| Capítulo 62
Worth a Little Pain, if Just to Hear You Say My Name
Hansa se giró en la cama, frunciendo un poco el ceño.
Aún le dolía, aunque lo cierto es que lo que le había
dado Takeshi había ayudado bastante. Se puso de pie, porque
extrañamente, estaba cansado de estar acostado, y se dirigió
a la PC. Quería saber si había señales de los
otros, o si alguien habría dicho algo de la última
víctima. Y el moreno no lo estaba vigilando en esos momentos,
así que no estaba de más aprovechar.
Milkyboy se giró en la cama mirando al techo. Aún
estaba cansado aunque tal vez era por haberse pasado todo el día
en la cama. No, era porque dolía… Lo miró de
soslayo preguntándose qué estaría mirando,
lo cierto es que también se le había pasado por la
cabeza revisar el foro pero no lo había hecho, por el sencillo
motivo de que no quería usar el ordenador de otro. Se pasó
la mano por el pecho volviéndose de lado de nuevo ahora de
cara al albino y se levantó parándose detrás
de él –He estado pensando…
- ¿Qué has estado pensando? – le preguntó
el chico aún revisando aunque alzando el rostro para sonreír
al ver que se levantaba. – No hay noticias de ellos tampoco.
-He estado pensando…- el moreno le pasó las manos
por el cuello y bajó una por su pecho acariciándole
la piel mientras se echaba un poco más sobre él –A
los cazadores… los contratan… ¿no es así?
No es como que sean samaritanos… ¿sabes por donde voy?-
se acarició los labios contra las marcas en uno de sus pómulos.
- Sí, ya te comprendo Milkyboy..... Ups! Perdón,
torito.... – se rió, porque lo había hecho a
propósito, simplemente por molestarlo. – Y ¿qué
piensas? ¿Crees que sea algún familiar de una de estas
chicas o tal vez...... el dueño de la compañía?
-No… me importa una mierda eso… sólo me importa
el hecho de que vamos a averiguarlo… No mataremos a los cazadores…mataremos
a quienes los han contratado...- se irguió sentándose
en un borde de la mesa y mirándolo –Qué gracioso
estás… hay que ver…
- Has cuidado tan bien de mí, que me siento rejuvenecido
– le sonrió, observándolo y pasando una mano
por su pierna. – Me gusta cómo piensas........ Directo
al punto de origen.
-Si pudiesen matarnos ellos mismos, no habrían contratado
a nadie ¿verdad?- miró su mano y se escurrió
un poco por la mesa cogiéndosela y poniéndola en su
paquete. Sonrió de medio lado mirándolo a los ojos
-¿Cómo los encontramos? En la página tal vez
venga algo del fundador… el dueño del negocio…
- Tal vez...... – respondió, sonriendo de medio lado
y acariciando la entrepierna del toro. Total, era su culpa por colocársela
allí. Apartó lentamente la mirada de sus ojos, para
ver la pantalla, mientras movía el ratón. –
Y acabados los contratistas, los cazadores no tendrán por
qué continuar con el trabajo, ni quien les pague, a menos
que otro decida hacerlo.
-No creo que nadie más vaya a pagarles… porque además,
después de la paliza con la… que se fueron seguro que…
cobrarán bastante por nuestra cabeza…- sonrió,
enrojeciendo por las caricias y moviendo la cola. Se separó
respirando agitado –Ya vale… que luego me dejas que
me joda…
El chico lo miró de soslayo burlón, moviendo su propia
cola. – No sé, tal vez no, pero como te alejas.......
– tocó la página en la que venía la información
sobre el sitio. – Mira, aquí dice..... el fundador
y presidente de la compañía: Matsuda, Hiyaku. Y también
está la dirección de las oficinas.
-Qué bien…- el moreno sonrió abiertamente dejando
escapar la risa suavemente luego –y no me alejo… es
que no me gusta menear gatitos heridos… que se hacen los duros…
y luego…- alzó una ceja aun sonriendo –y el sexo
suave seguro que no me satisface… Recupérate pronto
gatito que tenemos que matar…
- Yo estoy bien, será que tú te sientes mal. –
le devolvió, aún sonriendo, pero lo cierto es que
no tenía deseos de que le dijera débil, ni aunque
se sintiera débil. Movió las orejas, echándose
atrás en la silla, murmurando. – Esto no es nada.
