.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 76

Recuerdos del Futuro Juntos

Milkyboy entró en la casa y se metió las llaves en el bolsillo pasando a la habitación con dos maletas y otras bolsas –He entrado en tu casa… espero que no te importe… porque te he borrado el porno del HD…- murmuró, mirándolo y mostrándole que había metido su ropa y algunos componentes de la PC en la maleta.

- No! ¿Me has borrado el porno? Y ahora, ¿cómo sobreviviré? – se rió, haciendo drama de más, y colgándose un poco de su cuello. – Me hubieras dicho que ibas y te habría dado las llaves, torito..........

El moreno lo sujetó por la cintura para pegarlo más a él -¿Si? Pero es igual… abrir puertas no es difícil… el problema es que luego se cierren de nuevo…- hizo una mueca de lástima y sonrió mirándolo a los ojos –Yo no puedo apagarlo aún… no hasta que no tengamos ese dinero en la cuenta…- susurró desviando la vista a la puerta del cuarto donde estaba encerrado Kiba -¿Lo fuiste a ver?- preguntó mirándolo a los ojos entonces fingiendo indiferencia.

- ¿Qué harías si lo hubiera hecho? ¿Te pondrías muy furioso? – le preguntó coquetamente como tanteando las aguas aunque ya sospechaba la respuesta y de paso, le rodeó el cuello aún más, para que no le fuese a alejar.

-Seguro…- respondió bastante incómodo por el juego y notando que le temblaba un poco el pulso conforme se iba cabreando. Frunció el ceño sin dejar de mirarlo -¿Y para qué irías tú a verlo?

- Curiosidad, supongo........ – le contestó, notando cómo se estaba poniendo y besándolo profundamente. – Takeshi, sólo me interesas tú, así que te puedes relajar.

-Si pudiera relajarme… estaría relajado… ¿no crees? ¿A ti te parece que estoy relajado?- lo miró a los ojos de nuevo sintiendo ese deseo de apartarlo de él violentamente y controlándose –Entonces has entrado… ¿sí o no?

El albino bajó la cabeza, contrariado. No quería tener que mentirle, lo detestaba, pero no veía otra salida. – Tienes que dejar de dudar tanto de mí. Si realmente no puedes confiar en mí, entonces no sé para qué estamos juntos – se escabulló, alejándose y sentándose en la cama.

Milkyboy lo siguió con la mirada sin moverse del sitio y movió la punta de la cola a los lados lentamente. Miró al suelo sonriendo de medio lado y se golpeó la pierna con la cola con fuerza –Porque con esa carita que tienes me cuesta fiarme… porque apareciste tan de repente …- lo miró entre el cabello y se giró aún sonriendo y sacando ropa de un cajón.

- Tan de repente? Porque me interesaste. Porque.......... el que estuvieses haciendo lo mismo que yo y no te conociera.... Pues eso no podía ser ¿ne? – le sonrió, sintiendo que acababa de esquivar un balazo o algo así. Movió la cola, tirándose boca abajo en la cama. – Me alegra haberte contactado. Mira que me lo pensé mucho........

-Pero me dijiste que tenías otro antes …- lo miró de soslayo y se giró un poco riéndose entre dientes –Olvídalo…

- ¿Olvídalo? No.......... ¿de qué hablas? Te dije que había tenido sexo antes, nunca tuve alguien como tú. – inquirió, tanto curioso como un poco molesto, sin saber ni por qué.

-Yo no entendí eso…- dijo sin mirarlo y notándose bastante molesto también con la conversación frunciendo el ceño y acercándose –Cuando me abandones… cuando me abandonen… eso decías, que vendrías conmigo cuando te abandonasen…

- ¿Te refieres al juego del gatito? – sonrió, creyendo comprender. – Sólo era un juego, no tenía a nadie. Estaba solito en el mundo, hasta que el torito me recogió.

El moreno guardó las cosas en la maleta y la cerró de golpe mirándolo y apoyándose en ella -¿Por qué os miráis así? ¿Crees que no lo noto? ¿Cómo os miráis? Y no me digas que estoy loco! Porque sé lo que veo…

- ¿De qué estás hablando? – Hansa se sentó de golpe, observándolo serio, su cola moviéndose tras él. - ¿Qué te sucede ahora, eh?

