| Capítulo 64
Late Hours at The Office
El moreno llamó a la puerta de Hiyaku y la entreabrió,
observándolo mirar la pantalla de su ordenador con la mano
sobre el ratón totalmente enfrascado –Ya es muy tarde…
le he dicho a tu secretaria que podía irse…- sonrió
levemente entrando en la oficina. De hecho, ya no queda nadie…
he estado esperando un rato a ver si salías pero…-
apoyó las manos en la mesa inclinándose un poco adelante
–comenzaba a dudar si estarías dormido.
El rubio se rió, mirándolo un tanto rojo, y tratando
de ocultarlo. – No...... me he quedado a terminar algunas
cosas que no pude hacer esta mañana. No hay excusa para dejar
las cosas a medias. – explicó, sin muchos deseos de
contarle por qué no se había podido concentrar cuando
debía. – No tenías que esperarme.
-Ya lo sé…pero quería hacerlo… he pedido
algo para cenar… así puedes acabar eso tranquilo, yo
me quedaré contigo- se inclinó más para besarlo
con suavidad antes de sentarse en la silla frente a él y
apoyó la carpeta en sus piernas cruzándolas para dibujar.
- Gracias, eres...... muy considerado. – sonrió, mirándolo
con un gesto de enamorado que no se lo quitaba nadie, aunque él
no estuviese consciente de eso. Giró el rostro para seguir
tecleando, ahora deseando acabar aquello con más rapidez
que antes.
Kiba lo miró de soslayo sonriendo porque le hacía
un poco de gracia verlo tan concentrado, aunque a veces parecía
que se dejaba llevar demasiado por lo que sentía… Bueno,
a él era lo que más le atraía de Hiyaku. Se
levantó al escuchar el timbre –Es que ya hacía
un rato que la había pedido…- explicó de camino
a recoger el pedido en la puerta. Dejó las cajitas en la
mesa –Es carne, ya sea comida china o no, espero que te guste…
si no… lo siento...- se rió un poco volviendo a su
dibujo.
- No, si me agrada la comida china.... – se apartó
del ordenador para comer, sonriendo y observándolo. - ¿No
vas a comer conmigo? No tienes que trabajar sólo porque estés
en la oficina. Toma un descanso.
-No… ya voy… espera… es una manía…-
se rió acabando de colorear el pantalón con una lápiz
y lo dejó a un lado mirándolo aún así
de soslayo, pensando que lo había hecho a las prisas –De
todos modos, creía que aun no acababas…puedo esperar
a que acabes si quieres…- apoyó un codo en la mesa
mirándolo.
- Pero la comida se enfriará. Es bueno ser responsable,
pero todo tiene un límite. – se rió, abriendo
una de las cajitas y aspirando su aroma, moviendo las orejas con
suavidad.
Kiba estiró un brazo apoyándole un dedo en la pelusa
negra de la punta de una de sus orejas y sonrió apoyando
la cara contra su mano según la retiró –Seguro
que tienes razón… envejeceré antes…- cogió
otra cajita y unos palillos pensando que para empezar no se le habría
ocurrido jamás cenar sobre su mesa de trabajo.
- ¿Tú? Qué va! Lo veo difícil con ese
rostro que tienes..... – sonrió, enrojeciendo un poco
y empezando a comer mejor. – No tiene nada de malo concentrarse
en el trabajo, pero no se puede vivir trabajando tampoco.
-Vale… ya me estoy relajando… ¿ves? Ni siquiera
tengo aún los modelos que debería tener…- sonrió
comiendo y mirando hacia la ventana, ya había oscurecido
bastante y no pudo evitar pensar en cómo habían llegado
los cazadores. Realmente debían ser tipos duros pese a todo,
con esas heridas y no habían ido al hospital, seguramente
habrían pasado una noche horrible -¿Alguna vez te
has peleado?
- ¿MMm? .... – el rubio lo miró como distraído,
tragando lo que llevaba en la boca antes de contestarle. –
Sí, varias veces, cuando era chico. ¿Por qué?
