.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 62

Worth a Little Pain, if Just to Hear You Say My Name

Hansa se giró en la cama, frunciendo un poco el ceño. Aún le dolía, aunque lo cierto es que lo que le había dado Takeshi había ayudado bastante. Se puso de pie, porque extrañamente, estaba cansado de estar acostado, y se dirigió a la PC. Quería saber si había señales de los otros, o si alguien habría dicho algo de la última víctima. Y el moreno no lo estaba vigilando en esos momentos, así que no estaba de más aprovechar.

Milkyboy se giró en la cama mirando al techo. Aún estaba cansado aunque tal vez era por haberse pasado todo el día en la cama. No, era porque dolía… Lo miró de soslayo preguntándose qué estaría mirando, lo cierto es que también se le había pasado por la cabeza revisar el foro pero no lo había hecho, por el sencillo motivo de que no quería usar el ordenador de otro. Se pasó la mano por el pecho volviéndose de lado de nuevo ahora de cara al albino y se levantó parándose detrás de él –He estado pensando…

- ¿Qué has estado pensando? – le preguntó el chico aún revisando aunque alzando el rostro para sonreír al ver que se levantaba. – No hay noticias de ellos tampoco.

-He estado pensando…- el moreno le pasó las manos por el cuello y bajó una por su pecho acariciándole la piel mientras se echaba un poco más sobre él –A los cazadores… los contratan… ¿no es así? No es como que sean samaritanos… ¿sabes por donde voy?- se acarició los labios contra las marcas en uno de sus pómulos.

- Sí, ya te comprendo Milkyboy..... Ups! Perdón, torito.... – se rió, porque lo había hecho a propósito, simplemente por molestarlo. – Y ¿qué piensas? ¿Crees que sea algún familiar de una de estas chicas o tal vez...... el dueño de la compañía?

-No… me importa una mierda eso… sólo me importa el hecho de que vamos a averiguarlo… No mataremos a los cazadores…mataremos a quienes los han contratado...- se irguió sentándose en un borde de la mesa y mirándolo –Qué gracioso estás… hay que ver…

- Has cuidado tan bien de mí, que me siento rejuvenecido – le sonrió, observándolo y pasando una mano por su pierna. – Me gusta cómo piensas........ Directo al punto de origen.

-Si pudiesen matarnos ellos mismos, no habrían contratado a nadie ¿verdad?- miró su mano y se escurrió un poco por la mesa cogiéndosela y poniéndola en su paquete. Sonrió de medio lado mirándolo a los ojos -¿Cómo los encontramos? En la página tal vez venga algo del fundador… el dueño del negocio…

- Tal vez...... – respondió, sonriendo de medio lado y acariciando la entrepierna del toro. Total, era su culpa por colocársela allí. Apartó lentamente la mirada de sus ojos, para ver la pantalla, mientras movía el ratón. – Y acabados los contratistas, los cazadores no tendrán por qué continuar con el trabajo, ni quien les pague, a menos que otro decida hacerlo.

-No creo que nadie más vaya a pagarles… porque además, después de la paliza con la… que se fueron seguro que… cobrarán bastante por nuestra cabeza…- sonrió, enrojeciendo por las caricias y moviendo la cola. Se separó respirando agitado –Ya vale… que luego me dejas que me joda…

El chico lo miró de soslayo burlón, moviendo su propia cola. – No sé, tal vez no, pero como te alejas....... – tocó la página en la que venía la información sobre el sitio. – Mira, aquí dice..... el fundador y presidente de la compañía: Matsuda, Hiyaku. Y también está la dirección de las oficinas.

-Qué bien…- el moreno sonrió abiertamente dejando escapar la risa suavemente luego –y no me alejo… es que no me gusta menear gatitos heridos… que se hacen los duros… y luego…- alzó una ceja aun sonriendo –y el sexo suave seguro que no me satisface… Recupérate pronto gatito que tenemos que matar…

- Yo estoy bien, será que tú te sientes mal. – le devolvió, aún sonriendo, pero lo cierto es que no tenía deseos de que le dijera débil, ni aunque se sintiera débil. Movió las orejas, echándose atrás en la silla, murmurando. – Esto no es nada.

