.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 53

What I Really Want...........

Hiyaku abrió la puerta de su piso, luego de haber pasado a recoger algunas cosas de Kiba para que no estuviese incómodo. Lo dejó pasar encendiendo la luz luego, para mostrarle su no tan desordenado piso a pesar de lo que le había dicho antes. Eso, si no contabas la cantidad de libros sobre negocios y temas similares que había en las mesas. Descorrió las cortinas, mostrando la extensa vista de la ciudad que desde allí se observaba.

Kiba se acercó parándose a su lado y abrió una de las ventanas oliendo el ambiente y mirando a lo lejos –Son unas vistas preciosas…me gustan los pisos altos…- miró hacia abajo moviendo un poco la cola al sentir vértigo y alzó la vista de nuevo –Aunque supongo que jamás podría tender la ropa…

El rubio rió suavemente acercándose por detrás. – Para eso existen las secadoras. No creo que se vería muy bonito tender la ropa aquí...... Siempre quise vivir en un sitio como este, desde donde pudiera verlo todo.

-No… pero imagino que habrá un patio interior… ¿no?- sonrió girándose y lo abrazó pegándolo a su pecho volviendo a mirar al exterior. Desde luego, no podía comprender totalmente lo que aquello debía significar para el rubio, haber conseguido todo aquello desde la nada –Es admirable… todo lo que has conseguido con esfuerzo.

- No es nada, bueno.... Gracias – aceptó, enrojeciendo un poco, aunque sí se sentía orgullosos de sus logros. – Pero no me pongas a lavar ropa, que me quedaré sin nada.
-Eso tampoco sería tan malo…- se rió bromeando y escondió la nariz tras una de sus orejas doradas acariciándose con ella –Si tienes que ducharte o cambiarte, por mí no dejes de hacerlo…- lo apartó un poco mirándolo a los ojos. Después podemos repasar un poco las fichas antes de acostarnos…

- ¿Siempre trabajas antes de acostarte? ¿No te relajas? – le preguntó algo contrariado de que quisiese ponerse a hacer eso esa misma noche. Habría preferido esperar a la mañana siguiente. – Voy a ducharme...... ¿necesitas hacerlo tú también? Porque puedo esperar.

-No, la verdad suelo ver televisión hasta que me pierdo en el tedio y me quedo dormido…pero hoy lo haré… porque seguro que me relaja…estoy nervioso- se rió suavemente mirándolo –Y me duché antes de salir de casa…-desvió la vista a un lado –aunque igual me cambiaré…puedo hacerlo en un cuarto, no te preocupes.

- No pensaba que lo hicieras en la sala. Pero puedes usar mi cuarto, si vamos a dormir juntos....- movió la cola nervioso, guiándolo y de paso pensando en la cola del otro. – Este es – lo dejó entrar primero a la espaciosa habitación, buscando una toalla en el armario y duirigiéndose al baño. – No me demoro nada, estás en tu casa En serio, no lo digo por fórmula.

-Gracias…- sonrió al ver cómo movía la cola interpretando, que debía estar nervioso y esperó a que se fuera para cambiarse y ponerse un pantalón de seda negra y una bata. Se sentó en la cama preguntándose si estaba bien que lo hiciera, decidiendo que había de estarlo si de hecho iba a dormir ahí. Sonrió cogiendo las fichas y repasándolas, mientras esperaba cruzándose un poco la tela negra en el abdomen y atando el cordón.

Hiyaku se dio una ducha rápida, por no decir fugaz, aún preocupado de que lo estuviese dejando solo demasiado tiempo cuando él mismo lo había invitado. Salió por fin, terminando de secarse el cabello con rapidez, y acomodándoselo como mejor podía. – No me demoré mucho ¿verdad? ¿Estás...... cómodo? – le preguntó, observándolo, sin que se le pasara lo bien que le quedaba esa ropa. No sabía qué había esperado, pero es que no estaba acostumbrado a verlo así.

-Sí…- le sonrió alzando la vista de los papeles y apoyando una mano en la almohada para incorporarse un poco mejor contra el respaldo. Juntó las hojas dejándolas a un lado en la mesilla y se sentó en el borde de la cama –Ven…- lo llamó levantándose él finalmente y abrazándolo mientras lo besaba –Hueles muy bien…- dijo bajando la cara contra su cuello apreciándolo.

- Es...... porque me acabo de bañar. – murmuró más nervioso, enrojeciendo, pero sin embargo echando la cabeza a un lado, para dejarle más espacio en su cuello, y abrazándolo de vuelta. – Tú..... te ves muy bien.

