.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 80

Those Lips I Yearn to Kiss, Those Arms I Need to Hold, The Warmth I Hope To Feel Again

Kiba esperó un tiempo hasta que notó que el olor de ambos desaparecía y fue hasta el ordenador del toro, estaba abierto y destartalado y faltaban componentes. Siguió buscando con la mirada y sujetó el teléfono como si fuera algo muy valioso marcando rápidamente el numero del móvil de Hiyaku susurrando “Hiyaku…” una y otra vez amarrándolo con fuerza.

El rubio se encontraba sentado ante el ordenador de su casa, oprimiendo el botón de refrescar una y otra vez, casi en un eco de las acciones del albino unos minutos antes, sólo que su actitud era muy diferente. Ya le parecía que había pasado mucho tiempo y aún no tenía noticias. Había hecho todo lo que le habían pedido. Casi da un salto al escuchar su móvil sonando y tiró la silla accidentalmente por ir a contestarlo. - ¿Sí? Habla Hiyaku, ¿quién es? – preguntó de manera casi atropellada con el corazón en la garganta.

El moreno se quedó callado como si no hubiese palabras para definir lo que sentía al escuchar su voz y entreabrió los labios cerrando los ojos –Hiyaku…

- Kiba?! – el rubio casi le gritó, alterándose, sin saber ni cómo reaccionar. – Kiba, ¿dónde estás? ¿Estás bien? ¿Dónde estás?

-Sí…- el moreno sonrió sin poder evitar sentir un gran alivio y se levantó mirando por la ventana -Estoy en la calle que hay yendo hacia la plaza…voy a bajar a la calle… abajo hay una tienda de muebles…

- Kiba........ – murmuró el otro chico apretando el móvil contra él como si asñi lo tuviese más cerca, y secándose los ojos con la otra mano. – Espera, no te muevas de allí, voy enseguida. Ya voy..... – le aseguró, tomando sus llaves y saliendo por la puerta como si lo persiguiera el diablo, sin soltar el móvil. - ¿Tienes tu móvil? ¿Hay.... algún móvil cerca? – se corrigió, porque tenía miedo de dejar de escuchar su voz.

-No… no lo sé…- comenzó a rebuscar por los cajones hasta encontrar su cartera con sus cosas y el móvil –Espera…te voy a colgar, pero te llamaré ahora mismo ¿de acuerdo? Ahora mismo te llamo… te quiero…

- Sí, sí, yo también te quiero......... Va... vale –se esperó a que colgara, haciendo lo mismo él, mientras entraba al auto, lanzando un suspiro, más bien de nerviosismo. Y empezó a manejar, tratando de recordar las calles, intentando controlar el temblor de sus manos.

Kiba bajó en el ascensor apoyándose en la pared naranja marcando el número de su celular y se miró al espejo percatándose entonces de su aspecto, la sangre en la cara, en la ropa, la camisa destrozada, debía haberse limpiado un poco para no asustarlo, pero ahora ya era tarde –Hiyaku… ya estoy abajo… en el portal… estoy… tengo sangre… pero no te asustes… no es nada… ¿vale? No es nada…- murmuró como mareado o incapaz de creerse libre por fin… como si esperase encontrárselos en el portal sonriendo para decirle que era una broma e iban a matarlo.

- No es nada........ ¿Estás herido? – preguntó el chico puma, aliviado de escucharlo de nuevo, pero preocupado a la vez, observando la calle de nuevo, buscando la dirección. – Ya estoy llegando, no te preocupes..........

-No…- se dejó resbalar por la pared agachándose y levantándose de nuevo al pensar una vez más en que no quería asustarlo aunque notaba las miradas de la gente al observarlo –No es nada… sólo el hombro… nada más… - mintió a medias –Sólo necesito que estés aquí…

- Ya voy a estar, ya voy doblando la esquina, ¿ves? Ya casi........... intentó sonreír contra el móvil como si pudiera verlo, de veras dando vuelta a la esquina, desacelerando y observando la acera. – la tienda de muebles............. – murmuró, ahora divisando a Kiba y deteniéndose casi en seco, provocando que le sonaran el claxon todos los que venían detrás. Se apresuró a estacionarse no de muy buena manera, casi saltando del auto para ir a abrazarlo, sin siquiera pensar en nada más.

Kiba dejó caer la mano guardándose el móvil en el bolsillo y abrazándolo con todas las fuerzas que tenía, besándole las mejillas y apretando la camiseta entre los dedos sólo porque si lo abrazaba con todas la fuerza que deseaba lo lastimaría –Hiyaku… lo siento…

- No.......... no sé qué dices – sonrió el chico, que había empezado a llorar contra él sin darse ni cuenta, desbordando todo el miedo y el dolor que había sentido en su ausencia, y claro, el alivio que hora lo llenaba. – Estaba asustado, pensé......... – renegó con la cabeza por no agobiarlo ahora. – Vamos, te llevaré al hospital. Sé que estás herido.........

