| Capítulo73
Bad, Bad Doggy
El moreno se pasó la toalla por el torso tatuado y se secó
un poco mejor el cabello entre los cuernos mirando a Hansa que estaba
sentado en su ordenador. Se acercó por atrás y le
giró la silla sentándose en sus piernas para besarlo
apoyando las manos en la parte de arriba del respaldo -¿Qué
haces? ¿Mirar mis fotos porno?
- ¿Tienes fotos porno, Takeshi? Como no sean tuyas, no me
interesan......... – le sonrió el albino, acariciándole
los cuernos. – No, en realidad, recibimos un email nuevo,
pero estaba esperando para que lo viéramos juntos.
-Qué romántico…- se rió, más
atareado en rozarse contra él que en ver el e-mail –Tengo
porno… ¿no te dije que tenia muchos gatitos?- se rió
contra su hombro –léemelo…
- Hum......... ya voy. Pero luego revisaré tu porno, no
sé si apruebo que mi novio tenga fotos de otros gatitos –
le contestó, posesivo, girándose para leer. –
“Ya está hecho, la he matado. Ahora, por favor, dejen
que Kiba se vaya” . Y viene con foto, claro... Eso sí
lo quieres ver ¿no?
-¿Qué crees?…- se levantó de sus piernas
por fin, apoyándose en la silla detrás del albino
para ver el monitor. Se rió viendo la foto y apoyo las manos
en la mesa para verlo mejor –A los gatitos les gusta cortar
gargantas ¿no crees gatito?- se rió moviendo la cola
a los lados –Qué idiota…- se enderezó
para sentarse en la mesa –cree que lo vamos a soltar sólo
por matar a una putita… - dejó escapar la risa de nuevo
–Si no me dejas tener porno, tendrás que satisfacerme
siempre…- sonrió moviendo una oreja aunque estaba pensando
en otra cosa.
- Siempre lo hago, ¿o es que no? – lo miró
alzando una ceja. – Te traeré “regalitos”
de mi trabajo.
El moreno se rió viéndolo de soslayo –Trae
un lacito… te lo pondré para que estés más
lindo…- se acercó a él cogiéndolo en
brazos y sentándose él en la silla para teclear una
respuesta.
“La próxima vez que mates a alguien en tu salón…
procura quitar la alfombra antes…XDDDDDD…
Pero esto no acaba aquí…
Vende los derechos de la compañía… e ingresa
el dinero en la cuenta que te mandaré después…
lo quieres ¿no? Entonces no importa nada más que eso…”
Se rió rodeando la cintura de Hansa con un brazo.
“Cuando lo hagas… lo soltaremos… no tardes…
porque aún no ha querido comer… y se pondrá
malito… seguramente se ha meado encima, lo siento, tendrás
que bañarlo”
Se rió enviándolo.
Hansa lo observó y se guindó de su cuello, moviendo
suavemente la cola. – Hidoi, Takeshi.......... Qué
malo eres, torito – se rió, a pesar de que ambos habían
discutido la idea, pero más bien se refería a la manera
de decirlo. – Me pregunto si estará esperando nuestra
respuesta.
-Seguro que sí… espero que no se corte las venas…-
se rió un poco abrazándolo ahora rodeando su cuerpo
con ambos brazos –Habrá que decirle al perrito que
su gatito es un poco violento…
- Tal vez, ¿quieres enseñarle la foto? – sonrió
aunque estaba algo serio, pero enseguida se sacudió aquella
expresión del rostro, pasándole una mano por la cara.
– espero que no se corte las venas o ya no será nada
divertido......... Nos arruina la fiesta.
-Tal vez… ¿Qué te pasa?- lo miró a los
ojos notando tal vez por primera vez aquellos cambios repentinos.
- Nada, no pasa nada, sólo pensaba – le sonrió,
encogiéndose de hombros, sin dejar de acariciarlo.
