.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 70

Anything


Milkyboy se pasó las manos por la nuca, revolviéndose el cabello negro y rojo y las pasó por sus propios cuernos, bajándolas al teclado de golpe. Golpeteó la madera con las los dedos como casi siempre que meditaba qué deseaba hacer y miró atrás hacia Hansa dirigiendo la vista de nuevo al monitor.

“Te echa de menos…”

Sonrió ampliamente y siguió escribiendo.

“¿sabes?...”

Se contuvo de llamarle gatito por miedo a las repercusiones y sonrió de medio lado continuando con aquello.

“…él ha dicho que cerrarías la empresa… pero realmente a nosotros eso nos la suda, como ya habrás notado no somos almas de caridad…

El gatito quiere que no nos molesten más esos cazadores… pero es un problema… el que no me fíe de vosotros… después… si es que lo soltamos… tal vez podrías mandarlos de nuevo…

¿harías cualquier cosa por él?

Estaremos esperando tu respuesta… media hora y si no…”

Presionó el botón de enviado y se echó atrás en la silla azul cruzando los pies sobre la mesa y haciendo retumbar la madera con las suelas de las botas –Sal de ahí!- le gritó a uno de los gatos que se había empeñado en raspar la puerta donde estaba Kiba.

- Pero no te pongas gruñón con mis hermanitos........... – bromeó hansa, parándose de la cama, para ir a recoger al gatito, alzándolo para observar cómo pataleaba y atrayéndolo contra su pecho luego, acercándose al toro, a la vez que meneaba la cola tras de sí.

Mientras, Hiyaku se paseaba de un lado a otro en la oficina. Sólo había ido para aparentar aunque había suspendido cualquier reunión y le había dicho a su secretaria que no le pasase llamadas. Incluso le había pedido que le llevase una taza de café, lo que sabía que, en esas circunstancias, era la mejor manera de mantenerla alejada. Lo único que había hecho toda la mañana era revisar constantemente su cuenta de email para ver si habría llegado algún mensaje. Casi pega un brinco cuando vio que había entrado uno nuevo, y se sentó por fin, abriéndolo y comenzando a leer. - ¿lo que sea.......? – repitió, no porque no estuviese dispuesto a hacerlo. Por supuesto que estaba dispuesto, pero no podía evitar tener miedo. Y más aún con esa frase “si es que lo soltamos“.

El moreno echó la cabeza hacia atrás y miró al albino y al gatito en sus brazos y sonrió de medio lado –Los gatitos no deberían acercarse a los perros… es mala idea… y mucho más si están cabreados y hambrientos…- cogió al gatito apoyándoselo en su pecho y besándolo entre las orejas moviendo una de las propias –Ne…gatito…- echó la cabeza atrás de nuevo para observarlo y el animalito saltó a la mesa paseando por el teclado -¿Debería matarlo ya?

- No, ¿no se te acabaría la diversión muy rápido? Podrías al menos esperar por su respuesta....... – le sugirió, acercándose por atrás y pasando una mano por su pecho después, para inclinarse un poco.

A su vez, el rubio se preparaba para responder desde su oficina, aunque le temblaban las manos. Probablemente iría a por una jarra de café luego, aunque ni eso lo tranquilizaría.

“ Haré lo que sea, lo que quieran, incluso cambiaré de lugar con él si me lo permiten, pero por favor, no le hagan daño, déjenlo ir. No es su culpa”

Se mordió un labio, consciente de lo desesperado que sonaba todo aquello, pero no le importaba, era lo único que podía hacer y no creía que las amenazas fueran a funcionar. Oprimió el botón de enviar, mirando la pantalla nervioso, como si le fuera a llegar una respuesta instantánea.

Takeshi dejó escapar un suspiro como un poco hastiado y leyó el e-mail del rubio. Se levantó, dejándose caer en la cama cerrando los ojos y cruzando los brazos tras la cabeza. Alzó una mano golpeando la pared del cuarto y el moreno al otro lado levantó un poco la cabeza agotado.

Al menos la herida parecía no sangrar más, aunque seguía doliendo terriblemente y la boca le sabía a sangre. Escupió al suelo frunciendo el ceño en la oscuridad de aquella habitación sin ventanas.

-Dice que no renunciará a la empresa!...- golpeteó con los dedos la pared, pero Kiba ya no escuchó eso, sólo los latidos de su propio corazón golpeándole el pecho con fuerza. Apretó las mandíbulas con fuerza negando con la cabeza.

