.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 65

The Eternal Struggle

Sei se despertó sorprendentemente antes que el mapache y se volteó en la cama con el moreno en los brazos mirando al techo y jugando con su cola con ambas manos… Claro que había un motivo para su desvelo –Tengo mucha hambre…- susurró en la oreja del mapache lamiéndosela con la punta de la lengua después –y también… te quiero… pero no quiero ducharme ni que me laven…

- Si te lavo! – anunció el chico, como si lo hubiera activado. La verdad es que estaba soñando con eso. Y lo miró confundido, rascándose la oreja y moviéndola con rapidez sin comprender ni qué sucedía. - ¿Me dijiste algo, Sei?

Sei suspiró bajando las cejas –Nooo… pero tengo mucha hambre… “y no quiero lavarme…”- susurró de nuevo.

- Ya te doy comida...... – le respondió, deslizándose de la cama y preguntándose por qué no habría ido a buscar la comida él mismo, añadiendo por supuesto en un susurro. – “Y yo te lavo....”

El rubio se levantó tras él, siguiéndolo sujeto de su cola –Yo la puedo coger solo…- le dijo contrariamente a lo que el mapache andaba pensando –pero si tú me lavas…- se quedó delante de la nevera esperando.

- Vale, yo te lavo. Es más rápido y menos mojado que un baño. – le aseguró para que se sintiera mejor, alzando la cola porque hubiera accedido y abriendo la nevera como más amabilidad. Salió corriendo de pronto hacia el baño en busca de una toallita emocionado, como si fuese algo muy divertido.

Sei cogió carne empezando a comer muy dedicado y viendo con horror cómo llegaba con la toalla –Primero como… si no, me mancho de nuevo…- dijo tratando de retrasar el horror.

- Vale........ – se sentó en la cama con la toalla entre las piernas como desanimado, pero alzando la cola luego de nuevo. – Te ves bonito cuando comes.

-¿Tú no comes?!- Sei lo miró sonriendo porque le hubiera dicho bonito –Tú te ves bonito siempre…- se sentó en una banqueta apoyándose en la pared -¿Vamos a buscar mi chaleco?

- Sí, vamos. Si le pasó algo, te lo arreglo. – le sonrió, meneando la cabeza casi como en un juego. – Yo comí anoche, mientras dormías, que me dio hambre. Pero me volví a meter bajo tu brazo, así que no te enfades – le explicó, enrojeciendo un poco por habérsele escapado.

-Pero no te escapes! – bajó las orejas como afligido pero porque estaba pensando que se había ido a la calle a buscar comida –Te podría haber pasado algo… si te escapas, no me lavo más…

- Pero no me iba a pasar nada, sólo vine a la nevera- le aclaró, con cara de confusión, ladeando la cabeza y moviendo las orejas, para acercarse luego a levantar las del grifo con sus manos, para que se pusiera contento. – Lo siento, pero volví!

-Ah… creí que te habías ido a la calle… así no me enfado…- le sonrió por un segundo como siempre terriblemente y siguió comiendo moviendo las orejas en su mano sólo por jugar. Se levantó lavándose la sangre con la lengua y lo miró reticente bajando las orejas de nuevo y levantándose.

-Tanuki se rió, porque le parecía bonito cómo sonreía. – Ahora sí te lavo, te quitas la ropa. Te quiero, Sei!!!!!!!! – saltó, celebrando y corriendo a buscar la toalla de nuevo, dirigiéndose al baño con la cola alzada.

-¿Toda? Hum…- enrojeció mirando abajo y lo siguió al baño moviendo la cola inquieto –Si tú no estás desnudo también… me da vergüenza…

- Pues me desnudo también – accedió, quitándose la ropa, ya que a él no le daba nada de vergüenza. – Y ahora te quitas la tuya. No tengas pena, a mí me gustas mucho.

-Vale…- se quitó la ropa y la dejó en una silla sentándose en el borde de la bañera contrariado -¿Me entro? Y levanto el brazo… pero no me lavo yo…

- No, quédate allí, que si entras, puede que te mojes. – le recomendó preocupado por cualquier accidente, humedeciendo un poco la toalla y comenzando a lavarlo con delicadeza pero a conciencia.

-Vale…- cerró los ojos porque le gustaba que lo rascase con la toalla, pero igual fuera del agua daba más pena por algún motivo y movió la cola de nuevo –Tú también te bañas…- reclamó después entreabriendo un ojo.

- Sí, peor después de que te lave, que no quiero que te mojes. – le explicó pacientemente, con gesto de sabiduría aunque más bien se veía gracioso.

Sei asintió porque realmente él lo veía muy inteligente… claro y le besó la frente orgulloso –¿Crees que los asesinos estén allí?

