.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 74

Freedom Fighters

Tanuki le dio otra lamida a su helado, balanceando las piernas por debajo de la banca del parque a donde lo había llevado Sei para ver si se alegraba. Pero el mapache sabía que el grifo tampoco estaba muy contento. - ¿Sabe bien tu helado, Sei? – le preguntó, mirándolo atento a ver qué le decía.

-Sí…- el grifo lo miró y le sonrió un poco como haciéndole ver que no sucedía nada malo –Aún así tenemos mucho dinero- le dijo refiriéndose a lo que les habían pagado por trabajar hasta entonces –y el ordenador… que como esta en casa ahora ya es nuestro…

- Sí, no nos dijo nada del ordenador. – recordó, moviendo un poco la cola, pero aún sin levantarla del todo. - ¿Crees que podremos poner la oficina? Aún no. Ahora tenemos que conseguir más trabajos.

-No, tendremos que seguir trabajando igual… pero tenemos tu casa y un ordenador… y ahora… podemos buscar casos de ese modo también… aunque yo no sé usarlo pero tú sí…- le sujetó la cola acariciándola y metiéndose todo lo que le quedaba del helado en la boca. Se lo trago y lo miró.

- Vale, pero somos muy buenos! – recalcó como si el chico puma hubiese dicho lo contrario, frunciendo el ceño. Pero igual, le había parecido raro. - ¿Por qué ya no quieren atrapar a los asesinos?

-No sé, habrán contratado a la policía … nosotros fallamos y las cosas son así… - el rubio movió las orejas hacia atrás clavando las uñas en la madera del banco mirando a las palomas delante de ellos –Pero sí somos buenos!- insistió también, frunciendo el ceño y aleteando un momento sin un buen motivo.

- No fallamos! Estábamos heridos! – insistió Tanuki parándose sobre el banco como si diera un importante anuncio. – Y ¿ahora qué hacemos?

-Vamos a ver a mi madre!- el rubio se levantó mirándolo decidido –Pero antes soltamos a los demás leones…- dijo metiéndose en el mismo saco como si él también fuera uno.

- O.K. Quiero conocer a tus amigos.... Seguro son bonitos. – comentó imaginando y mirando luego a Sei, moviendo un poco las orejas a pesar de que seguían estando algo caídas. – Pero tú eres más bonito, porque............. me gustas!

-Es que somos novios…- le explicó el rubio aunque técnicamente no tenia lógica y lo cogió por debajo de las axilas levantándolo y sujetándolo contra él –Algunos son hijos de mi madre… - explicó, caminando con él encima y olvidándose un poco de su trauma.

- Ah......... y ¿no son tus hermanos? Porque si son de tu madre, son familia. – le aclaró,m sólo porque le parecía raro que no los llamara así, mientras se quedaba colgado de esa manera como si fuera cualquier peluche. – Que no me coman ¿eh? Tú diles que no pueden, que soy tu novio. Y que además, los mapaches sabemos mal.

-No comen gente… sólo yo… - lo miró a los ojos confundido por lo de si eran sus hermanos –No son mis hermanos…o sí… porque vivían en mi casa...no, no lo eran… porque mi madre águila…

- Pero dijiste que eran hijos de tu madre......... ¿no lo eran? – Tanuki se le sujetó ahora sí, mareado de no comprender, y con el trauma un tanto olvidado, más concentrado en resolver este misterio.

-Bueno… no tengo idea…- se encogió de hombros –pero si ellos dicen “mamá” será que es su madre también ¿no? Porque no tienes por qué parir a tus hijos… también los puedes coger por ahí… ¿crees que nací de un huevo?

- No......... no sé, ¿naciste de un huevo? A mí mi madre, me parió. Y a mis hermanos. Yo sí tengo hermanos y lo son.......... – explicó, de nuevo mareado.