-“No es verdad…” – susurró sin abrir los ojos pero bajando la cara –“no es verdad”

- ¿Por qué haces eso? – preguntó el albino, dejándose caer ahora en la desocupada silla, y cruzando las piernas, observándolo con curiosidad. Aún no sabía si tenía algún plan o sólo lo hacía porque sí.

-¿Por qué?- los ojos rojos del moreno se fijaron en él -¿Por qué hago qué? ¿Joderlo?

Hansa dejó escapar una risita, ladeando la cabeza y apoyando la quijada en el respaldar de la silla. – Más bien me refería a todo, pero sí, ¿por qué lo jodes?

-Porque a los cerdos les gusta la mierda…- lo miró sin saber muy bien por qué se reía –y todo… no sé a qué te refieres con todo…tú ya sabes por qué hice esto…

- Ya, pero pudiste matarlos, como era el plan inicial. Eso lo habría solucionado, ¿no? Lo que quiero saber....... – se levantó, subiéndose luego a la cama y gateando por ella con la cola en el aire. - ....es si esto nos va a llevar a algún lado o si sólo te estás divirtiendo.

El moreno sonrió mirándolo a los ojos –Pero ya te dije que no me gustan los planes… eliminan la diversión…- levantó una pierna para rozarla entre las del albino -¿Crees que a ese tal Hiyaku le está divirtiendo esperar mi respuesta? No sé… de repente… he pensado que sería divertido jugar un poco más… a algo distinto…

- Hum...... a mí me parece que estás siendo demasiado malo. Tal vez tenga que castigarte.... – bromeó el chico, subiéndose más sobre él y mirándolo a los ojos. – Dime, ¿a qué quieres jugar?

-Quiero ver lo que harían uno por el otro… lo voy a mandar matar a alguien…es un puma ¿no? Puede matarlas fácilmente… tal vez incluso le guste… aunque tal vez lo traumatice de por vida…- sonrió de medio lado moviendo una oreja –Los psiquiatras también necesitan trabajo…

- Quien sabe, tal vez de veras le guste. A lo mejor y somos sus liberadores..... – le sonrió, pasando un dedo por su mejilla. – Dime otra cosa Takeshi, ¿harías cualquier cosa por mí? ¿Ne, torito?

Los ojos rojos del moreno se dirigieron a los suyos y sonrió de medio lado de nuevo –Todo lo que no me niegue…

- Lo que no te niegue..... Eso es que tienes condiciones, torito – le sonrió, cubriéndole los ojos con una mano, como jugando y luego bajando su rostro contra su pecho, ahora dejando resbalar la mano por su cara.

-¿Quieres que haga algo por ti? Dime… ¿Qué es?- susurró, mirando abajo para ver cómo se acariciaba en su pecho y respirando con fuerza inevitablemente.

- No, no quiero que hagas nada por mí, sólo preguntaba. – respondió el chico sin alzar el rostro, moviendo suavemente su cola.

-Haría lo que fuera por ti… siempre y cuando no me convirtiese en un pelele… - siguió mirándolo y apoyó las manos en sus hombros acariciándole los brazos y subiéndolo más sobre él, besándolo suavemente -¿Qué debería hacer?...- cerró los ojos pasándole las puntas de los dedos por los labios.

- ¿Cómo podría hacer eso? Es imposible........ – le sonrió, mirándolo ahora, aunque no lo convencía del todo, pero tampoco tenía caso continuar con ello, ya lo conocía.

-Nada es imposible… pero a mí no me traía nada Papá Noel…- se rió dejando escapar una carcajada y abrió los ojos sujetándole la cintura con ambas manos y las coló bajo la ropa acariciándole la espalda –Si no lo mato… la bolita se hará más grande… si lo mato…si lo mato, el puma querrá matarnos…- se rió dejando escapar una carcajada de nuevo –No… a los gatitos les gusta cazar…- dijo como meditando en voz alta.

- Sugeriría que corriésemos si tanto te divierte, pero yo también soy gatito. – le recordó, ligeramente fastidiado.

-No me gusta correr… siempre me alcanzan…así que huir no es mi estilo…- lo miró a los ojos de nuevo hablando como meditándolo y se levantó sujetándolo contra él. sentándose en la silla con él a horcajadas.