-Gracias…- le sonrió, apoyando una mano en su mejilla al otro lado, besándole el cuello con suavidad y acariciándoselo con la lengua sin poder negar a su naturaleza el actuar. Aunque le había dicho que no sucedería nada, tampoco le parecía que él no desease aquellas atenciones, si no más bien lo contrario.

- Kiba..... – susurró el rubio, deslizando una mano por su espalda, sintiéndolo contra sí y moviendo la cola de manera aún más inquieta que antes. – Disculpa, ¿te estoy poniendo nervioso? – preguntó como si no fuera obviamente al revés.

-Estoy bien…- se abrió la bata dejando que se apoyara en su pecho desnudo más por sentirlo contra él que por ninguna otra cosa –Tranquilo…- le susurró rozando los labios con una de sus orejas mordiéndole la punta con suavidad y sujetando su cola con una mano acariciándola

Hiyaku dejó escapar una exhalación mezclada con una risita nerviosa. – No, si no pasa nada.... – murmuró, más bien pensando en que decirle que estuviese tranquilo y luego abrazarlo así, era muy contradictorio.

-No, claro que no…- el moreno sonrió alejándose un poco para besarle los labios y se sentó en el borde de la cama de nuevo sujetándole las manos para que se acercase.

El rubio se acercó, sonriendo un poco aún, con la cola moviéndose tras de él, cosa que no había dejado de hacer. – Lo siento, creo que no me estoy comportando muy maduramente.

-¿Por qué?- lo miró serio a los ojos en parte porque se sentía extrañado y le apoyó las manos en sus hombros bajo la bata –No es una entrevista de trabajo… sólo tienes que ser como eres…yo te encuentro perfecto…

- Es que me estoy riendo, como un chiquillo y..... ya, no me hagas caso. – bajó el rostro, más rojo porque le había dicho aquello, pero prefiriendo ocultarlo. Lo miró a los ojos de pronto, acercándose para besarlo, intentando tanto quitarse la vergüenza, como esconderla un poco.

-A mí me gusta como te estás comportando…- lo miró a los ojos hablando según se rompió el beso y sonrió sin poder evitarlo, metiendo las manos bajo su camiseta y alzándosela. Le pasó la mano por el cabello al verlo más revuelto aún -¿Cuántos años tienes?- le preguntó, porque al verlo así… le parecía más joven.

- 23 – le contestó, aún tratando de controlarse. - ¿Ves? Te dije que me estaba comportando como un chiquillo. Se supone que ya sea maduro.....

Kiba sonrió aproximándolo por la cintura, besándole el pecho y el abdomen –La madurez no depende de la edad ¿verdad?- preguntó acariciándose la nariz contra su piel con los ojos cerrados –Yo también tengo momentos de inmadurez…

- Seguro que menos que yo. – sonrió el chico moviendo ligeramente la cabeza, respirando un poco agitado, aún intentando aparentar calma. – Es que.... me gustas mucho y ya sabes, nunca he estado con nadie.

El moreno levantó la cara mirándolo –No importa… todo sale bien por sí solo…- le sonrió levemente pensando que sí, seguro que menos que él, pero eso no era el momento para decirlo y luchó para no reírse -¿Quieres dormir?- le preguntó lo que indirectamente más bien, buscaba un permiso para tocarlo más allá de aquello.

- No – el rubio negó con la cabeza, moviendo la cola una vez más, deslizándola. – Quiero.... que me beses de nuevo – le pidió, enseriándose un poco, y sin atreverse a decir más.

Kiba sólo lo miró, bajó las manos por sus nalgas sin dejar de hacerlo, lo atrajo sobre él sentándolo a horcajadas en sus piernas y lo besó, acariciándoselas y viendo la cola reflejada en el espejo detrás del rubio. Entrecerró los ojos acariciándole la espalda con una mano sintiendo su piel desnuda –Bien, porque no tengo sueño…- le susurró contra los labios por fin hablando.

- No, yo tampoco... – murmuró de vuelta el rubio, respirando agitado contra sus labios e inclinándose más hacia delante, haciéndolo recostarse un poco, lamiendo sus labios.

El moreno sintió cómo se le escurría la bata por los brazos y la dejó caer en el colchón quitándosela por completo y acostándose con Hiyaku encima sin dejar de besarlo. Lo miró deslizando las manos por dentro de su ropa acariciándole las nalgas directamente, estremeciéndose.

El chico jadeó suavemente, observando sus ojos dispares, antes de cerrar los suyos, quedándose con aquella visión en la mente. Le parecían hermosos, realmente lo eran.

