| Capítulo 54
Something Precious, Something True
Takeshi se quedó apoyado en la mesa mirando al tigre que
aún dormía en la cama como si nada –para variar…-
murmuró cogiendo la sábana con una mano y destapándolo
para sentarse en la silla frente a él, observándolo
con una sonrisa. Al menos así le hacía un bien al
mundo… o al menos a su polla.
El chico se acurrucó, llevando sus piernas más cerca
de su cuerpo, al sentir el súbito fresco, y cubriéndose
con una de sus alas, sin siquiera molestarse en abrir los ojos,
protestando algo ininteligible mientras.
-Venga ya…- se rió, empujando el colchón con
un pie sin poder evitar levantarse finalmente y subirse encima de
él, apoyando su sexo contra uno de sus muslos, enrojeciendo
al abrazarlo y notar el calor de su piel –Meooow…-sacudió
la cola observando a uno de los gatitos que correteaba jugando con
un trozo de plástico.
- Meowwwww... –le respondió el albino sonriendo y
consciente de que ya no lo dejaría seguir durmiendo tranquilo,
prefiriendo no pensar en lo que rozaba su muslo, y entreabriendo
los ojos por fin. - ¿Qué sucede, torito? ¿Te
aburres sin mí?
-No…y sí…- se dejó caer a su lado besándolo
y pasándole las manos por la cintura –Estoy nervioso…porque
esta noche hay una fiesta…y estoy deseando reventar la piñata…
¿Qué crees que caiga?
- Hum...... tripas y.... sangre, como a ti te gusta – le
sonrió, pasándole un dedo por la nariz y retirando
hacia atrás el ala que había utilizado como sábana
improvisada. – Hoy tengo que ir a trabajar o seguro y contratan
algo más poderosos para que me eche.
-No…- rozó la cara contra su pecho respirando agitado
–y me dejas solo…gatito…abandonar un toro es una
cosa muy fea… Adena te condenará…- se acercó
a sus labios y sonrió de medio lado –Dices que me quieres
pero no vas a soportarme…- se rió.
- ¿Seguro que no será otro el que no soportará?
– se rió de vuelta el chico, acariciándole la
cara y deslizando su mano hacia arriba para tocar uno de sus cuernos.
– También es muy feo hacer que un toro me mantenga,
¿no?
-Yo no te mantengo… tú matas conmigo… las ganancias
se reparten… eso es todo…no voy a ponerme a trabajar…-
se rió sacudiendo un poco la cabeza para apartarse el pelo
notando que le estaba tocando un hasta. Se quedó quieto dejando
que lo tocara –Yo lo voy a soportar… no tengo nada que
soportar… ¿o sí?
- No lo sé, ya me dirás tú. ¿Tengo
algo que soportar yo? – se rió de nuevo, sentándose.
– Soy un gatito caro y exótico, necesito cosas valiosas......
-Es tu problema… mata más y consigue más dinero…a
mí no me afecta… que no soy tu chulo…- lo miró
a los ojos entrecerrando los suyos y pasando por alto el tema de
si tenía que soportarlo o no porque… ambos conocían
la obviedad.
El albino lo miró, sonriendo ligeramente ahora, y recogiendo
sus piernas para apoyar los brazos, todavía con algo de pereza
por supuesto. – Te levantaste agradable hoy. Para insultarme,
me hubieras dejado dormir, que no me importa si me quieres llamar
lo que sea, mientras no me despiertes......
-¿Quién te insulta? Hablas como si tuviera que pagarte
por quedarte conmigo… En tal caso, te insultas tú solo…yo
no te pido nada a cambio...- lo miró de soslayo sin moverse
de cómo estaba.
- Baka..... tengo que trabajar, es todo lo que digo. No me vale
con matar gente. Y...... tampoco quiero matar más. Es divertido
un rato, pero hacerlo como una obligación, sólo logrará
que me canse.
-Pues trabaja entonces…- se abrazó a él –si
te puedes ir…¿Qué dirían esas tías
si vieran lo dulce que eres conmigo?- sonrió de medio lado
amarrándolo con más fuerza.
- ¿Qué no somos capaces de matar a una mosca? Qué
importa lo que dirían! – sonrió, intentando
soltarse, aunque sin mucho esfuerzo la verdad. - ¿Qué
crees que dirían de ti, abrazado de esta manera?