“Mata a…Lyndsey… mátala… y envíame una foto tuya con el cadáver… que se te vea bien… ¿vale? ¿Te gusta? Hazlo, corre… al chucho no le gustó nada saber que no cerrarías la empresa por él… “

– ¿Qué?! Eso no fue............. - El rubio se sujetó las orejas, observando la pantalla del ordenador, en la compañía, agobiado. - Eso no fue lo que dije, maldito.............. - dejó escapar un suspiro, pasándose la mano por la cara. ¿Matar a Lindsey? ¿Matar? - Yo no puedo matar a alguien........... - murmuró, a sabiendas de lo que pasaría si se negaba.

El moreno echó la cabeza hacia atrás de nuevo apoyándose en el respaldo y cerró los ojos sonriendo con suavidad mientras acariciaba la cola del albino entre sus manos -Si tienes el pito malo, úntatelo con aceite, si no se te pone bueno, se te pone reluciente…- canturreó dejando escapar una risita.

– Me alegro de que no tengas el pito malo. No sé qué tanto me gustaría tener que aguantarme esa sensación........... - se rió Hansa, un tanto distríado de sus pensamientos con la dichosa cancioncita y pasándole la mano por el cabello.

-¿Eh?... mi polla está muy bien… ¿no lo notas?- entreabrió los ojos observándolo. Le sujetó las nalgas pegándolo más a él y hundiéndose un poco en la silla –Me aburre esperar sus respuestas… - cerró los ojos de nuevo metiendo las manos por las piernas del pantalón -¿Me quieres?

– Qué pregunta......... Ya sabes que me vuelves loco. - se rió, con su respuesta indirecta, abriendo un poco las piernas sólo por tentarlo, y observando la pantalla de pronto. - Allí está – señaló, como escabulléndose un poco.

-¿Me lo lees?- preguntó contrariamente pegándolo más a él y pasando la cara entre su pecho oliéndolo con fuerza mordiendo la tela de la camiseta. Entreabrió un ojo observándolo y sin pasársele que no le había respondido a lo que había preguntado. Golpeó la silla con la cola sin decir nada al respecto pero notando el cambio de tema.

– Y la respuesta es........... “Sí” Dice que lo hará. - sonrió, moviendo la cola, como si tan sólo se tratase de alguna promesa que le habían hecho o algo así.

-Qué sentencioso… ¿crees que no le agrado?- se rió sin poder evitarlo soltando al albino y escribiendo “love” Le dio a enviar y le palmeó el trasero al albino levantándose para ir a la nevera a buscar una botella de leche.

– Imagino que querrá ser tu mejor amigo, ¿qué crees? - se rió el chico deslizándose hacia la cama de nuevo, como si fuera su habitat natural y recostándose un tanto más serio.

-Seguro…- el moreno le dio un trago largo a la botella vaciándose la mitad y abrió la puerta donde tenía encerrado al socio de Hiyaku observándolo desde el marco. Le sonrió, moviendo la botella entre dos dedos aunque apenas veía en la oscuridad. Kiba lo miró en la oscuridad y gruñó mostrándole los colmillos, tenía aún más sangre en la boca, aunque aquello el todo no lo veía pero ya había conseguido morder la cuerda en su brazo lo suficiente como para que se fuera abriendo poco a poco. -Qué mal genio… ¿estás cabreado? ¿O es porque tienes hambre?... ¿No contestas? – se rió sin dejar de mirarlo.

– Tal vez le duele........ - aventuró el albino desde la cama, ahora rodándose y dejándose caer al piso antes de ir junto a Takeshi. - ¿Te duele? - le preguntó a Kiba, apoyándose en el hombro del toro. - A lo mejor se le infecta.........

-A lo mejor…pero si llamamos a un médico, luego ¿Qué? Habrá que matarlo también…- se rió sin separar los labios apoyando la cara contra el marco –No quiere decirnos si le duele… ¿no te meas Kiba?- se rió y entró mirándolo -¿No te habrás meado encima no?- dejó escapar otra carcajada y le sujetó la cara para hacerle beber lo que quedaba en la botella. El moreno la apartó y se derramo por su cuello y su pecho. Milkyboy se encogió de hombros y remató lo que quedaba por encima de su cabeza lanzando luego la botella contra la pared partiéndola –Creo que se quiere morir… bueno… no lo culpo…- dijo sin más saliendo al marco de la puerta de nuevo.

