| Capítulo 51
Desperate Times Require Hopeful Measures
Kiba se quedó sentado en el sofá, mirando el televisor.
Hacía como dos horas que observaba cintas de varios países,
observando la ropa urbana, pero no encontraba nada interesante que
le inspirase. Se suponía que en Japón podría
ver diversidad… pero no había paseado mucho, seguía
perdiéndose bastante.
Volvió a mirar el teléfono por tercera vez y por
fin lo cogió, marcando el número del móvil
del rubio, la cosa es que ahora se preguntaba si lo tendría
en una de esas “reuniones eternas” de las que le había
hablado. Por otro lado, se sentía un tanto avergonzado, por
más que tuviese un buen motivo para estar llamándolo.
- Disculpe....... – el rubio se agachó a sacar el
móvil de su maletín, ante la mirada del gerente de
la compañía que había cancelado la sesión
esa misma mañana. Al menos, ya parecían estarse poniendo
de acuerdo para otra. Sonrió, contestando. - ¿Hola?
-Hola…¿estás ocupado?- preguntó al notar
que hablaba muy bajo y pensando en si debía de haber esperado
a que fuera más tarde.
- No... bueno, un poco. Una de esas cosas que se extiende demasiado
– susurró en el móvil, sonriendo más
al escuchar quien era. – Pero ya estoy por terminar. ¿Querías
algo?
-Te iba a proponer algo…- dijo pensando en ir a buscar a
algunas chicas como habían hablado durante la mañana
–Pero es un poco largo si estás ocupado. Tienes que
pasar por mi casa para ir a la tuya ¿verdad?- preguntó
pasándose una mano por la oreja sujetándose la punta
entre las yemas de los dedos.
- Allí estaré. – le respondió de manera
corta, más bien para que no pensase que molestaba. Lo cierto
es que no podía pensar en algo mejor que ir a verlo luego
de terminar su trabajo.- Salgo en unos minutos, así que no
te pongas nervioso.
-Eh… no…claro…- dijo un poco cortado de que le
dijera aquello –Entonces…te espero en casa- dijo cortando
porque estaba nervioso por su culpa. Colgó el teléfono,
dejándose caer de lado en el sillón y se giró
rozando la cara contra uno de los cojines sonriendo y moviendo la
cola. Se quedó parado apoyando una mejilla en el cojín,
deteniendo el movimiento de su cola. Debía habérsele
caído un tornillo para comportarse así. Se levantó
inmediatamente para darse una ducha. Su madre se hubiera muerto
de haberlo visto.
Hiyaku salió del edificio una vez terminados los arreglos
para la próxima sesión. Iba contento, todo había
salido de maravilla después de todo y además, no podía
dejar de sonreír desde que había recibido su llamada.
Se subió al coche, dirigiéndolo a la casa de Kiba,
ni sabía para qué usaba tanto el coche, si todo le
quedaba cerca. Claro, que el lugar a donde iban, no tanto. Aparcó,
apeándose con la cola meneándose suavemente tras de
él y llamó a la puerta.
Kiba dejó el vaso de agua en la encimera y fue hasta la
puerta, abriendo directamente porque sabía que era él.
Le sonrió levemente pasándose la mano atrás
y finalmente recordando que era inútil y dejándole
su libertad –Pasa…- le pidió echándose
a un lado –perdona si te interrumpí…
- No, para nada, puedes llamarme cuando quieras. – le sonrió,
entrando y un poco incómoo por no saber cómo saludarlo.
– De todos modos, no eran horas de oficina, ya te dije que
se nos hizo un poco tarde y....... – se giró para mirarlo,
acercándose de pronto y besándolo profundamente.
Kiba lo sujetó por la cintura levantando más las
orejas sorprendido y continuando con aquel beso - Te echaba de menos…-
confesó apoyando una mano en su cuello acariciándolo
-y también pensaba en si querrías ir a buscar chicas
para hacer el trabajo de modelos…
- Claro, me parece estupendo. –le sonrió, más
bien pensando en que debían relajarse y saludarse más
como las parejas normales. – Yo también te echaba de
menos.