-Humm… ¿que soy muy mono?- se agarró más
aunque comenzaba a excitarle el juego… cómo no…
-Importa… porque seria divertido ver sus caras ¿no
te gustan las sorpresas? A mí me gusta darlas…
- Supongo que las tuyas me gustarán. Lo que sucede, es que
depende de quien dé las sorpresas. – Hansa se removió,
deslizándose bajo sus brazos, y quedando colocado de forma
extraña, gracias a que sus alas le estorbaban el poder escaparse
de aquella manera.
- No puedes huir…pajarito…no huyas…- se acostó
sobre él, besándole el cuello -¿Dejarás
de matar? Ya no te divierte…te divierte más ver como
yo mato… ¿Por qué?
- No es eso, sólo digo que no quiero hacerlo como un empleo.
– se quedó quieto dejándose besar ya que por
el momento, estaba cansado de intentar escaparse. O más bien,
porque en realidad, prefería quedarse acostado, en vez de
ir a su empleo. – Pero hay algo que sí es cierto. No
es lo mismo para mí que para ti. Tú lo haces por diversión,
¿no? Yo me divierto, eso es verdad, pero no lo hago por eso.
-¿Por qué lo haces?- lo miró a los ojos curioso
-¿Por odio? – alzó una ceja –Demasiadas
molestias…
- ¿De veras? Pero si hago exactamente lo mismo que tú.
Bueno... casi- sonrió mostrándole las garras. –
De cualquier forma, las molestias y las ventajas siguen siendo las
mismas.
-Sí, pero yo lo hago para divertirme ¿tú que
sacas a cambio? ¿Dejas de odiar cuando las matas? No…-
se volvió soltándolo y dejándose caer mirando
al techo.
- Pues no sabía que tenía que conseguir algún
beneficio. – se giró, mirándolo y preguntándose
ahora por qué lo había soltado. – Ya te dije
que también me divierto, y me siento mejor por un rato, ¿tú
no? O ¿acaso te dura la diversión para siempre? Si
así fuera, no seguirías haciéndolo.
-Lo hago porque es divertido…seguir haciéndolo es
divertido, acojonarlas es divertido, ser su asesino… que me
odien y que me deseen es divertido, que tiemblen cuando las mato
lo es… Por eso no me canso de hacerlo una y otra vez…la
diversión dura siempre… es una cadena… matar
a la primera fue divertido e hizo que matar a la segunda lo fuera
aún más…- lo miró de soslayo mordiendo
el aro dorado de su labio.
- Y ¿qué harías si súbitamente todas
estuviesen muertas? ¿Cómo te divertirías? –
preguntó curioso, sin quitarle la mirad de encima, habiéndose
olvidado ya de ir a trabajar.
-No lo sé…no lo sé… matar… a otras
víctimas… ¿Por qué?- miró al techo
observando las grietas en la pintura y los desconchones –Tú
asesinas… yo soy un asesino…
- Bien pues, yo no obtendré el diploma ni el título
– bromeó por la seriedad con la que lo decía.
A él no le parecía que tuviese mucha importancia esa
diferencia. – Pensaba que en cierta manera, las necesitas,
a tus víctimas.
-¿Para qué?- lo miró a los ojos sonriendo
de medio lado –Sólo son unas putas, me valdrían
otras… o cualquier otro imbécil divertido… y
fácil…- siguió mirándolo interesado por
saber en qué le podrían ser indispensables esas tías
–No es lo mismo asesinar que ser un asesino… los asesinos
no se detienen… y no tienen motivos…
- Me refería a que necesitas a tus víctimas, no necesariamente
a esas putas. Si no, te aburrirías, ¿no es eso? –
se sentó en la cama, dándole la espalda aunque en
realidad, sólo era para poner los pies en el suelo, y no
porque estuviese molesto. – Dime una cosa, Milkyboy..... ¿te
consideras superior a mí?
-No, me considero inferior en algunos aspectos…- lo miró
preguntándose con qué le iba a saltar ahora, porque
nunca comprendía sus cabreos –No sé si me aburriría
o no, te lo diré cuando me detenga si es que lo hago. Dime
tú algo … ¿Por qué siempre que te cabreas
me llamas por nick?
- No estoy cabreado...... – giró el rostro sonriendo
con suavidad. – Es el nombre que tú elegiste, ¿no?
Debería gustarte que te llamara así. Y no eres inferior
en nada.
