| Capítulo 61
Los Muchos Usos de un Escalímetro
Hiyaku dejó escapar un bostezo, y se levantó de su
escritorio, rascándose la cabeza y meneando la cola. Las
cosas no parecían estar yendo tan mal ese día. Salió
de su oficina, sonriéndole a la extrañada secretaria,
que miró para otro lado como si aquello no tuviese nada que
ver con ella. Por su parte, el rubio se dirigió a la oficina
de al lado, tocando en la puerta, sin siquiera preguntar si ya habría
llegado, pero suponía que sí. Habían pasado
horas.
Kiba le apoyó la mano en un hombro y abrió la puerta
con la otra mano pasando al interior con él. Sonrió,
pegándose a él y besándolo contra la puerta
–Recordé que tenía que hacer unas llamadas y
me retrasé… más bien, me retrasaron…
- Ya te extrañaba..... – se rió contra sus
labios. Tampoco había pasado tanto tiempo por supuesto. –
Iré a la quiebra, no puedo pensar en el trabajo.
-Yo creo que piensas en él cuando hace falta…- le
besó los labios de nuevo atrayéndolo por la cintura
y se despegó de la pared para llevarlo con él hacia
la mesa de trabajo. Dejó la carpeta sobre la madera y se
giró a verlo moviendo la cola ligeramente porque estaba feliz
de estar con él -¿Has llamado a alguna de las chicas
ya? Para hacerles una sesión a ver qué tal…
- Sí, a dos de ellas. He citado una para esta tarde y a
la otra mañana. – le sonrió, notando que tenía
razón, no podía descuidar su trabajo. Claro, eso no
quitaba que estuviera pensando en él mientras lo hacía
también.
-Tal vez sería bueno llamarlas a todas, tomarles fotos…
a lo mejor aquel día no las juzgamos adecuadamente…-
lo miró a los ojos y se pasó una mano por el pelo
–Será mas agradable cuando tengamos la empresa de moda…
- Será fantástico. – aseguró, dejándose
llevar un poco, moviendo la cola con suavidad tras de sí.
– pero espero que esto resulte bien. Al menos, estas chicas
realmente lo necesitan, no creo que den por sentado su trabajo.
Lo cierto es que me alegro mucho de que hayas tenido esta idea.
-De todos modos… lo que buscamos además de seriedad
es la capacidad de seducir… yo creo que ellas deben tener
ese tema dominado…- el moreno se rió volviéndose
de espaldas para mirar a la ventana preguntándose de nuevo
si hoy tendrían noticias sobre los asesinos, pero ya no comentaba
nada, parecía que Hiyaku se ponía a la defensiva.
- Probablemente..... – el rubio lo acompañó
en su risa, acercándose por detrás para abrazarlo.
- ¿En qué piensas ahora? – movió la cola
imaginándolo, pero prefería que fuese él quien
le dijera.
-Hmm… en nada…- el moreno movió la cola entre
las piernas del rubio y le cubrió las manos con una de las
suyas sonriendo porque mentir no era lo suyo.
Hiyaku sonrió, tanto porque le agradaba sentir su cola contra
él, como porque era bastante obvio que mentía. –
Te quiero – le susurró espontáneamente, sorprendiéndose
incluso a sí mismo y plantándole un beso en la mejilla,
separándose de él con suavidad. Si no quería
hablarle, tampoco le parecía correcto forzarlo. – Creo
que es mejor que vuelva a trabajar o no haré nada el resto
del día.
-No...- el moreno se paró delante de él nervioso
y levantó una mano apoyándola en uno de sus hombros
pensando que se había molestado con él por mentirle
–No tenía importancia, no tienes que molestarte ni
nada…es sólo que de nuevo estaba pensando en si tendríamos
noticias de los cazadores… pero no quería comentártelo,
porque… bueno, parece que te pones a la defensiva… y
yo lo comprendo… pero…- se pasó la mano por la
cara y lo miró entre los dedos antes de descubrírsela
de nuevo.