Hansa permaneció observándolo serio, pensativo, como si todo lo que acabase de suceder fuera muy normal. Se agachó en el suelo, para mirarlo ma de cerca, sin tener que acercarse. - ¿Realmente crees que quiera morir? ¿Así de fácil? - alzó la mirada hacia el moreno a su lado, pensando en su propia aseveración.

-No lo sé… no quiere comer… no quiere mear…a lo mejor le gustan los baños de leche… y marcar su territorio…- se rió golpeteando la puerta de madera –tal vez debería marcarlo yo…- dejó escapar una carcajada bastante perdida y frunció el ceño sin dejar de observar los ojos de Kiba. La verdad es que le estaba cabreando mucho su gesto de furia y golpeó con más fuerza la puerta de madera.

– ¿Seguro que no quieres nada? - le preguntó Hansa enderezándose y poniéndose de pie, moviendo la cola. - Como mínimo deberías comer algo, si te interesa vivir......... Pero si no quieres nada, - se apoyó en el hombro de Takeshi, como tantas otras veces, acariciándolo con suavidad. - deberíamos dejarlo solo.

Kiba miró a los ojos al albino intensamente sin decir nada aunque relajando un poco su expresión. Takeshi lo miró fijamente -¿Qué cojones miras?!- apartó al albino hacia atrás de él sin que Kiba le contestase nada, pero sonrió levemente.Milkyboy entró sin pensar nada simplemente pegándole un puñetazo en la cara tirándolo al suelo. Salió de nuevo cerrando la puerta de golpe y girando la llave sin mirar a Hansa y sin moverse de allí escuchando al otro respirar cansado en el interior.

– ¿Qué fue eso, torito? ¿Te pones celoso? - lo molestó el chico, pasando un dedo por uno de sus cuernos a pesar de que no lo miraba y apartándose al ver que era inútil. - No tienes motivos.

El moreno notó que temblaba y bajó la vista a sus manos apretando los puños. Se levantó de golpe de la puerta y cerró la puerta de la cocina pegándole varios puñetazos a la pared. Apoyó las manos en ella y luego la frente notando como el vaho empañaba las baldosas de cerámica blanca “¿Qué coño me pasa?”

– ¿Qué demonios haces? Milkyboy! - lo llamó, consciente de que se molestaría aún más, pero no se le ocurría otra forma de llamar su atención. Se estaba descontrolando demasiado.

-¿Qué?!- le gritó en un primer momento golpeando la pared con la palma de la mano al levantarse. Sentía que le sangraba una mano, lo miró como si no lo viera, demasiado perdido, escuchando el sonido de las gotitas de sangre caer al suelo -¿Qué?... – preguntó de nuevo un poco menos excitado.

– ¿Qué?! Estás sangrando! Eso! - le gritó el albino de vuelta, moviendo la cola y acercándose para tomar su mano a pesar de todo. - Mira esto..... ¿quieres decirme qué te sucede? - bajó la cabeza, observando la sangre en la palma de su mano, bajando un poco la voz. - ¿Qué te sucede?

Takeshi fue apartar la mano y la dejó al notarlo –No me pasa nada… estoy bien… estoy bien…- sonrió un tanto costosamente y se apartó luciendo tranquilo, limpiándose la mano en el fregadero. Kiba los escuchó discutir sin poder comprender lo que hablaban y tratando aún de cortar la cuerda con los dientes, estaba claro que el moreno quería matarlo. -Ya estoy bien…- murmuró enroscándose un paño en la mano.

– Sí, muy bien. - sonrió ligeramente el albino, aún preocupado. - Pero estás sangrando y ni siquiera..... - “ni siquiera me estabas mirando a mí” finalizó en su mente, preguntándose si habría estado celoso de veras, o si acaso le pasaba otra cosa. - Sí te quiero – le respondió, mil siglos después, dándose la vuelta para regresar a la habitación.

El moreno le sujetó la muñeca deteniéndolo y cerrando el agua. Apoyó la mano en el fregadero y se volvió por fin para abrazarlo contra él. Cerró los ojos, arrastrando la cara contra la suya y rodeándolo con más fuerza. Bajó la cara hasta poder besarle el pecho y subió de nuevo contra su rostro –Ese tío… me cabrea… eso es todo…

– Eso y mas, es obvio. A mí también......... me molesta – le respondió, de manera un tanto vaga, rozando su cara contra la del moreno. - Pero no tienes por qué ponerte así, no tienes que........ dejar de ser Takeshi, lo que sea que eso signifique. No sé cómo más decirlo.

