| Capítulo 60
Sick Kitty
Hansa, se movió entre sueños, emitiendo un quejido
ante el dolor que había conseguido olvidar mientras dormía
y que ahora recorría su brazo, gracias a su inconsciente
movimiento. – Maldición... – refunfuñó,
abriendo los ojos apenas un poco y cerrándolos de nuevo.
Si normalmente no se quería levantar, ahora menos.
Takeshi le pasó la mano por la frente apartándole
el pelo algo mojado de la cara –Toma…- le tendió
dos pastillas y un vaso de leche –Prueba con eso… al
menos alivia un poco…- se mordió el labio nervioso
–Deberías ir a un médico…
- No..... – lo miró, sonriendo un poco por verlo allí,
y más porque estuviese cuidando de él así.
Se levantó, apoyándose en el otro brazo para quedar
sentado, recostado contra el respaldar, y poder aceptar lo que le
daba. – Harían muchas preguntas. Tal vez nos estén
buscando, ¿no?
El moreno sonrió de medio lado y después dejó
escapar la risa –Seh… como si pudieran ¿verdad?
Ojalá lo estén haciendo… con un tiro en un brazo
y un ala herida…- sacudió la cabeza apartándose
el pelo –Yo ya estoy bien- mintió a medias porque aún
le dolía bastante, pero no para Hansa, no lo reconocería.
Aún así apenas notaba el dolor.
- Sí, y yo estoy como nuevo – volvió a sonreírle
el chico, dejando el vaso de leche sobre la mesita de al lado de
la cma y halándolo de un brazo para que se sentara a su lado.
– Ahora sí puedes decir que cuidas de un gatito. Hasta
leche me traes......
-¿Quieres más? También la tengo calentita,
pero cuesta trabajo de sacar…- sonrió porque obviamente
bromeaba y le pasó el brazo por encima –Estoy bien
tío… no me des la vara… sólo fue un arañazo…
- Sí, pero no olvides que yo también tengo de estas
y sé que no es precisamente nada. – comentó
mostrándole sus uñas y apoyándose en él.
– Aunque ya sé que eres muy fuerte, torito.... Y ese
tipo de leche.... prefiero sacarla yo mismo.
-Sácamela…- se rió apoyándose un poco
en él cerrando los ojos contra una de sus orejas –No
creo que ahí influya la fuerza… sólo el umbral
del dolor…y… me gustan tus garritas…hmm…-
se rió al recordarlas en su espalda –Casi palmo virgen
por tu culpa…
- No iba a permitir eso. – se rió, sin dejar claro
si se refería a lo de ser virgen o a lo de morir. –
No sé........ tal vez incluso volvamos a hacerlo.
-Claro que vamos a volver a hacerlo!- el moreno se apartó
apoyando la cabeza contra la pared mirándolo desde arriba
y le pasó una mano por delante de la cara poniéndole
el dedo corazón delante de la nariz mientras fruncía
el ceño.
Hansa se empezó a reír con suavidad, arrugando un
poco la nariz, sin apartarlo. En vez de eso, alzando el rostro,
dejando que el dedo resbalase hasta sus labios para lamerlo. –
Claro que vamos a volver a hacerlo! – repitió luego,
molestándolo.
-No te burles!- le empujó la cabeza hacia abajo con la mano
revolviéndole el pelo -Ah!! Ta…keshi…- se rió
él y lo miró levantando la mano de su cabeza –Ese
eres tú…
- Hum.....puedo decir el nombre de otro si quieres...... O dejo
de decir el tuyo y estamos a mano – sonrió malditamente,
alzando la cabeza de nuevo y quitándose el cabello de los
ojos con la mano que tenía sana. La otra ni la quería
mover.
-Prueba… a decir el de otro…- frunció el ceño
mirándolo a los ojos sin poder evitar tensarse y notar dolor
en el pecho al apretar los músculos ¿para que le decía
esas cosas?. Giró la cara hacia otro lado dejando escapar
una protesta.
- Ey, Takeshi..... – le giró el rostro de vuelta para
que lo mirase, preocupándose un poco. – No te esfuerces.
-No me cabrees…- lo miró a los ojos de vuelta, sacudiendo
la cola contra la colcha y echó las orejas atrás sonriendo
poco a poco –No te preocupes…me echaré cremita
para que no me queden cicatrices… ¿te echo cremita?
