| Capítulo 67
And Life Goes On Regardless........
Hiyaku se levantó de su escritorio, estirándose,
cola incluida y tocándose la espalda con una mano. No tenía
ganas de quedarse trabajando hasta tarde de nuevo, aunque claro.......
la noche anterior no se había quedado precisamente trabajando
todo el tiempo. Sonrió, recordando y dirigiéndose
hacia la puerta de su oficina, saliendo justamente cuando la secretaria
se ponía de pie para ir a preguntarle si podía marcharse.
- Matsuda-san , ¿está bien...?
El rubio la interrumpió con la mano, sonriendo para confusión
de la chica. – Claro que puedes irte, es muy tarde ya. No
vas a hacer esperar a tu novio, ¿verdad? – se rió,
sin fijarse siquiera en la cohibición de la chica, que enrojeció
con cara de que ya no lo comprendía para nada, y se dio la
vuelta pensando que mejor se iba rápido.
- Hasta mañana, Matsuda- san.
- Hasta mañana..... – le contestó, un tanto
distraído, ahora preguntándose si no habría
ido demasiado lejos con su bromita, y prefiriendo tocar en la puerta
de Kiba para ver si aún estaba.
-Pasa…- Kiba se pasó la mano por la cara tratando
de parecer despierto y sonriendo porque sabía que se trataba
de él por el olor. Se levantó moviendo la cola a los
lados suavemente. Lo cierto es que hacía siglos que había
dado por terminados sus asuntos pero no había querido ir
al despacho del rubio para no molestarlo. Se acercó a él
cogiendo su cazadora de detrás de la puerta -¿Ya nos
vamos?- preguntó con entusiasmo mal disimulado.
- ¿De nuevo te quedaste esperándome? Lo siento....
– le sonrió el chico pasándole la mano por el
rostro. – No tenías que hacerlo. Puedo llegar a casa
solo, ¿sabes? Pero. No creas que no te lo agradezco –
se apresuró a agregar, no fuera a creer que lo molestaba
o algo así.
-Ya…pero, quería pasar la noche contigo- se pasó
la mano por el pelo un tanto avergonzado por su comportamiento -¿Te
molestas? Quiero decir… que si te agobias… no me gusta
estar solo…
- No, por supuesto que no! – exclamó el rubio, negando
con la cabeza, más bien agobiado porque pensara eso. –
Es más bien........ me gusta que lo hagas, me agrada pasar
tiempo contigo. Sólo que no quiero que te sientas forzado
o.... hacerte perder el tiempo. Seguro no descansas lo que debes.
-Sí descanso…- el moreno echó las orejas atrás
moviendo la cola un poco porque lo cierto era que se había
quedado dormido sobre la mesa hacía un rato.
Hiyaku se rió suavemente al notar el movimiento, abrazándolo
sólo porque le daban ganas y susurrando. – Te quiero.......
sólo no te vayas a enfermar.
-No… no voy a enfermarme por eso…- lo abrazó,
aunque un poco extrañado por aquel abrazo repentino. Sonrió
con suavidad, llevándolo de los hombros a su lado -Nos quedamos
en tu casa si prefieres… para que mañana puedas cambiarte…
yo pasaré ahora por la mía…
- Está bien. Así nos turnamos ¿no? –
se rió pensando por un momento en si seguirían así
para siempre. Tal vez fuera mejor mudarse juntos. Lo miró
de soslayo, preguntándose sino sería demasiado pronto
para sugerir algo así.
-¿Qué?- Kiba lo miró a los ojos sonriendo
levemente imaginando en qué andaba pensando, porque él
estaba pensando en lo mismo hacía rato -¿Debería
pagar el próximo mes de alquiler?... ¿Tú que
crees?- preguntó “indirectamente”aunque ahora
estaba serio. Avergonzaba bastante decir aquello.