-Hum… no sé…¿y qué pasaba? Quiero
decir… ya… os pegabais de leches…- se rió
un poco avergonzado –quiero decir si te hacías heridas
y eso …
- A veces, pero nada fatal como verás. Ni cicatrices tengo
– se rió preguntándose a donde querría
llegar. A lo mejor sólo estaba curioso. – Imagino que
tú nunca has peleado, ¿o me equivoco? No me pareces
del tipo.....
-Alguna vez… sí…- se rió un poco –hum…
ya te dije que era un engreído… así que alguna
vez ocurría, aunque normalmente simplemente yo les pegaba
y no se atrevían a contestarme… creo que sólo
unas pocas veces, pero pronto nos separaban…nunca me he peleado
realmente… con miedo…
- ¿No? Pues mejor para ti, ¿no? No es conveniente
que golpeen a un modelo..... – bromeó, aunque observando
sus facciones de nuevo con aquella mirada intensa con la que a veces
lo miraba.
-¿Qué?- sonrió ante su mirada, preguntándose
si ocurría algo o es que se veía muy raro preguntar
esas cosas –Sólo tenía curiosidad y bueno, antes
no iba a ser modelo así que no me importaba mucho…He
pensado que debe ser muy doloroso que te hagan una herida como la
del grifo…con unas garras… o que te peguen un tiro…
parece que eso sólo pasa en las películas… bueno
en… “mi mundo” eso parecía…
- Pues ya ves que no...... Pero sí, debe ser muy doloroso.
– comentó pensativo. Lo cierto es que sí había
recibido sus arañazos, pero no tan profundos, y por supuesto,
jamás había recibido un tiro en su vida. Le sonrió,
como tranquilizándolo porque lo veía nervioso. –
Pero igual no es algo que tenga que pasarle a todo el mundo.
-Ya…- dijo mirándolo a los ojos –Tampoco es
que esté asustado… solo pensaba que la vida de algunas
personas es muy dura… - abrió un botellín de
agua bebiendo, moviendo una oreja viéndolo de soslayo y lo
dejó sobre la mesa de nuevo -¿Y por qué te
pegabas?- preguntó apoyando los codos en la mesa interesado.
- No lo sé, peleas de chiquillos.... A veces, para evitar
que me robaran. Y claro, siempre están los tíos abusivos
que se meten contigo sólo porque eres menor.... – sonrió,
moviendo la cola con suavidad tras de sí. – Aunque.....
admito que una o dos veces, lo hice por dinero. Ya sabes, apuestas
y eso.
-No, no sé…- sonrió levemente observándolo
interesado -¿Y ganabas?- preguntó aún intrigado
con el tema sin poder abandonarlo.
- Algunas sí, algunas no. Desgraciadamente, no soy invencible.
-Se rió, ladeando la cabeza. – Pero.... al menos les
ocasionaba problemas, eso sí. – le mostró las
garras de una mano, aún riendo y luego poniéndose
serio súbitamente, avergonzado de cómo estaba actuando.
– Ahora, tampoco es que sea un maleante que va por ahí
peleándose con todo el mundo.
-Ya lo sé…- se rió un poco mirando abajo y
le cogió una mano haciendo que sacara un poco las uñas
tocándolas intrigado –Me las clavaste ayer por la noche…-
lo miró a los ojos directamente, demasiado serio pero porque
recordarlo le excitaba.
- No quise hacerlo, no era mi intención, lo siento. –
se disculpó el chico un tanto atolondrado ante aquella mirada
como si Kiba fuese algún maestro de escuela reprendiéndolo.
– Me.... dejé llevar.
-No… no quise decir eso…en realidad me excitó
sólo el recordarlo…- lo miró a los ojos soltándole
la mano –Sólo pensaba en alto…y trataba de disimular
mi excitación… pero ha sido peor porque ahora he tenido
que explicarme…- se rió un poco avergonzado, mirando
abajo.