- No estaba molesto – le sonrió, tomándole
la mano para entrelazar los dedos con él. – Sólo
pensé que no querías decirme y..... lo mejor era no
molestarte. No es como que tengas la obligación de decirme
absolutamente todo lo que pasa por tu mente. Además......
imaginé que sería eso.
El moreno lo miró serio aunque se había avergonzado
bastante porque lo leyera de ese modo y movió una oreja –No,
no es que no quisiera contarte pero creo que te pones a la defensiva
con ellos… ¿te sientes un poco identificado o algo
así?... no te ofendas…
- No me ofendo – el rubio dejó escapar una suave risa
y más, porque se lo dijera de ese modo tan serio. –
Tal vez... sí me siento un poco identificado. Bueno, yo no
era tan extraño como ellos, eso creo, pero tampoco era tomado
muy en serio - movió la cola preguntándose si sería
extraño para los demás. A él no se lo parecía,
pero no era algo que notaras por ti mismo. – De todos modos....
creo que lo que sucede es que aún tengo un poco de nerviosismo
ante ti. Ya sabes, que pienses que no puedo manejar esto.
-Pero no es así…y tampoco tienes que demostrarme nada…-
lo atrajo con una mano por la cintura pegándolo a su cuerpo
y besándole el cuello –y…nadie es tan extraño
como ellos…- se rió un poco contra su cuello y le besó
una mejilla –Ya te dejo ir a trabajar… te estoy distrayendo
demasiado.
- No...... prefiero estar contigo. Y fui yo quien vino a visitarte.
– se abrazó a él, sonriendo y meneando la cola
como si lo hubiese atrapado, sin querer separarse, haciéndolo
finalmente. – Vale...... seré bueno e iré a
trabajar. – abrió la puerta, aún con aquella
sonrisa en su rostro, sólo para encontrarse con la secretaria
que venía a avisarles de la llegada de los chicos.
- Hágalos pasar – respondió enseriándose
inmediatamente, más por cosas de apariencia y entrando de
nuevo para avisar al moreno.
- Ya sabemos quien es el asesino. – soltó Tanuki apenas
entró, olvidándose de saludar, y añadiendo
luego. – No! Son... es que son dos. – aclaró,
tratando de verse lo más profesional posible.
El rubio se les quedó mirando, aún más serio
al notar el estado en el que venían.
-Pasen…- Kiba se quedó mirándolos y apartó
las dos sillas para que se sentasen aprovechando para guardar algunos
folios que había sobre la mesa -Están heridos…
¿fueron ellos?- preguntó un poco preocupado y aunque
ambos le daban lástima… sobre todo al notar el ala
caída del grifo, le daba más lástima ver la
marca en el cuello del mapache aunque seguramente era porque se
veía tan inocente.
El grifo se sentó mirando al suelo y alzó la vista
de nuevo para verlos –Hicieron trampa… y me pegaron
un tiro…
Kiba se alertó bastante y lo miró a los ojos bastante
tenso. Lo cierto es que para ser sinceros jamás había
visto una pistola, ni siquiera eso -¿Han ido al hospital?
Tanuki negó con la cabeza. No, pero le compré píldoras
para el dolor, y vino conmigo porque no quiere que me ataquen. –
se explicó innecesariamente. – Ellos también
están heridos. Sei es muy fuerte.
- ¿Por qué no fueron a un médico? No es por
el dinero, ¿verdad? – el rubio se quedó mirándolos
serio, aunque por sus caras, dudaba que fuera por eso. - ¿Qué
sucedió con los asesinos? ¿Escaparon? ¿Los
atraparon? Van a ir al hospital a que los revisen, la compañía
corre con los gastos. – decidió de pronto, meneando
su cola, inquieto.
-Pero yo no quiero ir al hospital…todos sabrán que
me hirieron, no quiero ir y no iré…- los miró
contrariado rugiendo por lo bajo y luego al mapache pensando en
que Tanuki igual parecía seguir confiando en él.
