.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 50

Suspicion, Jealousy, Love

Tanuki se movió inquieto en la silla luego de haber subido la foto, mirando el perfil como si algo debiera de suceder, y cambió de página para ir al foro de nuevo. – Ahora le dejo un mensaje al asesino a ver si me contacta. Hum....... ojalá se interese – dijo, mirando a Sei por un momento antes de ponerse a buscar el perfil de Milkyboy para enviarle el susodicho mensaje.

-¿Qué pone en su perfil? A lo mejor así sabemos si es un gato…- el rubio se acercó más, aproximando su banqueta con una mano entre las piernas, mirando al mapache y luego a la pantalla leyendo el perfil –No pone nada…- dijo leyendo de cabo a rabo, pero sólo ponía su nick y su email.

- No importa, si sólo le enviamos un mensaje. Si dijera algo más, a lo mejor y ya lo habrían atrapado. – dijo, refiriéndose a datos como de donde era y en qué trabajaba. Tocó su email, para enviarle el mensaje, quedándose luego con los dedos sobre el teclado, pensando en qué escribirle.

-Dile que quieres conocerlo…y…hum… dile…que te gusta mucho…no, mejor eso no que me celo… dile…que quieres hablar con él… eso…
- No te celes...... – le pidió al grifo, como preocupado y haciéndole saber que no tenía por qué, empezando a escribir a continuación: “Querido Mi......” – No, suena tonto – Borró y empezó de nuevo: “ He leído tus mensajes y me gustaría mucho conocerte. ¿Crees que sea posible? Quiero hablar contigo” - ¿Suena bien? No te celes – le recordó, moviendo su cola nervioso.

-Vale… no me celo…- echó las orejas hacia atrás mintiendo según él, perfectamente disimulado –Pero no es verdad que quieras…

- No, no es verdad, es para atraparlo – le recordó mirando sus orejas y enviando el mensaje con rapidez, sólo para poder abrazar al grifo. – Yo sólo quiero estar contigo.

Sei lo levantó en el aire sentándose en la silla del ordenador con el mapache en las piernas, asegurándose de que lo tenía cerca todo el tiempo y se quedó mirando la pantalla rodeándolo por la cintura –Es que me celo igual…porque él se lo va a creer … y a lo mejor le gustas… y si después a ti te gusta… - dijo haciéndose toda una película mental y bajando las orejas.

- No me va a gustar! – exclamó, sujetándole las orejas y levantándoselas para que no estuviera triste. – A mí me gustas tú, y él es un asesino. Además piensa que soy mujer..... – aseguró, aunque con esa velocidad, ni siquiera habría leído el mensaje aún. – Yo sólo te quiero a ti, Sei.

-Pero yo también mato…- le recordó después, inclinando un poco la cabeza –No es lo mismo… yo me los como…- se aclaró a sí mismo después -¿Crees que lo leerá pronto?

- No sé, es su email, así que debe leerlo – afirmó Tanuki moviendo sus propias orejas ahora. – Y sí es distinto, y de todos modos, tú eres Sei.

-Es verdad…- el rubio lo abrazó más, asintiendo con la cara y besándole una mejilla desde atrás –Pero es que esperar siempre me aburre…- dijo bostezando y entrecerrando los ojos.

……

Takeshi giró la cara hacia el monitor apagado al escuchar la alarma de que había llegado un email. No tenía ganas de mover un dedo, había pasado una noche infernal y la mañana no estaba siendo mejor. Seguía sentado en la cama desde que se había duchado y vestido –Tsk…- se levantó por fin echando un vistazo al albino y sentándose sacudiendo un poco el ratón.

Hansa entreabrió un ojo y luego el otro al sentir el movimiento, girándose para ver al moreno ya en la PC y estirándose antes de sentarse, dejando que las sábanas cayeran hasta su cintura naturalmente. – Mmmmmmmmilkyboy...... – lo llamó, estirando las alas, con bastante pereza de levantarse como siempre.

-Dime…- el moreno se quedó mirando al monitor golpeteando el ratón mientras se cargaba la página del correo, impaciente, no sabía de quien era....Lo abrió leyendo aquel mensaje tan corto sonriendo de medio lado intrigado y pulsando en su nick para ver su perfil.

