| Capítulo 66
Your Video Guide To Success! (in Sex)
Tanuki encendió el ordenador con la cola alzada, luego de
haber dejado el chaleco de Sei secándose en el baño
y se echó atrás, sentándose sobre sus piernas.
- ¿Cuál prefieres ver primero? Este está más
grande. – le señaló la lista de videos que había
conseguido, fijándose en el tamaño y asumiendo por
supuesto, que el de mayor tamaño, explicaría más
cosas.
-Humm… ese, y a lo mejor ya comprendemos- se levantó
llevándoselo con èl, para sentarse en el sillón
–Es que si es muy larga tal vez me duermo…- se explicó
después, percatándose de que se lo había llevado
con él antes de que pusiera el video.
- No, pero déjame ponerlo! – protestó el chico
escurriéndose de sus piernas y corriendo a poner el video,
tan sólo para correr de vuelta antes de que empezara. –
Y no te duermas, que tienes que aprender.
-Vale… no me duermo…- el rubio se remeció un
poco en el asiento del sofá cuando vio aparecer las letras
y despuès a los chicos en la pantalla –No son mapache…-
dijo màs que nada como confirmación a sus suposiciones.
- No, los mapaches no hacemos eso – aclaró el chico,
confundido porque pensaba que eso ya estaba más que decidido
y moviendo una oreja a los sonidos. – Tampoco son grifos.
-No… es que no hay muchos grifos… y tampoco hacen esas
cosas…- se remeció un poco más en el asiento,
hundiéndose para taparse la vista con el moreno en sus piernas
sòlo por ver cómo se besaban mientras se desnudaban
–Si te da vergüenza, no tenemos que verla…
- Sí tenemos! Que si no, no sabemos y yo quiero hacerlo
contigo! – exclamó un poco alborotado de más,
porque lo cierto es que sí le daba vergüenza y tenía
las mejillas rojas, pero igual, observaba la pantalla completamente
atento, con las orejas casi apuntando hacia la misma.
-Vale…- el rubio volvió a mirar la pantalla apoyando
la nariz en uno de los hombros de Tanuki y moviendo la cola a los
lados con suavidad, observando sin saber ni dónde meterse
pero al menos conforme con tenerlo en sus piernas, así no
le veía la cara de pena que traía –Eso ya lo
sabemos hacer!- dijo feliz al ver cómo practicaban sexo oral
y sujetó la cola del mapache con ambas manos.
- Sí!!! – celebró el mapache, jugueteando con
su cola y observando cómo lo hacían de todas maneras
por si podía mejorar, moviendo de nuevo las orejas una y
otra vez, cada vez que alguien gemía. – Íbamos
bien, parece que eso hay que hacerlo antes. – comentó,
como tomando apuntes mentales.
-Si lo haces después, ya no funciona…- dijo Sei como
meditando un tema muy serio, pero era verdad, porque si te masturbabas
una vez y lo intentabas de nuevo, no funcionaba hasta que pasaba
un tiempo. Se pasó la cola por la cara cuando enfocaron las
nalgas del pasivo y cómo el otro le lamía y se escondió
un poco más tras él, hundiéndose lo que podía
y tratando de que no se le parase porque eso… era como ser
infiel… o algo así… y a él no le gustaba
ese, que le gustaba Tanuki.
- Ah! Mira! – el mapache señaló la pantalla,
terriblemente interesado y deseando mostrarle sus nalgas de pronto
a Sei, alzando aún más la cola, y abriendo más
los ojos, cuando vio cómo el activo se lamía dos dedos
para introducirlos en el ano del otro.