- No – contestó sincera y automáticamente el
chico puma, como si hubieran estado manteniendo aquella conversación
en voz alta en vez de en sus respectivas mentes. Se pegó
un pequeño sobresalto a así mismo al darse cuenta
de lo que acababa de pasar, comenzando a mover su cola, nervioso,
tras de sí. – Bueno.... lo digo por sí vamos
a seguir haciendo esto, se ve incómodo. Pero.... eso sólo
si tú quieres, no creas que tenemos que vivir juntos sólo
porque yo lo dije.
-Claro que quiero…- “y con lo que me costó decirlo…”
remató en su mente bajando un poco las orejas y besándolo
–Vamos…- sonrió ampliamente aun con los labios
a escasa distancia de los del rubio.
- Magnífico...... – murmuró Hiyaku, sonriendo
y moviendo la cola, sólo para echar a caminar enseguida algo
cohibido, aunque claro, sin separarse de él.
………..
Milkyboy se apoyó contra la muralla dejando descansar la
parte superior de la espalda en los ladrillos jugueteando con la
navaja en la mano inquieto y desde luego excitado por lo inminente
que se paseaba por su cabeza. Observó las piernas de Hansa
sin alzar la vista.
- ¿Sabes? Si sigues mirando lo que no debes, te vas a perder
lo que se supone que debes mirar – sonrió, ante su
propio trabalenguas extraño y sin demasiado sentido, inclinándose
desde arriba para lamer la punta de uno de sus cuernos a pesar de
todo.
-¿Eh?- el moreno alzó la vista sin mover la cabeza
y sonrió de medio lado con un gesto de no haber comprendido
nada –No empieces con tus mierdas raras…- lo sujetó
por las nalgas apretándolo contra él y subió
las manos por su espalda con fuerza -¿Qué harías
por mí? Aun si crees… que estoy loco…
- ¿Que qué haría por ti? La pregunta es ¿qué
no haría por ti? ¿No será que yo soy el que
está loco? – se pegó más al toro, observando
sus ojos y sintiendo el bulto de la navaja contra su espalda.
Takeshi sonrió de nuevo y lo besó acariciándole
el pelo con una mano y sujetándole la espalda con la otra
–Sabes… tengo una amiga… y me ha contado algo…
el tipo es un puma… está con un hombre…un perro…-
sonrió aún más mirándolo a los ojos.
- ¿De veras? Eso es extraño........ – se rió,
observándolo, meditando en la extrañeza de una relación
entre un tigre y un toro también, y apartando un poco la
mirada, para comentar. – Entonces....... creo que serían
ellos – señaló hacia la entrada del edificio.
El moreno se volvió de forma un poco brusca para verlos
aunque sin soltarlo, por el contrario, apretándolo con más
fuerza contra él. Se rió un poco, apoyando los labios
en una de las mejillas de Hansa y arrastrándolos por ella
–Cógelo… al puma… sólo un momento…
mientras yo cojo al otro… y luego vuelve conmigo… ¿puedes
hacer eso? ¿Puedes con él?
- ¿Tú qué crees? Por supuesto que puedo.......
– aseguró el albino, llevado más por el orgullo
que por alguna razón lógica, sonriendo de medio lado.
- ¿Me vas a decir qué planeas?
-Claro…planeo llevarme a su novio ¿Qué haría
él por su novio? ¿Eh?... solucionar nuestros problemas
tal vez… y tal vez no y tenga que matarlo… es igual…¿te
parece bien?- observó sus ojos azules y lo atrajo contra
su sexo, riéndose un poco por su estado –Yo creo que
puedes con él…
Hansa le sonrió más ampliamente, pasando un dedo
por uno de sus cuernos nuevamente y bajándolo por su mejilla.
– Es sorprendente lo bien que piensas cuando estás
tranquilo..... – bromeó, moviéndose un poco
contra su entrepierna y separándose luego. - ¿Listo,
entonces?
Milkyboy dejó escapar la respiración entre sus labios
de forma pesada y lo atrajo con un brazo por la cintura, besándolo
con fuerza y volteándose para encerrarlo contra la pared.