- No sé, sólo te saludaba..... – sonrió, al ver que ya se había vestido, echándose hacia delante a cuatro patas a pesar de que estaba desnudo, y observando por encima de su hombro. - ¿Tan temprano y ya empiezas a trabajar?

-No estaba en mis planes… pero el trabajo vino a mí…- dijo aún con aquella sonrisa sin dejar de leer el perfil. Alzó la vista para mirar la foto de nuevo y bajó el blog leyendo algunas notas y observando más que nada unas cuantas fotos más, era nueva.... no se fiaba mucho de que una nueva directamente le hablase un día después de su registro y el mismo día de poner sus fotos…demasiada coincidencia que se fijase en él tan pronto -¿Cómo te fijaste en mí?- preguntó, aún sin dejar de mirar las fotos.

- ¿Crees que sea por tu encanto? Tal vez, sólo se inscribió para hablarte a ti, algunas tienen algo por los asesinos, como habrás notado. – el chico se rió, pasándole una mano por la espalda, y cubriéndose con la sábana de nuevo, para no ser tan maldito. – O puede ser que sea otra cosa.......

-Otra cosa…no me fío- se sacudió un poco al sentir un escalofrío con la caricia, frunciendo el ceño –Es una gatita…- anunció mirándola.

- ¿Y? – preguntó de manera no muy amigable, moviendo una oreja y levantándose para vestirse. – No me digas que eso te ocasiona algún problema...

-Hmm… no exactamente…- se giró a mirarlo, observando cómo se vestía, sintiendo tentaciones de tocarlo y desistiendo en su propio beneficio. De todos modos se levantó parado detrás de él observándolo.

- ¿No? Te lo hace más fácil entonces..... – se giró, ya con el pantalón puesto y la camiseta a medio bajar, acercándose al moreno y apoyando las manos en sus hombros. - ¿Puedes matar una gatita?

-Puedo matar a quien me dé la gana…casi…- se rió un poco emocionándose con la idea y bajó la vista a una de las manos en sus hombros –Pero creo que no es muy buena idea… y no quiero matarla.

- ¿No? Eso es extraño ¿no crees? – el chico se giró, meneando la cola y recogiendo sus cosas como para irse. – Y ¿por qué no quieres matarla, eh? ¿No me digas que te gusta? – tanteó, sin querer admitirlo, un poco molesto.

-No me gusta, es una tía- alzó una ceja como sin poder creérselo -¿Te jode?- sonrió sujetándole la cola y llevándola a sus labios –A mí lo que me gusta es esto…- lo rodeó por detrás sujetándole la entrepierna con una mano –pero no me fío de ella...habrá que hablar con ella y luego, ya la mataré para demostrártelo…- sonrió contra su cuello besando la marca negra en su piel –Quiero follarte…Hansa…

El albino sonrió complacido, el movimiento de su cola haciéndose más leve. – Ya lo harás, ¿qué tal esta noche? – soltó sorpresivamente, girándose de nuevo, respirando contra sus labios. – No te va a pasar nada, me tienes a mí...... y ella, sea quien sea, morirá. Ya me lo prometiste. – aseguró, aunque no había sido una promesa propiamente.

-Deberías aprender a diferenciar una promesa… a mí me explicaste tú cómo… no es posible que no lo recuerdes…- lo miró a los ojos entrecerrando los suyos y lamiéndole el labio superior de abajo a arriba lentamente, jadeando contra él –Esta noche ¿Qué?

- Probablemente dormirás bien, eso. – se rió, sin separarse. – Si no quieres matarla, no la mates, pero no te le acerques tampoco.

Sonrió de medio lado sin creérselo mucho y le sujetó una cadera notando que ya estaba terriblemente excitado se rozó los labios contra los suyos con suavidad -¿Por qué esta noche? Tan premeditado ¿no pierde el misterio? ¿Por qué no ahora? Y por qué no puedo acercarme… ¿crees que sea peligrosa?

- No lo sé, tú mismo no te fías, y eres mucho más cuidadoso que yo....... Y porque si no la vas a matar, no tienes motivos para acercarte o sí. No te gusta, es una chica – le repitió sus propias palabras como recordándole, y le pasó un dedo por la mejilla como jugando. – No puede ser ahora, debo trabajar, pero si prefieres el misterio, no será esta noche tampoco entonces.