-Deberías apuntarlo!- le dijo el rubio que de paso, con
lo ensimismado que estaba pensando y repensando, se había
sobresaltado terriblemente –Hay que tener los dedos mojados…
yo no lo sabía…- dijo un poco recuperado del infarto
inicial más pendiente ahora de ver la pantalla aún
con pena y todo -¿Crees que así ya no te duelan los
dedos? Porque a ese no parece que le duelan y los perros también
están grandes…no tanto como yo claro…
- No, pero no le duele. Yo creo que sí hay que mojar los
dedos. Pero no tengo que apuntarlo que es fácil – le
aseguró, más por no querer pararse, ni perderse ni
un momento, y añadiendo. – Y el pene también
está mojado y el culo........
-Están mojados pero no con agua…- dijo por si acaso
ya pretendía mojarlos o hacerlo en la bañera…
o demás pesadillas que estaba imaginándose, y movió
las orejas a los lados inquieto al ver cómo rozaba el sexo
contra el ano del otro. Abrazó más al mapache contra
él escondiendo la nariz de nuevo y abriendo más los
ojos cuando lo penetraba.
- Mira, mira! Sí hay que meterlo! Sí sabías!
– exclamó Tanuki emocionado, dejándose abrazar
y contento ahora más convencido aún de que Sei era
muy inteligente.
-Sí! Hace falta que la polla esté mojada para meterla-
asintió con la cabeza con lo que acababa de deducir, aunque
estaba más rojo, imposible y se quedó callado observando
cómo debía hacer aunque no comprendía por qué
no paraban de ponerse en diferentes posiciones si se veía
cansado. Aunque también parecía un juego… -Como
yo soy más grande, yo la meto…
- Sí , cierto, que se nota que el que la mete es el más
grande – aseguró, convencido, aunque sólo había
visto ese video, pero seguro que Sei tenía razón.
– Pero me tienes que acariciar la mía, mira –
señaló de nuevo al notar cómo el activo le
acariciaba su sexo al otro chico, mientras este gemía. –
Y también le crece, a mí me creció –
le recordó muy orgulloso.
-Te la toco…- el rubio le apoyó la mano en el paquete
sólo por reflejo y por lo que andaba pensando –Igual
te la iba a tocar porque me gusta tocártela… también
te la quiero lamer… - siguió pese a todo hablando sin
quitar sus ojos dorados de la pantalla.
- Ah...... a mí me gusta que me la toques – respondió
el mapache, enrojeciendo, porque le entraba calor, mirando la pantalla,
aunque ahora sólo pensaba en Sei y en su contacto.
El grifo se puso aún más nervioso al escuchar el
gemido de Tanuki y levantó la mano de su sexo bajándola
de nuevo repensándolo -¿Te la toco?- preguntó
oliéndole el cuello.
- No que aún no acaba..... Vale, mejor sí –
cambió de idea porque ya se le había activado y aunque
le diera vergüenza, sí quería que se la tocara.
Alzó la cola, bajando una oreja por ver si le hacía
caso.
-Vale… pero yo te la toco y tú puedes seguir mirando
si quieres- le abrió el pantalón irguiéndose
un poco más en el asiento para poder verlo por encima y le
lamió la oreja sólo porque la había bajado
y le hacía gracia. Se quedó viendo su sexo por encima
y le sacó los pantalones para abrirle las piernas echándolo
atrás contra él y acariciándolo.
- Ah... Pero.. es más difícil – argumentó
el chico, moviendo la oreja con rapidez, y parándola de nuevo,
tratando de prestarle atención al video aunque entrecerrando
los ojos, haciendo que todo se viera más borroso.
-Pues yo lo miro…- el rubio se quedó viendo la pantalla
aunque ahora no le interesaba y le tapó los ojos al mapache
aunque en realidad no había motivo, pero ahora sólo
estaba pendiente de tocar su sexo y bajó la vista de la pantalla
a este, destapándole los ojos para poder acariciarle el pecho
con esa mano, deslizándola bajo su camiseta –Pero ya
sabemos como corrernos…
- Me siento acalorado.......... – comentó, echando
el rostro hacia atrás y apoyándose en él, tratando
de mirarlo hacia arriba. - ¿Salió.... algo feo? –
le preguntó, por si esa era la razón por la que le
había tapado los ojos.