-Yo estoy perfectamente… no soy el que se queja cada vez
que se mueve…- lo miró a los ojos bajando un poco la
cabeza –No puedes usar bien ese brazo… esa es la realidad…
¿o no?- preguntó, sonriendo levemente.
- No es nada, estará bien mañana de seguro. Y el
que no te quejes, no significa que estés bien, puedo ver
tu rostro. – le sostuvo la mirada, como en un reto, poniéndose
de pie para acercarse.
El moreno echó las orejas atrás sentado en la mesa
y alzó la cara para verlo a los ojos -¿Qué?-
preguntó moviendo la cola inquieto y frunciendo el ceño.
- ¿Qué pasa? ¿Aún preocupado?- le sonrió
el chico acercándose más y estirando una mano hacia
su pecho, deteniéndola a pocos centímetros. –
No me mientas.
-Yo nunca miento…- lo miró aún a los ojos aunque
se había echado atrás con la mano en el pecho protegiendo
la zona herida –Es mi naturaleza… tú eres un
depredador y yo una presa… no hay más que eso, mi cuerpo
actúa solo… y me estás poniendo nervioso…-
murmuró inquieto golpeando la mesa con la cola -¿Qué
haces?
- No, estás equivocado. – murmuró, inclinándose
un poco sobre él, y separándose de pronto, dándole
la espalda y alejándose como si nada. – Sé que
te duele, no tienes por qué ocultarlo.
-Tsk… a ti también te duele!- se levantó detrás
de él, observando su espalda -¿Qué estabas
haciendo Hansa? Eh… no me has contestado…
- No he dicho que no me duele, sólo que no es nada. Ya se
curará – se giró, mirándolo a los ojos,
serio. – Sólo quería saber si me ibas a contestar
la verdad así. Y también..... si aún me tenías
miedo.
-Eso no era una mentira…- apretó las mandíbulas
respirando con fuerza –Es sólo que…lo tuyo es
más grave!- se quedó mirándolo y se apartó
el flequillo mirándolo a los ojos de nuevo recordando su
frustración al pensar en que por su naturaleza, no podía
apenas hacer nada contra el cazador, ni siquiera quería preocuparlo
con sus heridas si es que eso le preocupada… se suponía
que sí ¿no? Pero no era fácil asimilarlo, por
más que lo estuviera viendo. Apretó las mandíbulas
sin dejar de mirarlo –No es verdad…- se rió observando
sus ojos azules –No me das miedo… sólo me pones
nervioso…porque eres…- sonrió de medio lado sin
dejar de mirarlo y enrojeciendo un poco –chst…
- Porque soy..... – el albino dio un paso hacia delante,
extendiendo una mano hacia él. – Y yo sólo quiero
que confíes en mí como yo confío en ti. No
voy a hacerte daño, y eso ya lo deberías saber. Lo
que realmente iba a hacer..... – continuó, dando otro
paso adelante – era tocarte el pecho, para demostrarte que
lo sabía, pero igual no pude hacerlo. Ni eso.
-Eres…- le cogió la mano apoyándola en su pecho
–Me pones nervioso… no se trata de que no confíe
en ti… no es eso…la forma en la que te mueves a veces…
y en la que hablas… me pone nervioso…- movió
la cola contra su propia pierna mirándolo a los ojos.
- ¿No te duele eso? - le miró el pecho, un tanto
preocupado de que se hiciera el fuerte de nuevo y luego subió
su mirada a los ojos. -Si sigues así, vas a pasarte el resto
de tu vida nervioso.
-Qué bonito…- lo miró a los ojos sonriendo
de medio lado -¿Tú crees eso? Pero tal vez no viva
mucho…- se rió un poco mirando a un lado. Cada vez
pensaba más eso sobre todo desde la noche pasada aunque tampoco
quería morirse, no mientras fuera divertido estar vivo –No
me duele mucho… soy un toro y de algo tenía que servirme…
Hansa se le quedó mirando, sin sonreír para nada
y apartando la mano de su pecho. - ¿Por qué dirías
algo así? ¿Te parece gracioso?
-No, pero me hace feliz que digas que voy a pasarme así
el resto de mi vida…eso es que quieres quedarte conmigo ¿no?-
lo miró igualmente sin poder dejar de sonreír pese
al enfado del albino.
