por su propio sexo sujetándolo y le separó un poco más las piernas lamiéndole los labios bruscamente -Abrázame gatito…- le pidió rozando la punta de su sexo contra el ano del albino.

Hansa hizo lo que le pedía, dando un ligero salto para rodearlo con sus piernas también, haciéndoselo aún más fácil, y extendiendo ligeramente sus alas sólo para equilibrarse. Se pasó la lengua por el labio superior como si fuese a comérselo, antes de besarlo a profundidad y apasionadamente, rozándose contra su cuerpo, sintiendo su propio sexo pulsando con fuerza.

-Hansa…- el moreno entrecerró los ojos jadeando con fuerza contra la boca del tigre, notando su aliento caliente contra los labios mientras se besaban, arrastró la lengua contra la suya notando su aspereza y sintió un escalofrió, insistiendo más en aquello y levantándolo por las nalgas contra su sexo.

Se apartó de su boca apretando la mandíbula al notar su sexo entrando en el cuerpo del chico poco a poco, sonrió entreabriendo los labios –Mi gatito es muy pequeño…- susurró frunciendo el ceño sudoroso y penetrándolo tan profundamente como podía de una vez.

- Ah! – el albino echó la cabeza hacia atrás, gimiendo aún más al sentir cómo lo penetraba tan súbitamente y alzándola de nuevo, para mirarlo con los labios entreabiertos, su pecho subiendo y bajando agitado. Sonrió ligeramente, canturreando entre jadeos. – Mi... torito es muy... gran..... de.......

Takeshi se rió entre jadeos apretando sus nalgas entre las manos sin dejar de mirarlo a los ojos. Dejó salir la lengua entre los labios arrastrándola contra sus colmillos sonriendo al notar cómo se rasgaba y empujándola en su boca. Lo movió con fuerza sobre él y le sujetó la cola apretándola un poco.

Mmmmmm – el chico entrecerró los ojos, ya acostumbrado al leve sabor de sangre cada vez que el moreno lo besaba de aquella manera, de nada servía advertirle. Igual, sabía que le agradaba y a él.... tampoco le desagradaba precisamente. Lo lamió con más intensidad, succionando la lengua y casi saltando contra él, cada vez más encendido, comenzando a gemir más a medida que sentía próximo el orgasmo.

-Ah… estoy esperando a que me lo digas…- lo miró a los ojos fijamente y deslizó una mano entre sus cuerpos acariciando el sexo del tigre y apretándolo con fuerza, sintiendo el calor y la humedad que desprendía.

- ¿Qué.......... cosa? – le preguntó, un tanto ido en las sensaciones. – Meow.............. Te amo, Takeshi..... – le susurró, inclinándose hacia delante, y respirando con fuerza contra su oído, sonriendo y repitiendo. – Meow........... ah........ – se corrió de improviso, sin poder aguantar más, dejando emitir un suave ronroneo, aferrándose al moreno.

-Me…ow…- el moreno lo movió contra él más fuertemente apretándolo todo lo que podía contra su cuerpo para sentir el semen saliendo sobre su abdomen, mientras el propio resbalaba por su sexo y sus piernas. Sonrió moviéndolo aún y cuando ya había acabado pero suavemente. Lo miró a los ojos abrazándolo con fuerza y arrastrando las manos por su piel sudada –Estaba esperando a que me dijeras que me querías… gatito… deberíamos irnos… aún queda mucha noche… y me dijiste que no ibas a dejarme dormir…

- Y yo aún estoy esperando que me lo digas a mí, torito – le guiñó un ojo, sonriendo aunque sí deseaba escucharlo. Entreabrió los labios, dejándolo sentir su aliento, y sin quitar la mirada de sus ojos. - ¿Acaso he dicho que este es el fin? No, además, mira, estoy todo sucio – murmuró con cara de drama falso, claramente coqueteando. – Tienes que limpiar a tu gatito. Y como dices, aún queda muuuuucho.........

El moreno lo miró, cómo no, excitado a pesar de lo que acababa de ocurrir –Limpiaré, cuidaré y mimaré mucho a mi gatito…- lo vistió poco a poco cogiéndolo en brazos y pisoteando por encima del escritor mientras se acercaba a la ventana –Te amo…- se rió dejándose caer con él abrazado.

- Ese es mi torito......... – murmuró Hansa, riendo un poco también, y extendiendo las alas, apretándolo contra sí.


FIN

 
 

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