Hiyaku le alzó el rostro para que lo mirase, olvidándose
de su propia vergüenza, para hacerlo sentir mejor. –
No tienes nada de qué avergonzarte, es sólo que.....
me preocupaba haberte lastimado. Traté de controlarme, pero
no es fácil. Nunca me había sentido así.....
- Yo tampoco…- le sonrió bajando la cara pero para
besar su mano –y yo casi te muerdo… pero no lo hice…-
sonrió acariciándose con su mano y moviendo la cola.
- Sí, ya veo que no. – le sonrió, observando
el movimiento de su cola. – Pero.. bueno, mientras no me muerdas
duro..... No quiero terminar con heridas por hacer el amor.
-No... eso no me va…- se levantó parándose
tras él y mirando el monitor, preguntándose en realidad
si ya le faltaría poco para terminar -¿Qué
hacías antes?- preguntó apoyándose en el respaldo.
- Bueno, aparte de pelear por dinero.... – respondió,
claramente bromeando. O al menos, era claro para él. - .....
hacía algún que otro recado. Trataba de colarme de
ayudante en los locales, quisieran o no.... cosas así. –
suspiró, echándose hacia atrás y recostándose
contra él. No tenía más ganas de trabajar.
-Pero yo… me refería a qué hacías antes
de que yo entrase a molestarte en la oficina…- se rió
observándolo desde arriba y pasándole las manos por
los hombros y el cuello masajeándolo.
- Oh, disculpa. – se rió, bajando la cabeza, reconfortado.
– Organizaba algunos datos de las chicas en el registro, y
revisaba los últimos contratos. Necesito organizar las sesiones
y eso...... Además, algunos de nuestros clientes se han vuelto
exigentes, dadas las circunstancias.
-Ya… - sonrió bajando las manos por su pecho acariciándolo
y deslizando los dedos por su pezones y las subió de nuevo
desabrochándole la camisa poco a poco -¿Hay cámaras
de seguridad? En la oficina…
- Y ¿si te digo que las hay? – le sonrió, ya
empezando a sentirse acalorado y por ende, sin oponer ni un ápice
de resistencia.
- Si me dices que las hay… habrá que girarse hacia
otro lado…- sonrió abriéndole la camisa completamente
y pasando las manos de nuevo por su pecho y su abdomen, observándolo
desde arriba.
- Las hay, pero...... – sonrió, extendiendo una mano
hacia un panel bajo su escritorio- ....puedo apagar las de la oficina.
No hay por qué vigilar al presidente de la compañía.
- No… no, hay que vigilarlo…- giró la silla
agachándose a besar su pecho y le abrió el pantalón
inclinándose y apreciando el aroma de su piel antes de sacar
su sexo y lamerlo. Lo miró a los ojos bajando la vista de
nuevo.
- Ahhhh.... – el rubio gimió tan suavemente como pudo,
mordiéndose un labio, sin poder dejar de observarlo. Se le
veía tan seductor cuando se ponía así. Dejó
escapar una leve risa, sonrojándose por sus pensamientos
y echó la cabeza hacia atrás, tapándose los
ojos con una mano.
-Déjame que te desnude…- le pidió bajándole
el pantalón y notando cómo la cola se escurría
entre la tela hasta ser liberada. Deslizó la lengua a contra
pelo por ella y volvió a su sexo sujetándole las nalgas
con las manos moviéndolo dentro de su boca.
- Kiba..... no sé..... qué demonios estaba haciendo
antes... – le comentó con absoluta sinceridad, riendo
un poco de nuevo y jadeando, inclinándose hacia delante para
acariciar su cabello.
-Espérarme…seguro…- sonrió separándole
las piernas sujetando sus rodillas y tirando de ellas para recostarlo
más en el sofá, deslizando la lengua por sus testículos
y acariciando sus muslos. Lo miró de nuevo, notando las caricias
y parando un poco más las orejas, acariciando su sexo con
la mano y lamiendo la cara interna de sus muslos mirándolo
prendido.