Apoyó la otra mano con la que sujetaba la navaja sobre la
cabeza del albino y se rozó contra él, sin dejar de
besarlo.
-Ahora… mejor…- se pasó la mano por los labios
mirando a Hansa y luego a la pareja –Te quiero…- lo
miró de soslayo –Tú primero… eres más
rápido… pero cuando lo tenga, apártate…
Vuela… lo que sea… que no te haga nada…o me cargo
a los dos…
- No me hará nada, qué poca fe me tienes........
– le protestó el chico, aunque comprendía muy
bien por qué lo decía. – Tú también,
cuídate – le recordó, tocando ligeramente su
pecho y besándolo suavemente antes de extender sus alas.
Se giró de pronto, elevándose en el aire, aunque a
muy poca altura del suelo, lanzándose hacia la pareja a gran
velocidad y halando a Hiyaku de un brazo, antes de que pudiera siquiera
darse cuenta de lo que sucedía, arrastrándolo consigo.
– Vamos de paseo! – exclamó riendo.
- ¿Qué......?! – el rubio intentó soltarse
frenéticamente, más bien luchando por ponerse d e
pie en el arrastre, y girando el rostro para mirar atrás
a Kiba, por un momento descentrado en sus pensamientos.
-Hiyaku!- Kiba se quedó parado sin poder reaccionar por
unos segundos y Takeshi levantó el seguro de la pistola a
su espalda, alzando una mano para apoyarle el filo de la navaja
en la garganta cortándole al tiempo que empujaba el cañón
contra su espalda -¿Sabes que pasa?... perrito… que
no se debe jugar con niños conflictivos… ¿no
te enseñaron eso tus papás?- preguntó el moreno
a su espalda echándolo más contra él porque
estaba mucho mas alto y le era incómodo.
Hansa continuó su recorrido por el estacionamiento, sin
detenerse ni aminorar la velocidad. Estaba un poco cansino, pero
no cierto es que se estaba divirtiendo y tampoco quería darle
tiempo a que se recuperara de la sorpresa.
Sin embargo, el rubio, aún intentaba enderezarse, esperando
pacientemente a pesar de la velocidad a la que iban, a que sus dos
pies estuviesen en el suelo a la vez, para dar un salto de manera
ágil, su cola ondeando tras de sí, mientras lanzaba
al sorprendido albio contra la pared, haciéndolo caer al
suelo.
Hansa alzó un brazo, tan rápido como pudo, deteniendo
una de sus garras y girando para quedar sobre él, tratando
de contenerlo. – Quieto! ¿No quieres morir, verdad?!
-¿Qué queréis?- preguntó Kiba sin poder
volverse a verlo, aunque estaba seguro de quien era. Lo peor es
que no podía ver a Hiyaku desde donde estaba.
-Hum… por el momento… que tú te vengas con nosotros…después…ya
veremos… - se rió el moreno tras él –Vosotros
comenzasteis esto…- lo empujó para que caminase donde
había visto bajar al albino.
-Hiyak…- la voz de Kiba se acalló al sentir cómo
le cortaba más la garganta.
-Hiyaku… Hiyaku…como le hagas el más mínimo
rasguño al gatito… voy a tener que matar a este…
¿hijo de perra?- se rió mirando a Hansa y deslizó
la lengua por encima de sus labios, la verdad… era muy sensual
–Gatito…que bonito estás…- susurró.
Kiba miró a los ojos del puma sintiéndose bastante
impotente pero no iba a ayudarle en nada muriéndose, lo que
estaba claro es que aquel tipo tras él, no estaba bien de
la cabeza.
Hansa se rió, dirigiéndole una breve mirada, notando
como el otro dejaba de luchar bajo él.
- Como le hagas daño..... – protestó el rubio,
agitado por el esfuerzo y con cara de querer comérselos a
todos.