-Yo estoy perfectamente… no soy el que se queja cada vez que se mueve…- lo miró a los ojos bajando un poco la cabeza –No puedes usar bien ese brazo… esa es la realidad… ¿o no?- preguntó, sonriendo levemente.

- No es nada, estará bien mañana de seguro. Y el que no te quejes, no significa que estés bien, puedo ver tu rostro. – le sostuvo la mirada, como en un reto, poniéndose de pie para acercarse.

El moreno echó las orejas atrás sentado en la mesa y alzó la cara para verlo a los ojos -¿Qué?- preguntó moviendo la cola inquieto y frunciendo el ceño.

- ¿Qué pasa? ¿Aún preocupado?- le sonrió el chico acercándose más y estirando una mano hacia su pecho, deteniéndola a pocos centímetros. – No me mientas.

-Yo nunca miento…- lo miró aún a los ojos aunque se había echado atrás con la mano en el pecho protegiendo la zona herida –Es mi naturaleza… tú eres un depredador y yo una presa… no hay más que eso, mi cuerpo actúa solo… y me estás poniendo nervioso…- murmuró inquieto golpeando la mesa con la cola -¿Qué haces?

- No, estás equivocado. – murmuró, inclinándose un poco sobre él, y separándose de pronto, dándole la espalda y alejándose como si nada. – Sé que te duele, no tienes por qué ocultarlo.

-Tsk… a ti también te duele!- se levantó detrás de él, observando su espalda -¿Qué estabas haciendo Hansa? Eh… no me has contestado…

- No he dicho que no me duele, sólo que no es nada. Ya se curará – se giró, mirándolo a los ojos, serio. – Sólo quería saber si me ibas a contestar la verdad así. Y también..... si aún me tenías miedo.

-Eso no era una mentira…- apretó las mandíbulas respirando con fuerza –Es sólo que…lo tuyo es más grave!- se quedó mirándolo y se apartó el flequillo mirándolo a los ojos de nuevo recordando su frustración al pensar en que por su naturaleza, no podía apenas hacer nada contra el cazador, ni siquiera quería preocuparlo con sus heridas si es que eso le preocupada… se suponía que sí ¿no? Pero no era fácil asimilarlo, por más que lo estuviera viendo. Apretó las mandíbulas sin dejar de mirarlo –No es verdad…- se rió observando sus ojos azules –No me das miedo… sólo me pones nervioso…porque eres…- sonrió de medio lado sin dejar de mirarlo y enrojeciendo un poco –chst…

- Porque soy..... – el albino dio un paso hacia delante, extendiendo una mano hacia él. – Y yo sólo quiero que confíes en mí como yo confío en ti. No voy a hacerte daño, y eso ya lo deberías saber. Lo que realmente iba a hacer..... – continuó, dando otro paso adelante – era tocarte el pecho, para demostrarte que lo sabía, pero igual no pude hacerlo. Ni eso.

-Eres…- le cogió la mano apoyándola en su pecho –Me pones nervioso… no se trata de que no confíe en ti… no es eso…la forma en la que te mueves a veces… y en la que hablas… me pone nervioso…- movió la cola contra su propia pierna mirándolo a los ojos.

- ¿No te duele eso? - le miró el pecho, un tanto preocupado de que se hiciera el fuerte de nuevo y luego subió su mirada a los ojos. -Si sigues así, vas a pasarte el resto de tu vida nervioso.

-Qué bonito…- lo miró a los ojos sonriendo de medio lado -¿Tú crees eso? Pero tal vez no viva mucho…- se rió un poco mirando a un lado. Cada vez pensaba más eso sobre todo desde la noche pasada aunque tampoco quería morirse, no mientras fuera divertido estar vivo –No me duele mucho… soy un toro y de algo tenía que servirme…

Hansa se le quedó mirando, sin sonreír para nada y apartando la mano de su pecho. - ¿Por qué dirías algo así? ¿Te parece gracioso?

-No, pero me hace feliz que digas que voy a pasarme así el resto de mi vida…eso es que quieres quedarte conmigo ¿no?- lo miró igualmente sin poder dejar de sonreír pese al enfado del albino.