-No me jodas! Has dicho esta noche y será esta noche…- respiró con fuerza, más por el cabreo que por otra cosa aunque también estaba excitado y no un poco, precisamente. Lo cogió por debajo de las nalgas levantándolo sobre él y arrastrándolo sobre su sexo –No puedo esperar…

- Sí... puedo sentirlo..... – sonrió, sintiéndose excitado igualmente y sujetándolo por la nuca con una mano, para besarlo apasionadamente, susurrando luego. – Esta noche.....

-Ahora…- le insistió de todas maneras por si entraba por el aro, jadeando contra sus labios y notando que le quemaban las mejillas –Ahora gatito…

- ¿Tanto así...... me deseas? Y ¿qué harás si te digo que no? – lo tentó, separándose un poco y relamiéndose los labios, observando sus ojos rojos.

- …dime que sí…- le pidió, lamiéndose un poco los labios siguiendo el movimiento de la lengua del albino imitándolo sin percatarse. Si le decía que no… se iba a cabrear, eso estaba claro, aunque podía mantener el control más o menos hasta que se fuera… Arrastró la lengua con fuerza por los colmillos y lo sujetó con una mano llevándole la suya a su sexo –Mira cómo me tienes gatito… no lo soporto…- dijo recorriéndose el sexo con su mano sobre la tela y entrecerrando un poco los ojos sintiendo un calor terrible –Al menos déjame correrme… como sea…- le susurró notando que le quemaban las mejillas y se empujó un poco contra su mano.

- Pero si me gusta cómo te ves así..... y cómo te sientes..... – lo molestó, acariciando su sexo con algo de fuerza y sonriendo, aún mirándolo a los ojos. – Me harás llegar tarde al trabajo......

El moreno no pudo evitar jadear apretándole más la cadera –Gatito…aunque no lo hagamos…- dijo mirándolo igualmente y echando las orejas atrás mientras se abría el pantalón con una mano, bajándose un poco los boxer y tomándole las manos de nuevo para ponerlas sobre su sexo –Un poco…

- Sólo un poco....... – repitió, como si se lo estuviera planteando, acariciando su sexo sin embargo, algo impresionado por el tamaño que tenía, así de excitado como estaba.

-Joder…- bajó un poco la cabeza para observar las manos del albino sobre su sexo y entreabrió los labios jadeando aún más agitado, acariciándose la cara con una de sus orejas y bajando a lamerle los labios casi desesperado.

El albino sonrió al verlo en ese estado, de veras lo traía loco. Dejó de acariciarlo, separándose de él como podía, y empezando a desabrocharse el pantalón de nuevo, retrocediendo hasta la cama, con la cola meneándose tras él.

Takeshi le sujetó la cola con suavidad acariciándosela y siguiéndolo como hipnotizado, tratando de parecer tranquilo y disimular su desesperación. Se mordió el labio, sujetándole la cintura del pantalón y bajándoselo sin poder evitarlo, fracasando en su intento e inclinándose contra él, haciéndolo apoyarse a cuatro patas en la cama –Gatito…- jadeó, apretando su sexo contra las nalgas del albino lamiéndole el cuello y deslizando las manos bajo su camiseta temblorosas por la excitación.

- Torito...... – le devolvió, sintiéndose excitado también por supuesto, aunque él era mejor disimulando que el moreno. Se deslizó sobre el colchón, echándose más hacia delante, alzando un poco la cola para quitarla del camino. – Parece que vas a conseguir tu deseo.....

El moreno sintió un escalofrío sólo con escuchar aquel consentimiento. Se agachó frotando las manos contra él, acercándose a sus nalgas y lamiéndose los labios –Estás muy bueno…- sacudió un poco la cabeza apartándose el flequillo y comenzó a lamer sus testículos y su ano intensamente, empujando la lengua dentro de él con los ojos entrecerrados totalmente entregado. Le abrió más las piernas apretándole los muslos.

- Mhmm... Milkyboy..... – jadeó, enterrando las uñas en el colchón, sus piernas temblando contra las fuertes manos del toro, y su sexo rozándose contra las sábanas, irguiéndose como respuesta a las lamidas en su ano.