-Tú me dirás a donde podemos ir…¿sabes?-
le preguntó mirándolo a los ojos aún acariciándole
el cuello –Y bueno, sería mejor explicarles las circunstancias
del trabajo desde el principio, así ni nosotros ni ellas,
perderemos el tiempo… y será difícil que no
quieran quedar con desconocidos teniendo en cuenta lo que son…-
suspiró un poco dejando resbalar la mano por su brazo –De
todos modos, por ese mismo motivo seguramente no anden quedando
por ahí con cualquiera sin ser motivos de “negocios”.
- Además les estamos ofreciendo un trabajo legítimo,
y bastante fácil, diría yo. Y eso sin hablar del atractivo
de la farándula. No creo que se resistan a dejar esa vida......
No la mayoría al menos. – le sonrió, tomando
su mano y soltándola al pensar que se comportaban como el
mapache y el grifo. – Vamos, entonces. Al paso que vamos,
te vas a conocer los mejores barrios muy rápido – bromeó.
-Bueno… mejor conocerlos y así no pasar por ellos-
se rió, levemente extrañado porque le cogiera la mano
y se la soltara de nuevo. Le rodeó los hombros con un brazo
pegándolo a él y bajando la cara para besarlo profundamente.
Se paró frente a él, acariciándole las mejillas
sin dejar de besarlo, porque seguramente después no tendría
opción y se separó para coger las llaves y abrir la
puerta -¿Vamos andando?
- Si quieres, pero advierto que será una caminata larga.
– lo observó, saliendo luego de la casa, y decidiendo
que lo mejor era no llevar el auto, en definitiva. Seguro que terminaba
caminando de regreso igual, como lo llevara.
-Bueno, pero ya que no voy a correr esta noche, al menos asi me
desahogo un poco caminando. Si no, me cuesta mucho dormir de una
sola tirada…- Lo cogió por la cintura aproximándolo
más a él de nuevo y aunque pensaba que no era muy
correcto porque podrían reconocerlo… por otra parte
tampoco consideraba que hacer lo contrario fuera correcto con respecto
a Hiyaku y a sus propios sentimientos.
- Bueno, siempre podría ayudarte a dormir.... – se
rió, enrojeciendo luego al caer en cuenta de cómo
sonaba es, y apresurando el paso, como si el acelerar fuese a distraer
la atención del moreno. – No tenemos que apresurarnos
tampoco. – comentó contradiciendo sus acciones.
-Pues no salgas corriendo que esta vez no estábamos haciendo
una carrera…- se metió la otra mano en el bolsillo
sonriendo un poco por lo que había dicho y besándole
una mejilla -¿Quieres quedarte a pasar la noche conmigo?-
le acarició la cara con la mano dejándola después
en su hombro –No tiene que pasar nada, hace mucho tiempo que
nadie me hace compañía.
- No, si no lo decía por eso...... – murmuró
aún rojo, caminando más despacio hasta quedar a su
par. – No es que esté apurado ni nada, sólo......
Sí, creo que sería agradable quedarme contigo. Tampoco
he tenido compañía en mucho tiempo y...... sí.
– le sonrió por fin, frustrado en sus intentos de parecer
serio y calmado.
Kiba sonrió por no reírse con sus nervios y le pasó
los dedos por una oreja pegándolo más a él
prefiriendo no decir nada al respecto por no ponerlo más
nervioso -¿Quieres ir a mi casa? Aún no me invitas
a la tuya… tengo curiosidad…
- Tienes razón.. ¿Quieres venir a mi casa entonces?
Porque puedes, no es ningún problema. – lo miró
de nuevo, ahora abiertamente demostrando su nerviosismo y moviendo
la cola un poco más, sonriendo por la caricia, aunque de
eso, sí que no decía nada.
-Sí claro- sonrió aún más, mirando
un poco atrás al movimiento de su cola y desvió la
vista adelante aún sonriendo y pasándose la mano por
el pelo de atrás adelante un poco nervioso –Dime…
¿vamos a un local o a la calle?
- Pues.... sé de un lugar que sería perfecto. El
problema con esos lugares es que a los dueños no les va a
gustar mucho que lleguemos a ofrecerle otro empleo a las chicas....
Tal vez si nos hacemos pasar por clientes...... – se rió,
simplemente porque se había acordado de su preadolescencia
y de cómo lo sacaban de todos lados por andar molestando.