-Ya no me gusta que tú me llames así- chasqueó
los labios un poco, volviéndose de lado para darle la espalda
y se cubrió la cara con el brazo moviendo la cola a golpecitos
en el colchón.
- ¿No? Y ¿eso? – se quedó mirándolo
sorprendido por su actitud pero subiendo un poco sobre la cama de
nuevo para apoyarse en su hombro a pesar de que se tapaba. –
Entonces ya no lo haré. Sólo cuando esté realmente
enojado, para que sepas..... se rió un tanto malditamente
a pesar de todo. – Ne, Takeshi, tú nunca me llamas
por mi nombre.
-¿Y qué?- se destapó un poco mirándolo
de soslayo en la oscuridad de su propio brazo ocultando que estaba
un poco rojo y frunció el ceño –Te llamo por
tu nombre cuando siento que quiero hacerlo…
- Entonces es que nunca has querido hacerlo... – se separó
de él, poniéndose de pie para vestirse, como si jamás
hubiese cambiado en su decisión de irse a trabajar.
-¿Por qué te vas?- se giró sujetándole
la mano con fuerza e incorporándose a medias en la cama.
- Te dije que tenía que ir a trabajar, ¿no? –
lo miró sacudiendo la mano para que lo soltara. - ¿Te
vas a molestar por eso?
-Porque me estás mintiendo…y me dijiste que a mí
no me mentías…- dijo cambiando poco a poco el tono
de voz y levantándose para sujetarle la mano de nuevo sólo
por habérsela quitado.
- No te estoy mintiendo. Ya sabías que tengo que trabajar.
Eso es verdad, ¿no? – le respondió, ahora sí
molestándose y moviendo la cola tras de sí, mirándolo
a los ojos.
-Pero no te vas por eso!- se golpeó la pierna con la cola
de un latigazo mirándolo a los ojos también y apretándole
más la muñeca.
- Y ¿qué quieres que te diga?! No mentir no es lo
mismo que estar obligado a decirte todo lo que pienso y siento,
¿o sí? – le sostuvo la mirada como retándolo,
notando el agarre en su muñeca pero sin decir nada ni intentar
soltarse.
-No! Pero has dicho una mentira… la has dicho… y no
me acuerdo- sacudió la cabeza mirándolo profundamente
y respirando con fuerza nervioso y cada vez más molesto –Dijiste
que entonces nunca sentí que debía llamarte por tu
nombre, eso es mentir… y dijiste que te ibas porque tenías
que trabajar pero no te vas por eso…
- No dije ninguna mentira! Tú me haces pensar eso, ¿no?
– exhaló tranquilizándose un poco, aunque sólo
por fuera en realidad. – Tú dijiste que lo harías
cuando tuvieses deseos, pero nunca lo has hecho. ¿Qué
quieres que piense?
-No es verdad! Ayer te llamé Hansa varias veces! Te llamé
Hansa cuando estabas sobre mí y desplegaste las alas y te
lo llamé de nuevo cuando acabamos de hacer el amor. Tú
me dijiste “me has llamado Hansa, Milkyboy”…y
yo te dije sí, gatito…y no te acuerdas de nada! No
es mi culpa!
- Tienes razón, lo siento. Lo había olvidado. Lo
siento. – suspiró, bajando la cabeza y las orejas a
la vez, acercándose a él de nuevo. – Lo siento.....
Hazlo de nuevo, Takeshi, llámame por mi nombre.
El toro miró a un lado apartando la vista de él,
enrojeciendo de nuevo por el enfado y por verlo de ese modo. Le
pasó las manos por las orejas besándolo de golpe y
tirándolo un poco contra la pared y sujetándole la
mano contra ella. Se la apretó un poco más por los
nervios soltándolo después –Es especial…
no es para decirlo en cualquier momento… no me sale…-
se mordió el labio sin poder decirlo.
- No.... está bien. Al menos, si lo consideras especial....
– le sonrió con suavidad, acariciando su rostro, aunque
tenía la muñeca roja ya de tanto apretón, y
continuaba con las orejas caídas.
-Es como decirte que te quiero… te quiero, te lo dije mil
veces sólo con conocerte… era un juego… gatito…
también es un juego…tú también jugabas…-
lo miró a los ojos alzándole la cara –pero ya
no es un juego…y no quiero que te canses de oírlo…-
le miró la muñeca sólo porque le había
visto mirársela y la sujetó suavemente para tapar
la zona que había dejado enrojecida –No puedo evitarlo…-
dijo refiriéndose a lo basto que era.