-Está muy caliente aquí…- sonrió levemente aunque sin poder mantener la sonrisa ni un poco a causa de cómo se sentía y bajó una mano a las sábanas sujetándolo por las nalgas con la otra mano y pegándolo contra el colchón sujetando su sexo y empujándolo con la otra mano para rozarlo con fuerza contra ella apretándolo más contra las sábanas. Se quedó mirando la zona rosada entre sus nalgas y sacudió una oreja un poco, empujando el pulgar dentro de él y jadeando al hacerlo, inclinándose un poco más adelante al sentir cómo su sexo pulsaba. Lo siguió empujando mientras movía el dedo dentro del él.

- Vas a causar... un incendio entonces...... – el chico dejó escapar una leve risa jadeante sintiendo su sexo arder, moviéndose contra la cama con urgencia y apretando el dedo del moreno entre sus nalgas, tratando de mirarlo de soslayo para ver su reacción.

Takeshi se agachó inmediatamente al sentir aquello y respiró con más fuerza, apretando las mandíbulas y lamiéndolo sin sacar el dedo de su interior. Si le apretaba así el dedo, no quería saber… sí, claro que quería saber. Se apartó un poco de él porque había sentido deseos de penetrarlo, pero no, quería más. Se subió a la cama arrodillándose y dejando caer la espalda contra la pared sujetándolo por la cabeza y atrayéndolo hacia su sexo –Quiero saber cómo se siente…la lengua de un gatito…- jadeó rojo, mirando sus nalgas en realidad y volviendo la vista a sus ojos azules, agachándose más de golpe para besarlo primero.

- No me digas que nunca te lo ha hecho un gatito..... – le respondió, apenas se rompió el beso, más que nada porque siendo él, tenía la impresión de que fuese lo primero que buscase. Le sonrió traviesamente, moviendo la cola de una lado al otro y parando las orejas, para pasar la lengua a lo largo de su sexo, empezando a lamerlo de aquella manera, un tanto lenta, como si estuviese bebiendo de un tazón con leche.

-Noh…nunca…- se levantó un poco de la pared bajándose más la ropa, dejando su sexo salir completamente y se sentó sobre las piernas, sacudiendo la cabeza de nuevo apretándose una pierna con la mano –Ah... así no…- le pidió sujetándole la cabeza y acercándolo más sin poder evitar desesperarse. Golpeó el colchón con la cola, observando cómo su propio sexo palpitaba al tacto del albino.

- Tranquilo, es que me gusta cómo sabes....... – le sonrió de nuevo el chico, sujetando su sexo con una mano, acariciándolo suavemente y parando la nalga más para acomodarse, susurrando. – es grande....... – antes de metérselo a la boca, lamiéndolo y succionándolo, intentando cubrirlo cada vez más.

-Joder…ah…gatito…- sintió cómo le temblaba el cuerpo entero y se empujó un poco más en su boca y deteniéndose para no lastimarlo. No era como que no le importase como cualquier otro, pero no estaba pensando muy bien. A pretó los dientes, echándose sobre sus alas para alcanzarle las nalgas con la mano, presionando dos dedos contra su entrada y penetrándolo de ese modo –y tú eres pequeñito…- susurró, sujetándole la cola entre los labios.

- Ah..... no...... donde cuenta..... – protestó el chico, sin poder resistirse, sacando el sexo de entre sus labios por un momento, aunque lamiéndolo entre palabra y palabra. – Y... tal vez.... sea profundo... ¿no? – se rió suavemente, volviendo a introducirse el sexo del moreno en la boca, deslizando un poco su cola, sólo para que la sintiera moverse.

El moreno la mordió un poco, dejándola resbalar por su cuello, estremeciéndose de nuevo por sus palabras y porque sentía su sexo ardiendo en la boca del albino –Me encanta tu lengua…joder…es la hostia…- jadeó echándose atrás de nuevo como perdido en las sensaciones, jadeando y sudando moviéndose él mismo sin poder contenerse –Déjame que te la meta ya…- le susurró después sin esperarse lo más mínimo, dejándose caer acostado en la cama y subiéndolo por debajo de las axilas sobre él apretándole las nalgas y moviéndolo contra su sexo, mientras lo besaba lamiéndolo descontroladamente y arañándose con sus colmillos sin ningún cuidado.

Hansa le devolvió el beso, apoyando las manos en sus hombros para separarlo después al sentir el sabor de su sangre. – Calma..... no te quieres hacer daño, ¿verdad? – jadeó contra sus labios, aunque lo cierto es que aquello lo excitaba. – Hazlo....... yo también te deseo......

