| Capítulo 68
Things Aren't Pretty on the Other Side
Kiba aún se estaba apretando el hombro, estaba bastante
mareado además de asustado, cómo no. Ni siquiera veía
a donde lo llevaban, el toro le había vendado los ojos y
tiraba de él empujándolo de un lado para otro arrastrándolo
hacia algún lado. Se presionó aún más
el hombro cuando notó que chocaba contra algo y subían.
Era un ascensor, respiraba con fuerza por el dolor, se había
preguntado muchas veces como seria sentir el dolor de una herida
como aquella… le hubiera gustado no haberlo sabido nunca.
-Vamos! Pasa!- el moreno lo empujó con fuerza según
abrió la puerta de su casa y lo arrastró de nuevo
abriendo aquella habitación en la que solo había peluches.
Kiba percibió el aroma a cerrado… a sangre…
a humedad…y los sonidos que indicaban que aquella habitación
estaba vacía –Sujétalo- Takeshi miró
a Hansa y salió de la habitación a buscar una silla.
– Como quieras cariño......... - bromeó el
albino sujetándolo, pendiente de que no fuera a hacer ningún
movimiento en falso. - Bueno, al menos no te sentirás solo
– comentó, observando los peluches por encima.
Takeshi se rió y lo besó profundamente a pesar de
seguir mirando “a su invitado por si acaso”.El moreno
no dijo nada se limitó a esperar a ver que era lo siguiente
que ocurría. Takeshi dejó una silla en el medio de
la habitación y lo empujó contra ella atándolo.
Se quedó acuclillado frente a el observándolo fijamente.
-¿porqué hacéis esto?- preguntó de pronto
mientras Takeshi abría la navaja, escuchó el sonido
sobresaltándose un poco pero tratando de no mostrarlo, sin
embargo el toro se limitó a raspar el suelo sin decir nada,
sonriendo.
– ¿Por qué? ¿De veras no lo sabes? -
el albino lo miró, acercándose y pasando un dedo por
uno de los cuernos de Takeshi. - Su-per-vi-ven-cia y......... diversión,
claro – se rió de nuevo ahora dirigiendo su mirada
al chico toro.
-pero vosotros matasteis a todas esas chicas… entonces solo
era diversión…- dijo el moreno aunque seguramente no
era muy inteligente de su parte de todos modos se estaba mareando
mucho. Comenzaba a parecer un mal sueño.
-bueno…- Takeshi se rió –nadie es perfecto ¿no?-
se guardó la navaja y echó las manos atrás
sujetando las piernas de Hansa con ellas y apretándole los
muslos sin levantarse –se le olvidó decir… venganza…
-estáis locos…- murmuró el moreno.
Milkyboy se rió a carcajadas levantándose al lado
del albino. -¿no me digas? Todos estamos un poco locos…
solo que no todos lo admitimos…- se giró de golpe pegándole
una patada en la cara y tumbando la silla con una sonrisa en los
labios al escuchar el quejido de moreno.
Hansa suspiró, observándolo y acariciando el rostro
de Takeshi. - ¿Ves? No deberías decir esas cosas.
Mi compañero........ no tiene muy buen genio. - se rió,
porque sabía que lo estaba molestando un poco, y se abrazó
a él. - De todos modos, si estamos locos o no, no influye
de ninguna manera en nuestro afán de sobrevivir. Creo que
estamos más cuerdos que muchos otros..........
-nadie pretendía mataros…- el moreno murmuró
igualmente tratando de mantener la calma, aunque no sabía
de que le serviría razonar con ellos. Notó como la
cinta se desprendía dejándole ver aquel suelo de madera
sucia y ajada por los años, claro que no esperaba otra cosa.
Observó los peluches regados por el suelo cubiertos de sangre,
era una imagen bastante macabra, se había clavado sus propios
colmillos en la mejilla y le estaba sangrando la boca.
-yo tampoco voy a matarte…- Milkyboy le apretó la
cara con la bota aplastándolo contra el suelo y Kiba cerró
los ojos aguantándose el dolor.