- No…- lo miró a los ojos sin comprender por qué
le preguntaba, viendo después que estaba enrojecido –Eres
muy bonito…- le recordó, besándolo y arrastrando
la lengua contra la suya –Espera…- se separó,
sacándole la camiseta para desnudarlo del todo y lo besó
de nuevo, sujetando sus testículos con la mano que había
acariciado su pecho.
- Mmhm...... – Tanuki jadeó contra sus labios, excitado
y por otro lado, alegre porque al menos, ya sabían hacerlo.
– Tú también....... eres bonito, Sei –
le contestó sinceramente.
El rubio lo atrajo por las caderas para sentarlo sobre su sexo
y de nuevo se remeció un poco al sentir la presión
sobre él –Si te volteas, te lamo… que te quiero
lamer… y además hay que hacerlo… tú también
me tienes que lamer…
- Sí, pero yo te lamo primero..... creo. Sí! –
aseguró casi saltando para agacharse frente a él,
abriéndole el pantalón con rapidez. – Te mojo
primero, luego me mojas a mí....
-La tengo muy dura… de tocarte…- se explicó,
no fuera a pensar mal de él y sin poder evitarlo le sujetó
una oreja con cada mano acariciándolas entre los dedos porque
estaban muy suaves.
- Pero es bonita........ – sonrió el mapache, moviendo
las orejas contra sus dedos, porque le gustaba que lo acariciara,
y metiéndose el sexo del grifo en la boca, lamiéndolo
como había visto al chico del video hacerlo.
-Mm…- Sei se inclinó un poco hacia atrás acariciándole
la cabeza con las manos y atrayéndolo más contra su
sexo –Tú lo haces muy bien Tanuki… pero yo también
te quiero lamer…- protesto, acostándose en el sillón
–Ven… que así también se puede.
- Vale, pero no sé cómo, ¿me ayudas? –
preguntó el chico subiéndose sobre él, y enrojeciendo
por pedir ayuda, moviendo la cola nervioso.
-Te tienes que dar la vuelta…porque así no te llego
– le explicó, levantándolo un poco para medio
voltearlo, sujetándole luego las caderas y metiéndose
su sexo en la boca de golpe y echando las orejas atrás.
- Ah......... sí! – exclamó el moreno entre
excitado y celebrando la inteligencia de Sei una vez más,
volviendo a bajar el rostro para lamer una vez más el sexo
del grifo, alzando su cola en el aire.
Sei se sacó el sexo del mapache de la boca, para lamerle
las nalgas y el ano sin poder evitarlo, empujando la lengua dentro
de este como la otra vez –Esto sí te gusta…-
le recordó, por si acaso, pensando que eso ya le salía
bien de la primera vez.
- Sí...... se siente bien....... – gimió el
chico girando ligeramente el rostro para mirarlo o lo que podía
ver de él, y lamiendo su sexo aún a pesar de que el
chico del video no había continuado, pero a él sí
le daban ganas.
-Me lamo los dedos…- le explicó moviendo la cola entre
las piernas y acariciándole la cara con ella sin querer al
moreno porque estaba nervioso por si volvía a molestarle.
Se lamió los dedos y de nuevo el sexo del mapache, acariciando
su ano superficialmente sin atreverse.
- Vale........ – el chico cerró los ojos apretándolos
y sintiendo la cola de Sei agarrándola de pronto, porque
le daba nervios que le doliera. Al del video no le había
dolido, pero él había leído que sí dolía
de todos modos, al principio.
-No te duele… que lo hacemos bien…- le explicó,
aunque él también estaba preocupado y no dejaba de
lamer su sexo con devoción. Se metió sus testículos
en la boca lamiéndolos y observando su entrada, empujando
apenas un poco el dedo dentro de él y luego un poco más.
El mapache, apretó más los ojos al sentir la incomodidad,
agarrándose de las piernas del grifo y haciendo un esfuerzo
por quedarse tranquilo, emitiendo pequeños soniditos de todas
maneras.