-Bueno… ¿tus hermanos también son mapaches? ¿Son bonitos?- lo abrazó más contra él imaginándose la casa de Tanuki de nuevo -¿Cómo sabes que te parió? No puedes acordarte… no sé si nací de un huevo.. lo sabrá mi madre…

- Mi mamá me dijo! – se rió, por pensar que alguien pudiera acordarse. – Y mis hermanos nacieron así, pero no ví, me taparon. Y sí, son mapaches, que mi papá es mapache también. Y son bonitos, pero tú eres mi novio – le recordó por si acaso, aunque sus hermanos eran mucho menores que él.

-Sí, soy tu novio, pero a mí no me gustan los demás mapaches, sólo tú, pero igual …- no pudo evitar imaginarse muchas colas de mapache moviéndose delante de él y movió la suya –Es que me gustan las colas mapache…si tuviéramos un hijo, sería un grifo mapache… tendría dos colas…

Tanuki se quedó serio, imaginándoselo, alzando la cola de pronto y bajándola de nuevo. – Pero no podemos tener un hijo, que somos hombres los dos. Tener dos colas debe ser bonito.

-Nunca vi a nadie con dos colas…¿y tú?- lo miró a los ojos moviendo las orejas –Podemos tener un niño que cojamos por ahí, pero no será nuestro y ya no me harás tanto caso, así que no quiero…

- Sí te hago caso! – aseguró como si le hubieran dicho que ya no lo hacía. – Y no, tampoco he visto a nadie, por eso decía que debe ser bonito.........

-Ya, ahora me haces caso porque estamos los dos! Pero si tuviéramos un hijo me harías menos caso y yo me pondría triste y después sólo querría dormir… y los bebés se cagan…

- No! No quiero que te pongas triste! – lo abrazó, preocupado, pegándosele. – No tengamos hijos.......... – negó, como si alguna vez hubiese sido posible.

-No, no los tengamos!- se rió porque se había salido con la suya y alzó el vuelo aún reído –Te voy a llevar a la cárcel para que tú pienses cómo los sacamos sin que me dé calambre la verja.

- Vale! No es calambre, es electricidad. Si yo la toco, me muero........ –comentó, seguro de ese hecho aunque no lo sabía en realidad, pero tampoco lo iba a comprobar.

-No te mueres!! Te da calambre… electricidad…- lo apretó más, como si que se muriese fuera algo imposible –Ellos están en la planta más arriba… pero no pueden volar… y si los saco uno a uno… me voy a cansar… pero sí pueden saltar mucho…

- Hum....... tal vez deberíamos ponerles algo para que salten encima – meditó el chico, ya poniéndose a pensar a pesar de no haber visto la cárcel aún.

-Que salten al suelo… no se rompen… - aseguró, aunque no tenía idea –Tienes razón, ellos bajan por las escaleras, creo que sí se rompen… Está lejos la cárcel… llegaremos… y ya será de noche… pero vemos bien…

- Sí, yo veo bien de noche, pero me brillan los ojos. – le advirtió, por si se ponía muy oscuro y se asustaba como en las otras ocasiones.

- Sí… - asintió con la cabeza recordando aquello y pensando que eso estaba un poco inquietante –Creo que a mí también pero es que no me los veo…- aseguró después meditando sobre otro tema y moviendo las orejas –Como eres pequeño, a lo mejor puedes colarte por alguna parte pero sin mí, no puedes entrar por que hay gente mala ahí…

- Sí, y me da miedo que me coman, pero me puedo cuidar- añadió después, consciente de que no se veía muy bien en un detective eso de tener miedo. – Pero es que sólo puedo entrar por arriba porque por abajo hay guardias. E igual te ven volando.

-Sí… pero aunque te cuides… hay mucha gente mala ahí… y todos son grandes y todos son carnívoros…- le dijo mirándolo fijamente para que comprendiera que no era que no confiase en él.

- Ah! No entro! – el mapache movió las orejas, más preocupado aún de que se lo comieran. -¿Por qué todos son carnívoros? Me dijiste que tus amigos tenían novios comeflores........