- Eso..... ya lo sabías. – le contestó, girándose
con velocidad para darle la espalda, porque se había sonrojado
sin poder evitarlo. No se había dado ni cuenta de lo mucho
que se revelaba cuando se enfadaba. Sacudió la cabeza, moviendo
la cola, para concentrarse en lo que importaba. No iba a dejar que
lo distrajera así. –No cambies el tema, ¿por
qué dijiste eso?
-No lo sé… porque ayer lo vi muy claro… que
tal vez me muera- lo miró y bajó la vista a su cola
observando el meneo de esta y la sujetó, agachándose
y abrazándose a sus muslos pegando la cara a ellos a su espalda
y sonriendo.
Hansa bajó el rostro, sin creerse que estuviera haciendo
eso en medio de semejante conversación. Dejó escapar
un suspiro, negando con la cabeza y moviendo su cola de nuevo. –
Eres un tonto, no vas a morir. No eres ningún débil,
y me tienes a mí ¿no? Pero si piensas que esto te
va a matar, entonces quiero que te detengas.
-No voy a detenerme…- miró hacia arriba y lo volteó
para que lo viese a la cara –No voy a detenerme… intentaré
que ellos se detengan… de una u otra forma… No es que
piense que me van a matar… pero a veces me doy cuenta de que
así podría ser…porque ayer pensé que
iba a morir…
El chico se agachó para quedar frente a frente. –
Ya sé que no te vas a detener, pero...... – dejó
escapar un suspiro, bajando la mirada porque se sentía vulnerable,
y porque a decir verdad, no era como que él no se hubiera
asustado también. – Sólo, no te mueras, ¿sí?
No andes por ahí diciendo tonterías como esa......
-Vale… me limitaré a pensarlas entonces…- se
rió bajando la cara e inclinándola para besarlo –Mira…
si así pareces un gatito todo manso…así no me
asustas…
- Me agrada cuando dices ese tipo de cosas....... – alzó
la mirada, luego de romperse el beso, sonriendo un poco. -.... porque
me da la oportunidad de hacer cosas como esta. – sonrió
aún más, empujándolo por los hombros para tumbarlo
hacia atrás, subiéndose sobre él, meneando
la cola en alto. - ¿Qué tal? ¿Te gusta tu gatito?
..... No te dejaré pensar tonterías..... – lo
besó, rozando su entrepierna suavemente con su rodilla, riéndose
bastante interiormente.
-Me gusta mucho mi gatito…- le contestó reído
además de bastante rojo por la excitación separando
las piernas y besándolo de nuevo –Así no se…
trata a un herido…
- ¿Ni siquiera si el que lo hace es un herido también?
Qué pena..... no tenemos enfermera. – sonrió,
moviendo la cola de un lado a otro, sin prestarle atención
a las punzadas de su hombro. Bajó por su cuerpo, ahora rozando
su rostro contra la entrepierna del moreno, sonriendo.
-Ahhhh…para…- se rió respirando agitado y obviamente
sintiendo cómo su sexo endurecía cada vez más
–No hagas eso… te está doliendo…y no me
jodas porque no puedo resistirme…- se rió tapándose
los ojos con una mano
- Igual me va a doler sin hacer nada, y no te jodo..... –
sonrió, desabrochándole el pantalón sin embargo
y bajando su ropa interior para sacar su sexo. - ¿Qué
dices? ¿Me detengo?
-Si… pero no…- le pasó la mano por el pelo y
lo empujó contra su sexo sonriendo y temblando un poco al
notar sus labios.
- Ya veo....... – el albino se introdujo el sexo a la boca,
lamiendo todo lo que podía, sin querer pensar en nada más,
y de paso, sin querer permitir que Takeshi pensara en nada más,
lo que en realidad, no le parecía una tarea demasiado difícil
si la enfocaba así.
El moreno se irguió con un brazo observándolo sobre
su sexo y se mordió el labio para contener su respiración
agitada ¿Ya veo? Sacudió la cabeza tratando de pensar
un poco y se apartó saliendo de su boca más que reticente,
observando cómo se escurría su sexo entre los labios
del albino -¿No será un jueguito? Uno de saber si
me importa más que te duela o que me la comas…- frunció
el ceño sin poder evitarlo –Porque me importa más
que te duela…
Hansa lo observó, sonriendo más todavía. –
Esta vez..... sólo te complacía, pero es agradable
saber eso. – se echó hacia atrás, limpiándose
la boca con una mano, apoyándose en sus brazos, olvidadizo
y frunciendo un poco el ceño al sentir un corrientazo de
dolor, pero sin emitir ningún sonido por no alertarlo.