-No sé de qué hablas…- se rió un poco aunque había sentido una punzada en el estómago. Le pasó la mano por el pelo enterrando los dedos entre los mechones blancos y negros –Vamos...- “a hacer lo que sea” pensó sin mirarlo aun acariciándole el cabello.

– No, por supuesto que no......... - lo miró serio, dejando escapar un suspiro luego y sonriendo. - Vamos....... a jugar un poco. - lo haló del brazo, pegándolo un poco mas a él.

-¿A qué?- preguntó sonriendo levemente sólo porque notaba cómo trataba de no presionarlo, de todos modos no sabía qué decir al respecto de lo ocurrido. Lo empujó un poco con el cuerpo haciéndolo caminar marcha atrás hacia el cuarto.

– ¿A qué crees? - sonrió el chico dejándose empujar y tomándolo de las manos, con cuidado de no lastimarle la herida. - A ver, ¿a qué nos gusta jugar a los gatitos?

-A seguir bolitas de lana… tocar cascabeles…- se rió ya sinceramente con aquello, siguiéndolo a la habitación –pero yo creo que no quieres jugar a nada inocente… con esa cara que pones…- sonrió llevándose sus manos a la cara acariciándose con ellas y cerrando los ojos.

– Pero si mis juegos siempre son inocentes...... No ves que me gusta...... - se pegó de nuevo a él, metiendo la mano en su pantalón y rozando su sexo e incluso sus testículos. - .........perseguir bolitas de lana, tocar cascabeles......... - se rió, más relajado, lamiéndole la mejilla sin dejar de tocarlo.

-Ah…gatito…- se sacó la camiseta tirándola al suelo y lo empujó un poco con su propio cuerpo, jadeando contra sus labios y pasando la lengua por el filo de los dientes respirando con pesadez, notando cómo sus mejillas se prendían. Abrió el pantalón rápidamente y se bajó un poco los boxers –Tócame más…- lo miró a los ojos y le sujetó las caderas apretándoselas con fuerza, olvidándose de todo dolor y besándolo.

- No tienes que pedírmelo.... – le sonrió traviesamente el chico, deslizando su mano a más conciencia sobre el sexo del toro, sintiendo cómo este crecía entre sus dedos. Acercó su rostro al moreno de nuevo, acariciándose con él y susurrando. – Te quiero, Takeshi.

-Lo sé…- lo empujó un poco más sujetándolo por las nalgas y volcándolo en la cama subiéndose sobre él para quitarle la camiseta rápidamente. Apretó su sexo contra uno de los muslos del albino besándole el pecho y lamiéndolo mientras seguía frotándose contra él moviendo la cola ligeramente a los lados y resoplando contra su piel.

Hansa dejó escapar un gemido, moviendo su propia cola a su vez y ronroneando suavemente como sabía que le gustaba. No se hubiera imaginado comportándose de esa manera, pero sus deseos de complacerlo eran genuinos, aunque no pensara confesarlo, claro.

Le quitó los pantalones mirándolo a los ojos más excitado aún al escucharlo y se acercó a sus labios respirando contra ellos y arrastrando los suyos contra los del albino, empujando la lengua en su boca y rozando su entrada con los dedos –No…- frunció el ceño finalmente sin decir nada, empujando dos dedos dentro de él besándolo una vez más sin ningún control.

- Mhmm....... – el chico gimió contra sus labios, entrecerrando los ojos al sentir la familiar sensación, y preguntándose qué habría querido decir con ese “no”. Cerró los ojos por completo, moviéndose bajo él, y rodeándolo con los brazos.

El moreno se dejó caer en la cama de medio lado y lo atrajo hacia él por las nalgas besando su sexo y lamiéndolo. Lo empapó, entrecerrando los ojos y bajó una mano sujetando el propio para acercarlo a la boca de Hansa –No tiene aceite…- bromeó aunque le temblaba la mano terriblemente.

- Bien, a los gatitos no nos gusta........ – le devolvió el chico sonriendo y envolviéndolo con su lengua, dejándolo penetrar dentro de su boca con cuidado de no lastimarlo con sus colmillos, empezando a succionar con avidez.