-¿Aún duele?- preguntó, bajando las orejas
sin poder evitarlo y apartando el dedo, lamiendo su entrada de nuevo
tratando de aliviarlo y deslizando el dedo de nuevo por probar si
lo había mojado poco.
- No....... pero se siente raro..... – contestó, moviendo
una oreja como en respuesta a las del grifo. – Pero ya se
me quita..... es que no estoy acostumbrado...... – añadió
por si quería detenerse.
-Bueno… podemos probar más rato…a mí
sí me gusta…por dentro… está calentito…-
explicó acariciándolo por dentro en círculos
y notando la humedad.
- Ah...... Ah........ – Tanuki gimió, moviendo la
cola de nuevo, contento porque le dijera que le gustaba su culo,
sonriendo a pesar de que aún se sentía incómodo.
-¿Te gusta?- le preguntó de nuevo, moviendo las orejas
porque le ponía nervioso no saber cómo se sentía
-¿Te duele?- lo cogió por debajo de las axilas volteándolo
para verle la cara, pero tampoco parecía que su cara lo iluminase
mucho respecto a cual de las dos cosas le ocurriá -Eres muy
valiente…- le dijo, no por animarlo, si no porque lo creía
ya que él no se hubiera atrevido, y lo besó…
sólo porque estaba lindo.
- Es que te quiero........ Sei – le respondió el mapache
apenas pudo hablar. De todos modos, sabía que Sei no le haría
daño y que sólo quería hacerle el amor para
demostrarle sus sentimientos, al igual que él. – Y
sí... me gusta...... confesó enrojeciendo un poco
y subiendo la cola tratando de taparse la cara ahora.
Sei sonrió, tapándose la cara con la suya o más
bien sólo un pequeño trozo y sólo porque pensaba
que era algún juego extraño, además de que
no se acordaba de cómo seguían ahora, pero le sujetó
las nalgas masajeándolas en sus manos.
Tanuki cerró los ojos, agarrándose aún más
la cola y dejando escapar un gemido un tanto extraño, porque
recordaba que el chico del video gemía todo el tiempo y a
lo mejor eso era parte del proceso. Igual, se rió bajito,
poniéndose más contento y lanzándose juguetonamente
contra Sei.
El grifo se rió, subiéndose sobre él, girando
en la cama y moviendo la cola a los lados contra sus piernas, olvidándose
un poco de que trataban de hacer el amor y pasando a jugar mientras
tanto como siempre. Le sujetó los muslos doblándolo
un poco contra él mismo, y apartó la cola con la nariz
para comenzar a lamer su ano de nuevo porque así lo veía
mucho mejor.
Tanuki dejó de reírse, ahora gimiendo de nuevo, esta
vez sí porque sentía ganas, le agradaba la sensación
de la lengua húmeda aunque rasposa del grifo.
Sei movió las orejas a los gemidos del mapache, enrojeciendo
un poco y tomándose más en serio su labor, recordando
su tarea al sentir cómo pulsaba su propio sexo. Deslizó
dos dedos en el interior del moreno, sin dejar de lamerlo y buscando
su mirada para ver si dolía.
El mapache se deslizó un poco hacia delante, gimiendo más
y sintiéndose un poco incómodo de nuevo, pero la verdad,
es que ya no le molestaba tanto. Movió las orejas como si
eso lo ayudara a analizar qué era lo que sentía, y
alzó la cola separando más las piernas.
El grifo bajó una mano acariciándole el sexo al recordar
que debía hacerlo, pero es que se distraía mucho con
tratar de no hacerle daño y se lo olvidaba. Echó las
orejas hacia atrás mirando las del mapache moverse, quería
tocarlas pero no le quedaban manos libres.
- Ah...... – Tanuki gimió, estremeciéndose
y girando un poco el rostro, para tratar de ver al grifo, sonrojándose
y escondiendo la cara de nuevo, ahora moviendo la cola, excitado.