- Shh ....... – el albino se burló, sonriendo por
supuesto. – Que no estás en posición de hacer
amenazas. Lo digo, por si no lo notas.....
-JAJAJAJA!!!...- Takeshi se rió sin pena alguna, mirando
a Hansa y luego al rubio, trazando otra línea de sangre en
la garganta de Kiba. El moreno sintió el dolor, pero no hizo
muestra salvo apretar las mandíbulas, no quería poner
más nervioso a Hiyaku y que sucediese algo peor –Nos
vamos a llevar a este…¿Qué te parece Hiyaku?
Estate pendiente de tu email…ya te diremos qué nos
apetece que hagas por nosotros… ¿te gusta la idea?
Hiyaku se quedó mirando a Kiba, sin poder responder, no
podía dejar que se lo llevaran. Simplemente, no podía.
- ¿No vas a decir nada? Mi compañero te hizo una
pregunta...... Si no respondes, ¿decidimos por ti? –
el albino movió la cola, mostrándole sus colmillos
en una sonrisa, a pesar de ser felinos los dos. – Di, di,
¿te gusta?
- Claro que no! – estalló el rubio sin poder contenerse,
tratando de relajarse luego por el bien de Kiba. – Ya...........
haré lo que me pidan. Sólo..... no le hagan daño.
– pidió, bastante dolido en su orgullo, pero no valía
de nada aferrarse a eso ahora.
-¿Sí? ¿Te duele ver cómo le hago daño?!-
el moreno lo miró a los ojos y le atravesó el hombro
a Kiba con la navaja –A mí también me dolió
lo que le hicieron a él!
El moreno se volteó gruñendo sin poder contener su
furia y le sujetó el cuello para morderle, notando la pistola
contra su estómago y deteniéndose al instante, sintiendo
un sudor frío al percatarse de que aquello no había
sido una buena idea.
-¿BANG?- Takeshi lo miró a los ojos enrojeciendo
excitado y riéndose -¿Quieres saber cómo se
siente que te metan un tiro? O… prefieres que tu novio sepa
cómo se siente que te corten el pecho con unas garras?
- Kiba....... – murmuró el rubio, como pidiéndole
que se calmara, aunque a él no le estaba yendo nada bien
en eso y se estaba poniendo aún más nervioso. Talv
ez debía atacarlos, tal vez pensaran matarlos de todas maneras
y sólo estaban jugando con ellos.
- No, no, no........ – el albino negó con la cabeza,
al notar la mirada en sus ojos y más delator aún,
el movimiento de su cola. – Los dos se van a portar muy bien,
¿no es así? No me gusta hacer promesas pero es la
única manera de conseguir la más mínima oportunidad.
Milkyboy lo empujó volteándolo, para que viera a
Hiyaku de nuevo –Ven gatito… deja que Hiyaku se vaya
a su casita… vamos…nosotros también nos tenemos
que ir…hay que cuidar al perrito… No te preocupes…-
dijo echándose poco a poco hacia atrás sin voltearse
–Le pondremos una correa bonita y lo sacaremos de paseo…-
se rió y Kiba miró al rubio sonriéndole levemente
sin saber por qué.
Hansa se levantó cuidadosamente, sus alas desplegadas por
si acaso, aunque sonriendo. – Fue muy agradable, con lo difícil
que es encontrar otros gatitos para jugar. Hasta luego! –
se despidió, riéndose y acercándose al moreno
sin darle la espalda.
El rubio se enderezó un poco, permaneciendo sentado, observando
aquella sonrisa en el rostro de Kiba como si le doliera más
que cualquier cosa que pudieran hacerle personalmente.
Milkyboy empujó al moreno para que caminase delante de él,
obligándolo a darle la espalda al rubio y susurró
apenas –Tú vigila que no se acerque…- le dijo
a Hansa.
- No te preocupes, no lo hará......... – le aseguró,
aunque sin dejar de mirar al chico, y volando hacia atrás,
ya que así se le hacía más fácil vigilarlo.
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