-Son carnívoros porque comen carne… eso no es que coman gente porque eso se dice caníbal…- le explicó pacientemente –Los herbívoros están abajo y los carnívoros estamos arriba para no comernos a los come flores… pero hay que entrar igual porque si no, no los podemos sacar y si yo estoy contigo, no van a comerte.

- Sí, pero es que eres grande. ¿Cómo entramos sin que te vean? – meditó, preocupado de que luego quisieran quedarse con él de nuevo.

-Humm… no lo sé… se pueden visitar a los presos… pero así no es fácil sacarlos…habrá que entrar por arriba… por un respiradero… pero sólo cabes tú… luego dentro, haces que las rejas no me den calambre…

- Está bien! Pero seguro tengo que bajar igual, porque esas cosas suelen estar en los sótanos. – le comentó, más bien basándose en su propio edificio y en algunos cuantos otros que había visitado, investigando casos.

El rubio se paró sobre un montecito, observando el edificio que se veía desde allí y el enrejado que lo rodeaba y cerraba el techo por los patios. Dejó el mapache en el suelo para explicarle –Arriba están los carnívoros… tres pisos más abajo… siguen siendo sólo carnívoros… después ya no… pero igual siguen siendo malos…- lo miró atentamente –Los dos últimos pisos, no son malos… no tanto… no matan gente…- explicó, moviendo una oreja.

- Sí, entiendo......... – murmuró el mapache con voz bajita porque le daba miedo tener que entrar desde arriba. – Y ¿si son tus amigos? ¿No los reconozco? Voy a pasar corriendo y luego ¿me buscas? Te voy a esperar!

Sei se quedó mirándolo confundido de pronto y se sentó en la hierba mirando hacia la cárcel –A lo mejor yo también quepo por el otro respiradero… -dijo más bien refiriéndose a la chimenea de la incineradora que por suerte y aunque él lo desconocía, sólo se prendía por las mañanas.

- Pero es una chimenea! Te vas a quemar! – se alteró Tanuki que por su parte no tenía idea del horario en el que la prendían. – Yo entro! Que me sé cuidar, y paso corriendo rápido. A lo mejor, como soy chiquito, ni me notan.

-Vale!- el rubio lo miró a los ojos pensando que no quería quedarse tostado en la chimenea –Espera…- le cogió una mano y le escribió en el brazo “es mi novio, Sei” con una letra horrible –para que se lo enseñes a algún león… que veas…

- Ya..... – Tanuki observó la escritura, sonriendo contento y alzando la cola, seguro de que con eso bastaba. - ¿Lo hacemos esta noche? Creí que lo hacíamos mañana.

-¿Sí? Yo creía que lo hacíamos esta noche? Es que si volvemos, me voy a cansar…- protestó, como si por hacerlo hoy, no fuera a tener que volver de un momento a otro.

- Está bien! Lo hacemos ahora! – accedió el mapache, preocupándose de que se fuera a dormir. - ¿Me llevas? No te duermas, yo entro y desconecto la verja y tú entras también.

-Claro, yo entro, pero cuando no me dé calambre…- aseguró el rubio suspirando y alzando el vuelo para subir del todo sobre el techo, donde los focos no pudieran verlos. Bajó de golpe pegándose al hormigón y sonriendo satisfecho al notar que no se habían dado cuenta –Hay que encontrar el respiradero… - susurró.

- Yo busco! Soy bueno para encontrar cosas – le recordó, correteando a cuatro patas por el techo, con la cola en alto, recordando luego bajarla para no llamar la atención.

Sei lo siguió y le sujetó la cola sólo porque estaba bonita y porque tampoco consideraba que fuera un delito sacar a sus amigos de la cárcel -¿La encuentras?- preguntó interesado.

- Allá! – anunció emocionado al verla a lo lejos, casi corriendo y llevánose al grifo, no por su fuerza, claro, si no porque el rubio no le soltaba la cola, como si de un extraño juego se tratara.