Sei se separó de pronto un poco, moviendo la cola nervioso
y lo abrazó con fuerza contra él, sentándose
sobre sus propias piernas y subiéndolo sobre ellas a horcajadas
para besarlo, sin dejar el abrazo y desde luego para por fin acariciarle
las orejas.
- Te quiero mucho, Sei......... eres lindo. – le dijo, mirándolo
a los ojos dorados, sonriendo y frotándose un poco contra
su estómago, aprovechándose del abrazo, aunque más
bien, lo hacía por instinto que porque supiera que debía
hacerlo.
- Yo también te quiero- el rubio le lamió los labios
y bajó la cabeza observando cómo el sexo del mapache
se frotaba contra su abdomen -¿Lo hacemos?- preguntó
enrojeciendo de golpe y parando las orejas hacia él.
- Lo hacemos......... – asintió el chico, claramente
nervioso pero con deseos, besándolo rápidamente como
para ocultar su inquietud, que no quería que Sei se pusiera
nervioso también.
Sei desistió en sus intentos de decirle vale y le sujetó
las nalgas nervioso, levantándolo contra él, pegándolo
más a su pecho y buscando acercar su sexo contra la entrada
del moreno, más nervioso, imposible. Lo dejó bajar
contra él, penetrándolo apenas un poco y moviendo
las orejas hacia atrás. Estaba difícil… no entraba
igual que en la película.
- Hm........ – casi protestó el mapache porque lo
incomodaba, pero apretando los labios para no molestar. Si ya sabía
que tenía que doler un poco. Se apretó contra él,
por ver si lo ayudaba pero no sabía ni cómo.
–Si te duele mucho… no lo hacemos… a lo mejor
soy muy grande para un mapache…- explicó preocupado
porque igual veía que el sexo del moreno era más pequeño
que el suyo e igual no se valía cualquier raza. Lo bajó
un poco más deslizando el glande dentro del moreno y notando
cómo después de aquello entraba solo como si lo succionara.
Cerró los ojos un poco, jadeando, rojo y los abrió
de nuevo para ver si le dolía.
- Ah...... no.... sí. No me duele! – mintió
jadeando y bajando un poco las orejas, sólo porque no quería
que se detuviera. Claro que el sexo de Sei cabía en él,
si lo amaba y no quería que lo hiciera nadie más que
él.
Sei lo miró confundido totalmente y recordando de nuevo
que decía tocar su sexo, tal vez si no, no valía.
Lo echó en el colchón y acarició su sexo con
una mano apoyando la otra al lado de su cara y inclinándose
para besarlo –Los mapaches no mienten…- le dijo muy
serio antes de besarlo y aún sin moverse dentro de él
aunque lo deseaba.
- Los grifos tampoco....... le contestó confundido, y apretando
los párpados, aunque se sentía mejor ahora que lo
acariciaba. . – Se...... i.....
-Yo no te miento…- contestó el rubio que estaba confundido
totalmente –A mí no me duele nada…- dijo después
por si era eso –Me muevo… un poco…- le explicó
después, empezando a moverse, sintiendo la presión
rodeando su sexo y besándolo de nuevo, sin poder contenerse.
- Ah... con cuidado.... - le recordó el mapache nervioso,
aunque empezaba a sentirse mejor, bastante, en realidad.
- Sí…- el rubio lo miró a los ojos bastante
encendido y sudando con tanto contenerse, pero mejor así.
Se movió un poco más rápido a ver si no se
notaba y jadeó apretando más el sexo del moreno -¿Me
quieres más?
- Sí........ no .......... Yo siempre te quie... ro... –jadeó
confundido, esperanzado de que lo comprendiera, y empezando a gemir
luego porque ahora le estaba gustando mucho y se sentía aún
más acalorado que cuando sólo habían hecho
el sexo oral.
Sei lo miró confuso, pero no importaba, es que él
también seguía queriéndolo igual que antes.