-Ah…- le apretó las nalgas con fuerza atrayéndolo más profundamente en su boca y lamiéndolo todo lo que podía dentro de ella. Frunció un poco el ceño notando que no podía evitar gemir aún con el sexo del albino en su boca. Estaba sudando, movió la cola por fuera de la cama golpeando el suelo con fuerza.

Hansa deslizó el sexo fuera de su boca, para lamerlo desde su nacimiento, alzando la cola, sin dejar de ondearla suavemente. – Delicioso......... – jadeó, notando que se ponía nervioso.

El moreno le sujetó las nalgas echándolo hacia abajo y presionando el sexo del albino contra su pecho pasando a lamer su ano empujando la lengua con fuerza en su interior sin poder evitar deslizar también un dedo moviéndolo profundamente y jadeando contra su piel –Hansa…

El albino sonrió al escucharlo decir su nombre, gimiendo aún más, introduciendo su sexo de nuevo en su boca sin decir nada, acariciando sus caderas, deseando sentir cada contorno de su cuerpo.

Se apartó de él volteándose de nuevo, recostándose sobre su cuerpo y tapándole la boca -No quiero que te escuche…- susurró empujando su sexo dentro del albino, apretando las mandíbulas y sin embargo, no pudo contener un fuerte gemido moviéndose con fuerza dentro de él y deslizando dos dedos en su boca jugando con su lengua.

Hansa los lamió, succionándolos un poco para volver a lamerlos luego, sonriendo un poco. No sabía cómo iba a hacer para controlarse, no solía hacerlo nunca. Le tomó la mano, sacándole de entre sus labios, murmurando. – Qué difícil me lo pones....... – se relamió, volviendo a lamerle los dedos ahora con lentitud.

-Ah…pero… no quiero…- repitió empecinado, apretando las mandíbulas observando cómo le lamía los dedos. Se recostó contra él deslizando su propia lengua también entre sus dedos hasta acariciar su lengua.

Los apartó, llevando la mano húmeda al sexo del albino para acariciarlo mientras succionaba su lengua jadeando sin control de nuevo.

- Lo... intentaréh...! – jadeó el chico sin poder controlarse, rompiendo el beso y riendo, volviendo a besarlo apasionadamente, y también porque si no lo hacía, iba a empezar a gemir a un volumen que no pondría al toro de muy buen humor precisamente.

Milkyboy se rió entre jadeos al escucharlo reírse –Te quiero…- le susurró en la oreja, moviéndose con mas fuerza dentro de él y volteándose en la cama para subirlo sobre su cuerpo. Le pasó la mano libre por la espalda pegándolo más a su cuerpo jadeando con fuerza sin poder evitarlo –Es igual…no te aguantes, quiero escucharte…ng…- Apretó las mandíbulas mirándolo a los ojos.

- Ah......... igual........ no iba a poder...... – sonrió, jadeando, moviendo la cola, más encendido luego de escucharlo decir aquello. Empezó a moverse contra él. Rozando su sexo contra su estómago y echando una mano atrás para tomar el sexo del moreno, rozándolo contra su propia entrada gimiendo cada vez más.

-Han…sa…- el moreno notó que se iba a correr en poco tiempo y detuvo el movimiento simplemente acariciando el sexo del albino –Estoy enamorado…- notó que enrojecía más por haber dicho algo así y dejó escapar una carcajada aún sintiendo cómo su sexo pulsaba en el interior del chico.

El chico se detuvo un momento, su mirada suavizándose casi imperceptiblemente, abrazándose a él de pronto, volviendo a moverse contra él, jadeando, frotándose cada vez con más urgencia, sintiendo su orgasmo cerca. - Takeshi..... Ta... keshi..... – gimió, mientras se corría contra él.

Takeshi no pudo evitar gemir con fuerza moviéndose en su interior al notar cómo se corría, encendiéndose aún más, abrazándolo con fuerza sin dejar de jadear, apretándolo contra si. Le pasó la mano a lo largo de la espalda a medida que se calmaba, dejando la mirada perdida en el techo.

El tigre cerró los ojos, sin moverse, quedándose acostado sobre él en silencio, pero sin querer soltarlo. Movió un poco sus alas para acomodarlas, y exhaló con fuerza, sintiendo su olor.