- Eso..... ya lo sabías. – le contestó, girándose con velocidad para darle la espalda, porque se había sonrojado sin poder evitarlo. No se había dado ni cuenta de lo mucho que se revelaba cuando se enfadaba. Sacudió la cabeza, moviendo la cola, para concentrarse en lo que importaba. No iba a dejar que lo distrajera así. –No cambies el tema, ¿por qué dijiste eso?

-No lo sé… porque ayer lo vi muy claro… que tal vez me muera- lo miró y bajó la vista a su cola observando el meneo de esta y la sujetó, agachándose y abrazándose a sus muslos pegando la cara a ellos a su espalda y sonriendo.

Hansa bajó el rostro, sin creerse que estuviera haciendo eso en medio de semejante conversación. Dejó escapar un suspiro, negando con la cabeza y moviendo su cola de nuevo. – Eres un tonto, no vas a morir. No eres ningún débil, y me tienes a mí ¿no? Pero si piensas que esto te va a matar, entonces quiero que te detengas.

-No voy a detenerme…- miró hacia arriba y lo volteó para que lo viese a la cara –No voy a detenerme… intentaré que ellos se detengan… de una u otra forma… No es que piense que me van a matar… pero a veces me doy cuenta de que así podría ser…porque ayer pensé que iba a morir…

El chico se agachó para quedar frente a frente. – Ya sé que no te vas a detener, pero...... – dejó escapar un suspiro, bajando la mirada porque se sentía vulnerable, y porque a decir verdad, no era como que él no se hubiera asustado también. – Sólo, no te mueras, ¿sí? No andes por ahí diciendo tonterías como esa......

-Vale… me limitaré a pensarlas entonces…- se rió bajando la cara e inclinándola para besarlo –Mira… si así pareces un gatito todo manso…así no me asustas…

- Me agrada cuando dices ese tipo de cosas....... – alzó la mirada, luego de romperse el beso, sonriendo un poco. -.... porque me da la oportunidad de hacer cosas como esta. – sonrió aún más, empujándolo por los hombros para tumbarlo hacia atrás, subiéndose sobre él, meneando la cola en alto. - ¿Qué tal? ¿Te gusta tu gatito? ..... No te dejaré pensar tonterías..... – lo besó, rozando su entrepierna suavemente con su rodilla, riéndose bastante interiormente.

-Me gusta mucho mi gatito…- le contestó reído además de bastante rojo por la excitación separando las piernas y besándolo de nuevo –Así no se… trata a un herido…

- ¿Ni siquiera si el que lo hace es un herido también? Qué pena..... no tenemos enfermera. – sonrió, moviendo la cola de un lado a otro, sin prestarle atención a las punzadas de su hombro. Bajó por su cuerpo, ahora rozando su rostro contra la entrepierna del moreno, sonriendo.

-Ahhhh…para…- se rió respirando agitado y obviamente sintiendo cómo su sexo endurecía cada vez más –No hagas eso… te está doliendo…y no me jodas porque no puedo resistirme…- se rió tapándose los ojos con una mano

- Igual me va a doler sin hacer nada, y no te jodo..... – sonrió, desabrochándole el pantalón sin embargo y bajando su ropa interior para sacar su sexo. - ¿Qué dices? ¿Me detengo?

-Si… pero no…- le pasó la mano por el pelo y lo empujó contra su sexo sonriendo y temblando un poco al notar sus labios.

- Ya veo....... – el albino se introdujo el sexo a la boca, lamiendo todo lo que podía, sin querer pensar en nada más, y de paso, sin querer permitir que Takeshi pensara en nada más, lo que en realidad, no le parecía una tarea demasiado difícil si la enfocaba así.

El moreno se irguió con un brazo observándolo sobre su sexo y se mordió el labio para contener su respiración agitada ¿Ya veo? Sacudió la cabeza tratando de pensar un poco y se apartó saliendo de su boca más que reticente, observando cómo se escurría su sexo entre los labios del albino -¿No será un jueguito? Uno de saber si me importa más que te duela o que me la comas…- frunció el ceño sin poder evitarlo –Porque me importa más que te duela…

Hansa lo observó, sonriendo más todavía. – Esta vez..... sólo te complacía, pero es agradable saber eso. – se echó hacia atrás, limpiándose la boca con una mano, apoyándose en sus brazos, olvidadizo y frunciendo un poco el ceño al sentir un corrientazo de dolor, pero sin emitir ningún sonido por no alertarlo.