Lo sujetó contra él, abrazándolo y volteándose
en la cama para subirlo encima de él. Se apoyó con
los hombros en la cabecera y lo rodeó para moverlo más
contra él sin dejar su sexo -¿Más rápido?
- Sí...... más... – el chico gimió de
nuevo, parando las orejas como si el sonido no proviniera de él,
añadiendo luego. – pero poquito........ – por
si acaso.
-Vale…- el rubio se quedó confuso, pero de todos modos
lo movió más rápido sobre él, pegándolo
contra su cuerpo y girándose en la cama de nuevo, encerrándolo
bajo su cuerpo, moviendo la cola a los lados y jadeando con fuerza
–Tanuki…- le llamó porque se sentía muy
bien su cuerpo además de que estaba urgente y no sabía
muy bien qué hacer. Se movió con más fuerza
dentro de él sin pensarlo si quiera.
- Ah....... AH......... Sei........ – jadeó de nuevo
el mapache, sintiendo la urgencia del otro y acelerándose
también, soltando un gemido agudito al sentir cómo
se frotaba contra él, su propio sexo palpitando también,
reconociendo la sensación ahora sí, familiar, de la
cercanía de su orgasmo.
Sei lo abrazó aún más sujetándose su
propio brazo cruzándolo tras la espalda del moreno y clavándose
un poco las uñas en él, jadeando contra los labios
del mapache sin poder detener el ritmo en lo más mínimo.
Ni si quiera se había acordado en todo el tiempo de que le
dolía el brazo y siguió moviéndo el sexo de
Tanuki, notando que no podía aguantar mucho más.
El mapache se abrazó contra él, besándolo
al sentir cómo se corría, jadeando y gimiendo cada
vez con más fuerza entre sus labios, totalmente sorprendido
ante la intensidad de las sensaciones, y sonrojándose a pesar
de todo.
El rubio se dejó ir también notando el semen de Tanuki
en su mano y su estómago. Jadeó de nuevo, aún
más fuerte al notar cómo él mismo se derramaba
en su interior de forma descontrolada y apoyó las manos en
la almohada hundiendo las uñas y tirando de ella hasta rasgarla.
Se quedó apoyado en las manos, respirando pesadamente sin
poder moverse un ápice de dentro de él.
- Te quiero.... Sei... – susurró el mapache, alzando
los ojos para observarlo, cansado y preocupándose de pronto.
- ¿Estás bien? ¿Te hiciste daño...?
Sei negó con la cabeza, pasándose la frente por el
brazo para sacarse el sudor y se tiró a un lado del moreno
respirando pesadamente y cerrando los ojos. Lo buscó con
las manos para subirlo encima de él y jugar con su cola –Tengo
sueño ahora…
- Dormimos...... – accedió el chico que tampoco estaba
por correr una maratón precisamente, pensando que iban a
tener que comprar otra almohada. – Pero hicimos el amor, eso
es que ya podemos........
-Sí…- el rubio sonrió y entreabrió los
ojos mirándolo y después alzando la vista a sus orejas
sujetándolas y acariciándolas para dormirse –Ahora
sí me duele un poco el brazo ¿a ti te duele?- pregunto
apoyando una mano sobre sus nalgas.
Tanuki negó con la cabeza, aunque sí se sentían
raras, pero tampoco le dolían y se acomodó mejor sobre
él, tratando de evitar su brazo. – Ya no hagas esfuerzo....
o te llevo al doctor.
-Noooo, al doctor no…- el rubio cerró los ojos haciéndose
el dormido y estropeándolo después –Ya estoy
descansando…
- Vale – sonrió el mapache, acurrucándose aún
más, porque lo que le importaba era que se pusiera bien pronto
y le pasó la cola por la cara para que la sujetara.
Sei la sujetó, aunque teóricamente estaba durmiendo,
y sonrió también subiendo la suya entre los brazos
de Tanuki.
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