-Gatito…- el moreno lo llamó alzándole la cara un poco para que lo mirase a los ojos -¿Qué piensas cuando me miras a los ojos? Si hiciera algo que te molestase… ¿me lo dirías?- preguntó mirando aún sus ojos.

Hansa lo observó en silencio por unos segundos, antes de negar con la cabeza. – No sé...... si me comprenderías. Hay ciertas cosas que no se deben decir. – bajó la mirada hacia su pecho, alzándola de nuevo para observarse en aquellos ojos rojos. – Cuando te miro así, pienso en que te quiero y no te quiero perder. Y también......... en que me gustaría que me amaras de la misma manera.

Takeshi sintió que se le encendía la piel y levantó la mano acariciándolo. Desvió la vista un poco inquieto, mordiéndose el labio y lo besó para no decir nada, abrazándolo contra él y pegándole la cara al pecho.

Hansa suspiró, cerrando los ojos y entreabriéndolos de nuevo, ya se imaginaba que no diría nada. Se sentía como atrapado entre sus brazos, pero no era una mala sensación. Sólo estaba en desventaja.

–Pero… si hiciera algo que no te gustase… ¿me lo dirías?- insistió deslizando un dedo por una de sus orejas y bajando la cara para besarle la frente –Aunque lo hicieras, no me perderías por eso…

- No entiendes......... – volvió a negar con la cabeza, abrazándose más a él. – Me asustaste hace unos momentos. No por mí, si no........ no quiero presionarte. – murmuró finalmente.

El moreno le sujetó la cara para que lo mirase a los ojos de nuevo y frunció un poco el ceño contrariado –Explícamelo…si no lo entiendo, explícamelo.

- Es que no eras tú, estabas....... No parecías ni verme cuando me mirabas. Incluso te hiciste daño – le recordó, bajando su mano para tomar la del toro. – Y me pregunto, ¿qué pasaría si hago algo que te moleste? Algo que te moleste de verdad. ¿Crees que podrías enfurecerte así conmigo?

-¿Eso crees?- lo miró a los ojos fijamente –pensaba que querías que confiase en ti… pero tú tienes miedo de que pueda hacerte daño… o lo que sea…- sonrió de medio lado aunque no tenía muchas ganas de sonreír y desvió la vista –Sí…tsk…- tragó saliva, odiaba hablar así – Si me quieres… ¿Cómo podrías hacer algo que me molestase tanto?

Hansa le pasó la mano por el rostro, ahora siendo él quien lo hacía mirarlo. – No lo sé, ¿cómo saber qué te molestará? Lo que pasó hace un momento, no fue nada y sin embargo........ – dejó escapar un suspiro observándolo. – Y no es lo que piensas, ya te dije que no tengo miedo por mí. Más bien tengo miedo de que no te importe que sea yo. Creo que esa mirada me haría más daño que cualquier cosa que pudieras hacerme. – finalizó, bajando su propia mirada, sintiéndose demasiado vulnerable. Ahora casi prefería no haber hablado.

-Yo nunca sería así con nadie ¿vale?- lo sujetó de los brazos mirándolo a los ojos –Yo no soy así con nadie, sólo contigo…y nunca voy a … lo de antes… lo de antes fue una tontería… ¿vale?- le sonrió mirándolo fijamente.

- Sí, fue una tontería – le sonrió, no muy convencido, pero dispuesto a aceptarlo por el bien de la relación. Se inclinó un poco sobre él, pegando su frente a la del toro y susurrando contra sus labios. – Yo haría lo que fuese por ti, lo que fuese........

El moreno sonrió un poco moviendo una oreja y dejando tintinear los aros dorados mientras lo abrazaba –Es una estupidez…- se rió un poco mirando a un lado y poniéndole serio inmediatamente – pero a veces me parece que lo proteges…

- No lo hago. No te he detenido ni una sola vez ¿no es así? – le preguntó, sin soltarle el rostro. – Pero..... no es lo mismo que en las otras ocasiones. Ya sé que no compartes mis ideas, pero......... Y también, me siento algo celoso. – sonrió para sí, bajando el rostro de nuevo para enterrarlo en su pecho.

-Celoso… ¿celoso de qué?- lo dejó esconderse en su pecho sin alzarle la cara y le acarició el pelo con una mano pegándolo más a su piel –Ya sé que no es lo mismo… y no quiero matarlo… pero sí quiero…- se rió un poco.

