| Capítulo 78
The Best of the Best (Life Goes On)
Sei estampó al humano contra la pared y le sacó la
cartera buscando las tarjetas de crédito que la teóricamente
mujer les había pagado por recuperar. Lo miró notando
sangre en la pintura blanca y le levantó la cara para ver
si estaba vivo –Tanuki… creo que lo desgracié…-
dijo viendo al mapache con algo de pena.
- Ah! No debías! – exclamó el mapache, porque
se había asustado, pero corrigiendo al ver la cara de pena
del grifo. – Pero no fue tu culpa, que no lo hiciste a propósito.
Y además no te lo comiste! – enfatizó, para
que al menos estuviera orgulloso de algo.
-No!- el grifo lo miró feliz como si de veras sí
hubiera sido un logro y alzó la cola hondeándola suavemente
mostrándole las tarjetas y entregándoselas –Toma…
tenemos las tarjetas…ya hicimos tres casos hoy… pero
aún puedo hacer más!- lo miró a los ojos sonriendo,
aunque estaba un poco cansado.
- ¿Seguro? ¿No te cansas? – lo miró
dudoso el mapache, guardando las tarjetas, y saltando, abrazándosele
de pronto, porque sabía que la razón por la que se
esforzaba tanto era por él, y por lo de la oficina. –
Te quiero mucho, Sei.........
-Yo también te quiero mucho…- el rubio lo abrazó
contra él ondeando más la cola y lamiéndole
una oreja para que la sacudiese. Saltó a la cornisa del balcón
y se dejó caer hacia el vacío echando a volar entre
los edificios –aún podemos hacer uno más…
ya luego yo duermo ¿tú estás cansado?
- No! – negó sacudiendo la oreja como siempre y alzando
la cola, admitiendo luego. – Sí. Pero no importa, yo
puedo si tú puedes.
-Bueno… entonces ya nos vamos a casa porque yo también
estoy cansado…- admitió cerrando los ojos y abriendo
más las alas para flotar en el aire dejándose llevar
y bajando poco a poco -¿Tenemos helado en casa?
- Hum..... creo que sí. – meditó el mapache,
para quien comprar helado se había vuelto una labor muy importante.
Se rió, dándole un beso en la mejilla, sólo
porque le divertía que volara así.
-Yo también te quiero…- le dijo de nuevo sólo
porque había pensado que lo besaba porque pensaba que lo
quería y le dio un beso en los labios besándolo luego
profundamente hasta llegar al suelo. Lo dejó en la acera
sujetándole la cola con la mano y luego lo cogió en
brazos de nuevo al recordar que estaba cansado –Tendremos
una oficina igual. Solo que más lento…
-Sí, ya sé, no me importa, me gusta trabajar contigo.
Además, y a los mejor nos vuelve a contratar alguien importante.
Nunca se sabe. – comentó esperanzado, moviendo la cola.
-seguro que si… cuanto mas trabajemos mas nos van a conocer…
¿no crees?- movió las orejas porque ahora no estaba
muy seguro de su aseveración –pero el chico puma parecía
triste.
- Sí! – exclamó, primero emocionado por aquello
de que los conocieran y luego bajando las orejas un poco avergonzado.
– Sí, se veía triste......... No parecía
que nos quisiera despedir realmente.
-No… pero el otro no estaba… a lo mejor es que el otro
sí que estaba enfadado con nosotros porque siempre protestaba…
tenía cara de mal genio…y a lo mejor es que lo dejó
el novio…ah!- se abrazó al mapache como si se le ocurriese
de pronto que esas cosas ocurrían.
- Yo no te voy a dejar – aclaró Tanuki, comprendiendo
y asustado de que lo dejara a él, pero sin decirlo por si
se molestaba. – Yo creo que tienes razón, porque el
otro se veía muy serio. Pero no tenía por qué
despedirnos! Igual, yo no querría salir de la cama si me
dejara mi novio.......... – meditó, tapándose
la boca de pronto al notar que se le había escapado.
-Pero yo no te dejo!- Sei lo miró a los ojos levantándolo
por debajo de los sobacos delante de él y aproximándolo
de nuevo para abrazarlo –Nosotros vamos a ser novios siempre!
Y tienes que ver a mi madre y yo a tu madre mapache…
- Sí! Y tu madre no me come porque soy tu novio! Y mi madre
no te come porque.. no come gente! – se rió, jugando
con las palabras y porque estaba contento de que le dijera que iban
a ser novios siempre. – Vamos el próximo mes, que le
quiero llevar algo bonito....
-Vale! Yo también le llevaré algo bonito… a
tu madre y a la mía…- el rubio sonrió echando
a correr entre las calles cargando al mapache y arrasando con toda
persona que se cruzase en su camino. Saltó encima de varios
coches correteando aún más deprisa y encaminándose
hacia la casa bastante feliz por lo que andaba imaginando.