-Te lo acabo de decir…- murmuró en un tono que hacía ver que no quería repetirlo –¿Por qué?! ¿Qué estás buscando en él?! Os he visto miraros! ¿Me vas a decir que lo imagino?... ¿es eso?- preguntó riéndose un poco de pronto.

- Eres un idiota....... – murmuró, sintiendo la garganta muy seca, y ahora sí, completamente dolido. Le quitó la mirada, girándose incluso. – Aún no comprendes nada, sólo estaba curioso, porque.......... Sólo quería alguien que me confirmara que existe........ Que de veras es posible entregarse sin temor. Porque..... definitivamente tú no me lo vas a confirmar! Ya ni siquiera me importa, baka. No me importaba.

El moreno se irguió mirándolo y sintiéndose bastante mal en varios aspectos –No es posible eso! Si quieres a alguien… si lo amas de verdad siempre tendrás miedo a perderlo y cuando estés tranquilo será porque ya no existe esa pasión ¿comprendes?... Yo te quiero! – le sujetó los hombros para girarlo hacia él –No quiero que veas en él algo que no hay en mí… eh… en don perfecto… que no pierde las formas ni siquiera cuando está destrozado y hecho una mierda… sin su jodido orgullo…y encima él no te odia… porque yo lo veo… veo que no te odia.......

- Para! Sigues sin entender! No veo....... no es lo que piensas. Yo te quiero a ti, sólo a ti. No soporto que dudes......... – lo miró a los ojos, claramente alterado emocionalmente. – Yo sólo quería........ saber si realmente se puede querer así. Si es posible que alguien me quiera así. Pero no él, tú! Dices que me quieres, pero ¿hasta cuando? ¿hasta donde? Ni siquiera estás seguro de mí.

-Pero estoy seguro de mí! Pero… ¿Qué pasa contigo?... ¿Qué hay de ti? Porque tú… has cambiado… ¿verdad? Sabes que lo he notado, ya te lo pregunté una vez y te lo preguntaré de nuevo ¿aún eres un asesino Hansa?- lo miró a los ojos fijamente –y no me digas que pare de tocarte… ¿es lo que quieres? No te creo…

- No me refería a eso........ – murmuró, desviando la mirada de nuevo y sonriendo un poco para sí, sin poder evitarlo. - ¿Y qué si no lo soy? ¿Qué harás entonces?

-No haré nada… no haré nada que no esté haciendo ahora… y por eso te digo una y otra vez que haría lo que fuera por ti menos dejar de ser quien soy… y no me detendré hasta que sienta que debo detenerme… tú la has encontrado… esa paz… ¿verdad? – le apretó un poco los brazos inconscientemente buscando de nuevo su mirada -¿Por qué no me miras?- preguntó sin poder evitar alterarse.

- Porque tengo miedo.... – le contestó aún sin mirarlo, murmurando. - ¿De veras? ¿No te decepcionaría? ¿No me vas a abandonar, Takeshi?

-¿Tú por qué crees que me pongo enfermo cuando te veo mirarlo? ¿eh? No…- se rió un poco sin poder creérselo –el gatito tiene miedo… con esa cara de supremacía… y tienes miedo…¿es que no lo ves? ¿Cómo me pongo por tu culpa? ¿Crees que podría dejarte?

- No te burles! – le gritó algo rojo y abrazándose a él luego, escondiendo su rostro. – haría lo que fuera por ti, lo que fuera. Si quieres que siga matando, lo haré. Pero no quiero perderte. Y no quiero que sigas estando celoso, es tonto.

-Se me puso dura…- bajó la cara besando las marcas negras en una de sus mejillas con toda la intención y sonriendo entre el cabello albino y negro.

El albino soltó un suspiro, sonriendo, aún sin mirarlo. Claro, era de esperar que no le respondiera.

Se dejó caer sobre él, tirándolo en el colchón aunque con cuidado de sujetarle la cintura para no aplastarle las alas -¿Qué…? – lo miró a los ojos por el suspiro que había dado –Voy a dejar todo esto y a irme contigo… ¿verdad?- lo levantó en brazos para llevarlo frente a un espejo -¿crees que puedo dejarte?- se burló –Aún se me pone dura cuando me acuerdo de cómo mataste a esa tía mientras la sujetaba…- lo dejó bajar de pie frente a él y lo abrazó aún haciéndolo verse al espejo –y aún me celo de cuando le cortaste el estómago al perrito…- se rió entre dientes contra su oreja.