-Me da igual…- jadeó nervioso por conseguir sus labios de nuevo y por penetrarlo por fin. Empujó la lengua en su boca una vez más, sujetándole las nalgas para levantarlo sobre él y buscó su entrada con un dedo sujetando su sexo después y apoyándolo contra ella. Echó la cabeza atrás contra el respaldo, jadeando descontroladamente mirándolo a los ojos mientras entraba en él y apretando los dientes, tratando de controlar su respiración -¿Te duele? ¿Puedo entrar más?- le preguntó atropelladamente, notando que su pecho subía y bajaba rápidamente brillando por el sudor.

- No.... Puedes.... Más! – exclamó, agitado, aferrándose a él, a pesar de sentir que lo estaba llenando. No le importaba, le agradaba la sensación, le agradaba mucho. Deslizó sus manos por la espalda del moreno, tentado a sacar sus uñas y resistiéndose, moviendo la cola rápidamente, con las alas semi extendidas.

-Hansa...- el moreno lo miró, observando sus alas y cerró los ojos unos segundos, pensando en lo impresionante que se veía de ese modo, tratando de guardar aquello en sus recuerdos. Se volcó sobre él en la cama, sujetándole las piernas y separándoselas más mientras se inclinaba, dejando caer la cabeza un poco, observando su sexo entrar en su cuerpo y respirando con fuerza penetrándolo todo lo profundamente que podía sin poder controlar la velocidad así como estaba. Resoplando con fuerza.

- Ta.... Takeshi...... – jadeó el chico, temblando, sintiendo que no iba a poder más, entrecerrando los ojos sin embargo, dejándose llevar, como si no existiera nada más. – Te...... amo – suspiró, estremeciéndose completamente, y apretando los dientes, sus garras saliendo un poco, a su pesar, sin que pudiese controlarlas.

-Hm…- alzó la vista a su rostro notando sus uñas en la piel, estremeciéndose y encendiéndose más si era posible. Se volcó sobre él lamiéndole los labios y empujando la lengua contra sus dientes, tratando de entrar en su boca, colándola por fin entre ellos y besándolo. Le pasó una mano por debajo, acariciándole el pelo y bajó la otra a su sexo acariciándolo y empujándose más contra él.

-Otra vez…- Apoyó la nariz contra la suya jadeando en sus labios y mirándolo fijamente pidiéndole que le dijera que lo amaba de nuevo.

-Pero..... aún no terminamos... esta.... – sonrió el chico, sin comprender qué deseaba, retractando sus uñas y dejándolas salir de nuevo, gimiendo, completamente envuelto en placer. – ¿Qué... quieres?

-Nada…- el moreno lo besó de nuevo, acariciando una de sus orejas completamente encendido e incapaz de pedírselo. Encorvó un poco la espalda al notar sus uñas de nuevo y jadeó contra sus labios, separando el rostro sólo un poco para verle la cara, era precioso –Nnn…- se mordió el labio un poco golpeándose la pierna con la cola mientras acariciaba el sexo del chico con fuerza.

-Mmmmmh? – Hansa abrió los ojos, curioso, pero aquello no le duró mucho, ya que volvía a estremecerse ante las caricias del moreno, su sexo pulsando contra su mano. Tensó el trasero, apretando, aunque no le quedaba mucho espacio para apretar, la verdad, y soltó otro gemido fuerte, un leve ronroneo escapando de sus labios por unos segundos. –No.... sigue así, sigue..... voy a correrme... -le anunció, sin mucho tiempo de anticipación, gimiendo cada vez más fuerte, mientras se controlaba para no clavarle las uñas en medio de la excitación del orgasmo.

-Ah…gatitoh- Takeshi se movió más apurado dentro de él, sujetando su sexo y observando cómo su mano se mojaba de semen, dedicado a acariciarlo con aquella humedad. Se inclinó más sobre él, apartando las manos de su cuerpo de pronto y apoyándolas en el colchón a los lados de su cabeza, porque sabía que no podría controlarse y sujetó las telas y el colchón con fuerza jadeando sobre el albino y dejando escapar un fuerte gemido moviéndose aún con más fuerza en su cuerpo al notar cómo el semen salía inundándolo y desbordándose. Cerró los ojos entreabriendo los labios sin pensar en nada que no fuera el tremendo placer que estaba sintiendo.