-¿Duele?- preguntó mirándolo a los ojos y levantándose para cogerlo en brazos sonriendo –¿E ibas a aguantarte en los brazos para comérmela?- lo dejó sobre la cama desnudándolo mientras lo besaba –Pero ahora… no me puedes dejar así…- le susurró contra los labios jadeando.

- Fuiste tú quien me detuvo. Siempre eres tú y luego me echas la culpa..... – jadeó, riendo, porque sabía muy bien que caía en cada trampa, y alzó su mano saludables para tocar uno de sus cuernos. – Torito..... reemplaza mi dolor con otras sensaciones, entonces. No hay mejor cura.

-Noh…- sonrió lamiendo uno de sus pezones y bajando la mano para acariciar su sexo mordiéndole un poco y pasándole las manos por todo el cuerpo de forma nerviosa. Le sujetó las nalgas alzándolo un poco de la cama y deslizando los dedos dentro de él, jadeando contra su pecho –Gatito…

_ Síh....... torito..... – se rió, imitándolo y empezando a gemir luego, moviendo la cola tras de sí, y susurrando luego. – Te haré decir mi nombre......

Takeshi lo miró a los ojos frunciendo el ceño porque se hubiese burlado y se mordió el labio para no volver a jadear. Ahora no le diría su nombre ni ninguna otra cosa, mejor así, si tanta gracia le hacía. Bajó de pronto a sus piernas empujándolo dentro de su boca sin poder dejar de mirarlo, entrecerró los ojos echando las orejas hacia atrás y dejando escapar la respiración por sus fosas nasales igualmente descontrolada mientras le apretaba las nalgas con fuerza.

- Takeshi....... – el chico se llevó una mano a la cabeza, entrecerrando también sus ojos, y estremeciéndose al sentir la boca del toro en su sexo. – Takeshi........ se siente..... Takeshi – sonrió de nuevo, sin terminar la frase, dejando escapar otro gemido.

Deslizó la lengua varias veces sobre su sexo recorriéndolo y acariciando sus testículos, y se levantó desnudándose sin dejar de mirarlo. Entreabrió los labios para decir algo y se quedó callado moviendo la cola a los lados antes de voltearlo en el colchón -¿Duele… así?- preguntó finalmente sin darse cuenta y refiriéndose a su hombro. Le alzó las nalgas de todas maneras y empujó la lengua dentro de su ano sin poder contenerse, jadeando contra él. Sonrió dejando escapar la risa, que se jodiera él si le hacía gracia que lo pusiera tan caliente…Lo lamió una y otra vez empujando la lengua dentro de él de nuevo y separando sus nalgas con los pulgares.

- Ahhhh... se supone...... que esperes la respuesta – se rió el jadeante chico, aunque obviamente no le estaba doliendo. Clavó sus uñas en el colchón, jadeando y gimiendo ante el empuje, tana acalorado como había estado con la fiebre de la noche anterior, sólo que prefería mil veces esto, claro. Alzó más la nalga, apartando la cola y rozando su rostro contra las sábanas, felinamente.

-Ya sabes… que no soy… bueno esperando... mmmh…- deslizó la lengua bordeando la piel notando el calor y las contracciones de sus músculos, excitándose aún más y sujetándole las nalgas con fuerza, empujando la lengua todo lo que podía en su interior al tiempo que empujaba dentro dos de sus dedos. Le besó las nalgas apartándose un poco para verlo mientras lo penetraba de aquel modo –Ga…gatito…- susurró al ver cómo clavaba las uñas, rozando la cara en el colchón, casi notando un vuelco en el corazón. Dejó escapar la respiración entre sus dientes sujetándole la cintura con ambas manos y lo penetró de una vez, arrodillado tras él inclinando la cabeza hacia abajo y resoplando entre jadeos. Le separó más las piernas con las suyas apretando un poco más su cintura. –Ah…Hansa…- jadeó aún más enrojecido por el placer lamiéndose los labios bastante descontrolado.