Hansa lo acompañó en su risa susurrando. – Pues si quieres te dejo una marquita a ti también y asunto solucionado. Además, en ese momento, estaba muy enfadado porque te hubiese atacado. ¿No lo sabías? – miró su reflejo, sonriendo un poco menos. – Takeshi, ¿no te aburrirás de mí si no vuelvo a matar?

-Sí lo sabía… y … no me aburriré… me encantan los gatitos…sobre todo los gatitos suaves… a rayas, blancos y negros… con garritas…- se rió contra su cuello besándoselo –con alitas…que se llamen Hansa…- se rió de nuevo sintiendo un extraño triunfo interior que lo hacía ponerse de buen humor –meow…

- Baka........ – el albino se rió, claramente contento, moviendo un poco la cola contra él, complacido, y girándose para besarlo. – Más te vale, porque está muy feo eso de recoger gatitos y luego abandonarlos de nuevo. Me harás llorar..........

-No, yo nunca te haría llorar… que la tengo grande pero a ti te cabe…- sonrió de medio lado rodeándolo y mirando ahora sí, el reflejo en el espejo, enrojeciendo y sujetándole la entrepierna con una mano bajando la vista de nuevo –Estoy cabreado, me has hecho decir muchas mariconadas hoy… gatito…

- Pero, las dices tan bonito.......... – Hansa se puso de puntillas besándole la nariz y empujándolo un poco. – Tengo un remedio para eso.....

-¿Para qué? ¿Para las mariconadas? No creo… es lo que hacemos los maricones…- se dejó ir hacia atrás y lo rodeó de nuevo tirándose en la cama con él encima.

- No, tus mariconadas me gustan, para el cabreo – le sonrió, colocándose más sobre él, a horcajadas y extendiendo sus alas.

- … sabes que me gusta…gatito…- se rió pasándole las manos por los muslos y metiéndolas por las piernas del pantalón –pero estás muy lejos…- sonrió apretándole las nalgas y alzando un poco las caderas para rozarlo contra su sexo –Ah…- se mordió el labio inferior entrecerrando los ojos y rozándolo más contra él –Me escuchará gemir y se le pondrá dura… tendrá que meneársela en otro rinconcito…

- Pues entonces que no te escuche.......... Me pondré celoso – le susurró, sólo por devolverle su propia actitud, aunque estaba sonriendo, y se inclinó a besarlo profundamente, abriendo más las piernas, para rozarse más directamente, gimiendo entre sus labios.

El moreno se rió mientras lo besaba y le sujetó la cabeza con una mano para hacerlo más profundamente, olvidando ya reírse y jadeando contra su boca. Le desabrochó el pantalón con la otra mano temblorosa por los nervios y de nuevo sujetó sus nalgas acariciándolas y deslizando un dedo bajo el nacimiento de su cola -¿No te vergüenza? Delante de tus hermanitos...

- No, ellos ya saben....... ¿Viven contigo, no? – le devolvió, acariciando su rostro con el del toro y dejando escapar un suave ronroneo. - ¿Qué harás con ellos? No los puedes dejar aquí.

-Humm…- sonrió de medio lado sintiendo un escalofrío -No… me los voy a llevar… - le desató los cordones de la camiseta tras las alas para dejarla caer y deslizó las manos por su espalda cerrando los ojos al sentir la suavidad de su piel. Las siguió bajando para sacarle los pantalones y la ropa interior de una y se giró sobre él en el colchón -¿No los quieres?- preguntó mirándolo a los ojos.

- Claro que los quiero, son mis hermanitos, ¿ne? – se relamió un labio, pensando que Takeshi sin gatitos no era Takeshi, y alzó una mano para pasarle los dedos por la mejilla, bajándolos hasta su cuello, dejándolo sentir sus garras. – Pero esos son los únicos gatitos que te permito a parte de mí. Nada más grande que ellos, ¿entiendes?

-… no me amenaces- sonrió besándole el pecho y bajando por su abdomen sujetándole las caderas y pegándole lametazos en el sexo mientras le separaba las piernas y empujaba poco a poco los dedos dentro de él –Hum…- jadeó un poco contra su piel moviendo una de sus orejas negras y comenzando a succionarlo.