Una vez hubieron entrado a la casa, Tanuki saltó al suelo,
correteando hasta el frigorífico para buscar el helado, canturreando.
– Estoy contento, estoy contento........ – con la cola
alzada en el aire.
-Yo también!- el rubio se apoyó en el frigorífico
por encima del moreno mirando abajo y destapando el helado que llevaba
en las manos hundiendo un dedo y llevándoselo a los labios
para probarlo.
- Pero se sirve en un plato! – lo riñó el chico,
como hacía siempre que el grifo abría el helado. Igual
se lo dejó a él, buscando los platos y las cucharas.
Sei lo sujetó bajando las orejas porque lo hubiera reñido
y aún así, lamiendo la superficie del helado y vigilándolo
con la vista no fuera a descubrirlo. Levantó la cara de golpe
con la nariz un poco manchada y se la frotó con el brazo
sonriendo de oreja a oreja moviendo la cola –Vamos a la cama!
- Mi mamá me dice que no coma en la cama! – le recordó,
igualmente corriendo hacia ella, con los dos platos y sonriendo
porque sí se había dado cuenta de lo que hacía
el grifo, pero se había visto bonito.
-Pero es que es nuestra cama no la de tu mama y si nosotros queremos
dormir… digo, comer en la cama pues… podemos hacerlo
y tu mama dijo que no te podías tocar… y sí
se puede porque es bueno… las madres a veces también
se confunden.
- Cierto........... – asintió con cara de estar más
confundido que la confusión, y se sentó, cruzando
las piernas y trayendo su cola hacia delante, colocando los platos
sobre el colchón. – Luego le pregunto a mi mamá
por qué no me dejaba tocarme.
-Vale… yo le contaré que nos tocamos el uno al otro…
que somos novios… y que somos detectives… a la mía…
a la tuya no que me da vergüenza…- movió la cola
enrojeciendo y lamió el helado directamente del plato viéndolo
de soslayo y sonriendo.
- Vale! Pero a mí me dará vergüenza con tu madre
– respondió, enrojeciendo y pasándole una cuchara,
aunque se quedaba como hipnotizado con el movimiento de su lengua.
-No, que mi madre está muy simpática…- dijo
pensando después que también tenia muy mal genio.
Sacó la lengua mostrándole el helado que tenía
manchándola y alzó las orejas sonriendo y metiéndosela
en la boca de nuevo. Dejó el plato “limpio” en
la mesilla y se recostó en la cama con los ojos cerrados.
- Pero mi madre también es simpática. –respondió
Tanuki comiéndose su helado por fin, y mirándolo,
moviendo las orejas a cada rato a ver si roncaba o si fingía,
porque Sei siempre fingía antes de dormir de verdad, y él
nunca comprendía por qué.
Sei sonrió volteándose de espaldas al mapache y aleteando
un poco moviendo la cola sin percatarse de que eso no encajaba mucho
en su actuación de grifo dormido.
- Ah! Ya sabía! No estás dormido! – lo acusó
el chico, señalándolo y dejando el plato a un lado,
saltándole encima y acariciándose con una de sus alas
luego. – Tus alas son bonitas, juega!
-Ah! Me despertaste!- mintió riéndose y abrazándolo
para después volverse hacia él y rodeándolo
con su cola –Es que no puedo jugar… porque ya no me
queda energía… tengo que dormir…- dijo cerrando
los ojos y haciéndose el dormido de nuevo entreabriendo un
ojo después para observarlo.
- Pero es que no te duermes! Te veo! – lo acusó de
nuevo, mirándolo fijamente, muy serio, aunque añadiendo.
– Pero si dormimos ahora, luego jugamos, ¿está
bien?
-Vale… mañana jugamos… es que ahora ya tengo
sueño… que estoy cansado de volar y cazar… y
hacer cosas de grifo… que los mapaches no hacen… y cansan
mucho… - le explicó sin abrir el otro ojo aún.
- Vale, y además los grifos necesitan dormir mucho. –
admitió, porque llevaba observando eso desde que Sei viviera
con él. – Agárrame la cola – le dijo como
si creyese que no podría dormir si no lo hacía.
-Claro…porque te quiero- dijo sujetándole la cola
con una mano y la puntita de una oreja entre los labios cerrando
los ojos de nuevo y rodeándolo con una de sus alas.
Tanuki se rió, por las cosquillas que le hacía en
la oreja, moviéndola y se pegó más a él.
– Te quiero Sei. Los grifos son los mejores.
- Los mapaches también son los mejores- sonrió el
rubio abrazándolo más y besándole la nariz.
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