Kiba lo miró un tanto alertado, cómo no, se veía
un tanto salvaje… además estaba herido y era normal
que estuviese más peligroso de lo normal –Imagino que
debió ser muy difícil… ellos son asesinos…y
además estaban armados…Es impresionante que los dos
hayáis conseguido salir con vida y herirlos…- dijo
serio a pesar de que estaba en plena estrategia –y que los
descubrieseis tan pronto…
Sei lo miró asintiendo –Me hirieron y también
a Tanuki, pero él quiere que siga siendo su novio…son
una vaca hombre… y un tigre con alas…- explicó
a su extraño modo.
- Y yo también le disparé, pero no le di, pero Sei
si los lastimó y yo le pateé los huevos al hombre
vaca. – asintió el mapache orgulloso, ahora dejándose
llevar por la narración y añadiendo. – Y Sei
es muy inteligente, no fue su culpa. Lo quiero.
El rubio suspiró, pasándose una mano por el cabello.
Al parecer, aquello había sido una guerra. Las cosas se complicaban
ahora que sabían a ciencia cierta que eran dos, tan sólo
porque sería más difícil atrapar a dos personas
que a una. Y con esas características.... - ¿Descubrieron
algo más? – preguntó, sin ningunas intenciones
de presionar y mirando luego al grifo, hablando con cuidado para
que no se fuera a poner agresivo de nuevo. – Deben ir al hospital,
porque no sabemos cual es su condición con sólo mirarlos.
En caso de que aún tuvieses la bala en tu cuerpo o que te
haya rozado algo importante, por ejemplo, aún podrías......
“enfermarte” más.
Sei lo miró a los ojos fijamente arrugando la nariz y bajando
las orejas mirando a un lado orgulloso como si debiera ser inmune
a cualquier mal –Iré si Tanuki quiere que vaya…
que es más listo que tú...- anunció aunque
en realidad no tenía idea, pero Tanuki era mapache…
-El tigre se llama Hansa… es blanco y negro…y ataca
las alas de los demás…
- Yo sí quiero que vayas! No te enfermes más! –
exclamó el mapache, asustado y agarrándolo de la mano
como si así lo fuera a proteger y añadiendo luego,
mirando a los otros serio. – Y el toro es fuerte, y siempre
confunde las especies. Me decía zorra por MSn y anoche, pensaba
que era una rata.
El rubio suspiró, sin poder evitarlo, un poco ofendido por
aquel comentario acerca de su inteligencia, pero suponía
que era orgullo o amor o lo que fuera. – Bien, Hansa, ya tenemos
un nombre al menos. Si también están heridos, tal
vez hayan tenido que ver algún médico. – comentó,
aunque lo dudaba mucho. – Le diré a mi secretarias
que les preparé un transporte para que los lleve al hospital
entonces.
-Bueno…- el grifo se levantó aún pesaroso porque
no quería que nadie viera sus heridas, pero sí Tanuki
quería, no tenía más remedio, tras que le había
fallado tanto. Se quedó mirando la cola del puma al tiempo
que Kiba la observaba a su vez, notando que debía haberse
alterado por el comentario del grifo.
Se apoyó tras la espalda de Hiyaku sujetándole un
hombro y acariciándoselo -¿Y las edades? O algo así…
estuvieron luchando con ellos…- miró al mapache porque
se suponía que él era el investigador –Quiero
un reporte…
- Deben tener más o menos las nuestras, no eran viejos –
respondió, moviendo las orejas. Si hubieran sido viejos,
habrían sido fáciles de vencer. – Les traigo
el reporte mañana, anoche no escribí porque Sei se
sentía mal. – se excusó, sin querer decir que
él también había estado cansado, no fuera a
ser que pensaran que no sabía hacer su trabajo.
