Capítulo 75
A Strange Case of Reverse Stockholm Syndrome
Hansa se levantó de la cama, aburrido ahora que Takeshi
había salido y sonriendo de pronto, imaginando que ya no
tendría trabajo de lo poco que se molestaba en presentarse,
pero dentro de poco, eso no importaría. Por ahora, había
algo más que le interesaba. Se acercó a la puerta
del cuarto de peluches, posando una mano en la puerta y preguntándose
si Takeshi no se molestaría. Sonrió de nuevo, no tenía
por qu´`e saber, y no estaba haciendo nada malo tampoco. De
veras, era demasiado celoso. Abrió la puerta, observando
la silueta del moreno en la oscuridad y acercándose para
mirarlo, aún sin decir nada.
Kiba lo miró a él, observando sus ojos brillando
azulados en la oscuridad y el contorno de sus alas, sabía
que era el tigre. De todos modos, ya lo había identificado
por el olfato sólo cuando se había acercado. Se preguntaba
qué había venido hacer pero no estaba por alterarlo
preguntándole.
- ¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo? –
le preguntó Hansa curioso, tratando de ignorar el leve olor
a orine que provenía de una de las esquinas. - ¿En
qué piensas?
-En por qué me preguntas eso- lo miró a los ojos
realmente curioso por saber a qué estaba jugando, pero no
lo suficiente como para no estar asustado principalmente.
- Tengo curiosidad, en saber qué piensas todo el tiempo
que estás aquí........ Yo me aburriría mucho.
– contestó, moviendo la cola y sentándose en
el piso. – Además, no quieres morir ¿ne? Ya
le he dicho a Takeshi que sería una pena que murieses por
una infección torna o algo así.
-Claro que no quiero morir… quiero volver con Hiyaku…-
se dejó caer contra la pared porque de todos modos ahora
lo había atado tan corto que no podía ni sentarse
o se ahogaba. Lo cierto es que le dolía el brazo, pero no
lo sentía roto… sólo como dislocado –y
ya me lamí las heridas…- lo miró de soslayo.
- Entonces estás bien – le sonrió el albino,
aunque dudaba de si eso era suficiente, pero no lo veía tan
débil tampoco. – Y este Hiyaku, ¿hasta donde
crees que llegue? Lo quieres mucho, ¿ne? ¿Confías
en él?
- Claro que confío en él…hará lo que
sea… yo haría lo que fuera…- alzó una
ceja al verlo sonreír, bastante inquieto. No sabía
a cual de los dos prefería, al menos sabía lo que
el otro pensaba sólo con mirarlo -Tú también
debes quererlo mucho …
- ¿A Hiyaku? No, no es mi tipo- bromeó, riéndose
y echándose un poco hacia atrás, sabiendo muy bien
a qué se refería, claro. – Me enfadé
mucho......... Si le hubieras hecho daño, ya no estarías
aquí – murmuró a manera de contestación.
-Sólo quiero irme- el moreno lo miró a los ojos y
apartó la vista -¿Es divertido? ¿Te parezco
divertido? ¿Es eso? Me gustaría que pasarais por lo
mismo… - dijo tal vez sin nada de cuidado.
- Pero qué agresivo........ Alguien se olvida de su situación.
– lo reprendió, enseriándose pero sin levantarse
del suelo, agarrándose las piernas. - ¿Tú qué
sabes de mi vida, eh? No tienes idea de nada. De todos modos, si
yo estuviera en tu situación.......... me concentraría
en sobrevivir. No, sería distinto todo.
-Bien… ¿y qué sabes tú de mi vida?-
lo miró también sin comprenderlo ni un ápice
–El universo no gira en torno a vosotros dos…
- Tampoco en torno a ti ¿y qué? No puedes vivir pensando
en los demás, al final sólo eres tú ¿no?
– indagó, aunque ya no pensaba así del todo.
No después de conocer a Takeshi. – Sé que quieres
vivir, y que no has mentido. Por eso...
-Por eso no me matas… y supongo que entonces estás
con él porque a ti te conviene… y no te importa si
él te necesita… si al final solo se trata de ti…¿Qué
le estáis haciendo?
No, Takeshi es diferente. Y no es asunto tuyo de todas formas!
– le contestó, moviendo la cola molesto porque lo cuestionara.
- ¿Qué piensas hacer tú? ¿De veras puedes
mirar a tu novio de la misma manera sabiendo lo que hizo? El universo
no gira en torno a ustedes dos........ - le sonrió, devolviéndole
sus palabras.
-No… es cierto… pero él está asustado
y yo no estoy con él…- lo miró a los ojos y
después bajó la vista a su cola sintiéndose
un poco nervioso desde luego por el miedo -¿Cómo quieres
que lo vea? Lo hizo para mantenerme a mí con vida…yo
también lo habría hecho, intentaré ayudarle
a superarlo…
- Pero le quitó la vida a alguien. Mató a alguien,
¿no? Por ti. Así que te parece que está justificado.
– lo observó con más curiosidad ahora. - ¿Realmente
habrías hecho lo mismo? Me dijiste que si se tratase de morir
o matar, matarías. Lo mismo por la persona que quieres. Así,
que bajo ciertas circunstancias, crees que es lógico matar.
– se puso de pie, pensándolo. – Yo también
lo creo. Y todo esto........ sólo está sucediendo
porque ese grifo casi me mata, porque Takeshi salió herido.
Porque......... no importa, podríamos haberlos matado en
aquel estacionamiento. Puedes quejarte todo lo que quieras de lo
que te está pasando, pero esa era la alternativa.
