.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 58

Not Tonight Dear, I Have a Headache

El moreno se incorporó un poco al cabo de unos minutos, aún estaba sujetando el hombro de Hansa con su mano para que no sangrase… -Estoy mareado…- susurró apenas alzando la voz, mirando al cielo aunque se le hacía borroso –No debimos venir…es mi culpa…

- Y yo debí detenerte..... pero no lo hice, ¿verdad? – el albino miró su pecho, deseando haber llevado un pañuelo o algo. – Estamos vivos......no pasa nada – murmuró, aunque seguía algo alterado.

-No imaginaba que sería ese puto bicho…ARRGGG!!- Le pegó un puñetazo al tejado cuarteando la arcilla roja y se llevó la mano a la cabeza de nuevo sintiéndose mareado. Lo abrazó de pronto contra él por encima del hombro para tratar de no lastimarlo –Joder…

- Tranquilo, te harás más daño.... – murmuró el albino, abrazándolo de vuelta con su otro brazo. – Era difícil de vencer, incluso para mí. Tampoco esperaba que hubiera dos.... – suspiró, pensando en que tal vez lo hubiese podido agarrar de sorpresa si el mapache no le hubiera avisado.

-Debí matar al mapache al menos…para joderle la vida…- murmuró poco tranquilo –Pero da igual…los dos van a morir…ya encontraré la manera…

- Deténte. ¿Qué no te das cuenta de lo que acaba de pasar? Míranos! – lo riñó, alterándose de nuevo. No tenía ningunos deseos de ver a ese grifo de nuevo, y menos de que se acercase a Takeshi. – No te acerques a él.....

El moreno lo miró a los ojos fijamente mordiéndose una uña sin quitarle la vista –En algún momento no estarán juntos… y voy a matar al mapache…lo voy a matar…

- Y entonces, él vendrá por ti..... – el chico suspiró de nuevo. No es que no lo comprendiera, y probablemente tampoco podría detenerlo, pero no quería que se arriesgara así. – Deberíamos..... regresar a casa.

Sí…- se levantó, llevándolo con el bajo su brazo y obviando decir que le daba igual lo que le dijera –Deberías ir a un hospital… a que te pongan la antirrábica…- lo miró de soslayo sonriendo un poco.

- Sí, eso debí hacerlo anoche..... – le sonrió de vuelta, devolviéndole el comentario como siempre. – Vamos a mi casa, queda más cerca.....

-Sí…yo creo que te has dejado herir para tener una excusa y no follar conmigo…- lo miró de soslayo y después a su hombro, apretando el puño dentro del bolsillo y aún más las mandíbulas.

- Me atrapaste. Ya sabías que ese grifo no podía conmigo realmente ¿verdad? – se rió, observando hacia abajo. – No sé qué me voy a inventar la próxima vez.

-La próxima utiliza algo como… me duele la cabeza… al final sería mucho mejor…- se rió dejando escapar una carcajada, realmente estaba muy encabronado. Claro, que era porque sabía que no podía hacer nada contra alguien como el grifo. No sabía por qué, pero se preguntaba si el orgullo del albino no estaría más herido que el suyo.

- Eso está bien, porque creo que me duele la cabeza también..... – sonrió de nuevo, de veras sintiéndose un tanto mareado y agotado. – Ne, Takeshi..... siento no haber llegado más rápido.

-No me di cuenta, estaba demasiado ocupado…- murmuró alzando una ceja mientras se subían en el ascensor.

- Bueno, yo también hubiera estado ocupado con algo así – bromeó, aún mirando hacia abajo, y apoyando su cabeza a un lado. No podía dejar de pensar y además, necesitaba sentarse de nuevo.

Takeshi lo levantó en brazos, buscando en los bolsillos del albino las llaves de la casa y abrió la puerta dejándolo con cuidado sobre el colchón y sentándose a su lado. Se levantó de nuevo para ir al baño y le limpió el hombro con una toalla, estaba morado y las heridas se veían profundas. Frunció el ceño haciendo rechinar los dientes inconscientemente golpeando el colchón con la cola.