- Vale, pero sólo si te desnudas primero..... – sonrió,
más tranquilo, recostándose hacia atrás. –
No puedo evitarlo, así soy. Y sabes que te encanta que sea
malo, admítelo.....
-Cállate…- lo miró de medio lado enrojeciendo
y excitándose un poco por andar pensando en lo que no debía
–Si me desnudo, acabamos mal- se rió un poco escurriéndose
hacia abajo y apoyándose en sus piernas sacudiendo una oreja
y mirándolo de soslayo por si iba a decirle algo.
- O bien – se rió el chico, moviendo su cola como si
de atrapar a una presa se tratase y pasando un dedo por uno de sus
cuernos. – No me mandes a callar....
-O mal…estás herido…- le sonrió con un
gesto extraño como si él no lo estuviera -¿Por
qué no te puedo mandar callar? ¿Eh? ¿Te jode?-
entrecerró los ojos sin dejar de mirarlo y apoyó una
de las manos en sus muslos deslizándola entre ellos y besándole
la piel lamiéndola un poco.
- ¿Tú qué crees? – dejó escapar
un suspiro, cerrando los ojos. - ¿Qué haces? Estoy
herido, torito......
El moreno se rió abiertamente –¿Y qué?
Herido o no, sigues siendo un gatito muy suave…- le besó
de nuevo y se recostó otra vez, apoyando la nariz contra
una de sus piernas –y no sé… ¿Por qué
te jode? Si yo te lo digo…no tiene importancia…
- Ah, vale, entonces tú tendrás derecho a callarme,
eres inmune – protestó de todas maneras, entreabriendo
los ojos sin levantarse y pasando la mano por el cabello del toro.
– No sé, si tú me puedes callar, entonces te
voy a exigir que me llames por mi nombre todo el tiempo. No tiene
importancia, ¿no?
-No quería decir eso…Siempre tienes que pensar las
cosas como si te estuvieran atacando ¿verdad? Quería
decir que no tienes ponerte a la defensiva, te digo cállate,
ya vale…vete a cagar a la huerta… es lo mismo…
no lo veas como un ataque…No sé que cojones crees…Hansa…
- Creo... que acabas de decir mi nombre, Takeshi...... -le sonrió,
olvidándose de discutirle, sólo por eso, e intentando
halarlo para que subiese sobre él. – Me agrada escucharlo
de tus labios.
-Para…te harás daño…- lo miró
a los ojos subiéndose sobre él y besándolo
mientras apoyaba los antebrazos en la pared a los lados de su cabeza
-¿No vas a cabrearte porque te diga que pares?- habló
contra sus labios y alzó la vista a sus ojos de nuevo.
- No, a menos que eso te excite – lo miró a los ojos,
moviendo una oreja e ignorando el dolor en su hombro, alzando su
otra mano para tocarle el rostro y acercarlo de nuevo, besándolo
profundamente.
-No… pero eso sí…- continuó besándolo,
empujando la lengua contra la suya y resoplando un poco contra sus
labios. Se rió un poco apartándose a su cuello y besándoselo
besándole el hombro lamiéndolo –Voy a ser un
buen chico… y voy a ir a buscarte algo de comida…antes
de que…
- ¿Realmente estás cuidando de tu gatito, ne? –
bromeó, aunque en realidad, aquello lo hacía feliz,
y movió la cola nuevamente. – No tienes que hacer todo
esto, sólo es un hombro. Tengo todo otro brazo sanito, y
puedo caminar, ¿sabes?
-No… no sé…- lo miró a los ojos y se
levantó –Ahora vengo…- se metió la mano
por dentro del pantalón colocándose el paquete para
que se notase un poco menos y alzó una ceja mientras se ponía
una chaqueta –Iré a buscar algo…- se echó
sobre él un poco, apoyando un brazo en la pared y besándolo
hasta llegar a su sexo, sonriendo levemente y lamiéndolo
–No vayas a escaparte…- Se irguió de nuevo calzándose
y parándose en la puerta observándolo –No te
escapes…
- ¿A dónde? Es mi casa, torito. ¿Me escapo
a la tuya? – se rió, bajando entre las sábanas,
dispuesto a dormir, ya que se iba, aún sin poder borrar esa
sonrisa de sus labios.
-No sé… a lo mejor querías seguirme…-
se rió moviendo la cola y salió por fin aunque con
bastante trabajo. Se revolvió el pelo con una mano, estaba
caliente de nuevo y dejó escapar una carcajada sin saber
por qué estaba contento a pesar de lo ocurrido –Meow!!
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