- Bueno, lo importante ahora es que se revisen. No hay por qué
tomar riesgos innecesarios. – exhaló Hiyaku, acariciando
la mano que acababa de poner Kiba en su hombro, tratando de aparentar
calma. No quería parecer un chiquillo, era una tontería.
-Está bien que no lo hayan hecho aún… pero
me interesa saberlo en cuanto te encuentres bien para escribirlo.
Podría ayudarnos a salvar la vida de algunas chicas…
gracias…
Sei los miró antes de girarse para salir, cogiendo a Tanuki
para levantarlo con el otro brazo. Ya se viera bien o no, quería
abrazarlo.
- Hicimos un bien trabajo. – sonrió el chico abrazándolo
de vuelta, contento y orgulloso porque no los habían reñido
ni nada. – Y vamos a salvar vidas! –exclamó alzando
la cola.
Hiyaku suspiró, pasándose la mano por el cabello
rubio, de nuevo. – Creo que estamos adelantando. Aunque hubiese
preferido que no fuera de esta manera.....
- Ya… parece que debió ser muy duro…- se pasó
la mano por el cuello recordando la marca del mapache en su cuello
y apretando un poco las mandíbulas, pensando en lo que debía
haber ocurrido. Sonrió levemente apoyándose en él
por detrás –Hiyaku es una fiera…
El rubio sintió que lo recorría un escalofrío,
que más bien se transformó en sonrojo a medida que
iba subiendo, su cola moviéndose inquieta de nuevo. - ¿Por
qué dices eso, Kiba?....
Lo abrazó por detrás aún sonriendo pese a
que notaba que estaba tenso, pero no le alteraba nada –Porque
he notado que te alterabas cuando el grifo dijo que Tanuki era más
inteligente que tú…
El chico movió una oreja aunque intentaba ocultar su vergüenza.
– Ya...... pero es una estupidez, verdad? Sé que no
lo dijo con mala intención. Yo sólo,... tampoco soy
un engreído – bajó el rostro de pronto, sintiendo
que comenzaba a alzar la voz gracias a lo nervioso que se estaba
poniendo.
-No, yo creo que lo dijo porque está muy orgulloso de su
pareja… y no tiene mucha educación…- le besó
el cuello acariciándole las abdominales por debajo de la
camiseta –¿No te ibas a trabajar?
- I...... iba, sí. –asintió, sintiendo acalorado
y pensando que debía separarse de él, si es que iba
a hacerlo algún día, pero sin dar ni un sólo
paso.
Le levantó la cara con una mano para besarlo apoyándose
más contra sus nalgas y respirando en sus labios. Bajó
la otra entre sus piernas acariciándolo y lo soltó
con suavidad –Sí… voy… a bajar a buscar
un escalímetro…- carraspeó un poco rascándose
el cuello –y ya vengo ahora….
- Va.... vale. Te espero.... No, estaré en mi oficina, o....
Eso, ya me avisas – contestó el chico puma, nada tranquilo,
su cola moviéndose cada vez más tras él y sin
saber ni para qué había dicho que le avisara. Lo único
que sabía es que le estaba apretando el pantalón y
que ahora no podía pensar en mucho más que en el moreno.
-Vale… iré a tu oficina a seguir con esto…-
el moreno se volvió ya de espaldas hablando lo más
serio que podía por aparentar calmado y se volvió
de pronto –a seguir con los diseños!… con eso…hasta
luego…- tragó saliva volviéndose y echando atrás
las orejas antes de salir sacudiendo la cabeza según cerró
la puerta. ¿Y él para que quería un escalímetro
si tenía uno en el cajón?
- Sí, claro – murmuró Hiyaku sin saber ni para
qué, si ya se había ido, dejando escapar un suspiro.
Salió por fin de la oficina, dirigiéndose a la suya,
con cara de serio a pesar de estar terriblemente sonrojado, y cerrando
la puerta tras de sí, sin dirigirle ni una mirada a la secretaria,
como si esta pudiera leer sus pensamientos, que por cierto, no eran
nada puros.
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