- Takeshi..... – jadeó el chico, todavía ajetreado, besándolo con suavidad, mientras lo sentía aún correrse dentro de él, separando su rostro luego para observalo a los ojos, retirando una mano de su espalda par apartarse el cabello sudado de la frente. – Takeshi.... – volvió a repetir cerrando los ojos ahora.

Se dejó caer en los codos sobre él sin salir aún de su cuerpo, moviéndose lentamente dentro de él mientras le besaba los labios una vez más, aún agitado, y se echó atrás estremeciéndose al notar cómo su sexo salía sintiendo la presión del albino –Hansa…- se quedó allí sobre su cuerpo a pesar de que imaginaba que lo estaría agobiando un poco con el peso y le besó el cuello aún sin moverse del sitio agitando la cola suavemente a los lados.

- Mmmm...... Milkyboy...... – sonrió el chico sin abrir los ojos, estirándose bajo él con gesto completamente satisfecho. – ......me llamas por mi nombre.... – comentó, notando que no lo llamaba “gatito” e irónicamente, haciendo él lo contrario ahora al llamarlo por su apodo.

-Sí… gatito…- sonrió, dejándose caer a su lado en la cama abrazándolo contra su cuerpo, oliendo su cabello y besándole el puente de la nariz –Vas a llegar muy tarde… mejor no vayas…- murmuró cerrando los ojos.

El chico, en cambio, los abrió, observando su rostro y sonriendo, apretándose contra él. - ¿Después de esto? Voy a dormir el resto de la tarde..... – movió una oreja, acurrucándose más y subiendo la cola sobre su cuerpo, murmurando. - ¿No fue mucho mejor así?

-No lo sé- lo miró a los ojos entreabriéndolos –Es mi primera vez, no puedo comparar- los abrió completamente observándolo feliz de que se quedase con él, pero no iba a decirlo, simplemente sonrió –Debí hacerlo bien…¿Cuándo de nuevo?- preguntó riéndose.

Hansa se rió, acariciándose con su pecho. – Lo haces muy bien, pero me va a llevar tiempo recuperarme. Tienes una herramienta muy pesada, torito....

-Pero te gusta…- sonrió de medio lado moviendo una oreja haciendo tintinear los aritos y pensando en lo que le haría sufrir de nuevo hasta la próxima vez –Ne…¿alguna vez dices mentiras? Ya que las odias tanto…

- Claro que digo mentiras. Se las digo a ellas, no puedo decirles “Sal conmigo que te voy a matar” ¿o sí? – movió la cola, de manera inquieta. – Pero es distinto con ellas. No miento en lo demás, al menos, no en nada importante, nunca.

-Hum…- le sujetó la cola para notar cómo se movía dentro de su mano y bajó a uno de los gatitos que se había subido al colchón al observarla. Se sentía cansado, pero había algo extraño, como si sintiese que aquella sensación extraña tras hacerle el amor fuera a permanecer –Espera…- dijo alzándose un poco para taparse con las sábanas acariciándole las alas después.

- No, espera tú – lo miró, aún sintiéndose inquieto, con gesto serio. - ¿Por qué me preguntaste eso? ¿No me vas a decir?

Takeshi lo miró a los ojos entrecerrando los suyos sólo porque lo ponía nervioso sentirse indefenso ante un tigre cabreado y más aún, cuando no comprendía muy bien el motivo. Sacudió la cola contra el colchón, quería saber si realmente lo quería pero si en una ocasión normal le habría costado confesar eso, en aquella se le estaba haciendo imposible - Quería saber si a mí me mentías…estate tranquilo, me estás poniendo nervioso…gatito- confesó pensando en comprobar si la navaja estaba tras él y decidiendo que no, seguro que lo notaba. Se le hacía demasiado difícil confiar en él cuando se ponía amenazante.

Hansa sonrió, con una sonrisa que decía de todo, menos que estaba feliz y se dio la vuelta en la cama para darle la espalda. – No te haré nada, creí que ya sabías eso. Claro, que si piensas que te miento, no tiene importancia. ¿De qué te sirve que un mentiroso te diga que no te miente?

El moreno abrió la boca como para decir algo, frunciendo el ceño después al percatarse de que tenía razón, era una soberana imbecilidad –Entonces… ¿me quieres? ¿En qué plan?- se rascó el cuello sin hacer mucho caso a su cabreo, ya se había dado cuenta de que tenía una facilidad asombrosa para cabrearlo. Le cogió la punta de la cola acariciándola.