- Ah...... Ta….. keshi...... – el albino jadeó, sonriendo porque hubiese dicho su nombre, moviendo su rostro hasta quedar con la frente en las sábanas, aún clavando las uñas más, y volviendo a alzarlo para mirar hacia atrás. – Takeshi...... – desplegó las alas, gimiendo con más vehemencia, con cada embestida del moreno y susurrando casi bajo su aliento. – Te..... quiero.....

-Te quiero…- repitió el moreno que apenas pensaba muy bien centrado como estaba en las sensaciones. Observó sus alas de nuevo sin poder evitar pensar que era precioso y se echó un poco más sobre él, para lamer la piel entre ellas mientras deslizaba una mano bajo él sujetando su sexo. Lo pegó contra su cuerpo con la otra mano deteniéndose por unos segundos y apartándose de su interior para sentarse sobre sus piernas –Ven…quiero mirarte a los ojos…- le pidió jadeando sudado y estirando una mano para sujetar su cola.

Hansa se dio la vuelta, acercándose a cuatro patas, sin siquiera percatarse de si le dolía el hombro o no. Sólo le importaba el moreno y lo que sentía en esos momentos con él. Se acercó, sonriendo de pronto e inclinándose para lamer su sexo, subiendo por su abdomen y su pecho, hasta detenerse sobre sus labios, tan sólo para sentarse a horcajadas sobre él antes de rodearlo con sus brazos y besarlo a profundidad.

Takeshi cerró los ojos un momento acariciándolo con ambas manos bastante sacudido por haber sentido su lengua cuando menos lo esperaba y sonrió un poco sin poder evitar romper el beso –Tenía que ser con un gatito…- susurró bastante perdido en las sensaciones. Le levantó las nalgas con las manos y apretó las mandíbulas lamiendo el hombro del albino mientras lo penetraba de nuevo lentamente. Se apartó un poco para observar el sexo del chico mientras lo hacía y apretó las mandíbulas con fuerza controlando su respiración todo lo que podía y moviéndolo con fuerza de nuevo, controlarse no era lo suyo.

Hansa echó la cabeza hacia atrás, dejando sus alas semi extendidas de nuevo, gimiendo, abrazado a él, dejando escapar un ronroneo de vez en cuando, sólo para mirarlo de soslayo, sonriendo. Movió la cola de un lado a otro, apretándolo entre sus nalgas, su propio sexo palpitando con fuerza, aún así sin poder dejar de jugar. – Meow........

-Me…ow…- lo besó de nuevo sin poder apartar la mirada de sus ojos mientras lo empujaba contra él para rozarlo con su abdomen y se dejó caer hacia atrás sobre el colchón para poder moverlo más rápidamente contra su sexo. Cerró los ojos un momento entreabriendo los labios y notando cómo las mejillas le ardían. Apretó sus nalgas con más fuerza entre ambas manos.

- Cuidado..... – le advirtió el chico al sentir que apretaba demasiado, aunque aquello también lo excitaba. Le sonrió, jadeando aún más, una gota de sudor resbalando por su mejilla, e hizo un movimiento para apartarse el cabello del rostro, su mano ahora ocupada en acariciar su propio sexo. . – Soy un gatito......lastimado....ah..... – bromeó sin quitarle la mirada de encima.

-Per…perdón…- bajó la vista para observar cómo el albino se acariciaba y se mordió el labio con fuerza sin poder evitar apretarlo de nuevo y soltarlo en cuanto se percató una vez más –Joder…- lo rodeó con los brazos moviéndolo contra él y deslizando una mano entre sus alas sin poder evitar que la otra apretase sus nalgas de todos modos.

- No..... me agrada..... – jadeó, sonriendo contra sus labios, sin dejar de acariciarse, cada vez más cerca del orgasmo. Deslizó la mano por su pecho, recordando su herida y retirándola inmediatamente, pasando a colocarla contra su cuello, acercándose para besarlo y gimiendo entre sus labios, moviendo su mano con rapidez.

