.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 59

Wounded Pride

Sei siguió caminando hacia la casa en silencio con el mapache en brazos sujeto con uno de ellos y el otro brazo colgando ensangrentado. No había hablado desde que habían huido y se sentía peor de lo que jamás lo había hecho, no quería ni mirarlo, le dolía mucho más eso que las heridas. Aunque no podía dejar de sentir que el brazo le ardía y el ala… ni siquiera podía moverla.

- Sei...... ¿te duele mucho? – preguntó por fin el chico, aunque su voz salía ronca del apretón que le había dado el toro y además, tenía los ojos aguados. – Lo siento, fue mi culpa......

El rubio lo miró de soslayo y negó con la cabeza y le quitó la vista porque notaba que tenía los ojos llorosos. No quería hablar pero… tampoco quería que pensase eso –No fue tu culpa, si me duele…

- Sí fue mi culpa, porque...... hice mucho ruido. Y no me supe defender, y no sirvo...... – insistió, bajando más las orejas.
-No! Yo tenía que cuidarte! Y te dije que no iban a hacerme daño y sí me hicieron y no los cogí y tampoco te protegí y soy un novio horrible y me voy a ir… no quiero que me quieras…- lo miró con los ojos llenos de lagrimas y sin parpadear para que no se cayeran… seguramente los grifos no lloraban –y te lo había prometido además…

- No!!!!! No quiero que te vayas, si te vas, me muero! – protestó, ahora sí llorando porque pensaba que lo iba a dejar, y con eso, ya no podía ser fuerte. – No eres un novio horrible, y sí me cuidaste, y.... no te vayas, Sei.

-No llores!!- el rubio lo miró apurado y echando a correr hacia la casa más rápido como si eso fuera a hacer que dejase de llorar pero es que no se le ocurría nada mejor y por otra parte… estaba muy mareado y acababa de notarlo.

- No corras! Te vas a caer..... – lo previno el mapache, aguantando las lágrimas un poco aunque casi no podía. – Además, no te suelto, y no te puedes ir......

-Pero sí puedo porque mira…estoy yendo contigo agarrado…- se quedó parado delante del portal mirando los barrotes metálicos y lo dejó en el suelo para que abriese la puerta –Sí, es verdad… me voy a caer…

Tanuki abrió la puerta rápidamente sujetándolo por la mano, y luego soltándola para no hacerle daño y sujetándolo por la otra. – No te caigas...... y no te vas sin mí. Te quiero, Sei. No me dejes....

-Pero te prometí… y no lo hice…- murmuró dejándose caer en la cama boca abajo cerrando los ojos y aún así viendo chispitas de luz en la oscuridad. Bajó las orejas aprovechando ahora para dejar salir las lágrimas porque no se le veía la cara y estiró una mano tapándose hasta la cabeza con las mantas.

- No hagas eso..... Te tengo que curar - el chico se pasó un brazo por los ojos, secándose sus propias lágrimas y halando las sábanas con el otro. – Tengo que limpiar la herida, mi mamá me lo dijo. Si no, se infectan. ¿No quieres que te lleve al hospital? – le preguntó, ocurriéndosele ahora que ya estaban en la casa.

-No! No quiero que nadie me vea herido…- protestó, negándose a ir al hospital y mordiéndose el labio orgulloso –pero el brazo me duele mucho…y no puedo volar… ¿y si no puedo volar más?

- Sí vas a poder, es un zarpazo, pero no pasó nada. Sólo duele... – aseguró, aunque no estaba seguro, porque nunca le habían dado uno, pero sí sabía que no se iba a quedar sin volar. – Es que en el hospital saben más cosas. Busco algo – se alejó, regresando con una toalla para limpiarlo aunque lo veía difícil.

-Me tienes que cortar la ropa… porque si me la quito, me va a doler… córtala…- le explicó mirándolo, torciendo la cara un poco sólo para verlo con un ojo –y tienes que ponerme alcohol…

- Ya va, nunca lo he hecho yo. Qué bien que sabes – lo celebró, sonriendo aunque seguía con los ojos aguados, porque no le gustaba verlo lastimado. Le cortó la ropa con una tijera, recordando que se había quedado el chaleco en aquella casa y que ahora tendría que buscarlo. – Busco alcohol- le anunció, corriendo a buscarlo, y regresando enseguida.

-Yo no me quiero ir… aunque sea un mal novio y no te haya protegido bien… a la próxima no nos separamos…- lo miró igual con el ojo que tenía destapado y lo cerró, escondiendo la cara otra vez, estaba muy avergonzado.

- No te vas, y eres un buen novio. Y vas a ver cómo todo sale bien. Ya sabemos que son dos.... – murmuró, como queriendo dejar en claro que algo del trabajo habían adelantado. – Y a la próxima, ya estamos avisados. – movió una oreja, pasándole un paño con alcohol a lo largo del brazo primero.