-¿Duele?- preguntó mirándolo a los ojos y
levantándose para cogerlo en brazos sonriendo –¿E
ibas a aguantarte en los brazos para comérmela?- lo dejó
sobre la cama desnudándolo mientras lo besaba –Pero
ahora… no me puedes dejar así…- le susurró
contra los labios jadeando.
- Fuiste tú quien me detuvo. Siempre eres tú y luego
me echas la culpa..... – jadeó, riendo, porque sabía
muy bien que caía en cada trampa, y alzó su mano saludables
para tocar uno de sus cuernos. – Torito..... reemplaza mi
dolor con otras sensaciones, entonces. No hay mejor cura.
-Noh…- sonrió lamiendo uno de sus pezones y bajando
la mano para acariciar su sexo mordiéndole un poco y pasándole
las manos por todo el cuerpo de forma nerviosa. Le sujetó
las nalgas alzándolo un poco de la cama y deslizando los
dedos dentro de él, jadeando contra su pecho –Gatito…
_ Síh....... torito..... – se rió, imitándolo
y empezando a gemir luego, moviendo la cola tras de sí, y
susurrando luego. – Te haré decir mi nombre......
Takeshi lo miró a los ojos frunciendo el ceño porque
se hubiese burlado y se mordió el labio para no volver a
jadear. Ahora no le diría su nombre ni ninguna otra cosa,
mejor así, si tanta gracia le hacía. Bajó de
pronto a sus piernas empujándolo dentro de su boca sin poder
dejar de mirarlo, entrecerró los ojos echando las orejas
hacia atrás y dejando escapar la respiración por sus
fosas nasales igualmente descontrolada mientras le apretaba las
nalgas con fuerza.
- Takeshi....... – el chico se llevó una mano a la
cabeza, entrecerrando también sus ojos, y estremeciéndose
al sentir la boca del toro en su sexo. – Takeshi........ se
siente..... Takeshi – sonrió de nuevo, sin terminar
la frase, dejando escapar otro gemido.
Deslizó la lengua varias veces sobre su sexo recorriéndolo
y acariciando sus testículos, y se levantó desnudándose
sin dejar de mirarlo. Entreabrió los labios para decir algo
y se quedó callado moviendo la cola a los lados antes de
voltearlo en el colchón -¿Duele… así?-
preguntó finalmente sin darse cuenta y refiriéndose
a su hombro. Le alzó las nalgas de todas maneras y empujó
la lengua dentro de su ano sin poder contenerse, jadeando contra
él. Sonrió dejando escapar la risa, que se jodiera
él si le hacía gracia que lo pusiera tan caliente…Lo
lamió una y otra vez empujando la lengua dentro de él
de nuevo y separando sus nalgas con los pulgares.
- Ahhhh... se supone...... que esperes la respuesta – se
rió el jadeante chico, aunque obviamente no le estaba doliendo.
Clavó sus uñas en el colchón, jadeando y gimiendo
ante el empuje, tana acalorado como había estado con la fiebre
de la noche anterior, sólo que prefería mil veces
esto, claro. Alzó más la nalga, apartando la cola
y rozando su rostro contra las sábanas, felinamente.
-Ya sabes… que no soy… bueno esperando... mmmh…-
deslizó la lengua bordeando la piel notando el calor y las
contracciones de sus músculos, excitándose aún
más y sujetándole las nalgas con fuerza, empujando
la lengua todo lo que podía en su interior al tiempo que
empujaba dentro dos de sus dedos. Le besó las nalgas apartándose
un poco para verlo mientras lo penetraba de aquel modo –Ga…gatito…-
susurró al ver cómo clavaba las uñas, rozando
la cara en el colchón, casi notando un vuelco en el corazón.
Dejó escapar la respiración entre sus dientes sujetándole
la cintura con ambas manos y lo penetró de una vez, arrodillado
tras él inclinando la cabeza hacia abajo y resoplando entre
jadeos. Le separó más las piernas con las suyas apretando
un poco más su cintura. –Ah…Hansa…- jadeó
aún más enrojecido por el placer lamiéndose
los labios bastante descontrolado.