- No lo sé, ¿vas a creerme? – movió la cola, aún molesto, y con las orejas un tanto bajas.

Le acarició las orejas con la punta del dedo rodeándolo después con un brazo –No bajes las orejas…- susurró besándole la nuca –Sí te creo…no es eso…

- Entonces ¿qué es? – el albino se giró con las orejas igual de bajas, haciendo caso omiso de su petición. Tampoco es que las estuviera controlando muy bien. Bajó la mirada por no mirarlo a los ojos, enrojeciendo un poco, y preguntándose para qué se había girado. – Sí te quiero.

Takeshi lo miró enrojeciendo completamente por sus palabras y por cómo se veía. Le pasó la mano por la cabeza entre las orejas acariciándolo nervioso –Es que siempre estas burlándote por eso…- sacudió una oreja respirando pesadamente a un lado.

- El que haga bromas no significa que no te diga la verdad. Pero es mi forma de ser, creía que te agradaba. – movió la cola, alzando la mirada poco a poco. - ¿Y tú? Tú también lo haces a veces, ¿significa eso que no te debo creer?

-No he dicho que no me agrade… es sólo que eso…- se rascó el cuello de nuevo –eso es difícil de creer y yo lo hago a veces, tú lo has dicho…tú me confundes todo el tiempo…

- Pero no te miento, sólo estoy jugando – sonrió par a sí, pasándole un dedo por el cuello, bajando la mirada de nuevo para seguir su trayectoria. – Si tanto te molesta puedo detenerme, pero entonces tendría que irme.....

-Si tan poco te importa… puedes irte…- lo miró a los ojos echando las orejas hacia atrás, pero de nuevo estaba confundido y no había comprendido muy bien qué quería decir con esa frase –A mí no me molesta nada de lo que haces…- tragó saliva –Me estás confundiendo de nuevo…- sacudió la cola en el colchón inquieto -¿Cómo vas a irte sin mas? Acabas de decir que me quieres… me estás jodiendo…

- De veras no comprendes nada........ – el albino detuvo su dedo bajo la quijada del toro observándolo a los ojos de nuevo. – Digo que es mi forma de ser, que si te molesta, tendría que irme yo porque no puedo dejar de ser como soy. Era una broma..... – se recostó contra él, suspirando y ocultando el rostro de nuevo, como si dar explicaciones lo cansara. - ¿Qué sientes tú, Milkyboy?

-Ya…- dijo como si jamás se hubiera confundido apretándolo contra él y frunciendo el ceño –Yo quiero que me quieras…

- ¿Que cómodo, no? – le echó en cara el chico, aunque sin separarse. – Está bien si no me quieres, pero quiero que me creas.

-Te quiero…digo! Que te creo…- se quedó rojo notando un sudor extraño y lo abrazó aún más contra él para que no lo mirase, renegando contrariado ¿Y qué cojones estaba haciendo? No se suponía que se expusiese de ese modo.

El albino se rió con suavidad, murmurando en lo que más parecía un canturreo infantil. – Ya dijiste que me quieres, no lo puedes retirar. Eres sincero, Takeshi, aún cuando no quieres serlo. –deslizó una mano por su pecho, observándolo en la oscuridad del abrazo. – Pero eso me gusta de ti.
-Me confundí…- murmuró, aunque tampoco eso era una mentira, no había pretendido decir te quiero aunque… suponía que eso era querer a alguien, pero también estaba seguro de que podía quererlo más -¿No dijiste que tenías sueño? No estás durmiendo… duerme…

- Tenía cosas más importantes que resolver. Pero ahora que sé que me quieres....... tendré dulces sueños – se rió, pegándosele más, pasando la lengua por su pecho. – Tú también duerme, ya no tienes excusa.

-Si no paras, tendré excusa de nuevo!- le aplastó un poco la cara contra su pecho soltándolo para abrazarlo mejor y voltearlo sobre él cruzándose un brazo tras la cabeza. Cerró los ojos aún así contrariado y notó un escalofrío al recordarlo sobre él con las alas extendidas. Sonrió de medio lado cerrando los ojos de nuevo.

- Yo sólo paro cuando estoy definitivamente dormido. – respondió el chico, cerrando sus propios ojos, y sonriendo.


 
 

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