-Vale!- lo miró emocionado y la sujetó con las manos arrancándola y asomándose por ella –Sí quepo…- se remeció un poco y sacó de nuevo lo que había metido dentro –pero mis alas no…- dijo desesperanzado sentándose en el tejado –Te esperare aquí… e iré mirando cuando no da calambre…

- O.K., pero dame un tiempo, no te vayas a electrificar- le advirtió, muy serio y metiéndose por el agujero, mirándolo desde allí con los ojos brillantes y luego dándose la vuelta para continuar su camino, la cola meneándose en la penumbra y alejándose cada vez más.

El rubio se asomó para mirar por dentro del respiradero mientras el mapache iba bajando y desapareciendo por el tubo. Se sentó de nuevo, cruzando las piernas y cubriéndose con las alas impaciente además de nervioso.

Tanuki cayó al otro lado, por el momento sin ser detectado, corriendo cuanto podía, un poco asustado y pegándose a las paredes. Logró bajar un piso sin que nadie le prestara atención, pero no corrió con tanta suerte al llegar al segundo. El chico se apresuró al girar una esquina, estrellándose contra alguien de gran tamaño, y casi saltando hasta el conducto de nuevo, al escuchar cómo le gruñía. Le mostró el brazo, aunque cerrando los ojos, gritando- No me comas! No sepo bien! Soy novio de Sei!

El chico rubio lo miró confundido porque le dijera que era novio de Sei si Sei se había ido y encima ni siquiera los había avisado, pero… Le sujetó el brazo observando las letras pintarrajeadas de mala manera reconociendo la horrible letra del que había sido el líder de su grupo –Sei se fue… ¿Qué no lo sabes?

- Sí lo sé! Está afuera! Está esperando para que no le dé calambre, y....... vinimos para sacar a sus amigos. ¿Tú eres su amigo? Eres león......... – le explicó a su manera Tanuki, aún con miedo porque este no se veía amistoso como Sei.

-Sí…sí!- dijo un poco más emocionado con eso de que hubieran venido a sacarlos -¿Y cómo se supone que nos saquéis? Mas bien acabas de encerrarte… espera… ¿has dicho que vienes de afuera? … espera… ven conmigo…- dijo bajando los escalones y asegurándose de que le seguía hacia abajo, buscando a los demás que seguían encerrados en sus celdas. De hecho, él estaba fuera porque le tocaba limpiar los suelos.

- Vamos, pero debo hacer que la verja no le dé calambre a Sei, para que pueda entrar, que me dijo que iba a estar probando. – igual lo siguió, porque él sabría a donde debía ir. Además, era amigo de Sei y se había puesto contento, así que podía confiar en él.

El león le mostró por dónde tenía que bajar hacia la planta de abajo donde estaban los generadores y le explicó que necesitaba que los desconectase para abrir las puertas de varias de las celdas.

Ya habían pasado diez minutos y las puertas seguían sin abrirse. Los leones en el interior se impacientaron, acercándose más a las verjas mientras que afuera Sei por fin dejó de electrocutarse y sujetó con fuerza las verjas arrancándolas de los tornillos. Observó que la luz se enfocaba y adentro de la cárcel, las alarmas se dispararon a la vez que los leones salían de las celdas.

Sei echó a volar al interior de la cárcel de nuevo y arrancó las verjas de la ventana. Pasó corriendo varios pasillos oscuros, tratando de evitar a los policías, aunque quisiera que no, derribando a varios por el camino.

-Eh! Esperad! El novio de Sei!- el chico echó a correr escalones abajo en busca del chico junto con los otros seis leones que corrían tras él armando jaleo y matando a quienes encontraban de ser necesario –Eh! … hum… mapache!! ¿Dónde coño estás?!!