- Ah...... Ta….. keshi...... – el albino jadeó,
sonriendo porque hubiese dicho su nombre, moviendo su rostro hasta
quedar con la frente en las sábanas, aún clavando
las uñas más, y volviendo a alzarlo para mirar hacia
atrás. – Takeshi...... – desplegó las
alas, gimiendo con más vehemencia, con cada embestida del
moreno y susurrando casi bajo su aliento. – Te..... quiero.....
-Te quiero…- repitió el moreno que apenas pensaba
muy bien centrado como estaba en las sensaciones. Observó
sus alas de nuevo sin poder evitar pensar que era precioso y se
echó un poco más sobre él, para lamer la piel
entre ellas mientras deslizaba una mano bajo él sujetando
su sexo. Lo pegó contra su cuerpo con la otra mano deteniéndose
por unos segundos y apartándose de su interior para sentarse
sobre sus piernas –Ven…quiero mirarte a los ojos…-
le pidió jadeando sudado y estirando una mano para sujetar
su cola.
Hansa se dio la vuelta, acercándose a cuatro patas, sin
siquiera percatarse de si le dolía el hombro o no. Sólo
le importaba el moreno y lo que sentía en esos momentos con
él. Se acercó, sonriendo de pronto e inclinándose
para lamer su sexo, subiendo por su abdomen y su pecho, hasta detenerse
sobre sus labios, tan sólo para sentarse a horcajadas sobre
él antes de rodearlo con sus brazos y besarlo a profundidad.
Takeshi cerró los ojos un momento acariciándolo con
ambas manos bastante sacudido por haber sentido su lengua cuando
menos lo esperaba y sonrió un poco sin poder evitar romper
el beso –Tenía que ser con un gatito…- susurró
bastante perdido en las sensaciones. Le levantó las nalgas
con las manos y apretó las mandíbulas lamiendo el
hombro del albino mientras lo penetraba de nuevo lentamente. Se
apartó un poco para observar el sexo del chico mientras lo
hacía y apretó las mandíbulas con fuerza controlando
su respiración todo lo que podía y moviéndolo
con fuerza de nuevo, controlarse no era lo suyo.
Hansa echó la cabeza hacia atrás, dejando sus alas
semi extendidas de nuevo, gimiendo, abrazado a él, dejando
escapar un ronroneo de vez en cuando, sólo para mirarlo de
soslayo, sonriendo. Movió la cola de un lado a otro, apretándolo
entre sus nalgas, su propio sexo palpitando con fuerza, aún
así sin poder dejar de jugar. – Meow........
-Me…ow…- lo besó de nuevo sin poder apartar
la mirada de sus ojos mientras lo empujaba contra él para
rozarlo con su abdomen y se dejó caer hacia atrás
sobre el colchón para poder moverlo más rápidamente
contra su sexo. Cerró los ojos un momento entreabriendo los
labios y notando cómo las mejillas le ardían. Apretó
sus nalgas con más fuerza entre ambas manos.
- Cuidado..... – le advirtió el chico al sentir que
apretaba demasiado, aunque aquello también lo excitaba. Le
sonrió, jadeando aún más, una gota de sudor
resbalando por su mejilla, e hizo un movimiento para apartarse el
cabello del rostro, su mano ahora ocupada en acariciar su propio
sexo. . – Soy un gatito......lastimado....ah..... –
bromeó sin quitarle la mirada de encima.
-Per…perdón…- bajó la vista para observar
cómo el albino se acariciaba y se mordió el labio
con fuerza sin poder evitar apretarlo de nuevo y soltarlo en cuanto
se percató una vez más –Joder…- lo rodeó
con los brazos moviéndolo contra él y deslizando una
mano entre sus alas sin poder evitar que la otra apretase sus nalgas
de todos modos.
- No..... me agrada..... – jadeó, sonriendo contra
sus labios, sin dejar de acariciarse, cada vez más cerca
del orgasmo. Deslizó la mano por su pecho, recordando su
herida y retirándola inmediatamente, pasando a colocarla
contra su cuello, acercándose para besarlo y gimiendo entre
sus labios, moviendo su mano con rapidez.