-Hiyaku…te parecerá estúpido…- se volvió en la cama subiéndose sobre él y lo observó fijamente –Aunque apenas no nos conocemos…te amo…- lo siguió mirando nervioso antes de recortarse sobre él para besarlo de nuevo. Se dejó caer de lado arrastrándolo con él sin dejar de besarlo apasionadamente por los nervios y porque no quería que hablara, lo cual era perfecto para el rubio, ya que no sabía qué decir. Sólo sabía que ahora le quemaban las mejillas y se sentía falto de aire. Le acarició el cabello, sintiendo una e sus orejas y bajando más la mano.

El moreno bajó un poco las orejas al sentir cómo lo acariciaba y cerró los ojos rozándose contra su mano, sin poder evitar pedir más de aquella indirecta manera –Hacía tiempo que no me sentía feliz…pero ahora…- bajó la mano por su pecho deslizándola sobre la tela entre sus piernas notando su sexo y dibujándolo con los dedos. Le besó los labios una vez más antes de besar su pecho lamiéndolo y arrastrando la lengua por sus pezones –Contigo me siento diferente…- le susurró contra la piel.

El aliento del rubio tembló, deteniendo las caricias por un momento, sólo para reanudarlas después porque había notado que le gustaban. – Nunca..... me he sentido así...... – jadeó, completamente excitado y sobrecogido por las sensaciones. No es que jamás se hubiese excitado antes, pero no de esa manera, era como si cada roce de Kiba le encendiese la piel.

Kiba le besó el cuello y alzó la cara observándolo antes de besarlo mientras pasaba la mano por el borde del elástico deslizando un dedo entre la piel y este, bajándole la ropa hasta los muslos. Se apartó un poco mirándolo a los ojos aunque en realidad deseaba bajar la vista, pero se limitó a acariciarlo con suavidad recogiendo su sexo en la mano.

- Mmmh..... – Hiyaku gimió tímidamente, su sexo bastante sensible al contacto y él sí, moviendo el rostro un poco, para observar cómo lo tocaba, dejando escapar un gemido más fuerte y tapándose la boca, enrojeciendo.

-No…- el moreno le sujetó la mano con suavidad besándole la palma y después los labios. Le sonrió levemente antes de voltearlo de espaldas a él y lo abrazó por detrás quitándole la ropa por completo acariciándole las piernas y alzando una, para dejar pasar su brazo entre estas sujetando su sexo y acariciándolo de nuevo mientras lo miraba incorporándose un poco más tras él, apoyándose en el colchón –Te quiero…- le susurró besándole un hombro.

- Ahh...... – el chico puma lo miró de soslayo, bajando luego la cabeza y enterrando un poco las uñas en el colchón, gimiendo, aún rojo. – Ki...ba..... te quiero..... – movió la cola un poco, deteniéndola al sentirla restringida por el cuerpo del moreno, y sin querer pegarle tampoco.

Kiba sonrió, pensando en si realmente lo sentiría así o lo diría por la intensidad del momento. De todos modos, no importaba, eso no cambiaba el hecho de que él sí lo amaba. Se apartó un poco para darle libertad a su cola y la observó colarse entre ambos. Sonrió de nuevo, apoyando la nariz contra ella y echándose adelante para sentir su sexo contra las nalgas del puma.

- Dios.... – el chico elevó un poco el trasero para sentirlo mejor, acalorado y moviéndose un poco contra él, rozándose sin poder ni querer evitarlo. – Kiba..... Kiba..... – sonrió acariciándose el rostro contra las sábanas.

El moreno apretó un poco las mandíbulas para contener su respiración, pero lo cierto es que aquel movimiento estaba encendiéndolo y la voz del rubio no era para menos. Echó atrás las orejas lamiéndole la espalda y el cuello, dejándole sentir sus dientes con suavidad y apartándolos al percatarse.

Se bajó un poco el pantalón dejando salir su propio sexo y lo colocó entre las piernas del rubio notando sus testículos -¿Está bien así?- preguntó mientras le bajaba la pierna de nuevo apretándose entre ellas y moviéndose sin olvidarse del sexo de Hiyaku.

- No... está perfecto...... – sonrió el chico, entre jadeos, sintiéndose arder, aún un poco nervioso, pero demasiado deseoso como para preocuparse por eso. El rubio cerró los ojos, consciente del sexo del moreno tocando sus testículos, y entreabriendo los labios para gemir más aún, sus orejas moviéndose ante sus propios gemidos, y echó un brazo hacia atrás porque deseaba tocar la piel de Kiba.