-Pero no creo que nos dejen entrar los dos juntos en un cuarto…-
dijo apurado de pronto no quería ni pensar en lo nervioso
que se pondría de algo así y más estando solo,
eso… ya le daba vergüenza tan siquiera entrar en un lugar
así –Yo había pensado … que podemos contactar
a una chica y pedirle que reúna a algunas más de una
edad y unos parámetros… podemos reservar unas mesas
en un bar y hablar con todas a la vez… nos rellenarán
un papel como este…- dijo mostrándole –y nos
pondremos en contacto con las que más nos gusten… Lo
demás sería perder mucho tiempo.
- No, si no pensaba alquilar un cuarto tampoco. Sólo hablar
con ellas, Kiba..... – se rió, empujándolo un
poco por un hombro de manera juguetona. – Pero tu idea es
mucho mejor. De veras me alegro de que estés aquí.
No sé, debes pensar que soy idiota por no habérseme
ocurrido nada de esto antes.
-No…- se rió por el empujón y le puso una mano
en la cintura atrayéndolo de nuevo para besarle una mejilla,
aunque ahora le daba vergüenza que fuera a estar agobiándolo
y movió la cola nervioso –Simplemente a lo mejor estoy
más acostumbrado a hacer cosas de negocios… algunas
veces íbamos por la calle y seleccionábamos a chicos
para modelar… les pedíamos que vinieran con amigos
y quedábamos en un bar… les contábamos cómo
sería el trabajo… les dábamos unas fichas y
así ellos mismos se iban si no estaban interesados…
además de que podíamos escoger mucho mejor…
- Sí, seguro. Suena muy bien. Yo siempre he hecho las cosas
de modo no convencional, probablemente porque no recibí educación.
O más bien, porque puedo ser muy atolondrado. – le
explicó, aunque más bien, parecía una disculpa.
Lo cierto es que ahora pensaba en que ojalá Kiba y él
se hubiesen conocido antes.
-No creo, de hecho, lo que ocurre es que eres muy impulsivo…
o al menos eso creo yo- sonrió viéndolo a los ojos
–Pero eso es bueno… creo que yo pienso demasiado las
cosas antes de hacerlas…- miró a su alrededor preguntándose
si faltaría mucho -¿Está cerca?
- Falta poco ya ¿estás cansado? – lo miró
de soslayo preguntándose si no debió llevar el auto
de todas maneras. – Mira, unas dos calles más y llegamos
al barrio.
-No, estoy bien, sólo estaba mirando algún bar cerca
para pedirles que nos guardasen tres mesas o así… seguro
que no tienen problema si les pago…- evaluó –Si
quieres, ve a hablar con una chica pregúntale si puede encontrar
a veinte y yo mientras, hablaré con algún bar…
¿o prefieres que te acompañe?
- No.... puedo hacerlo solo. Pero ve con cuidado, ¿ne? Ya
te dije que no es un lugar muy seguro. Y tampoco..... – se
dejó de hacer recomendaciones, seguro se estaba comportando
de manera sobreprotectora, y Kiba no era alguien a quien fueran
a timar fácilmente. – Estarás bien – sonrió,
mirando hacia otro lado y murmurando. – Yo iré a buscar
alguna chica.....
-Vale…- le sonrió pensando en cómo se había
puesto sólo porque fuera a pedir unas mesas -Creo que lo
que tú harás es más molesto… pero tú
te arreglarás mejor con eso creo…- se disculpó
señalando un bar en la parte de arriba de la calle –Te
esperaré allí… ¿de acuerdo? Estaré
bien…- sonrió de nuevo pensando que de veras debía
verse perdido en aquel ambiente.
- Ya lo sé, disculpa – lo besó suavemente en
los labios, girándose para cruzar la calle, apresurándose
un poco. Dio la vuelta en la próxima esquina, examinando
a las personas con la mirada, buscando.
Kiba lo siguió con la mirada o más bien a su enorme
cola y movió una oreja. Lo cierto es que no había
pensado que lo dejase solo tan pronto y de nuevo se sentía
perdido en aquel ambiente, pero echó a caminar hacia el bar.
Sonrió para sí mismo bajando la cabeza, realmente
era muy impulsivo…
El rubio se adentró en la calle, de pronto observando una
chica que no parecía precisamente estar pasando el tiempo,
aunque no le parecía estar yendo muy bien aquella noche,
pero eso le daba ventaja. Se acercó con rapidez antes de
que se la llevara algún cliente y tuviese que buscar otra.