El moreno subió la mano a su cabello acariciándolo
sin mucha delicadeza, arrastrando la mano por sus orejas y empujando
la lengua contra la suya, de nuevo rozándose con sus colmillos
por culpa del descontrol y pegándolo aún más
a su boca, su respiración escapando descontrolada. Bajó
la mano sobre la del albino pasándola por encima y apartándola
para tomar su sexo. Le mordió la lengua levemente al sentir
el calor en su mano y la empujó de nuevo en su boca sin poder
evitar los jadeos. Estaba temblando.
El albino se abrazó a él de nuevo, pegándose
más, y moviéndose sobre él, casi tentado a
devolverle la mordida, pero conteniéndose, a pesar de que
sus uñas sí que rozaban un tanto la piel de su espalda,
a medida que las sacudidas se hacían más frecuentes.
Se separó de sus labios, suspirando. – Torito.....
– justo en el momento en que el orgasmo lo invadía,
haciéndolo sacudirse, y lo besó de nuevo apasionadamente,
sin querer desaprovechar ni un solo momento.
El moreno succionó su lengua arrastrando después
la suya contra la del albino y se separó un segundo, apretando
las mandíbulas, retomándolo de nuevo jadeando dentro
de su boca –Hansa…- apretó más su sexo
mojándose con su semen y deteniendo el movimiento un poco
al notar cómo se corría dentro de él sin poder
evitar gemir.
- Takeshi...... – murmuró el albino, abrazándolo
más y dejando caer el rostro sobre el hombro del moreno,
sonriendo. Estaba agotado, pero le importaba muy poco. No quería
ni moverse de allí.
-¿Te dolía?- preguntó pasándole la
mano por el hombro con suavidad y aún jadeando –Trataba
de ir con cuidado…
- No.... me duele más ahora, pero no importa. Creo que fue
mi culpa de todos modos.... – argumentó, refiriéndose
a cuando había tensado los brazos por estar arañando
la cama. Claro, era algo que no podía evitar.
-Ya… debiste detener tus ansias de meterte conmigo un rato…
¿eh?- sonrió de medio lado pasándose una mano
por la frente para apartarse el pelo y rodeándole la espalda
con el otro brazo.
- Valió la pena. La próxima vez, me detengo... –se
rió, cerrando los ojos, sin despegarse.
-No… la próxima vez ya vas a estar bien…y no
tendré cuidado…- se rió, porque en realidad
lo tenía de todos modos y lo cubrió con la sábana
besándolo una vez más y acariciando su cola –Supongo
que no es tan malo que me hagan un agujero si después me
puedo quedar en la cama desnudo contigo…
- Sí, para eso fue. – se rió el chico, aún
sin abrir los ojos. – Si sigues así, vas a parecer
un colador. De todos modos, prefiero pasar el tiempo en cama. Eres
tú el que se levanta temprano.
-Hum…¿eso lo dices porque me levanto a la hora de
comer?- se rió mirándolo a los ojos -¿O te
refieres a cuando me levantaba porque si no, te dedicabas a ponerme
caliente hasta que sentía que me iba a correr solo?
- Los gatitos necesitamos dormir mucho, para tener energías
luego. – se rió de nuevo, sin decir nada respecto a
lo segundo, aunque moviendo la cola contra él.
-Ya… energías para meterte conmigo…- protestó
de todos modos sonriendo al observar el movimiento de su cola –Pues
duerme… - susurró cogiéndole la cola bajo las
sábanas.
- Eso es que te gusta..... – contestó el chico, acomodándose
mejor, sin poder borrar aquella sonrisa de sus labios, y añadiendo.
– Dijiste mi nombre....
-No… no lo dije…- susurró jugando y riéndose
un poco moviendo una oreja –Tú lo imaginaste porque
te pone caliente que lo diga…
- Sí lo dijiste, dos veces...... no puedes engañarme....
– se rió, colocándosele casi encima y acariciándose
contra él. – Me gusta que digas mi nombre, no me gusta
que me mientas, elige.....
-Eso sólo fue una bromita…- se rió de nuevo
moviendo la cola colgando por fuera de la cama –Hansa…-
se rió de nuevo sólo porque se sentía bien
pese a que dolía y estaba cansado. La verdad había
sido loco hacerlo después de la sangre que habían
perdido.
- Te quiero, Takeshi.... – canturreó como de broma,
aunque lo decía en serio, besándole la mejilla súbitamente
y moviendo la cola.
-Lo sé…- se rió de nuevo hundiéndose
un poco más en el colchón abrazándolo.
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