-¿Y tú matas por algún motivo lógico?
Ni siquiera las conocías ¿verdad? No te habían
hecho nada… tal vez atravesaban un mal momento y deseaban
morirse… ¿nunca lo has sentido? y tal vez… después
se arrepentirían de ello…
Hansa se quedó mirándolo, muy serio, su cola delatándolo
un poco, al moverse tras él. – Eso no importa. Ellas..........
seguían diciéndolo. Riéndose, hasta el último
momento. ¿Arrepentirse? A todas les pregunté. Les
pregunté si realmente deseaban morir. ¿Y sabes una
cosa? Nunca me dijeron que no, nunca, hasta que veían que
iba en serio. Era un juego para ellas.........
-¿Tú crees? Tal vez bromeaban porque era su manera
de sobrellevar su vida… ¿no crees que alguien que posa
desnudo en una página… que dice que quiere morirse…
debe ser una persona muy patética? Tal vez sí deseaban
morir … y después, al enfrentarse a la muerte, sintieron
miedo… cualquiera lo sentiría… sobre todo si
quieres morirte… porque eso significa que eres un cobarde…
- No intentes jugar con mi mente. No tengo ningún respeto
por nadie que hable así........... Es como........ No aprecian
sus vidas! No las merecen! Y es su elección de todas maneras,
¿no? Nadie les dijo que hicieran lo que hacen, ellas decidieron
– apartó la mirada, sintiendo que se salía de
control, casi como si estuviese debatiendo consigo mismo, más
que con el moreno encadenado.
Kiba lo miró retrocediendo un poco más contra la
pared sintiendo que estaba poniéndose demasiado nervioso.
Desde luego, aquello no le convenía y además no podía
evitar preguntarse si estaba allí hablando con él
por algún motivo especial –No intentaba jugar con tu
mente y tampoco estoy en situación de permitírmelo…
sólo dije lo que opinaba...- se giró a ver la cadena
y habló sin mirarlo -¿Por qué estas aquí
hablando conmigo? ¿Te aburres? ¿O es que no puedes
hablar con él de lo que te preocupa?
- Sí puedo hablar con él, pero ya sé lo que
él piensa. Quería......... – el albino dejó
escapar un suspiro, como agotado, dejándose caer al suelo
de nuevo, cruzando las piernas y moviendo un poco las alas, más
que nada por incomodidad. – No he sentido necesidad de matar
desde hace bastante tiempo.....
-Tal vez ya no sientes odio… o tal vez ya no tienes tiempo
para perder con esa clase de cosas ¿no crees? O tal vez te
sentías solo… y ahora ya no y no te importe nada más
que estar con él… pero no puedes decirle eso…
porque no es lo que él espera de ti… y sin embargo,
no quieres seguir matando y mucho menos sin desearlo…
- No, ya no me importa, y..... no creo que lo haga. No lo sé,
tal vez si él lo desea, sí lo haría. Sé
que le gusta verme. – sonrió para sí, como si
eso fuera algo muy romántico. Sin embargo, las palabras del
moreno habían tocado algo dentro de él, y la sonrisa
no duró demasiado. – Me pregunto......... ¿Realmente
lo amas tanto? A tu novio, claro. Si te dijera que voy a matarlo
y que la única manera de salvarlo es muriendo tú,
¿lo harías? Y ¿qué sucede si te culpa?
Si en cierta manera, te guarda resentimiento por todo lo que ha
pasado. ¿Qué harás entonces?
El moreno suspiró, notando cómo lo había alterado
diciéndole aquello y suponiendo entonces que realmente había
acertado en sus sospechas. Le parecía normal, aunque mejor
era no seguir hablándole del tema. Lo miró parando
un poco las orejas –Sí lo amo tanto y sí moriría
por él, pero sé que eso no lo haría feliz tampoco…
sin embargo soy demasiado egoísta como para ser yo el que
se quede con vida sufriendo su ausencia…tampoco podría
suicidarme después de que él diera su vida por mi,
sería una tortura… y sé que no me culpará…
eso es todo… así que no tengo por qué planteármelo.
En caso de que me culpe será porque está asustado..
- De veras confías de esa manera, ¿ne? – le
sonrió, obviamente mucho más tranquilo y poniéndose
de pie de nuevo, acercándose un poco. – Espero que
las cosas te funcionen, entonces. No falta mucho ya.
-¿Querrás que te envíe una carta para contarte
como me fue?- lo miró a los ojos pegando la espalda a la
pared.
Hansa se echó a reír sin apartarse, sujetándole
la quijada sólo por molestar y obligándolo a mirarlo.
– No, no creo que necesite tanto........ tal vez te llegue
a visitar algún día, ¿crees que podamos tomar
el té? – lo soltó por fin alejándose,
pensando en que Takeshi no tardaba en llegar.
-No creo, pero siempre puedes llamarme por teléfono cuando
te sientas mal y necesites hablar con alguien- le contestó
serio de más, porque le había molestado que lo tocara
tan familiarmente –Por cierto, que él está subiendo
las escaleras así que vete… o se enfadará…
- Ya, ya me voy, no me largues, Kiba-chan – canturreó,
de mucho mejor humor que el que tenía tan sólo unos
minutos atrás. Se alejó hacia la puerta, colocando
la mano sobre el picaporte, y mirándolo una vez más.
– No hagas más cosas como lo de hoy, si quieres volver
con tu novio. Si lo haces, no creo que pueda detenerlo esta vez.
Ahora si me disculpas, tengo que ir a ponerme bonito – le
sonrió de nuevo, moviendo la cola y saliendo por fin.
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