-Lo sé....... – se rió él también, simplemente porque lo conocía. – Es que... me pregunto si tenemos una relación así y hasta donde estarías dispuesto a llegar por mí.

-Tal vez querrías que me secuestrasen y me apaleasen a ver si te quiero…- se rió a carcajadas pasándose la mano por el pelo y lo miró a los ojos sujetándole la cintura después –No … - se quedó callado pensando en que eso que estaba pensando, también lo haría por el –haría lo que fuera… ya lo sabes…- cerró los ojos moviendo una oreja contrariado.

- No, no quiero que te suceda nada malo, tonto – se rió, sin alzar el rostro. – Y no es así como va. Es “haría cualquier cosas siempre que no me viera como un pelele” ¿no?

-Porque entonces ya no sería yo…- lo miró a los ojos alzándole la cara y besándole los labios –Dime… ¿Qué debería hacer con él?- preguntó, refiriéndose a Kiba.

- No lo sé, no podemos soltarlo así....... En eso tienes razón. – meditó el chico. Lo cierto es que se sentía mucho mejor luego de haber hablado, aunque Takeshi seguía con aquella condición. Movió la cola de un lado a otro, ondeándola. – Esperemos a ver si su novio cumple. Tal vez luego podamos pedirle otras cosas, que cierre la compañía, que despida a los investigadores........ Pero debemos pensar en una manera de que no puedan venir tras nosotros después. Tal vez debiste pedirle que filmara el asesinato y nos enviase el video. No creo que quiera ir a la cárcel él tampoco......... El problema es si es demasiado honesto, podría entregarse.

-Le pedí que se tomase una foto al lado del fiambre…- sonrió mirándolo a los ojos –Tal vez un video habría sido mucho mejor…de todos modos aun se lo podemos pedir, seguro que sigue repitiéndose “no puedo matar, yo no puedo matar” o algo así – se rió entre dientes acariciándole la cola -Cuando tenga la prueba de que él es el asesino… le diré que despida a los investigadores… pero la compañía me da igual ¿para que quieres que la cierren? ¿Para que no siga matándolas?- torció la sonrisa mirándolo.

- No, ya sé que seguirás matando independientemente de eso – le sonrió de vuelta, como indicándole que no era tan ingenuo. Tampoco le interesaba detenerlo. – Ni siquiera creo que sea por mí. Es por lo que dijo el otro, que esa compañía era todo para él. ¿Crees que la cierre de veras? ¿Qué crees que le importe más?
- No lo sé… pero parece divertido…- se rió subiéndolo un poco más sobre él –Mejor que venda la compañía y nos dé el dinero…- se rió revolviéndose un poco el pelo –y nos vamos… ¿quieres irte?

- No lo sé, ¿ a donde iríamos? ¿Ya no te gusta esta ciudad? – sonrió, casi riéndose y enderezándose aún más para sentarse a horcajadas sobre él. Jamás se había planteado vivir en otro lugar.

- No lo sé… no es que no me guste, es sólo que sería más seguro… porque… ese de ahí está cabreado… el puma está cabreado y vamos a convertirlo en un asesino… hay un grifo cabreado también … y el mapache no me preocupa- se rió a carcajadas aunque sintió dolor en los testículos sólo de acordarse –Me pregunto si sería posible… irme y no matarlos…- dijo en tono pensativo.

- Claro que sería posible, siempre lo es....... – sonrió, pasándole un dedo por la nariz, como dibujando su perfil. – Esto se ha complicado bastante. Creo que sería agradable ir a un lugar donde nadie nos conozca, empezar de nuevo........ – extendió las alas, de manera algo vanidosa.

Takeshi lo sujetó de los brazos y bajó las manos por ellos acariciándolos. Cerró los ojos un momento y sonrió mirándolo de nuevo atrayéndolo sobre él -No me tientes… que necesitas recuperarte…- se rió contra sus labios y le acarició las alas –A lo mejor no los mato… si no me joden…- susurró, aunque más bien pensaba que no quería que volvieran a herir al albino por su culpa.

- Ya estoy bien. Esto........ esto no puede conmigo, ¿ne, torito? – se rió suavemente acariciando sus cuernos. – Te quiero, no volveré a dudar de ti. Nunca.........

-No…- el moreno se volteó en la cama subiéndose sobre el y se apoyó entre sus alas besándole el cuello –Te quiero…- le susurró contra una oreja enrojeciendo.


 
 

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