- ¿Noche lenta? – le preguntó estudiando su
perfil ya de por sí. La chica le sonrió enseguida,
colocándose en su papel y acercándose más para
rodearle el cuello.
- ¿No quieres acelerarla, guapo? – le sonrió
echándose hacia atrás aún guindada de esa manera.
- Eres muy bonita. ¿No te gustaría ser modelo? –
le preguntó, más bien ya haciéndose ideas hasta
de qué productos podría querer a alguien con su físico.
La chica sólo se rió, contestando. – Muy bien,
pero halagarme no te llevará muy lejos. ¿Sabes lo
que quiero decir?
- Sí, pero hablo en serio. Puedes conseguir más de
lo que jamás ganarás en las calles. Soy..... –
antes de que el rubio terminase de hablar, ya la pelirroja lo había
empujado dándole la espalda, haciendo un gesto de que se
fuera, con cara de fastidio.
- Uno de esos..... Mira, estoy trabajando, no buscando citas y
menos con esos cuentos que ya me los conozco todos – se cruzó
de brazos con gesto de fastidio y algo de maleantería en
su actitud.
- No, estoy hablando en serio, Mira.... – Hiyaku le colocó
su tarjeta enfrente de las narices, reído porque no le creyera,
aunque no es que no lo comprendiera.
- Y.... ¿cómo sé que no te robaste eso? –
le preguntó la muchacha mientras tomaba la tarjeta sin saber
si creerle o no.
- No lo sabes, pero si quisiera hacer lo que crees que quiero hacer,
te invitaría a irte conmigo ahora o a un hotel o a mi piso
o quien sabe..... Pero lo que quiero que hagas, es que me consigas
a unas veinte amigas tuyas que estén interesadas y las lleves
al bar que está cruzando la calle. ¿Te parece? Es
un lugar público.
- Hum...... ¿de veras? No sé...... – la chica
se giró a mirarlo, ahora sí dudando de que fuera uno
de esos tipos, pero por otro lado, nunca se sabía.
El rubio sacudió la cabeza sonriendo y dejó escapar
un suspiro, sacando mucho más dinero del que probablemente
cobraba por trabajo y entregándoselo. – Toma, aquí
tienes, si te miento, igual te pagué ¿no? Te estaré
esperando, puedes hacer mucho más que eso y de manera más
cómoda. –
Kiba, mientras tanto, entró en el bar observando el interior,
había un ambiente bastante penumbroso y bastante humo. Carraspeó
observando a la gente a su alrededor seguro de que todos lo veían
como un bicho raro. Desde luego había mesas libres de sobra,
al final necesitarían cuatro.
Se acercó a la barra viendo a una mujer que por su postura
parecía estar despachando sus pechos y no las bebidas –Buenas
noches…
-¿Te has perdido encanto?- la rubia se rió acariciándole
la cara y el moreno se echó atrás parando las orejas
pero no le convenía cabrear al dueño de otro local
más, necesitaba cooperación. ¿Tan perdido parecía?
-Quería reservar cuatro mesas para unas chicas que van a
venir… en media hora…- dijo mirando el reloj –como
mucho…
-No me digas que vais a hacer una cena de negocios…- se rió
la mujer que parecía haber bebido más que sus clientes
aún.
-Algo así. Ahora, si me dice cuanto tengo que pagar por
la reserva… - el moreno se movió incómodo con
aquella charla y los gestos burdos de la mujer. Sólo esperaba
que las chicas que llegasen no se parecieran en nada, o al menos
que su aliento no oliese a destilería.
-Veamos… ¿tú cuanto crees?- se rió un
poco de nuevo, apoyando los codos en la mesa y jugando con los botones
de la camisa del moreno mientras tanto.
Kiba suspiró apartándose de nuevo y sacó la
cartera extendiéndole lo que hubiera pagado de ser una cafetería
normal, más que nada para que ya no lo toquetease más,
ya estaba perdiendo la paciencia.
-Oh…de veras! Eres un encanto…- la mujer salió
de detrás de la barra y Kiba dio unos pasos atrás
por si se acercaba, pero para su propio beneficio la mujer fue hacia
las mesas para juntarlas –Tú! Largo a otra mesa…-
le dijo a un hombre que se acababa de sentar, sonriendo después
a Kiba. El moreno se aproximó un poco cortado aún
sin asimilar esa terrible forma de ser y la ayudó a juntar
las mesas.