Hansa lo observó, sintiendo la sacudida y sonriendo tanto para tranquilizarlo como para salvaguardar su orgullo. – No te preocupes, seguro que él tampoco está muy bien ahora. Deberías ocuparte de tu herida también.

-Seh…- lo miró a los ojos como haciéndole saber que era obvio que le dolía y se agachó un poco besándolo con suavidad y vendándole el hombro en silencio. La verdad es que se sentía bastante inútil, no le servía de nada… de lo mismo que un mapache. Sonrió de medio lado y se levantó para ir al baño a vendarse. Se encerró para sacarse la camiseta y se apretó el pecho respirando con fuerza entre los dientes, mirando su reflejo en el espejo. Levantó el puño y lo paró a punto de partir el espejo. Le dolía y mucho, mucho para ser él. Observó las heridas separando un poco la piel –Joder…- se pasó la toalla manchada de la sangre del albino por el pecho.

- Takeshi... – murmuró el chico sin saber por qué repetía tanto su nombre, girándose un poco en la cama, para acostarse de su lado sano, observando la puerta del baño y cerrando los ojos después. Sí lo sabía, había pensado que iba a morir y eso lo había aterrorizado más allá de su furia. – Debí atacarlo antes..... – se repitió lo que venía meditando, como si con eso pudiera cambiar algo.

El moreno se vendó el pecho en el baño. Realmente necesitaba descargar la furia en algo, pero iba a escucharlo. Apretó los dientes de nuevo y apretó el lavabo con fuerza soltándose de golpe y abriendo la puerta. Lo miró acostado en la cama y se recostó a su lado, lo cierto es que se sentía mareado. Le rodeó la cintura besándole el cabello y buscó la mano que tenía apoyada el albino en el colchón entrelazando los dedos con los suyos.

El chico sonrió a pesar de la mirada que tenía, pero Takeshi no lo podía ver de igual manera. – Te quiero, torito.....

-Pues ponte bien… que quiero follar…- bajó la cara contra la almohada, notando las mejillas encendidas aunque no por excitación…No definitivamente con el dolor de huevos que tenía, y le besó el cuello –Te quiero…

- Wow, mi nombre realmente debe ser especial. – se rió, por molestarlo, recogiendo su cola contra sus piernas. – Cuando lo digas, ya estará hecho de oro.

-Mira… ya te lo dije hoy eh…- frunció el ceño moviendo una oreja y haciendo tintinear los aritos ¿Qué no comprendía que le daba vergüenza?... por algún motivo extraño… tal vez porque el suyo no se lo decía a nadie y cuando alguien lo llamaba por su nombre… era …

- Takeshi – lo llamó él, sonriendo. Lo cierto es que no recordaba que se lo hubiera dicho, sólo recordaba lo d e que era especial, pero igual no iba a ponerse en eso de nuevo. Ahora ya lo sabía. – Takeshi, Takeshi, Takeshi...... A mí me gusta decir tu nombre. Ta-Ke-shi.

-Ah!! Gato piojoso… - le soltó la mano contrariado y le quitó el pantalón sonriendo al verle las piernas y las nalgas sin aquella prenda –Ah ah… ahora puedo abusarte … pero no lo voy a hacer…- le sonrió besándole los muslos y las caderas antes de taparlo y se sentó en el borde de la cama de nuevo.

- No, que los gatitos lastimados necesitan muchos mimos y descanso.....- sonrió, moviendo la cola bajo la sábana y abriendo los ojos para observarlo. - ¿No vas a descansar tú? ¿Temes que se te peguen los piojos?

- No puedo… estoy … no puedo…- se pasó al otro lado y se sentó en la parte de arriba de la cama, apoyándose en el respaldo y lo atrajo sobre sus piernas para que apoyase la cara sobre él –Me quedaré dando mimos al gatito herido… ¿ne?...

- Meow....... – le contestó Hansa, recostándose y sonriendo, aunque no por mucho tiempo.

El moreno lo miró y le pasó la mano por el pelo, jugando con las mechas negras entre los dedos y apretó las mandíbulas seguro de que se sentía como él.


 
 

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