Hiyaku, entreabrió los labios, dejando escapar su respiración
entrecortada, cada vez más excitado, susurrando. –
Te quiero..... – antes de agacharse aún más,
intentando besarlo.
-Yo también- sonrió con suavidad enderezándose
un poco para poder besarlo y bajó de nuevo besando su pecho
hasta alcanzar su sexo una vez más, dedicándose a
él. Sujetó la cola dorada con una mano y la pasó
por su nuca, notándola deslizarse contra su cuello.
Hiyaku movió su cola, acariciándolo con ella, sin
quitarla de su cuello, aún mientras sentía las lamidas
en su miembro, haciéndolo estremecerse, y cerrar los ojos.
Le tiró un poco más de las piernas y se agachó
decidiéndose y deslizando la lengua por su ano empujándola
en su cuerpo y sujetando sus testículos.
- Ah! – el chico puma lanzó un gemido algo más
alto al sentir aquello. – He estado esperando..... –
murmuró, sin poder quedarse callado y enrojeciendo de nuevo,
claro.
El moreno enrojeció inmediatamente sintiendo cómo
su sexo pulsaba, apretándose con fuerza en el pantalón.
Se irguió besándolo y deslizando un dedo contra la
piel empujándolo en su cuerpo lentamente y besándolo
con más fuerza mirándolo a los ojos.
- Kiba...... – se echó hacia atrás, gimiendo
y casi encogiéndose en la silla, extendiendo una mano para
halarlo hacia él por la ropa, intentando quitársela
como podía, aunque casi sin poder concentrarse.
-¿Quieres hacerlo?- le preguntó sin dejar de besarlo
hablando entre besos y desabrochándose la camisa para ayudarlo.
Empujó otro dedo dentro de él moviendo ambos con algo
más de fuerza en su interior.
Hiyaku gimió más fuere aún, sintiendo que
se iba a volver loco, y asintiendo con los ojos un poco nublados.
– Quiero sentirte en mí...... es lo que quiero....
– le sonrió, nervioso, mirándolo a los ojos
y respirando contra sus labios, ayudándolo a sacarse la camisa
por los brazos.
Dejó salir los dedos de su cuerpo para quitarse la camisa
y se abrió el pantalón sin poder dejar de mirarlo
fijamente, demasiado excitado, sentía que su sexo ardía.
Lo bajó un poco por sus caderas acercando la cara del rubio
a él e inclinandose un poco para verlo.
- Eres...... muy guapo – soltó de pronto el chico,
riendo por haber dicho semejante cosa, pero realmente lo creía.
Deslizó su mano por el pecho del moreno como dibujando cada
músculo, cada parte de su piel.
Kiba sonrió agachándose un poco para besarlo –Y
tú eres precioso…y muy sensual…te deseo…
no puedo evitar pensar de ese modo en ti… cada vez que te
miro…
- Me pasa...... algo así – se controló, sonriendo
un poco rojo, y deseando de pronto lanzársele encima, sujetando
con fuerza los reposabrazos del sillón, hundiéndoles
sus uñas.
El moreno sonrió observando sus uñas y se desnudó
por completo, deslizando un dedo entre los labios del rubio y sentándose
sobre el borde de la mesa. Lo atrajo contra él, deslizando
su sexo dentro de su boca –Ah…- entrecerró los
ojos echando la cabeza atrás un poco sobrellevado por las
sensaciones tan intensas, deseaba entrar ya en él, pero también
deseaba que lo anhelase más.
El chico puma se dedicó a lamer y succionar, con pasión,
casi como si quisiera tragárselo, su pecho subiendo y bajando
agitado, saboreándolo por completo. Alzó la cola tras
él, moviéndola suavemente casi como si se meciera,
su lengua humedeciendo el sexo del moreno, ahora con más
suavidad.
-Mmm… Hiyaku…- bajó un poco la cabeza echando
las orejas hacia atrás y deslizando los dedos por debajo
de su mentón y por su cuello acariciándolo y echando
adelante una de sus rodillas apoyándola sobre su sexo.
