| Capítulo 71
Lay Off
Sei metió la cabeza bajo el grifo y comenzó a beber
sin parar, moviendo la cola a los lados con suavidad mirando de
soslayo al mapache cerrando el grifo -¿Por qué crees
que nos hayan citado hoy? ¿Crees que estén enfadados
porque no hacemos nada aún? Que si estábamos heridos…
- No... - Tanuki negó con la cabeza. – Pero si hemos
trabajado muy bien. No podemos luchar si estamos heridos.
-No… pero a veces esas cosas pasan… que te riñen
igual…- se puso el chaleco y se agachó a besarlo sólo
porque le apetecía, sonriéndole después de
oreja a oreja mientras sobaba las orejas del mapache con los dedos
–Luego comemos helado…
- Vale! – exclamó el chico, parando las orejas y alzando
la cola, contento, abrazándose a él de pronto. –
Vamos, que luego nos riñen por llegar tarde también,
y no quiero – protestó por adelantado, y analizando
las cosas como si se tratara de alguna clase en la escuela.
-Vale! Te llevo volando… ya puedo- aleteó un poco
para ver si dolía pero apenas ya le molestaba y lo sujetó
con un brazo, alzando el vuelo y abrazándolo más.
Se sentía bien volar abrazándolo y cerró los
ojos un poco, dejándose caer y alzándose de nuevo.
- Si te duele, me dices y bajas! – exclamó el chico,
un tanto asustado porque no sabía si lo había hecho
a propósito o si se había caído un poco, y
aferrándose con fuerza al rubio.
-No me duele…- lo tranquilizó dejándose caer
de nuevo pero porque estaban cerca del edificio –Sólo
bajo… porque me gusta flotar…- aclaró hasta que
llego al suelo.
- Vale..... es que no quiero que te lastimes – aclaró
por su parte, aunque también era porque le había dado
miedo, pero no quería que Sei pensara que no confiaba en
él.
-Yo… yo nunca me lastimo…- aseguró, aunque llevase
una venda en el brazo, poniendo cara de orgullo y subiendo las escaleras
con el mapache de la mano. Lo miró de soslayo un poco nervioso
por ver qué les iban a decir y saludó a la señora
de la recepción son una sonrisa de compromiso.
Tanuki también le sonrió, aunque su sonrisa era mucho
más natural, incluso si estaba igual de nervioso. La secretaria
se levantó, guiándolos también nerviosa, sobre
todo por el grifo. – El señor Matsuda los está
esperando – anunció, golpeando en la puerta de su jefe
con suavidad.
El rubio alzó la cabeza, distraído como estaba en
sus pensamientos y se pasó una mano por el adolorido cuello,
llamando con voz agobiada. – Pasen..!
Sei se sentó mirándolo y sujetó la mano de
Tanuki porque notaba que estaba nervioso en su olor y en su voz.
Tanuki se sentó también, ahora más nervioso,
y deslizándose casi hasta el borde de la silla, observando
al rubio.
Hiyaku desvió un poco la vista, consciente de lo mal que
se vería, por no hablar de las ojeras que llevaba y trató
de hablar de manera clara y decidida. – Los he citado para
decirles que voy a suspender sus servicios. Les pagaré por
los gastos con los que han corrido hasta ahora, así que no
tienen que preocuparse por eso.
-¿Por qué?!- el grifo se echó adelante mirándolo
a los ojos. Eso ni siquiera era que los riñese, es que ya
no quería que trabajasen en el caso –Nos hirieron,
pero eso no quiere decir que no podemos cogerlos.
- Cierto! Somos buenos! Averiguamos el nombre de uno y..........
– Tanuki empezó a protestar también, impulsado
por las razones de Sei, pero Hiyaku alzó una mano con suavidad
deteniéndolos. En realidad, incluso sonriendo un poco, porque
ya sabía los nombres de ambos, pero eso no le servía
de nada.
- No, no es eso, han hecho un trabajo excelente. Es sólo
que la compañía ha decidido no invertir más
recursos en ello. – se excusó, pensando en lo absurdo
que sonaba.
-No están invirtiendo nada…- el rubio lo miró
a los ojos de todos modos sin comprender lo que le estaba explicando
–No nos están pagando aún… ¿Por
qué? Si las siguen matando, no habrá compañía…
ni nada.
- Ya les dije que les pagaría sus gastos hasta ahora. Y
la mitad que habíamos acordado en un principio. – aseguró
el chico, moviendo la cola nervioso ante el grifo y tratando de
pensar qué otra excusa darle.
- Nos vamos- el rubio se levantó sujetando la mano de Tanuki
y levantándose sin más aunque estaba enfadado además
de dolido de que los hubieran despedido sólo por un fallo
–No hay nadie mejor- aseguró mirándolo aún
fijamente y notando que no estaba el moreno.
- Seguro que no. Muchas gracias por su trabajo. – intentó
sonreír el chico puma, a pesar de cómo se sentía,
porque lo cierto es que le daban un poco de pena. Se puso de pie
para despedirlos.
Tanuki se levantó también, aunque son las orejas
y el rabo caídos, con cara de desconsuelo. No podía
creer que los hubieran despedido. Se sujetó de la mano de
Sei de nuevo, como buscando consuelo.
Sei lo cogió en brazos. Yya le daba igual si se veía
serio o no, estaba muy enfadado y movía la cola a los lados
nervioso sin dejar de mirar al otro rubio –Tú eres
el jefe de la empresa, así que mientes…- le dijo pensando
en lo que le había dicho de que la empresa había decidido
prescindir de ellos –Espero que te den las mismas oportunidades
que tu nos diste… en todo- se giró de espaldas cargando
al mapache contra sí y saliendo sin cerrar la puerta.
Hiyaku dejó escapar un suspiro, acercándose para
cerrar la puerta, no sin antes ordenarle a la secretaria que no
le pasase llamadas, lo cual no era necesario, ya que se sobreentendía.
Apoyó la espalda contra la puerta cerrada, cubriéndose
la cara con una mano. Lo sentía mucho por ellos, pero no
tenía ninguna opción. Se sentía más
cansado que nunca.
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