- Tampoco queremos acabar en la cárcel. Por cierto, que
no lo sentí así cuando aquel grifo intentó
destrozarme el cuello......... - comentó Hansa, un tanto
molesto ya. - Pudimos haberlos matado hace unos momentos, ¿sabes?
-
– lo se…- Kiba habló con dificultad y el toro
le sacó la bota de la cara solo para golpearle el estómago
con ella y apartarse de el. Tosió violentamente sin moverse
un ápice –pero sois asesinos… ¿Qué
debíamos hacer?- dijo igualmente tratando de saber que demonios
les pasaba por la cabeza para tratar de defender su posición.
– -pero ellas querían morir ¿no? no hemos matado
a nadie que no quisiera morir… hummm… bueno tal vez
hubo algún accidente por mi parte… pero los accidentes
ocurren… ¿no crees?!- preguntó alterándose
de pronto y sin embargo limitándose a levantar la voz.
– Tranquilo.......... - Hansa lo abrazó por detrás
sin comprender por que se alteraba tanto ahora, y mirando al moreno
en el piso, con un rostro que distaba bastante de estar contento
por su parte. - No creo que nadie que vaya por ahí diciendo
que quiere morir, merezca vivir. No comprenden nada........
-vosotros tampoco comprendéis nada…¿Qué
le vais a pedir a Hiyaku? ¿Qué detenga la investigación?
No hacía falta llegar a esto para exigir algo asi…-
el moreno habló bastante dolorido ya como para seguir con
aquello, comenzaba a pensar que solo lo torturaban y que lo matarían
–el levantó esa empresa… es lo único que
tiene…
-que pena…- Takeshi lo miró respirando con fuerza
y controlándose porque no quería separarse bruscamente
de Hansa, se limitó a permanecer entre sus brazos –vosotros
también las utilizáis ¿no? para ganar dinero…
nosotros para divertirnos… de paso las hacemos felices ¿o
alguna fue a quejarse?- preguntó dejando escapar una carcajada
un tanto enajenada –cuando la primera reclame… mirare
de cambiar mi política de empresa ¿Qué tal
eso?
El albino se rió, acariciándose contra él
y alzando suavemente la cola. - Entonces ¿estás diciendo
que él es el culpable de todo esto? Fue su idea ¿no?
Tal vez deberíamos matarlo a él......... - comentó,
más que nada para ver qué le decía.
-no!- el moreno los miró como podía desde el suelo
y Takeshi se separó riéndose. Lo sujetó de
la camisa levantándolo con la silla incluida y bajó
la cara para mirarlo a los ojos con una sonrisa torcida.
-¿no?... pero se ve divertido…
-no! acabáis de decir que no matáis a nadie que no
deseara morir! Cerrará la empresa si es necesario…-
habló mirándolo a los ojos. Estaba furioso además
de sentir autentico terror pero no le convenía mostrar ninguna
de ambas cosas.
-bueno… pero las reglas están para romperlas…-
el moreno se golpeó la pierna con la cola –o es que
acaso…- se giró de espaldas a el mirando a Hansa a
los ojos -¿es que crees que despues de traerte aquí
te dejaremos irte asi como asi solo con que cierres la empresa?
-no…- Kiba miró la espalda del toro –pero dejadlo
a el…
-¿quieres decir… que quieres morir?- preguntó
el moreno con un tono extraño moviendo aun mas la cola y
sin dejar de mirar los ojos azules frente a el.
El chico permaneció observándolo, preguntándose
a qué estaría jugando, aún moviendo su cola
suavemente tras de sí, acercándose un poco y preguntando
a Kiba, aunque no lo miraba para nada. - ¿Quieres morir?
¿Es cierto eso? Me pregunto qué harías si se
tratase de matar o morir......... - murmuró, con auténtica
curiosidad.
-matar…- contestó Kiba mirándolo aunque el
albino seguía mirando al toro. Se quedó viendo como
el moreno se acercaba al tigre y le besaba el cuello apasionadamente
como si el no estuviera allí. Siguió las manos del
chico con la vista observando como subían por las piernas
del albino hasta sus nalgas levantándolo un poco contra el
y lo escuchó jadear. Aquello era hilarante, jamás
había estado en un ambiente tan extraño y demente.