El mapache negó con la cabeza. – No, porque no querrán que los atrapemos y podríamos llegar con refuerzos. Además, también estaban heridos. Necesitarán recuperarse.

-Pero a lo mejor esa es su casa… ¿no? Aunque yo no le diría a nadie que fuera a mi casa a matarme… ya estoy limpio… ahora tú te limpias… - dijo levantándose y frotándose con una toalla, lo estuviera o no.

- No, no es su casa. Se notaba que nadie vive allí, y además, tienes razón, no nos hubieran invitado si así fuera. – asintió, pensando que Sei era muy inteligente y metiéndose a la bañera. -
Voy a abrir el agua, aléjate.....

-Vale…- el rubio se alejó, nunca más contento de una petición y lo miró mientras se vestía. Se sentó en la taza del baño observándolo –Pero donde yo vivía daba más asco que ahí y no nos duchábamos nunca…

- Pero ellos no se veían sucios...... y además, si vivieran donde matan, ya los habrían atrapado – contestó el chico limpiándose con el jabón, moviendo las orejas contento al contacto del agua.

-Ah… sí… no… no los habrían atrapado porque los matan… si me pegaron a mí… a los demás los matan…- lo miró muy seguro de ello –Estás bonito Tanuki…

- Gracias! – sonrió el chico alzando la cola, a pesar de que le chorreaba. – Vamos con cuidado, pues. Pero no creo que vivan allí. Y si lo hacían, ya no lo harán, porque podemos llevar a la policía y si somos muchos, no pueden matarnos a todos. Pero no llevamos a la policía que luego no nos pagan – comentó de pronto, preocupado como si alguien le hubiera dicho que debían llevarla.

-No… no los llamamos, que si no hay que pagarles además…- lo cogió por debajo de los sobacos levantándolo del agua chorreando –Ya estás limpio…- anunció sólo porque estaba inquieto por salir.

- ¿Seguro? – preguntó, mirándose por todos lados, porque él no estaba convencido, y mirándolo luego. – Y cuando regresemos, tenemos que ver videos porno gay, ¿te acuerdas?

Sei asintió con la cabeza mirando abajo para ver su sexo y lo alzó más, sintiendo dolor en el brazo e ignorándolo para pasar la lengua por él. Se rió, dejándolo de pie sobre la toalla del suelo.

- Te quiero! –se rió el mapache, contento, y correteando luego, buscando su ropa sin secarse completamente, hasta que al fin se dio cuenta y fue a buscar otra toalla limpia para terminar el trabajo.

………..

El grifo se quedó mirando el edificio por fuera y frunció el ceño. Aún estaba enfadado por haber perdido. Empujó la puerta sólo por comprobar que no había nadie y casi sintió de nuevo el dolor del balazo, recordaba muy bien la cara del moreno, incluso cómo olía… a la perfección.

- Hum...... ¿crees que haya caído aquí abajo? – preguntó Tanuki, observando los escombros que habían caído desde el agujero en donde había estado escondido. También cabía la posibilidad de que se hubiera quedado arriba, enganchada en algo, pero no creía que fuera el caso. De todos modos, prefería no creerlo, porque Sei no podía volar y él no sabía cómo llegar allá arriba solo.

-Humm… no lo sé o tal vez esté arriba y tengas que treparte… yo también puedo…- se agachó un poco saltando y amarrándose al techo que hizo ruido como de partirse. Se levantó con un brazo hasta subir y miró por el agujero –Creo que sí está aquí pero no entro…

- Yo entro, pero no te lastimes!!! – exclamó saltando varias veces antes de conseguir asirse y subiendo por el agujero, metiéndose hasta el fondo de nuevo mostrando aquellos ojos brillantes y rebuscando.

Sei se colgó para verlo y sacó la cabeza de nuevo, decidiendo mejor esperarse arriba, que esos ojos no le gustaban mucho. Se asomó de nuevo como por algún masoquista motivo pero no los vio porque estaba de espaldas -¿La ves?

- Ya la encontré y está bien! – exclamó como si fuera una persona, saliendo a gatas por el agujero y casi topándose contra la cara del grifo al intentar salir. Empezó a gesticular nervioso, riñéndolo. – Pero no te guindes que te lastimas el brazo! Baja con cuidado.... – por si acaso pensaba bajar de la misma manera en la que había subido.

-Vale…- el rubio se rió porque le había hecho gracia su cara al verlo y además estaba contento de su chaleco. Igualmente se descolgó con el brazo bueno porque no sabía cómo más bajar -Me la pongo…

- No! Que está sucia! Y aún no huele a mí! – le grito Tanuki casi saltando, aunque en realidad se sujetaba de ciertos lugares estratégicos. – Se te va a infectar el brazo!


 
 

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