-Gracias…- dijo sentándose en el extremo y apartando
la silla a su lado para cuando llegara Hiyaku. Cruzó una
mano con la otra apoyando el mentón en los pulgares y sintiendo
que la mujer estaba a su lado parada. Movió una oreja echando
la cabeza un poco a un lado observándola -¿Sucede
algo?
-¿Quieres tomar algo?- preguntó aproximándose
un poco más. Kiba suspiró de nuevo frunciendo el ceño.
-Agua mineral, gracias- dijo previniendo de nuevo un ataque por
pedir agua.
-Ahora mismo…- la mujer le apoyó la mano en el hombro
antes de irse aún sonriendo, igual con lo que le había
pagado ya era más de lo que hacía normalmente. El
moreno se miró el hombro y se lo agarró como borrando
toda huella suspirando de nuevo y echándose atrás
en la silla cruzado de brazos. Tal vez no debía haberse separado
de él. Ahora se preguntaba si habría alguna mujer
alcoholizada tratando de ligárselo también aunque
no creía que eso fuera ningún problema para el rubio.
Hiyaku se apresuró en regresar al lugar en donde se habían
separado, buscando el bar con la mirada. Definitivamente era uno
de los lugares más nuevos, pero todos le parecían
el mismo. Algunas cosas no cambiaban. Entró, paseando sus
ojos por el lugar hasta encontrar a Kiba, sonriendo y dirigiéndose
hacia allá, notándolo incómodo. - ¿Me
tardé mucho?
-No…- lo miró aliviado separando un poco más
la silla a su lado para que se sentase junto a él, como si
eso fuera a evitar que aquella mesonera del infiernos se le acercase
de nuevo -¿Te costó mucho convencer a alguna?- preguntó
apoyándose en la mesa mirándolo.
- Un poco, pero no mucho. Te dije que tendrían ganas de
trabajar, pero claro, es normal que no confíen así
de buenas a primeras. – le sonrió sentándose
y pasándole un dedo por la oreja sólo porque le llamó
la atención. – Ya le dí mi tarjeta a una y algo
de dinero, sólo nos queda esperar.
-Espero que no se largue con el dinero sin más…- suspiró
moviendo la oreja inconscientemente al tacto y se echó atrás
en la silla cruzando los brazos una vez más –La mesonera
está borracha…
- Eso no es ninguna sorpresa – se rió, observando
cómo movía la oreja y su cara de desaprobación,
comentando luego respecto a lo otro. – Es una posibilidad,
pero espero que no lo haga. También tienes que pensar que
son muy pocas las que realmente quieren trabajar en la calle. ¿No
saltarías ante una oportunidad como esta si estuvieras en
su lugar?
-Nunca estaría en su lugar, antes preferiría limpiar
suelos con las manos- alzó un poco la cara inconscientemente
y miró a la mesonera apartando la vista inmediatamente al
encontrarse con la suya, tendría pesadillas con ella –Espero
que al menos vengan dieciocho aunque con doce podríamos
conformarnos… eso nos daría con suerte… unas
cinco que mereciesen la pena…
Hiyaku sonrió observándolo en silencio por unos segundos,
tan sólo alzando el rostro cuando aquel olor a alcohol los
invadió antes de que se dieran cuenta. Por supuesto, era
la mesonera, que venía a traer el agua mineral como mil siglos
después de que se la pidieran. - ¿Qué deseas
guapo? – le preguntó al rubio, como pescando a ver
si conseguía más dinero.
- Lo mismo que él. – señaló Hiyaku.
No creía que fuera muy conveniente tomar licor cuando estaban
ocupándose de los negocios.
- ¿Seguro? Está tomando agua – le señaló
la chica como si no fuera obvio.
- Pues eso, ¿quieres, cariño? – el chico puma
le sonrió de una manera que prácticamente pedía
que los dejara solos, mientras movía un poco la cola.
- Enseguida la traigo. – la mujer se alejó por fin,
desalentada en sus intentos.
-Es una mujer infernal…- el moreno lo miró sonriendo
levemente por cómo la había despachado el rubio –y
demasiado cariñosa de paso…- alzó una ceja con
un gesto bastante más molesto y deslizó la mano hacia
la cola dorada llevándola sobre sus propias piernas y acariciándola.