-¿El qué? ¿Qué pensabas?- insistió
frunciendo el ceño porque no le contestaba más que
con indirectas.
- Nada importante, baka. Ya sabes en qué pensaba seguramente.
– le contestó, imaginando que se molestaría
como siempre.
-Si lo supiera ¿para qué iba a estar insistiéndote?
¿Crees que soy como tú? A mí no me gusta hacerte
cabrear… dime… ¿estabas pensando de nuevo en
eso de lo que yo haría por ti?
- Tal vez – le sonrió de medio lado, por aquello de
si le gustaba cabrearlo o no. – En realidad, estaba pensando
en lo que sucedería. Incluso en si haces algo por otra persona,
¿crees que vuelva a verlo de la misma manera luego de ver
esto? ¿Crees que “él” vuelva a verlo de
la misma manera? – preguntó señalando la foto.
– Creo que se ha convertido un poco en una investigación
para mí.
-Yo qué sé… no es mi problema… ni el
tuyo ¿no? ¿Por qué te preocupas por él?-
se echó más hacia atrás mirándolo a
los ojos –Si no lo ve del mismo modo… que se joda…
yo te vería aún mejor … si haces eso por mí…
- ¿De veras? – le sonrió, observándolo
a los ojos. – No me preocupaba por él, sólo
me preguntaba........ No lo sé, ya sabes que no dudo de ti.
Pero no sé hasta donde llega el amor. Y ya sabes que nuestro
caso es distinto. No creo que matar a alguien sea una prueba de
amor entre nosotros.
-No…sólo sería un muerto más…
- suspiró sin dejar de mirarlo a los ojos –Sin embargo,
yo no siento como que necesite ninguna prueba…- se levantó
acercándose a la puerta algo molesto golpeándose una
pierna con la cola y bromeo pegándose a la madera -¿Puedo
pasar?- pregunto en tono dulzón.
El moreno en el interior no respondió, pero sujetó
mejor la cuerda que tenía entre las manos.
- No, una prueba no. No necesito pruebas....... – Hansa se
pegó a él por detrás, abrazándolo porque
sabía muy bien que estaba molesto, su cola lo delataba por
si no le veías el rostro. – Sólo estaba pensando.
-Piensas demasiado, Hansa…- el moreno lo miró de soslayo
y abrió la puerta más molesto aún de que no
contestase.
Kiba sintió que se le iba a desbocar el corazón pero
aún así le pasó la cuerda con rapidez por el
cuello y se lo apretó con fuerza, haciendo que el otro moreno
se inclinase tosiendo y tratando se colar los dedos entre la cuerda
y su cuello. Lo empujó con fuerza contra el albino y salió
por la puerta corriendo como podía hacia la salida, pero
estaba desorientado por suerte la casa era pequeña y salió
por la puerta echando a correr por el pasillo hacia las escaleras.
- Takeshi?! – el albino se aseguró de que estuviera
bien, antes de lanzarse a perseguirlo, incluso volando un poco a
pesar de lo estrecho del lugar. – Para! ¿estás
loco? – aceleró, quedándole enfrente y deteniéndose
en seco. - ¿Adonde crees que vas? – preguntó,
dándole un zarpazo ligero en el estómago para hacerlo
caer.
El moreno se llevó la mano al estómago sintiendo
un dolor que quemaba, pero se echó atrás tan asustado
como para no pensar tratando de encontrar otro modo de huir.
Takeshi echó a correr hacia afuera tan furioso como hacía
tiempo no se sentía y sin más lo cogió por
el cuello desde atrás. El moreno se volvió hacia él
sujetándolo, pero el toro tenía mucha más experiencia
con aquello, además de más fuerza, él estaba
agotado y hambriento.
Milkyboy sujetó la muñeca retorciéndole el
brazo y subiéndose sobre él en el suelo.
