| 2- Brand New Day
Hiyaku se restregó los ojos y alzó la vista de las
fotos que tenía ante sí, sonriendo un poco. Estaba
cansado, por haberse acostado tarde, pero lo cierto es que una compañía
necesitaba mucho más trabajo en sus primeros años
que en ningún otro y además, no era que le molestase
ver fotos de su novio tampoco. Suspiró, pensando que todo
le parecía surreal por la manera en la que se había
dado, y tratando de no pensar demasiado en lo desagradable, como
siempre le insistía Kiba. Igual, ya iba siendo hora de que
salieran a comer.
El moreno entró al poco rato en la nueva oficina de Hiyaku
y apoyó las manos en la mesa sonriendo levemente e inclinándose
para besarlo. Estaban trabajando mucho y lo cierto es que estaba
bastante agotado no sólo de posar de un lado a otro y cambiarse
de ropa cientos de veces, si no también de tratar de ayudar
a los demás con los diseños y buscando nuevos modelos.
Le besó los labios echando un poco las orejas hacia atrás
–Tengo hambre…- susurró sentándose en
la silla de enfrente observándolo serio entonces -¿Estás
muy cansado?
- No, estoy bien – le sonrió, sacudiendo la cabeza.
– No me canso de ver tus fotos, incluso me distraigo cuando
debería estar haciendo otra cosa. – sonrió un
poco más, para ver si quitaba esa cara de preocupación,
aunque no podía negar que se sentía muy bien la manera
en cómo lo cuidaba. Se puso de pie acercándose para
besarle la frente. – Vamos, yo también tengo algo de
hambre.
-Creerán que el director de la empresa es un pervertido…-
el moreno bromeó para ver si lo hacía sentir mejor
y observó sus fotos sobre la mesa sonriendo –Tendré
que preocuparme si veo otras fotos sobre la mesa… pensaré
que andas lujuriando a otros modelos y…
- Claro que no! – Hiyaku protestó, riendo un poco
luego. - - No podré ocuparme de ningún otro proyecto
entonces....... – lo abrazó, rodeando sus hombros y
besándole una mejilla. – Me siento muy bien, ¿sabes?
-¿Sí?- Kiba lo miró a los ojos rodeándolo
por la cintura y moviendo la cola de forma bastante inconsciente
–Todo está marchando muy bien…- susurró
sonriéndole –creo que nunca fui más feliz…
tal vez la primera vez que nos besamos…- se rió un
poco y le acarició la cola alzándola en su mano.
- Sí........ ese es un recuerdo agradable. – le sonrió
el rubio, rindiendo su cola totalmente a las caricias. – Todo
te lo debo a ti. No puedo imaginar la vida sin despertarme a tu
lado.
-Y no te hace falta hacerlo, porque siempre voy a estar a tu lado-
le acarició el pelo mirándole la cara detenidamente
y sonriendo –Tal vez debería posar el dueño
de la compañía… sería tentador que viesen
que es tan guapo…¿eh?- le besó los labios suavemente
para después profundizar el beso –Y yo siento que todo
te lo debo a ti…
- No, no digas eso..... - negó, una sombra de tristeza pasando
por su rostro a pesar de que trató de impedirlo. Sonrió
de nuevo, como si nada, mirándose reflejado en sus ojos.
– No lo creo, no soy ningún modelo.... Prefiero dejártelo
a ti.
-Está bien… pero de todos modos van a verte cuando
hagamos la fiesta de aniversario de la empresa… y ya no podrás
huir de las cámaras…- le sonrió desde luego
notando lo que había sucedido, pero tratando de no darle
mayor relevancia. Lo cogió por los hombros apretándolo
contra él para llevarlo a comer –Comamos en casa…
podemos pedir algo…y después vas a dormir un poco…
ya iré yo ¿está bien?- le sonrió besándole
una mejilla.
- No se ve bien que te encargues de tantas cosas. Además,
siento que estoy abusando de ti – le sonrió, aunque
agradecido, apoyando su cabeza sobre su hombro mientras caminaba.
Después de todo, no era ningún secreto la relación
que llevaban.
-Abusa de mí… tengamos un amor de oficina…-
se rió suavemente acariciándose la nariz contra una
de sus orejas –pero los demás modelos dicen que me
tienes consentido…- cerró la puerta a sus espaldas.
Lo cierto es que se sentía feliz, mucho, por no tener que
fingir seriedad cuando no era necesario para nada, por tenerlo a
su lado todo el tiempo y sobre todo porque sabía que nunca
podría compensarle lo mucho que había hecho por él
y eso le recordaba sin cesar lo mucho que lo amaba.
- Pues es cierto........ Tampoco tienen malos tratos ¿ne?
Pero, sigues siendo lo más hermoso que he visto en mi vida.
– le sonrió, moviendo la larga cola tras de sí.
A pesar del tiempo pasado, seguía sintiendo como si estuviera
viviendo un sueño, aunque pensándolo bien, siempre
había sido así con Kiba. – Eres mi estrella,
y si no hubiera sido por ti, no tendría esta compañía
y ellos no tendrían este trabajo.
Kiba sonrió al notar cómo se ponía a la defensiva
y le acarició la cola sacando la mano al pensar que por la
calle no era precisamente lo más adecuado y lo cogió
por la cintura –Yo creo que tratas a todo el mundo muy bien,
pero a mí más que a nadie… y no voy a protestar
por eso…- le besó una mejilla de nuevo y le rodeó
la cintura con más fuerza pegándolo a él.
- Pero a ti te amo, es natural que te trate así –
le sonrió, observándolo y acariciándole el
rostro. - Y lo seguiría haciendo aunque protestaras.
El moreno se paró a mirarlo a los ojos y le acarició
el pelo con ambas manos despejándole la cara antes de besarlo.
Lo abrazó de nuevo contra él. Lo cierto es que su
vida había dado un vuelco, había pasado de estar preocupado
en cada instante por lo que se vería bien o mal ante la gente,
a no importale en absoluto la opinión de nadie salvo la de
Hiyaku. Le lamió un poco la cara sin percatarse apenas y
lo siguió abrazando –Vamos…que si no me van a
detener… por dar el espectáculo.
- Vale, vamos, aunque debo admitir que me resisto a despegarme..........
– bromeó, moviendo la cola tras de sí, y acariciándose
con el moreno, para separarse luego con suavidad, llevándolo
de la mano hacia fuera. - ¿Quieres manejar tú o prefieres
que vayamos en mi auto? – le ofreció, ya abriéndose
paso por el estacionamiento de todas maneras.
-Yo prefiero mirar cómo tú lo haces…- se rió
suavemente acariciándole la cola.
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