Lo miró sonriendo un tanto infantil antes de soltarla de
nuevo y levantarse al observar a tres chicas paradas en la puerta
mirando adentro -¿Alguna de esas chicas es con la que hablaste?
- La del medio – le sonrió, imaginándose a
la mesonera tratando de engatusarlo y deseando besarlo en ese mismo
momento, pero en vez de eso, levantándose y saludando con
la mano para que las chicas se acercasen.
-Espero que vengan más…- dijo un poco agobiado aunque
al menos dos de ellas eran muy guapas. Eso sí, tenían
un gusto horrible para la ropa además de demasiado maquillaje,
pero eso se podía arreglar. Sonrió cuando las chicas
llegaron junto a ellos –Hola, yo soy Kyouji, su socio…
sentaos por favor…
-Hola…- las chicas se acercaron dándole la mano cada
una y Kiba alzó una ceja tratando de mantenerse serio aunque
ahora se sentía como jugador de football y ni siquiera se
estaban presentando, sólo le daban la mano y se sentaban.
Suspiró un poco aliviado de ver que entraban más,
no sabía si venían por ese motivo pero…
-Voy a hablar con aquellas chicas de la puerta- le dijo al rubio
señalándolas.
- Está bien – le sonrió el chico moviendo las
orejas y pasando a sonreírles a las chicas que ya se sentaban
frente a él. – Hola, yo soy Hi..... Matsuda –
se corrigió, siguiendo el ejemplo del moreno, y presentándose
a pesar de haber dado la tarjeta ya.
El moreno volvió con cinco chicas que habían venido
con ese propósito y otras dos que había encontrado
en la puerta, seguramente tratando de atraer clientes –Os
sentáis todas por favor…- dijo sin embargo sin sentarse,
observándolas complacido al menos con unas cuantas y entregándoles
las fichas –Bueno… antes de que cubráis esos
papeles…- esperó al ver que se acercaba una chica más
y le hizo una seña para que tomase asiento –Antes de
que los cubráis- dijo entregándole uno a la que acababa
de llegar –como sabréis no somos las hadas madrinas
de ningún cuento…
-¿No me digas?- soltó una de ellas riéndose.
-Luego contamos chistes… ahora escuchad, tenemos un problema
con las modelos de nuestra compañía, no comprenden
algo tan sencillo como “no quedéis con desconocidos”
estamos seguros de que vosotras lo comprendéis… pero
queremos aclarar que se han sucedido varios asesinatos entre las
chicas que posan para nuestra compañía…- alzó
una ceja al escuchar los murmullos y
quejas alborotadas –Por favor… primero escuchad, os
estamos contando esto con la verdad por delante, así que
escuchad…- Esperó a que se relajasen para seguir hablando
– Este asesino sólo mata a quienes quedan con él,
el les dice de antemano que es el asesino… ¿quedaríais
con él? Las que lo harían, por favor pueden levantarse…
no tenemos ningún interés en perder más modelos,
es una pérdida de tiempo y dinero para nosotros. Fríamente
hablando.
- Pero.... entonces ¿no podríamos salir con nadie?-
preguntó una de las chicas con cara de que tampoco quería
pasarse la vida trabajando.
- No, sólo les estamos pidiendo que no queden con nadie
que las contacte por ser de la compañía, en especial
con ese chico. No tienen por qué temer nada si hacen esto.
– añadió el rubio, sin querer asustarlas, pero
después de todo, aún no sabían si tenía
un cómplice o algo así. – Tú –
dijo de pronto, señalando a la pelirroja que había
contactado inicialmente. – Estuviste bastante a la defensiva
cuando te entregué mi tarjeta, ¿no? Lo que queremos
decir es que no crean que sólo porque no es un tío
que se les acerca en la calle, es más seguro. ¿Comprenden?
La chica asintió con la cabeza mirándolo fijamente
–De todos modos, no será la primera vez que traten
de atacarme…
-Eso!- dijo la morena que inicialmente había hablado también
–Casi cada día diría yo…-se rió
como si fuera de lo más gracioso y Kiba alzó una ceja
de nuevo sintiéndose un poco perdido.
-Mientras queden con chicos que conozcan en locales, fiestas…
etc, no habrá problemas. Es más, de ahora en adelante
irán a muchas fiestas, convenciones… todo ese tipo
de congregaciones y tendrán la oportunidad de conocer a mucha
gente…
-Suena bien…- dijo una de las chicas mirando a su amiga.