- Ah........ – jadeó el chico al sentir la súbita penetración, sonriendo con su descontrol, como siempre. – No te amenazo. Sólo digo.......

-Sólo dices…- el moreno se rió hablando mientras lamía su sexo y lo observó bajando la cara y lamiéndolo con más fuerza de nuevo. Le separó mas las piernas alzándoselas y lamiendo su ano empujando la lengua dentro de él profundamente –No… ya sabes que sólo ha sido contigo…todo…

- Lo sé........ ah....... – gimió, sintiendo sus lamidas y estirando una mano, intentando tocarle un cuerno. – Milkyboy...........

Takeshi le sujetó la mano apoyándola en uno de sus cuernos y la deslizó por él, de abajo arriba, subió sobre él acariciando su sexo y besándolo profundamente de nuevo jadeando contra su boca, moviendo la cola con fuerza contra su pierna una y otra vez –Gatito…

- Torito......... –le susurró de vuelta el albino, lamiéndole los labios, y echando un poco las orejas hacia atrás, aún jugueteando con su cuerno. – No hay nadie como tú.

- No creo…- sonrió de medio lado aunque le costaba con lo excitado que estaba, despegar la mirada del sexo del albino. Lo acarició con más fuerza observando cómo se movía bajo las caricias y se rió un poco agachándose de nuevo para rodear su sexo con la lengua notando el calor y la suavidad húmeda de su piel.

- Mmhmmm... torito..... tori........to ........ jadeó de nuevo hansa, como jugando con las palabras, estremeciéndose y dejando salir sus garras un poco más, bajándolas a las sábanas para no hacerle daño. Dejó escapar una leve risa, porque la verdad, se le dificultaba controlarse a veces. – Me vuelves loco, torito........

El moreno se abrió el pantalón sonriendo sin dejar de mirarlo y le apartó las manos del colchón sujetándolas y entrelazando los dedos con los suyos -¿Ibas a arañarme? Tendré que cortarte las uñas…- se rió echándose más sobre él y apretándole las manos conforme entraba en su cuerpo. Dejó escapar un gemido contra sus labios y le soltó las manos para sujetar sus nalgas.

- No se.......... le cortan las uñas a un gatito.......... – rió, aunque jadeando cada vez más, dejándose llevar luego por los gemidos, arqueando la espalda y cerrando los ojos, sin dejar de sonreír. – Ta...... keshi........ mmmmmm........

Milkyboy lo miró sonriendo y acarició su nariz contra los labios del albino rozando después una de sus mejillas contra la del chico. Le lamió el cuello besándolo y volteándose en la cama para subirlo sobre él como en un principio. Lo separó un poco sujetando su sexo con una mano y el cuello con la otra sin dejarlo pegarse a él.

- Ah....... ¿nervioso? .... – sonrió el albino, notando su jego, y estirando un poco las alas, tanto por la excitación como para disfrute del moreno. Movió la cola, moviéndose él mismo sobre el sexo de Takeshi, respirando con fuerza por la presión que sentía en su sexo, y le pasó una mano por el pecho, dejándolo sentir sus garras.

-Ah…sí…mucho…- le sujetó las nalgas con la mano que tenía en su cuello ayudándolo a moverse sobre él y temblando bastante sin poder evitar entrecerrar los ojos al placer, más aún al sentir el sexo de Hansa rozando contra su abdomen –Hansa…

- ¿Sí?......... – preguntó, sonriendo travieso, como si realmente estuviesen sosteniendo una conversación y comenzó a moverse aún más sobre él, casi saltando, apretando la mano del moreno sobre su sexo para que no dejase de acariciarlo y alzando su voz de manera que los gemidos ya más bien parecían gritos.

Milkyboy dejó escapar la risa entre jadeos sin poder evitar pensar en el moreno de la habitación de al lado y miró a Hansa pasándole la mano por las plumas blancas –Te quiero…- le susurró con la voz bastante urgente al igual que sus movimientos. Le apretó una cadera con fuerza jadeando y sintiendo que se acercaba el orgasmo. Se volteó de nuevo sobre él, pegándose todo lo posible a su cuerpo mientras se movía dentro de él lo más profundamente que podía.