-Hijo de puta…- murmuró, jadeando furioso, le tiró
del brazo y se escuchó un crujido y después el grito
de Kiba al notar cómo le había partido el antebrazo.
Pero no se detuvo, se levantó golpeándole el ya herido
estómago, que el otro se cubría con las piernas como
podía.
- No debiste haber hecho eso. – Hansa negó con la
cabeza agachándose, sin detener a Takeshi sin embargo. Lo
cierto es que si hubiera sido su caso, hubiera matado a su captor,
no sólo lo hubiese empujado, aunque claro, en este caso,
se alegraba bastante de que Kiba no pensase como él. Igual
se había cabreado mucho.
Kiba lo miró de soslayo sin poder evitar pensar que quería
irse con Hiyaku como fuera, haría lo que fuera, no quería
morirse allí, no ahora.
Milkyboy lo sujetó por un brazo arrastrándolo hacia
la casa de nuevo sin darle tiempo a que se levantase y sin taparlo
ahora. Lo acercó al ordenador para que viera a Hiyaku.
-Dios…- el moreno que seguía apretándose el
brazo por el dolor se echó atrás solo para chocar
con el toro y con su risa.
-¿Ves? ¿Ves lo que le has hecho hacer? Mira!!…
- le empujó la cabeza hacia delante haciendo que se apoyase
contra la mesa para no caerse –Lo has convertido en alguien
como yo…
- ¿Qué piensas ahora? – le preguntó
Hansa, entrando tras ellos, y cerrando la puerta por si acaso. –
Si te mueres ahora, él habrá hecho eso por gusto....
No debiste tratar de escapar así, ¿querrás
morir?
-No quiero morir! Claro que no quiero morir!
-Shh…no le grites, es muy delicado…- el toro le golpeó
de nuevo y lo empujó para que se agachase mientras le ataba
las manos a la espalda. El moreno apretó más las mandíbulas
sintiendo que se le escapaba una lágrima y la notó
humedecer sus labios. Ya se imaginaba por qué había
matado.
-Oh… no llores…- Milkyboy se agachó delante
de él levantándole la cara y Kiba la apartó
a un lado. El moreno sonrió de medio lado palmeándole
la cara un poco pero sin cesar. Se levantó empujándole
el pecho con un pie para tirarlo al suelo –Eres un trozo de
mierda ya…
- Ya es suficiente, ¿no, Takeshi? Vas a matarlo como sigas.......
– lo reprendió el albino, aunque no quería que
sonara así tampoco, pero era cierto, era capaz de matarlo
por pura furia. – Tranquílizate......... – le
susurró, acercándose para abrazarlo.
El moreno se iba a volver violentamente hacia él al notar
que lo detenía, de nuevo celoso, pero se detuvo al notar
que lo estaba abrazando. Sí, era por el dinero… lo
necesitaban para el dinero. Aún así … sonrió
y le pisó una mano separándose.
Kiba la apartó, cerrando el puño y observándolo,
preguntándose cómo se sentiría él si
le quitasen a aquel albino que tenía abrazándolo.
-¿Qué?!- espetó el moreno observando sus ojos
dispares. El otro no contestó, sólo apartó
la vista -¿Por qué lo miras tanto?- preguntó
de nuevo aunque seguía sin contestarle. Se separó
de Hansa y le puso una cadena al cuello, la prendió con un
candado y tiró de ella llevándolo al cuarto de nuevo.
El albino suspiró, dejándose caer en la cama, consciente
de que se había vuelto a poner celoso. Se giró boca
abajo para asomarse bajo la misma, y sacar a uno de los gatitos
que se había escondido con tanto grito y golpe. – No
tengas miedo....... sólo somos nosotros. – le murmuró,
más bien pensativo.
Takeshi lo encadenó a una de las tuberías del cuarto
y notó que efectivamente, sí se había meado
en el piso –Don perfecto no se mea encima…lo hace en
una esquina ¿verdad?- le susurró pegándose
a él ahora que estaban solos y acorralándolo más
contra la pared pegándose a su espalda.