Kiba se la sujetó, llevándola a su rostro y se acarició con ella bajándola a sus labios. Se incorporó con un brazo apartándose de él y lo sujetó del hombro volcándolo de frente en el colchón –Mejor ahora…- lo miró a los ojos mientras lo besaba y se subió sobre él apoyándose en el colchón y arrastrando su sexo contra el del rubio sin poder evitar mover la punta de la cola lentamente. Bajó la cabeza un poco observando su sexo contra el del rubio y lo miró a los ojos de nuevo.

- Me siento... afiebrado – lo miró con aquellos ojos dorados llenos de deseo y los labios abiertos, dejando escapar su aliento entrecortado, su mano recorriendo la espalda del moreno, hasta el nacimiento de su cola, apretándolo más contra él.

-Déjate ir…- le susurró sin poder dejar de mirarlo bajando la vista a sus labios, besándoselos sin cesar y sacando la lengua para lamérselos. Se deslizó, pegado a su cuerpo acariciándolo a medida que bajaba por este, lamiéndolo y pasó la lengua por sus caderas antes de alzarlo sujetando sus nalgas y lamiendo su sexo de arriba abajo. Observó su rostro mientras lo lamía enrojeciendo un poco por su visión, pero sin dejar de mirarlo ni lamerlo deseando observar su rostro cuando no pudiese más.

- Pero.... así me voy a..... ahhhh.... – gimió, prefiriendo no finalizar ni pensar tanto, pero gimiendo de nuevo y cubriéndose un ojo con la mano, porque sentía que se volvía loco de la excitación, girando el rostro a un lado.

-Adelante…córrete…- entrecerró un poco los ojos sintiendo el calor en todo el cuerpo y lo empujó dentro de su boca lamiéndolo en su interior y succionándolo. Alzó una mano sujetando la que usaba para taparse el rostro y entrelazó los dedos con los suyos.

- Kiba...... – Hiyaku negó con la cabeza, aún cuando se estremecía y apretó su mano con la suya, arqueando la espalda, su sexo pulsando contra la lengua cálida del moreno, cada vez más urgente. El chico gimió, dejando caer la cabeza hacia atrás y cerrando los ojos, jadeando y moviéndose contra las sábanas, corriéndose finalmente, entre espasmos de placer y gemidos, su corazón acelerado en el pecho.

El moreno cerró los ojos un momento mientras lamía el semen que había resbalado de entre sus labios limpiando su sexo y sintiendo cómo se revolvía un poco contra su lengua aún con la sensibilidad del reciente orgasmo –Hiyaku…- lo besó profundamente al observar su rostro agotado, se veía muy sensual y él estaba demasiado caliente como para ser educado. Apoyó la mano al lado de su cabeza mirándolo a los ojos y masturbándose sobre él.

El rubio abrió los ojos observándolo, aún exaltado, jadeando suavemente y deslizando una mano por su pecho, sintiendo su piel, su cuerpo. La dejó resbalar hasta el sexo del moreno, aún por encima de su mano, intentando ayudarlo.

-Ahh…- dejó salir su voz sorprendiéndose él mismo de ella y apretó las mandíbulas apoyando ambas manos en la almohada, dejando su sexo al rubio y besándolo de nuevo agitado jadeando contra sus labios.

Hiyaku lamió sus labios, sediento de ellos, utilizando ambas manos ahora para acariciarlo, sin descuidar sus testículos, siguiendo el ejemplo que le había dado el moreno. Lo miró a los ojos, sin decir nada, concentrándose ne cómo se sentía su sexo erecto entre sus dedos, en su voz, en su mirada. Le parecía el hombre más atractivo del mundo en esos momentos.

-Hiyaku…- entrecerró los ojos empujándole la cara con la suya y bajó la nariz a su cuello, subiendo de nuevo a sus labios lamiéndolos y jadeó, tratando de contenerse dejando escapar la respiración entre los dientes mientras su semen salía entre las manos del puma.

- Mmh..... – el rubio jadeó, más que anda por la sensación, sin dejar de acariciarlo hasta que estuvo seguro de que había acabado, llevándose la mano a los labios, para lamer su semen, probando su sabor y lamiéndose entre los dedos.

Kiba bajó la mirada a su lengua y lo besó de nuevo con fuerza mientras se recostaba sobre él deslizándose a un lado y abrazándolo contra su pecho –Te quiero…- le susurró serio a pesar de que su cola lo estaba traicionando.

- Kiba... – el rubio sonrió, enrojeciendo, pero totalmente feliz. – Te voy a manchar todo..... – dijo, como si lo que manchaba no hubiese salido de ambos de todas maneras.

-No importa…mañana nos duchamos…- sonrió sin poder evitarlo ya lamiéndole una mejilla apenas un poco y besándolo después –Eres precioso…- dijo mirando su cuerpo y acariciándole un brazo.

 
 

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