El chico meneó la cabeza en sentido negativo como diciéndole
que no le importaba y apoyó su cabeza contra el hombro del
moreno, pegándose más a él. – No voy
a cansarme, yo tampoco estoy jugando ahora.... No vayas a cansarte
tú.
-Si te cansas de matar…a lo mejor también te cansas
de estar con un asesino…por eso…- levantó las
manos apoyándolas en su espalda y abrazándolo. Era
muy extraño… preocuparse por algo así…sentirse
bien sólo por abrazarlo.
- No es lo mismo, no me cansaría de ti. – sonrió
un poco dejándose abrazar y dejando escapar un suspiro. –
Tal vez tú te canses de estar con alguien que no es un asesino.
-Hum…no de este…- sonrió de medio lado, bajando
las manos a sus nalgas apretándolas y miró abajo para
verle la cara. Definitivamente no había esperado sentir eso
por nadie.
El albino le sonrió, observando sus ojos, tratando de balancearse
un poco emocionalmente, aunque no le importaba mucho tampoco. –
No vas a tener oportunidad de cansarte de ningún otro. Así
es fácil.
-Hum…¿vas a cambiar tu rutina y en vez de matar putas
matarás asesinos?- lo miró a los ojos y no pudo evitar
reírse mientras lo besaba –Pero no es lo mismo…
no hay nadie así…gatito…- dijo abrazándolo
más contra él y riéndose entre dientes al pegarlo
contra su sexo.
- No, más bien lo decía porque para cansarte de alguien
más, tendrías que deshacerte de mí, y eso...
ni siquiera tiene sentido – se rió, rozándose
con él, devolviéndole el favor y ronroneando suavemente.
-Cada vez menos…- lo miró resoplando un poco y apretándole
las nalgas al notar cómo se movía, notando las mejillas
prendidas. Acercó los labios a una de sus orejas para susurrarle
que lo quería como si de ese modo no lo estuviese diciendo,
pero se mordió el labio antes de hacerlo y bajó la
cara besándolo.
Hansa le devolvió el beso, cerrando los ojos, moviendo la
cola con suavidad. No recordaba haberse sentido de tan buen humor
en años. Se separó relamiéndose, y sonriendo
de nuevo. – Yo creo..... que debería hacerle honor
a mi palabra e ir a trabajar.
Takeshi se guardó las manos en los bolsillos observándolo
separarse y arqueó una ceja sin poder evitarlo frunciendo
el ceño después –Desesperas…
- Pero te encanta.... – lo molestó sujetando su barbilla
con una mano, como si de un niño pequeño se tratase,
pero besándolo suavemente en los labios de nuevo. –
Ya nos veremos esta noche, mi asesino.
El moreno sacó la lengua entre sus labios a tiempo para
lamérselos apenas, mientras se separaba y la arrastró
entre los dientes pasándosela por el paladar excitado -¿Vas
a venir a buscarme?- se levantó de la pared para abrirle
la puerta apoyado en el marco observándolo moverse y se agachó
para coger a uno de los gatos que pretendía huir subiéndoselo
al hombro y acariciándose la cara con él.
- Deberías venir tú, que está cerca de mi
casa, pero está bien, vendré a buscarte. –se
detuvo antes de salir girándose, sonriendo al verlo con el
gato, y acercándose de nuevo para acariciarse con el otro
lado de su cara como si fuera lo mismo, susurrando. – No estés
nervioso, no va a pasar nada malo... para ti.
-No…estoy excitado…- se dejó acariciar enrojeciendo
de nuevo y levantó la mano sujetando su cola con suavidad
–Hmm…voy a tener que hacer trabajos manuales…-
se rió apoyándose más en el marco sin separarse
–y ya sé que tu casa está más cerca…
por eso… no quiero que vayan a ver donde vives…listo…
- Gracias por preocuparte – lo besó, separándose
y saliendo hasta la mitad del pasillo. – Suerte en tus manualidades,
torito. – bromeó, alejándose con toda la calma
del mundo luego.
El moreno se dejó caer más mirándolo irse
y se apoyó en el marco de la puerta aplastando su sexo contra
ella antes de entrar de nuevo y contrariamente sentarse en el ordenador
dibujando una sonrisa un tanto sádica pensando en qué
hacer.
|