-Sí… vamos…- sonrió levemente acompañándolo al coche y sin poder evitar entrar completamente serio cerrando los ojos y tapándose la cara con la mano. Abrió los ojos de nuevo y lo miró abrazándolo con fuerza besándolo y acariciándole las mejillas. No sabía que era lo mejor, si hablar del tema o no, pero… definitivamente tal vez lo mejor era esperar.

- Te amo tanto, Kiba......... – susurró el rubio, sabiendo que debía conducir, pero no podía dejar de mirarlo, como si el apartar la vista fuera a hacer que desapareciese. Por fin, giró la llave haciendo encender el motor y conduciendo, apretando el timón con fuerza. Al menos tenía que llegar hasta el hospital.

El moreno se dejó caer a un lado apoyando la cabeza sobre sus piernas y arrastrando la nariz contra ellas sujetándole la rodilla con una mano. Cerró los ojos entreabriéndolos de nuevo notando que estaba llorando, se cubrió la cara con la mano empujando más la nariz contra el.

- Está bien, todo está bien. Todo......... – empezó a repetir Hiyaku sin soportar mucho el verlo así y retirando una mano del volante para apoyarla sobre la cabeza de su novio, acariciándolo con suavidad. – Va a estar bien, yo te cuidaré.......

-Estoy bien…sólo es estrés… estoy… estoy aliviado…- se quedó donde estaba con los ojos cerrados y lo miró después de soslayo observándolo. Se levantó mirándolo y apoyó la mano en su pierna –Quiero que sepas… que esto…sólo me ha hecho amarte más…- bajó la vista pensando que le decía eso sólo porque aquel tigre parecía tener miedo de aquello.

- Sh... no tienes que decirme nada. Todo está bien – sonrió, sintiendo las lágrimas escaparse de nuevo de sus ojos, y deseando abrazarlo y no soltarlo nunca más. – No he pensando en nada más, desde que te perdí. Ya vamos llegando. – le anunció, porque igual sentía que no podría seguir conduciendo mucho más.

Kiba lo miró fijamente sintiendo que se le partía el alma porque no tenía cómo pedirle perdón… cómo arreglar aquello, para él aquello…no era tan vívido como para Hiyaku. Le apretó el muslo con delicadeza –Todo va a ir bien ahora…saldremos adelante…

- Sí........ no te preocupes ahora. Sólo....... no te preocupes. – le sonrió aparcando, sin estar seguro de lo que decía, pero Kiba estaba bien y eso era todo en lo que quería pensar por el momento. – Espera. Voy a ayudarte – se ofreció, aunque sabía que era capaz de caminar, pero igual no sabía si le ocultaba algo.

Kiba lo rodeó por los hombros sonriendo levemente aunque no le hacía falta, de todos modos necesitaba tenerlo lo más cerca posible –No te vayas…- le apretó el hombro mirando adelante –No me dejes…- lo miró de soslayo comenzando a temer que lo culpase como había dicho el tigre. Ya no sabía ni lo que tenía en la cabeza.

- No voy a irme – le negó el chico, sorprendido. – Voy a estar contigo todo el tiempo.... no te preocupes. – le aseguró, pensando en cuando lo examinasen, y llevándolo consigo. – Todo va a estar bien..... – repitió como si fuera una frase mágica.

-Sí…todo…- le sujetó la mano con fuerza entrelazando los dedos con los suyos dispuesto a hacer lo que fuera para que nadie lo separase de él, como si al hacerlo fuera a desaparecer y a estar de nuevo encerrado en aquel cuarto –Tengo hambre…

- Por supuesto..... – le sonrió como pudo. – Te buscaré algo de comer. Luego........... cocinaré para ti. – ofreció, más bien soñando con una vida que no estaba seguro de merecer. No, lo cierto es que no lo merecía, pero por ahora sólo quería estar con él, asegurarse de que estuviese bien. – Enfermera! – llamó apenas hubieron entrado, una chica, seguida de lo que Hiyaku creía sería un doctor, se aproximó corriendo, haciéndole todo tipo de preguntas a las que contestó como aturdido mientras los seguía a toda prisa, sin permitir que lo separasen de Kiba.
...................................

Kiba abrió la llave de su casa, no tenía muchos deseos de ir a la casa de Hiyaku y llevarlo a donde había cometido aquel asesinato. Pero sin duda había reconocido su salón, se preguntaba cuando querría hablar de ello imaginando que no era bueno que siguiesen ignorando lo sucedido. Estaba claro que Hiyaku, en su interior, nunca podría dejar de pensar en aquello.