Kiba suspiró aliviado al verlas ahora sonreír.
-Bien…entonces por favor… cubrid esas fichas, las guardaremos
todas y os llamaremos cuando las hayamos evaluado… a las que
no os llamemos, no quiere decir que no vayamos a hacerlo ¿de
acuerdo? Os iremos llamando conforme necesitemos- se sentó
al lado del rubio un poco más tranquilo.
- ¿Cuánto van a pagarnos? – preguntó
una rubia que hasta el momento había permanecido en silencio
como examinando la ficha.
Hiyaku sonrió de nuevo, de pronto tomando en cuenta que
jamás le habían traído su agua, y mirando de
soslayo a la mesonera, antes de regresar su mirada a la chica que
le había hecho la pregunta. – Eso depende de cada trabajo,
pero les aseguro que será mucho más de lo que hacen
en las calles. Lo suficiente para tener un sueldo más que
cómodo.
-Cobrarán por sesión tomada y por foto utilizada…
después cobrarán aparte cada vez que las necesitemos
para que vayan a alguna congregación ¿de acuerdo?
Ahora, por favor, cubrid las fichas.
-Yo no sé cuanto mido…- una de las chicas lo miró
arqueando una ceja –Tampoco sé cuanto peso…
-Bueno… lo pondremos más o menos… después
ya lo ajustaremos según os vayamos llamando y por favor cuando
vengáis… nada de maquillaje…¿vale?- las
miró asentir y sonrió levemente –A ver, levántate…-
se levantó a su lado y se quitó el cinturón
pasándoselo por el pecho la cintura y las caderas apuntando
después en su ficha. Se quedó de pie por si tenía
que hacerlo de nuevo, apoyándose en la pared detrás
de la silla de Hiyaku y miró al rubio tocándole la
punta de la cola distraídamente.
Una a una, las chicas fueron entregando sus fichas, aunque un poco
descontroladas claro, era de esperar. Hiyaku las acomodó,
sonriendo satisfecho, mirando al moreno luego. – Eso es todo
por ahora. Ya las estaremos llamando una vez hayamos decidido.
-Gracias- Kiba les sonrió satisfecho también y en
cierto modo aliviado en parte porque les estaban dando una oportunidad
y por lo que veía, ya le simpatizaban más que la única
modelo que había conocido en la empresa y en parte, porque
realmente los iban a sacar de un aprieto –Bien…- lo
miró aún sonriendo –por hoy ya hemos acabado…
parece que irá bien, le he echado el ojo a unas cuantas…lo
malo es no tener las fotos…
- Bueno, ya las conseguiremos. Tal vez deberíamos escribir
señas en las fichas para recordarlas- se rió, pensando
en que sus señas serían muy extrañas seguramente
para una compañía seria. – De veras tuviste
una gran idea. Tal vez debí hacer esto desde el principio.
Pero no, no me hubieran creído.
-Claro que sí- el moreno lo miró a los ojos –Ellas
desconfían pero es normal, sólo tienes que darles
un poco de seguridad y no dejarán pasar una oportunidad así-
pasó las hojas cogiendo las cinco en las que se había
fijado sus nombres, aclarando cual era cada una –Yo me acuerdo
del nombre de cinco, en las que me he fijado, son las que más
me gustan…- explicó mientras apuntaba algunas notas
–Aunque por la raza … creo que más o menos nos
acordaremos…
- Vale, aunque seguro tienes mejor memoria que yo – le sonrió,
poniéndose de pie, estirando la cola. – Me refería
a cuando comenzaba el negocio, seguro y creerían que era
sólo un chiquillo molestando – le besó la mejilla,
sintiéndose contento y por ende, actuando aún más
espontáneamente y tomándolo de la mano. – Y
ahora que ya has visto más o menos donde crecí, ¿quieres
conocer mi casa actual?
-Claro…- lo miró sonriendo y levantándose,
cogiendo él todas las hojas -¿Vivías por aquí,
entonces?
- Un poco más adentro, que tampoco vivía al lado
de los bares. – asintió riendo suavemente y guiándolo
hacia fuera, sin olvidarse de “saludar” a la mesonera
con un – Gracias por el agua, eh?!
|