| Capítulo 63
Sentimental Value
Sei movió el ala observando el potingue que le habían
echado arrugando la nariz y mirando a otro lado –Apesta…-
dijo moviéndola un poco como para quitarse el olor -¿Y
ves? Me dijeron no te mojes…- dijo aunque más bien
le habían dicho que no se mojase… exclusivamente las
heridas. Observó su brazo vendado, aún le dolía
y no podía moverlo –No me gusta esta venda… también
hiede…
- Pero te hará sentir mejor. Y no te mojas las heridas,
yo te lavo lo demás. – le contestó, haciéndole
ver que había prestado atención. Por su parte, al
menos, no había necesitado ningún vendaje, sólo
le habían dado una pomada para la hinchazón. –
Además estoy contento, porque podrás volar de nuevo.
– celebró, porque lo cierto es que le había
preocupado.
-Sí! Pero no me lavo… dijeron que no me lavase- reintentó,
poniendo cara de pena como si el hecho de tener heridas le eximiese
de toda limpieza –Los felinos no olemos mal… me llega
con lavarme una vez a la semana…
- No, te lavo yo! Y tiene que ser más seguido. – insistió
el mapache, frunciendo el ceño en un intento por verse severo,
cruzando los brazos y asintiendo enérgicamente.
-Bueno… vale…- el rubio bajó las orejas dejándose
caer de lado en el sillón, enroscando la cola en una de sus
piernas y cerrando los ojos –Tú siempre quieres lavarme…
seguro que me quieres ver desnudo…- se rió tratando
de taparse la cara con el pelo del chaleco recordando que no lo
tenía ya –Tengo que coger mi chaleco!
- Sí! Lo siento! Lo dejé olvidado..... – exclamó
Tanuki, recordando ahora como si fuese motivo de urgencia y abrazándolo
con cuidado de no hacerle daño. – Y también
te ves más bonito limpio. A los mapaches nos gusta lavarnos.
-Pues lávense… que nosotros ya nos lavaremos…hum…
yo… y los otros grifos…que no sé si existen…
pero alguno debe haber…- dijo ahora pensando –Hay que
ir a buscarlo porque fue un regalo…- lo abrazó rodeándolo
con un brazos y besándole una de las marcas negras -¿Aún
quieres que te bese? Porque ahora quiero besarte…
- Yo sí quiero, pero te voy a lavar- insistió aún,
entrecerrando un ojo y rodeando su cuello. - ¿Te lo regaló
tu mamá?
El rubio asintió con la cabeza pensando que además
de que era la única prenda que le gustaba, si no seguro que
su madre le pegaba un sermón. Le pasó la lengua por
una oreja observando cómo la movía antes de besarlo
sin dejar de verlo con un ojo –A mi madre no le diremos que
me hirieron… a la tuya tampoco… - comentó según
sus labios se separaron.
- No, no, que se preocupa y se pone nerviosa, y luego me dice de
nuevo que regrese..... – negó vehementemente con la
cabeza, imaginándose el alboroto de su madre. Ya bastante
le había costado convencerla de que lo dejase ir a la ciudad
y ser detective.
-No, no les decimos…- dijo mirando cómo negaba y apoyándole
la mano en la cabeza tocando sus orejas –Si la próxima
vez no podemos con los asesinos… habrá que sacar a
mis amigos de la cárcel... Con todos sí que no podrán
e igual hay que sacarlos… pero ahora no me apetece…
- Vale, pero les dices cuando los saques, que si no, se van y no
nos ayudan – le sugirió, moviendo las orejas contra
su mano ahora sólo porque sí. - ¿Cuándo
quieres ir a buscar tu chaleco? Habrá que lavarlo....
-Tú todo quieres lavarlo… si lo lavo no puedo ponérmelo…
y si me pongo esta camiseta todos saben que salí de la cárcel…
si los saco no se van… ¿Cómo se pueden ir? Son
mis leones… no se irán… no muy lejos…
- Ya...... son tus leones- sonrió, sin comprender muy bien,
pero Sei sabría de qué hablaba. Él no sabía
mucho de leones. – Y hay que lavarla porque le cayó
sucio encima y escombros, y no es lo mismo que el sucio normal.
Luego yo me acuesto en ella, para que huela a mí. ¿Quieres?
– le sugirió alzando la cola, porque aquello le había
hecho ilusión y antes no había podido hacerlo.
- Sí!! Desnudo! Para que huela más!...- sintió
que enrojecía un poco mientras sonreía y le pasó
la cara por el pecho mimoso –Te quiero mucho Tanuki…aunque
me hagas ducharme todos los días como en la cárcel…
pero no me duchas con agua fría y no todos me ven la polla…
- No, sólo yo la veo, pero es bonita – le aseguró,
asintiendo muy serio. – Y yo también te quiero mucho.
Te ducho porque te quiero, aunque parezca feo.
-Parece feo … tú dúchame… que yo igual
voy a protestar cada día…- dijo con toda la sinceridad
del mundo –Tanuki… mañana ya podemos ver películas
pornográficas para aprender a hacer el amor ¿quieres?-
preguntó rojo porque sabía que le daba vergüenza
verlas hasta cuando estaba solo.
- Sí!!!!! Bajé muchas porque no sabía cual....
y me fijé que fueran gay. Todas dicen “gay” –
explicó para que viera el buen trabajo que había hecho.
– Pero no puedes hacer nada que te duela aún. Así
que si dicen algo así, nos esperamos.
-Espero que no sean gay… lesbianas… porque esas no
nos van a servir de nada y nos van a dar horror…- sacudió
la cola arrugando la nariz y pegándola al pecho del moreno
–Debía haber una de mapache…pero los mapaches
no salen en video haciendo esas cosas… sólo sus novios
los ven…
- No, tienes razón- aseguró, sólo porque él
no lo haría y porque ninguno de los videos decía mapache.
– Los grifos tampoco lo hacen.
-No… ¿no? No… yo no lo haría, que me
daría mucha vergüenza… y mi madre luego me iba
a matar… y yo no quiero además…- dijo amarrándose
con un brazo como si alguien fuera a obligarlo.
- No lo vas a hacer y tu madre no te mata, que te quiere. –
lo abrazó más como si debiera protegerlo, moviendo
la cola luego. - ¿Quieres ir a comer helado? Cuando te sientes
mal, a veces te dan helado.
-Sí quiero! Hum…no… pero sí… vamos…-
se levantó cogiéndolo con el otro brazo para llevarlo
en voladas, se le hacía raro ir andando sin más y
sabiendo que no podría echar a volar.
- Vale.. ... – lo miró, un tanto mareado ante todos
sus “sí” y sus “no”. - ¿No
te peso? Porque tienes el otro brazo lastimado y yo puedo caminar,
que sólo tengo moretones.
-Pero a mí me gusta cargarte y no me pesas nada- lo miró
a los ojos sonriendo de oreja a oreja y besándolo mientras
lo cubría con un ala.
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