En cuanto a las heridas… le habían vendado el hombro y el costado. Aparte de unas cuantas venditas en la cara y un brazo terriblemente dolorido, no había nada más. Tampoco se había infectado por más que al albino le hubiera gustado jugar con aquello. Cerró la puerta a espaldas de ambos y lo abrazó ahora que por fin estaban solos por completo, tratando de hacerle sentir cómo lo amaba sin ser capaz de decir una palabra.

El rubio lo abrazó de vuelta, un poco más calmado ahora, pero seguía terriblemente emocional. Probablemente era el liberarse de toda esa tensión, pero no podía alejarse del moreno ni un segundo casi. - ¿Aún tienes hambre? Puedo........ hacerte algo – le ofreció, a pesar de haberle buscado comida ya en el hospital. – Deberías acostarte.

-No, estoy bien, no quiero estar acostado…sólo, voy a quitarme esta ropa...- lo llevó con él por los hombros hasta su cuarto y se quitó la ropa con una mano para ponerse por fin algo limpio. Se volvió de frente a él sólo porque no podía estar dándole la espalda y le sonrió acuclillándose delante. Le sujetó las manos observando sus ojos –Tenemos muchas cosas de qué hablar… y no podemos estar dándoles esquinazo por siempre…quiero que sepas que si no te insisto más, es porque no quiero presionarte pero no porque no quiera verlas.

El rubio se quedó mirándolo a los ojos, con aquella expresión seria en su rostro, tratando de adivinar lo que tanto temía y decidiéndose por fin a preguntar. – Lo sabes, ¿no es así? Lo que hice........... – apartó la mirada sin ser capaz de sostenerla por más tiempo. No había planeado mantenerlo como un secreto pero hubiera deseado que no lo supiera de antemano.

Kiba se levantó para sentarse a su lado en la cama y abrazarlo –Sí lo sé… lo vi… y lo siento, lo siento mucho…- dijo abrazándolo con más fuerza.

- ¿Lo......... viste? – su mirada se perdió por un momento, tratando de digerir aquello, era peor de lo que había imaginado. Se abrazó a él sin embargo, automáticamente buscando consuelo y echándose a llorar de manera descontrolada. – Lo siento, hice algo..... hice algo horrible. No quería que me vieras así.

-No… no fue horrible…- el moreno lo abrazó con más fuerza subiéndolo sobre sus piernas y acariciándolo no muy seguro de que pudiera estar muy bien aquello, pero con Hiyaku había sido con la única persona que había sido totalmente sincero –Yo también lo habría hecho por ti…y no puedo verlo como algo horrible… lo siento… y lo siento aún más porque fue por mi culpa…- se mordió un poco el labio tratando de permanecer entero.

- No! No fue tu culpa..... – negó, apartándose un poco para verlo a los ojos, acariciando su rostro. – No fue tu culpa.......... y no sé............. Yo sólo quería verte de nuevo, que estuvieses bien pero.... no lo justifica, soy un asesino. Lo sabes. Soy........ – cerró los ojos, sollozando y enterrando su rostro contra el moreno de nuevo, aunque no se sentía digno.

-No, no lo eres… yo he estado con dos asesinos y tú no lo eres… sólo fuiste su juguete, nada más…sólo eso… tal vez… sí, somos egoístas por poner más valor el uno a la vida del otro que a la de nadie…pero eso es querer ¿no es así?...

- Y ¿eso qué?! – se separó por fin, apartándose y dándole la espalda porque ni lo podía mirar. – esa chica....... quizás tenía a alguien que la quería de igual modo, ¿no? Tal vez........ le hice a alguien lo mismo que temía que me hicieran a mí. Yo la maté! La maté......... – bajó la cabeza mirándose las manos como si aún pudiese ver su sangre, y arrastrando la cola por el piso. – Y quería detenerme pero no podía porque............. no quería perderte. Te amo, pero no tengo derecho a quedarme contigo. Sólo estoy contento de que estés vivo........ Tal vez debería entregarme, a lo mejor........

-No!- Kiba se levantó sujetándolo por los hombros y abrazándolo contra él de nuevo –No… dijiste que no ibas a dejarme solo, no te lo voy a permitir… no has hecho eso por mí, por ti, para ahora encerrarte…no…- lo apretó con más fuerza sintiendo que a cada paso salía lo peor de él con aquello –Sé que yo te amo a ti más que a nadie…y sé que por terrible que sea, eso es lo que me importa ahora…ni ella, ni nadie más…si tuviera que matar para mantenerte conmigo lo haría mil veces…

- Kiba........... – el rubio se sujetó de él, sin poder evitarlo, sus sentimientos en pugna con lo que le decía su mente. – Extrañé tanto tu olor....... No importa lo que digas, hice algo espantoso. Y sí, lo haría de nuevo. Eso es lo peor....... haría lo que fuera. No puedo....... – alzó el rostro mirándolo a aquellos ojos desiguales que tanto le gustaban. – Tú no quieres estar conmigo, no soy el mismo........