-¿Qué haces?- Kiba lo miró de soslayo, estaba
sudando y sólo podía pensar en el dolor de su brazo.
Milkyboy se rió y se separo de él –Shhhh…-
le susurró antes de salir.
Hansa se giró al notarlo regresar, acariciando el gatito
que estaba sobre su pecho ahora. - ¿Te aseguraste de que
no vuelva a suceder?
-Soy un toro… ¿ne? No pensaba que pudiese cortar una
cuerda con los dientes el muy puta…- murmuró sentándose
en la cama aún así disgustado y cogiendo un cigarro
de encima de la mesilla prendiéndolo –pero no puede
comerse una cadena…
- No, no puede, y no te culpaba, ¿sabes? – se enderezó,
dejando que el gatito saliera corriendo hacia donde le diera la
gana y le tocó los hombros como tranquilizándolo.
– Yo tampoco lo hubiera pensado.
-Claro… si no lo hubieras dicho… - se quedó
sentado como estaba mirando al suelo -¿Sabes qué?-
se rió un poco sin mirarlo –Estoy un poco harto de
esto.
- De esto? Sí, parece que no eres muy paciente....... –se
rió el chico pasándole un dedo por uno de sus cuernos.
– Ya falta poco. Obtendremos el dinero y nos iremos lejos........
-Es tu culpa… lo complicaste todo al aparecer… - se
rió un poco y sacudió la ceniza en el suelo. Apago
el cigarro pisoteándolo y lo miró recostándose
contra él.
- La idea fue tuya, recordemos eso......... Se supone que los mataríamos
en ese momento – protestó, aunque sonriendo, y abrazándolo
más, como si se estuviesen dando mimos, más que hablar
de aquello.
Takeshi se rió entre dientes y cerró los ojos pasándose
una mano por el pecho tamborileando en él –Las cosas
van muy despacio… quiero acabar con esto ya… me molesta
tenerlo aquí… me molesta que te mire… me molesta
que me digas que no le pegue…- frunció el ceño
aunque comprendía por qué se lo decía y se
mordió el labio.
- ¿Estás celoso? Qué dulce, torito........
Pero yo sólo tengo ojos para ti – le sonrió
el chico, casi soplándole en el oído. – Sabes
que no lo hago por contradecirte, ¿cierto?
-Ya sé por qué lo haces…- se sonrojó
porque le hablase de esa manera y giró la cara para empujar
la lengua entre sus labios besándolo bruscamente subiéndose
sobre él en la cama. Se separó, mirándolo a
los ojos y sacó la lengua un momento notando el sabor a sangre
–Me he cortado…- lo siguió mirando a los ojos.
- Eso es porque siempre te apresuras. – le sonrió,
sujetándole el rostro, y sonriendo de nuevo. A ver.... –
lo acercó, sacando su lengua para introducirla en la boca
del toro y lamiendo su cortada.
-No me duele…- lo miró a los ojos besándolo
de nuevo y abrazándolo con fuerza apretando la cara en su
pecho.
- No, eres muy fuerte.......... – lo acarició el albino,
sonriendo y moviendo la cola un poco. – No te duele el cuello
tampoco, ¿verdad?
El moreno se rió y lo miró a los ojos –No juegues
conmigo… - se apoyó en las manos alzándose en
los brazos –Hago pesas con la lengua… y no… no
me duele… no mucho…- se corrigió sonriendo de
medio lado.
- Pero te gusta que juegue contigo ¿quieres que me detenga?
– bromeó, pasándole una mano por el cuello,
acariciándolo con suavidad. – Conozco mejores ejercicios
para tu lengua.
Takeshi simplemente se bajó contra él besándolo
descontroladamente una vez más y subió las manos por
dentro de su camiseta, apretando su sexo contra el del albino –Tendré
que tirar a los otros gatitos al final…
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