El rubio jadeó contra su sexo, aún más excitado,
sintiendo como el suyo propio empezaba a endurecer cada vez más,
y moviéndose un poco para rozarse contra él, a pesar
de no cesar en sus lamidas.
-Ya no puedo más…- susurró con suavidad apartándose
y notando cómo su sexo se arrastraba por sus labios calientes
y suaves. Apretó las mandíbulas y lo miró a
los ojos tirando de sus manos para levantarlo. Besándolo
apasionadamente acariciando su cabello y rodeándolo con el
otro brazo para apretar su sexo uno contra el otro.
- No...? – el rubio se movió contra él, jadeando
y abrazándose a su cuello, sin poder dejar de mirarlo, como
si estuviese hipnotizado. - ¿No vas a ... hacerlo? Quiero
sentirte....
-No puedo esperar más para estar dentro de ti…- el
moreno lo miró a los ojos echándole la cara hacia
atrás pasándole la mano por la frente y lamiendo su
cuello. Le echó la cara adelante contra su pecho una vez
más y lo levantó por debajo de las nalgas hasta su
sexo penetrándolo y mordiéndole el cuello con suavidad
aún así jadeando.
- Ahhh!!!!! – el rubio casi gritó, porque con tanta
excitación, ni se acordaba de que dolería un poco.
Se aferró a sus hombros, temblando y moviéndose un
poco, imaginando que de esa manera se le pasaría.
-Tranquilo…ya se va…- el moreno echó las orejas
atrás inquieto por su dolor y le lamió la cara tratando
de reconfortarlo… de una manera no muy felina. Miró
la mesa y apartó las cosas con una mano, de golpe, recostándolo
sobre ella y moviéndose delicadamente dentro de él
bajando la mano a su sexo y frotándolo. Se inclinó
sobre él para besarlo tratando de que el dolor se olvidase
lo antes posible.
- Ya... lo sé...... – gimió Hiyaku, sonriendo
un poco a pesar de todo, concentrándose en el placer de sentir
sus caricias sobre su sexo y moviendo su lengua con avidez dentro
de su boca, sin soltarse por nada del mundo.
Kiba le besó el pecho lamiendo sus pezones y succionándolos
sin dejar de mirarlo. Entrecerró los ojos un poco, besándolo
profundamente de nuevo, empujando la lengua dentro de él
y moviéndose con más fuerza, alzándole las
piernas por encima de sus brazos pegándolos a su pecho –Te
quiero…- lo miró a los ojos sintiendo cómo sudaba.
Se lamió los labios empujándose más dentro
de él.
- Sí... te quiero.... Ki... ba – dejó escapar
otro gemido, cada vez sintiéndose mucho mejor, lamiéndose
los labios como en respuesta al gesto del moreno, separando un poco
su rostro para verlo mejor. – Te quiero.... – volvió
a repetir con el ceño fruncido.
El moreno deslizó la lengua por su cuello y su cara, lamiéndole
las mejillas y los labios, jadeando contra él sin poder evitar
comportarse simplemente como lo que era, en un momento así...
Le mordió un poco el cuello y lo lamió una vez más
de forma desenfrenada –Te quiero…- le repitió
de nuevo lamiéndole los labios e internando la lengua en
su boca para lamer la suya.
- Mhmmm – jadeó dentro de su boca, cerrando los ojos
de nuevo, presionando su sexo entre ambos, pegándose a él
para aumentar la fricción, excitado ante la manera de comportarse
del moreno ya habiendo desechado el dolor. Su cola se movió
con rapidez, casi como si de un látigo se tratara, rozando
el piso y volviendo a elevarse.
Kiba bajó la cara apoyándola en su pecho y soltó
una de sus piernas. Sujetó su sexo apretándolo y masajeándolo
lentamente moviéndose dentro de él, contrariamente
rápido.