-Tú no puedes estar diciéndome esto…- el moreno sonrió un poco sintiéndose incrédulo aunque en sus ojos había dolor y se pasó una mano por el pelo aplastándose una oreja hacia delante -¿Cómo sabes que no quiero estar contigo? Eso es lo único que deseo… estar contigo y tú… tú no puedes negar mis sentimientos…

- Pero no soy la misma persona que era! Maté a alguien! ¿Crees.... crees que eso no hace nada? Y tú lo viste – bajó la voz finalmente, así como su mirada y sus orejas.

-Hiyaku…mírame…- le levantó la cara para que lo mirase a los ojos sin poder evitar que le bajase una lágrima. Lo cierto es que no estaba llevando muy bien aquello o no tan bien como hubiera deseado -¿Por qué no quieres darme la oportunidad de amar a esa persona?... yo quiero amarla…- siguió mirándolo pese a que deseaba bajar la vista y le apoyó las palmas de las manos en las mejillas –Tienes razón, yo no puedo ni siquiera hacerme a la idea de lo mal que te sientes… pero no importa… yo estaba allí encerrado sabiendo que hacías todo esto por mí… ellos me lo decían… y yo no podía hacer nada… sólo sentirme culpable… sólo eso y desear el momento de sentirte de nuevo… y ahora pretendes que me rinda sin más… no voy a hacerlo

El rubio negó con la cabeza, aunque sin apartar los llorosos ojos de los suyos. – No es tu culpa, nada de esto........ Nada. Pero sigo teniendo miedo. ¿De veras.......? Yo nunca voy a poder perdonarme, y tampoco me arrepiento, es........... es muy confuso. – desvió un poco la mirada, observando sus labios como si pudiera encontrar refugio en ellos. - ¿De veras quieres estar conmigo así?

-Más que nunca…- el moreno lo abrazó con fuerza apoyándole la frente en el pecho y entrelazando los dedos en su pelo como si hasta algo tan simple fuera un terrible alivio –Buscaremos ayuda…y aunque no podamos olvidarlo, encontraremos el modo de llevarlo lo mejor posible… todo va a ir bien…- lo abrazó con más fuerza apoyando los labios en su cabello –si estamos juntos… y yo no voy a soltarte.

- He necesitado tanto escuchar eso.......... – susurró contra su pecho, sollozando y aferrándose a su ropa como si se fuera a caer del mundo si lo soltaba. – No quiero estar sin ti, no importa, no quiero estar sin ti.......

- No vas a estarlo…- le pasó la mano por la espalda tratando de reconfortarlo y lo cogió en brazos sentándose en la cama con él sobre las piernas recogiéndolo todo lo posible –Saldremos adelante de nuevo, esta vez juntos…- le besó la frente sujetándole la cola con la otra mano y llevándola sobre él porque no soportaba verla colgando por el suelo.

- No deberías estar haciendo esto. Eres tú el que necesita que lo cuide........ sonrió el chico puma, aunque sin despegarse. A pesar de todo, se sentía mejor de lo que se había sentido en lo que parecían ser años.

-No…estaba deseando esto...- le sonrió acariciándole la cola con suavidad, lo cierto es que no podía dejar de mirarlo ni un segundo –Cuando te toqué…de nuevo, casi se sentía irreal…tu calor otra vez…cuando te abracé supe que podíamos superar lo que fuera…- se dejó caer en la cama abrazándolo sobre él –No te voy a poder soltar…

- Está bien, no quiero que lo hagas....... – susurró, dejándose llevar. - ¿Sabes que vendí la compañía? - murmuró, comunicándole lo que para él, era el menor de los males ahora.

-Sí… aunque él me dijo que no lo harías…pero yo sabía que sí…- se volvió de lado para poder verle la cara bien y lo acarició con sumo cuidado como si fuera posible romperlo, totalmente serio –Sé lo que significaba para ti esa compañía… pero podemos recuperarla… aunque creo que sería mejor… comenzar todo de cero… todo juntos…

Hiyaku sonrió, a pesar de aún tener el rostro bañado en lágrimas. – No importa, fue difícil, pero de sólo pensar en ti........ Y luego de lo que hice........ – bajó la mirada de nuevo aunque tratando de no esconderse. – Comenzaremos de nuevo..... sólo es una compañía. No es nada comparada con lo que estuve a punto de perder.

FIN

 
 

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