- Ta...........Takeshi........ – le sonrió el chico, cerrando los ojos y mostrando los colmillos, sacudiéndose bajo el moreno y apretando sus hombros con fuerza, estremeciéndose a medida que la presión en su sexo se hacía más fuerte. Soltó un gemido agudo, corriéndose contra su cuerpo, y pegándose aún más a él, como aprovechando cada segundo.

El moreno lo atrajo aún más corriéndose dentro de él y abrazándolo mientras lo hacia, deslizando la mano por sus nalgas y sujetando su cola sin dejar de jadear. Se mordió el labio mirándolo a los ojos y besándolo con fuerza mientras se iba calmando.

Hansa le acarició el rostro, devolviéndole el beso y sonriendo un poco, susurrando apenas se separó de sus labios. – Te quiero.....

-Y yo…- susurró apenas audiblemente sin dejar de acariciarle la cola dentro de su mano una y otra vez sintiendo que le daba la risa sin ningún motivo en particular –Cuando nos ingrese el dinero… nos vamos de aquí… ¿no tienes que despedirte de nadie?

El chico negó con la cabeza, sonriendo aún. – No, a menos que vaya a decirle a los de mi trabajo, pero ya se enterarán cuando no regrese. Hum......... si lo hubiera sabido, me habría robado algo. – se rió, recostándose sobre su pecho, y abrazándolo más.

-¿Poppers?- se rió a carcajadas y se pasó la mano por la frente para echarse el cabello hacia atrás y se acarició un cuerno jugando con el aro dorado en él distraídamente –Creo que sólo dos personas nos recordarán… pero no creo que nos echen de menos…

-No, no lo creo....... – rió suavemente ahora, moviendo la cara contra Takeshi, esta vez sólo por acariciarse y meneando un poco la cola. – Sólo seremos tú, yo y mis hermanitos.

-¿Eso te hace feliz?- preguntó interesado moviendo una oreja haciendo tintinear los aritos para apartarse un mechón de cabello negro de encima.

- Claro, sólo te necesito a ti. A nadie más en el mundo............... –alzó la cabeza para mirarlo y levantó una mano tocando el arito de su cuerno, y haciéndolo tintinear de nuevo. - ¿Y a ti?

-Yo sólo te necesito a ti… ¿no lo notas?- se rió entre dientes y lo miró a los ojos –Quería haberme cargado a mi hermana antes de irme… pero no me apetece buscarla… y cuando ya no es divertido… no hay motivo… supongo que de nuevo ha tenido suerte…

- No tanta como yo – le sonrió, aún jugando con el arito. - ¿Sabes? Me alegra que hayas desistido. Siempre ves esos casos en los que dicen “sólo uno más” Y luego todo se va a la mierda.

-No… no se va a ir nada a la mierda…- lo miró a los ojos bastante serio de pronto nervioso por un momento –Lo abandonaremos en la casa y nos iremos…y si tiene suerte, que lo encuentre, no vamos a arriesgarnos.

- Como quieras, pero no te pongas tan serio, sólo bromeaba – bajó la mano por su cuerno, para pasarle luego un dedo por la nariz y los labios, siguiendo su curvatura. – Todo va a salir bien y dentro de poco estaremos bien lejos de todo esto.

-Bien…- lo abrazó con fuerza recordando de nuevo cómo habían estado a punto de morirse en aquella casa abandonada, sonrió de medio lado y cerró los ojos como quien duerme tranquilamente.

- Dulces sueños, sueña conmigo en bikini – se rió, sólo por molestarlo.

Takeshi abrió los ojos de golpe y se empezó a reír a carcajadas deseando no haberlos tenido cerrados para no imaginárselo –Ya veo… habrá que ir a algún lugar donde no haga buen día…

- Igual me lo pondré cuando estemos solos con calefacción, tanga........... – se rió, molestando más, y moviendo suavemente las alas.

-Bien… llevaré la navaja…- se rió entre dientes pasándole una mano por las alas sólo porque lo había incitado al moverlas –ras…y en pelotas…- se rió aún cuando ya cerraba los ojos volviéndose de lado y abrazándolo contra su pecho.

- Ras........ que impaciente torito.......... – susurró, cerrando los ojos también, dejándose abrazar.

- Siempre…- sonrió acariciándole el pelo entre las orejas y sintiéndose inusualmente tranquilo. Notó cómo uno de los gatos se colaba bajo las sabanas y sonrió sin hacer nada por evitarlo.



 
 

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