Sei rozó la cara contra la colcha mordisqueando las sábanas porque le dolía, a punto de dejar escapar un rugidito y conteniéndolo porque era Tanuki y tras que era su culpa…-A los finolis no les va a gustar… a lo mejor nos despiden… y ya no me voy, que te quiero mucho… e igual iba a tener que volver…

- No, no te vayas – le recalcó, dándole un besito en la cabeza, trepándose, y limpiando ahora su ala, apretando los labios porque le dolía a él el ver sus heridas. Y más que Sei era tan bonito...... nadie debía querer hacerle daño. – No sé, ¿les decimos que ya sabemos algo? No todos los casos se resuelven en unos días.

-Sí les decimos… porque igual salimos vivos y averiguamos la raza… de los dos, y también el nombre de uno…Además… así ya sabrán a quienes no deben acercarse… y también sabrán que sí es cierto que Milkyboy es el asesino. Eso no lo habría hecho cualquiera…- se giró un poco para verlo porque ya no se sentía tan mal con las caricias mientras lo curaba, aunque igual seguía decepcionado consigo mismo y sentía que ya no tendría confianza en él –Yo te quiero…

- Yo te quiero también... – le sonrió con la cola un poco más arriba, porque ya no se sentía tan malo en su trabajo. Al menos habían descubierto cosas, como Sei decía. – Y eres muy lindo, e inteligente y no te vuelven a hacer daño. – concretó, sacando unas vendas para cubrirle la herida ahora.

-Pues no fui muy inteligente hoy…- protestó el rubio apoyando la cara en uno de sus brazos y bajando las orejas –El tigre es muy fuerte… también vuela… nunca había visto uno…

- Yo tampoco, y el toro es muy fuerte también. – acordó mostrando su brazo enrojecido del apretón, por no decir su cuello. – Y sí fuiste inteligente, lo que pasa es que no sabíamos que eran dos, y tampoco que eran tan fuertes. Yo no sé pelear.......

-Yo no quiero que tú pelees, además el toro me disparó y eso es trampa…- protestó dejando escapar un gruñidito –y tengo sueño…- dijo después, aunque no venía al caso.

- Yo también le disparé al tigre, no le di, creo – lo miró, refunfuñando un poco, por si pensaba que él hacía trampa y subiéndose a la cama, ahora que ya había terminado de vendarlo, sujetando su propia cola. -Ya yo duermo contigo.

-Pero es que ya estaban dos contra mí… eso es trampa… y yo no le había hecho nada para que me disparase…- el rubio lo miró a los ojos levantando un brazo para que se colase abajo y recostándose de lado –La próxima vez nosotros ganaremos…

- Tienes razón, no le habías hecho nada. – asintió el mapache metiéndose bajo su brazo y acurrucándose allí. – Y sí, la próxima vez, ganamos.

-Pero ahora no podremos hacer el amor… ¿ya sabes cómo?- le preguntó igualmente intrigado –Me está doliendo mucho mi brazo…- se quejó también de paso.

- Ya tengo algunos videos, y miré una página y dice que me tienes que meter tu pene en el culo, así que sí tenías razón, pero hay otras cosas...... – le explicó, acariciándolo con suavidad. – No me gusta que te duela, por la mañana te compro algo para el dolor.

-Vale… yo voy contigo también…- lo miró a los ojos abrazándolo más contra él y cerrando los ojos porque estaba muy cansado además de que tenía frío, pero sudaba y ya sabía que sólo se sentía así cuando le dolía mucho. –Ya me duermo… otro día vemos videos…

- Está bien, pero sólo vienes conmigo si te sientes mejor. No me gusta que te duela.- se acurrucó más, pasando su cola hacia delante y besándole el pecho. – Te quiero mucho, Sei.

-Yo también te quiero y no, iré igual, que pueden atacarte…- suspiró un poco apartándose el pelo de la cara –Te quiero más… pero mañana no me baño.…

- Vas a oler feo...... – refunfuñó, suspirando luego y accediendo. – Pero está bien, sólo porque estás herido y te quiero.

-Pues me moriré si me baño mañana… tengo un agujero…- el rubio lo miró a los ojos entreabriendo los suyos –Se me saldrá la sangre… más sangre… y me moriré oliendo bien…

- Que no!!!! Eso está feo! Yo te limpio, sin que te bañes – solucionó, más contento y abrazándolo con fuerza como diciéndole que no se podía morir por nada del mundo.

-Vale…yo tampoco me quiero morir…- bajó la mano buscando su cola y la agarró sonriendo con los ojos cerrados como si eso ya solucionara en algo.


 
 

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