- Ah... ah. Kiba.... Dios, Kiba..... – susurró, jadeante,
sintiendo que se iba a morir cada vez que el moreno se movía
dentro de él o que su sexo pulsaba. Apretó los dientes,
rehusándose a correrse tan pronto, sólo porque deseaba
seguir sintiéndolo así, y bajó la cabeza, haciendo
un esfuerzo.
El moreno lo cogió en brazos de nuevo, soltando su sexo
y amarrándolo por las nalgas moviéndolo sobre él
y apoyándose en la mesa haciendo que se rozase contra su
abdomen. Lo miró a los ojos fijamente mientras lo movía
–Córrete…- jadeó sintiendo que su propio
sexo temblaba en el interior del rubio.
Hiyaku dejó escapar un gemido algo agudo para su vergüenza.
O al menos, le hubiera dado vergüenza si hubiera podido pensar
en aquello, pero con las sensaciones, era más que suficiente.
Su cuerpo tembló, dando paso al orgasmo, y haciéndolo
gemir aún más, mientras sentía el semen resbalar
entre ambos. Se apretó contra Kiba, rozándose, aumentando
el placer, sin pensar en nada más.
-Ah…aaah…- Kiba entrecerró los ojos observándolo
mientras notaba cómo se corría dentro de él,
su sexo pulsando con fuerza mientras expulsaba el semen violentamente
dentro de él. Se echó en el sillón aún
con el rubio sobre él y jadeando entre agotado y extasiado.
Hiyaku movió la cola, complacido, sonriendo, aunque aún
jadeaba, sintiendo el sudor en su frente y acariciando su rostro
con una mano. – Ah... Kiba.....
-Te amo…- el moreno le sujetó la mano besándosela
y arrastrando los labios por ella –Te amo…eres precioso…
- Y tú eres ...... – se rió, incapaz de decirlo
ya y bajando el rostro contra él. – Me haces sentir
mejor y mejor y mejor....
Kiba sonrió mirándolo a los ojos -¿Sabes?
¿Sabes por qué me interesé en este negocio,
Hiyaku? ¿Por qué me arriesgue a pesar de lo que podía
acarrear en mi carrera?
El rubio negó con la cabeza, suspirando por el cansancio,
aunque interesado. – Dime..... quiero saber.
-Porque… he sentido que quería morirme más
de una vez…incluso dejé de comer… y de levantarme…
sólo permanecía en la cama…- habló mirando
su cabello dorado.
Hiyaku lo miró, la sonrisa borrándose de su rostro
al instante. - ¿De veras? Pero.... ya no te sientes así,
¿verdad? Ahora que estás aquí. Porque si estás
deprimido, si algo te pone triste......
-Noo…- lo abrazó contra él sonriendo y besándolo
de nuevo –contigo me siento vivo… no tengo que ser nadie…
sólo ser… y eso… es mucho más agradable
de lo que jamás hubiera imaginado. Te amo, más que
a mi vida…
- Kiba..... me vas a hacer llorar.... – se rió para
aparentar que bromeaba pero lo cierto es que sí estaba conmovido.
Nunca le habían dicho algo así, ni sus padres. Y de
todos modos, no hubiera surtido el mismo efecto, claro. Se aferró
a su cuello para que no le viera la cara. – Te amo, Kiba.
Sabes..... antes de que llegaras, no es que fuera precisamente infeliz,
pero no era feliz tampoco. Siempre sentí que faltaba algo.
Pero ya no.
El moreno sonrió, acariciándole el pelo y la espalda
bajando al nacimiento de su cola pasando la mano por ella. Le besó
una mejilla sin poder evitar mantener la sonrisa.
- Definitivo que hoy no trabajaré más- declaró
el rubio, aún sonriendo, claro, e intentando cambiar el tema
para no ponerse muy vulnerable, aunque luego preguntándose
si no había cambiado el tema demasiado rápido y añadiendo.
– De veras, estoy muy feliz de que hayas venido.
-Claro…- el moreno se rió suavemente rodeándolo
con fuerza –Lo único malo… es que ahora hay que
vestirse…
- No sé, podemos quedarnos así un rato más......