El moreno subió la mano a su cabello acariciándolo sin mucha delicadeza, arrastrando la mano por sus orejas y empujando la lengua contra la suya, de nuevo rozándose con sus colmillos por culpa del descontrol y pegándolo aún más a su boca, su respiración escapando descontrolada. Bajó la mano sobre la del albino pasándola por encima y apartándola para tomar su sexo. Le mordió la lengua levemente al sentir el calor en su mano y la empujó de nuevo en su boca sin poder evitar los jadeos. Estaba temblando.

El albino se abrazó a él de nuevo, pegándose más, y moviéndose sobre él, casi tentado a devolverle la mordida, pero conteniéndose, a pesar de que sus uñas sí que rozaban un tanto la piel de su espalda, a medida que las sacudidas se hacían más frecuentes. Se separó de sus labios, suspirando. – Torito..... – justo en el momento en que el orgasmo lo invadía, haciéndolo sacudirse, y lo besó de nuevo apasionadamente, sin querer desaprovechar ni un solo momento.

El moreno succionó su lengua arrastrando después la suya contra la del albino y se separó un segundo, apretando las mandíbulas, retomándolo de nuevo jadeando dentro de su boca –Hansa…- apretó más su sexo mojándose con su semen y deteniendo el movimiento un poco al notar cómo se corría dentro de él sin poder evitar gemir.

- Takeshi...... – murmuró el albino, abrazándolo más y dejando caer el rostro sobre el hombro del moreno, sonriendo. Estaba agotado, pero le importaba muy poco. No quería ni moverse de allí.

-¿Te dolía?- preguntó pasándole la mano por el hombro con suavidad y aún jadeando –Trataba de ir con cuidado…

- No.... me duele más ahora, pero no importa. Creo que fue mi culpa de todos modos.... – argumentó, refiriéndose a cuando había tensado los brazos por estar arañando la cama. Claro, era algo que no podía evitar.

-Ya… debiste detener tus ansias de meterte conmigo un rato… ¿eh?- sonrió de medio lado pasándose una mano por la frente para apartarse el pelo y rodeándole la espalda con el otro brazo.

- Valió la pena. La próxima vez, me detengo... –se rió, cerrando los ojos, sin despegarse.

-No… la próxima vez ya vas a estar bien…y no tendré cuidado…- se rió, porque en realidad lo tenía de todos modos y lo cubrió con la sábana besándolo una vez más y acariciando su cola –Supongo que no es tan malo que me hagan un agujero si después me puedo quedar en la cama desnudo contigo…
- Sí, para eso fue. – se rió el chico, aún sin abrir los ojos. – Si sigues así, vas a parecer un colador. De todos modos, prefiero pasar el tiempo en cama. Eres tú el que se levanta temprano.

-Hum…¿eso lo dices porque me levanto a la hora de comer?- se rió mirándolo a los ojos -¿O te refieres a cuando me levantaba porque si no, te dedicabas a ponerme caliente hasta que sentía que me iba a correr solo?

- Los gatitos necesitamos dormir mucho, para tener energías luego. – se rió de nuevo, sin decir nada respecto a lo segundo, aunque moviendo la cola contra él.

-Ya… energías para meterte conmigo…- protestó de todos modos sonriendo al observar el movimiento de su cola –Pues duerme… - susurró cogiéndole la cola bajo las sábanas.

- Eso es que te gusta..... – contestó el chico, acomodándose mejor, sin poder borrar aquella sonrisa de sus labios, y añadiendo. – Dijiste mi nombre....

-No… no lo dije…- susurró jugando y riéndose un poco moviendo una oreja –Tú lo imaginaste porque te pone caliente que lo diga…

- Sí lo dijiste, dos veces...... no puedes engañarme.... – se rió, colocándosele casi encima y acariciándose contra él. – Me gusta que digas mi nombre, no me gusta que me mientas, elige.....

-Eso sólo fue una bromita…- se rió de nuevo moviendo la cola colgando por fuera de la cama –Hansa…- se rió de nuevo sólo porque se sentía bien pese a que dolía y estaba cansado. La verdad había sido loco hacerlo después de la sangre que habían perdido.

- Te quiero, Takeshi.... – canturreó como de broma, aunque lo decía en serio, besándole la mejilla súbitamente y moviendo la cola.

-Lo sé…- se rió de nuevo hundiéndose un poco más en el colchón abrazándolo.

 
 

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