Apartó la mirada hacia los peluches en el suelo pensando
que seguramente cada uno pertenecía a alguna de aquellas
chicas –pero moriría por el…
Takeshi se detuvo apoyando los labios en el cuello de Hansa y giró
para apoyarse tras el albino sujetándole la entrepierna con
ambas manos sobre el pantalón, tapando aquella zona y atrayéndolo
contra su sexo, le mostró el hombro del tigre con una mano
subiéndole un poco mas la manga de la camiseta y luego le
señaló su hombro. Sonrió un poco besándole
el cuello de nuevo –tal vez si mueras…
– tal vez sí......... - jadeó el albino, bajando
un tanto la mirada, pero sin apartar la mano de Takeshi de su entrepierna,
recostándose luego hacia atrás para tocar la del toro.
-..... tal vez no........
-¿Qué es lo que queréis? ¿que los cazadores
dejen esto?- Kiba trató de mirarlos a la cara aunque era
bastante difícil teniendo en cuenta el numero que estaban
dando
-como se te levante te la corto…- el moreno se rió
a carcajadas mirándolo a los ojos y acariciándose
la cara con la del albino enrojeciendo al notar la mano sobre su
sexo.El moreno suspiró pensando que más bien le daban
escalofríos y más aún al verlo enrojecer, la
cosa es que no le estaban haciendo caso y ya no sabía que
hacer.
– Sí, eso queremos. O eso quiero yo al menos, que
nos dejen en paz......... - casi ronroneó el chico, deslizándose
un poco hacia abajo, contra el cuerpo del toro, alejándose
luego para colocarse tras él. - Pero no sé qué
quiera él....... - lo abrazó, apoyando la barbilla
en su hombro.
Takeshi echó las manos atrás sujetándolo por
las nalgas y apretándolo contra el para sentir su sexo –pero…
si te soltamos… ¿Cómo estaremos seguros de que
despues no vengáis de nuevo con lo mismo? ¿eh? Porque
no vamos a dejar de matarlas… yo no voy a dejar de hacerlo…
o tal vez si… pero solo porque comienzan a aburrirme…
todas son iguales…
-Sé que Hiyaku no pondrá en peligro mi vida ni yo
la de el…
– Pero sí pondrían en peligro la vida de las
demás chicas, con tal de protegerse entre ustedes.......
- Hansa dejó escapar otro ronroneo suave, porque lo cierto
es que se estaba excitando con tanta sobadera, y dejó escapar
una risita en el oído de Takeshi. - Puede que no sean tan
distintos de nosotros, ¿ne?
Takeshi movió la oreja por las cosquillas de su voz y echó
la cabeza atrás para besarlo como siempre excitándose
demasiado –si… son unos asesinos…- se rió
echando la cara delante de nuevo e inclinándola hasta que
el cabello cubrió su rostro empezando a sonreír y
riéndose poco a poco -¿crees que haría lo que
fuera por ti?
-Sí…- Kiba que miraba al suelo por no verlos de ese
modo apretó las manos contra los reposa brazos
-Ya veremos si cualquier cosa…- espetó el moreno aun
reído –ya veremos…- susurró cogiendo al
albino en brazos –que descanses…asesino…- Kiba
alzó la mirada observándolo ir hacia la puerta con
el albino en brazos ¿Cómo demonios habían acabado
las cosas asi?
– Buenas noches......... - sonrió Hansa, despidiéndose
con la mano como un niño pequeño, sólo por
molestar, y abrazándose luego a Takeshi, recostándose
contra él.
-Oyasumi… oyasumi…- susurró el moreno el una
de las orejas blancas y negras del albino cerrando la puerta y girando
la llave de esta. La habitación quedó en la oscuridad
absoluta y el moreno cerró los ojos tratando de soltarse
notando que era imposible y cediendo porque sentía como brotaba
la sangre de su hombro. Se mordió el labio apretando las
mandíbulas sin poder evitar pensar en el rubio.
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