– sugirió, pasando un dedo por una de sus orejas, sintiéndola.
– Quiero dormir contigo esta noche también. Te parecerá
tonto, pero no tengo deseos de estar sin ti.
-No me parece tonto… de todos modos yo ya había pensado
que íbamos a dormir juntos… ahora no quiero separarme,
después de esto… - bajó un poco la oreja y lo
miró a los ojos –No va a parecerme tonto que quieras
estar conmigo…
- Ya, es que cuando estoy contigo, como que vuelvo a la adolescencia.
Me siento como un chiquillo – se rió, avergonzado por
su confesión, moviendo la cola.
-No importa, a mí me gusta, eres muy agradable…- miró
su cola reído –Yo no me comporto así con nadie,
y tú… creo que tardaste un día en conseguir
que me abriese a ti, así que no debe ser tan malo…
- Es que me agradaste desde el primer día, aunque me pusieras
nervioso. Además, me siguen fascinando tus ojos – murmuró,
mirándolo intensamente de nuevo, a pesar de que aquello no
tenía nada que ver con lo que hablaban.
El moreno se rió nervioso porque lo mirase tan fijamente,
lo cual era extraño porque jamás se ponía nervioso
porque lo mirasen. Le puso una mano en la cabeza pegándolo
a su pecho y riéndose un poco rojo, moviendo la cola por
fuera del asiento.
Hiyaku se rió con él, empujándolo suavemente,
aunque más bien, sólo logró que se moviera
la silla en la que estaba. Bajó más el rostro, moviendo
la cola y quedándose quieto para no tumbarlos tampoco.
-No me avergüences, que voy a ser modelo… no tengo vergüenza…-
se rió de nuevo besándole una oreja.
- Perfecto entonces, ya puedo verte. – alzó la mirada
de nuevo, enseriándose un poco, aunque seguía sonriendo.
– La cámara te va a adorar. Por no hablar de las fans
que vas a tener....
-Ya… pero a mí me dan igual…- susurró
mirándolo a los ojos y alzando una ceja –Además
serán niñas adolescentes con aparatos en los dientes…
- Eso no importa, el caso es que serás muy popular. –
le pasó un dedo por la quijada, delineándola y acercando
su rostro. – Y mejor que sean niñas adolescentes con
aparatos en los dientes o me pondría celoso.
-Pero no tienes por qué…- lo rodeó un poco
más abrazándolo, aunque ahora estaba serio sólo
porque quería reforzar aquello –y … de veras,
deberíamos vestirnos cuanto mas tardemos menos querremos…
- Sí, ya sé..... – se levantó como lo
haría un chico que no quiere ir a la escuela, meneando la
cola y buscando su ropa para ver donde había quedado, empezando
a vestirse perezosamente.
-Después ya nos acostamos juntos y nos abrazamos ¿vale?-
le besó la nuca mientras se subía los pantalones al
ver lo contrariado que estaba, riéndose un poco.
- Vale.... no te rías de mí – se quejó,
haciendo un gesto de protesta, aunque se estaba riendo también,
y lanzándole su camisa a la cabeza, dejándose llevar
por el momento.
El moreno se rió poniéndosela al hombro y vistiéndose
con la suya –Ahora ya no te la daré, tendrás
que hacer topless…
- Qué malo... ¿vas a dejar que vean al presidente
de la compañía así? Que yo no quiero salir
en los tabloides. – se rió, acercándose con
rapidez, para halar la camisa de su hombro.
-No… porque es un tramposo el presidente de la compañía…-
le tiró de la cola y se abrochó la camisa sonriendo
y aún moviendo la cola –Vamos…- dijo pasándole
la mano por los hombros en cuanto vio que se vestía, tenía
prisa por irse… pero sólo porque quería acostarse
con él y abrazarlo de nuevo.
- No es trampa sólo uso mis recursos naturales. –
sonrió, girándose de lado para besarlo con suavidad.
– Vamos a casa.
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