- Acá!!!!!!!!!!! – llamó el chico, correteando y tratando de escapársele a los guardias que intentaban detenerlo, habiéndolo identificado como el culpable de semejante confusión, y por ende, persiguiéndolo desde el cuarto de generadores. – Sei! Sei! Ya vino Sei?!! – llamó, preocupado.

-No tengo ni zorra idea de dónde está Sei! Ven! Sei se cuida solo!- le tiró de la mano inquieto, asegurándose de que estaban todos detrás de él y agachándolo al escuchar los gritos. Más bien, aplastándole la cabeza.

Sei subió las escaleras por detrás de ellos al escuchar la voz de Tanuki. Saltó encima de los policías. Les pasó por encima, cogiendo al mapache del suelo y apretándolo contra èl, sin olvidarse de mirar mal al león por chafarlo –Vamos!

Los leones se giraron al verlo siguiéndolo reídos como si fuera el juego más divertido que hubieran hecho desde hacía tiempo. El rubio subió a Tanuki al tejado y se colgó, sujetando a uno para que subiera y ayudara a saltar a los demás, aunque ahora se iban a tener que tirar por el enrejado.

El mapache gateó por el techo, observando las esquinas para ver si él podía hacer algo, pero aquello no era ningún árbol, estaba demasiado alto. – Sei, yo no vuelo. Esperamos a que salten y luego me llevas? – preguntó observando a los guardias que apuntaban hacia ellos y agachándose al sentir que una bala pegaba contra la parte de abajo del techo. – Rápido! Que nos matan! – los urgió, más por miedo que por otra cosa.

Uno de los leones saltó subiendo a un chico gato a la azotea porque era su novio y Sei miró a Tanuki cogiéndolo contra él y agachándose también al escuchar el sonido de las balas –A ti yo te protejo…- le explicó para que no tuviera miedo, aunque ahora no sabía cómo seguir con aquello.

Los seis leones empezaron a tirar de una de las planchas metálicas del techo y Sei dejó al mapache colgando de su cuello para ayudarlos aunque aún no sabía qué hacían. Los chicos la arrastraron al borde y la lanzaron hacia abajo un poco reídos al escuchar los gritos, saltando rápidamente sobre ella y echando a correr hacia el bosque.

Sei echó a volar con Tanuki tapado con él y cerró los ojos al sentir como uno de los chicos caía al suelo con una pierna herida. Lo cogió de la mano arrastrándolo con él hacia el bosque también.

Tanuki se sujetó con fuerza de él, cerrando los ojos, y luego abriéndolos mejor no fuera a ser que no viera algo importante, si ya sabía que Sei lo protegía, y los leones eran muy rápidos. – ¿Los llevamos a mi casa? Que se escondan!

-No van a seguirlos tan lejos… no son tan caros…- aseguró muy fresco él, porque no quería a ningún otro león en la casa de su novio, que sólo había una cama.

-Nosotros nos iremos con mamá…- explicó uno de los chicos cargándose al otro a las espaldas.

-Vale…- Sei se quedó escondido en los ramajes apretando más a Tanuki contra él –Yo también iré a verla…

-Bueno… no podemos esperarnos más…- dijo, echando a correr mientras los otros le seguían y Sei los miraba irse confundido por lo rápido que se marchaban. Claro, que tenía lógica viendo que los seguían varias patrullas de policía.

- Ya se fueron......... son rápidos, no los alcanzan – aseguró el mapache como alucinado de ver tantos leones, moviendo las orejas inquieto. – Tienes muchos hermanos, Sei....... Ah, no! Amigos, pero hijos de tu mamá también.

- Sí… eso… pero tenemos que irnos…- dijo sujetándolo y echando a volar cosa poco prudente porque así llamaba más la atención. Los otros leones siguieron corriendo y miraron arriba pensando que Sei lo hacía para distraer a los policías y facilitarles la huida. Aunque en realidad era porque Sei tenía hambre y quería volver a casa como si no hubiera hecho nada fuera de lo normal a pesar de que seguían saliendo presos sin parar de la cárcel.



 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi

 
 

yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back