| Capítulo 49
Professional Behaviour
-Buenos días- el moreno miró a la secretaria de pasada
mientras la saludaba llevando una carpeta con varias muestras de
telas en la mano y se detuvo delante de ella de repente.
-Buenos días- lo miró a los ojos como esperando a
saber qué quería de ella -¿Deseaba algo?- preguntó
ya con una gota de sudor frío en la espalda ante aquella
mirada tan seria, sin decir nada de nada.
-¿Sabe si está ocupado?- dijo señalando la
oficina del rubio. De hecho, había llegado como dos horas
más tarde de lo habitual sólo porque aún estaba
confundido con lo sucedido la noche anterior.
- No más de lo normal. En realidad, ha tenido que cancelar
la sesión de hoy.... – la chica se detuvo, sin saber
si le estaba diciendo de más, tomando el intercom. –
Si prefiere, lo anuncio.
El rubio interrumpió su paseo constante por la oficina,
para tomar el intercom contestando de manera no muy relajada. -
¿Qué?
- El señor Kiouji está aquí.... – contestó
la chica nerviosa, tanto ante la voz de su jefe, como ante la mirada
del moreno, al que seguro no le había gustado que tomase
la decisión de avisarle.
El rostro del rubio se relajó al escuchar aquello, poniéndose
nervioso de una manera totalmente distinta, y contestando. –
Dígale que pase por favor.
-Puede pasar…- anunció aún un poco cohibida
de no saber si había hecho bien y preguntándose si
debía llevarle un café a su jefe antes de que le protestase
por no llevarle cuando ni le había pedido.
-Gracias…- dijo el moreno para alivio de la mujer llamando
a la puerta igualmente antes de pasar –Hola…- cerró
la puerta a su espalda un poco incómodo –Me ha dicho
tu secretaria que se ha cancelado la sesión de hoy…
- La modelo no apareció. – suspiró el chico
observándolo con una leve sonrisa en el rostro a pesar de
todo. – Ya les he enviado otros perfiles para ver si se deciden
por otra y no nos mandan a ..... No contratan otra compañía,
pero habrá que esperar – se corrigió, acercándose
un poco. – Ya parece que me estoy acostumbrando a estas cosas.
-Bueno, tal vez deberíamos de buscar modelos nuevas…
puede que no sea muy… correcto pero estoy seguro de que en
lugares como el del otro día, debe haber chicas que necesiten
esa clase de trabajo. Puede que no sean muy profesionales…-
se alejó un poco inconscientemente con los nervios –pero
tal vez sí sean muy atractivas… y puede que tengan
el suficiente cerebro como para simplemente acatar una norma tan
simple como que no queden con desconocidos durante un tiempo…
y necesitarán el dinero…sería una oportunidad
para ellas…- movió una oreja notando que estaba hablando
muy rápido.
Hiyaku lo miró interesado en lo que decía, aunque
distrayéndose un poco por su oreja y volviendo a mirarlo
a los ojos. – Esa..... es una idea maravillosa. Ya he intentado
contratar chicas nuevas pero no muchas quieren venir a trabajar
aquí, como comprenderás. Pero con esa clase de chicas.......
no se me había ocurrido. Seguro estarían encantadas
y a lo mejor tengas razón y comprendan de qué se trata.....
– se acercó un poco más, rodeando su cuello
y dejando descansar su frente sobre el pecho del moreno aliviado.
– Me alegro de que estés aquí.
Kiba tragó saliva dejando la carpeta a un lado puesto que
estaba claro que pese a que lo había intentado, su idea de
usarla como escudo había fallado –Sobre lo de ayer…-
¿Sobre lo de ayer… qué? Carraspeó un
poco, no es correcto porque somos socios, no es un buen momento,
somos hombres..., se notó más que incómodo
al notar cómo lo cogía por la cintura y bajó
la cara, besándolo profundamente sin poder evitar que su
cola ondease tras sus piernas a pesar de querer detenerla.
El rubio se subió más, alzándose un poco sobre
sus piernas, con la cola moviéndose suavemente tras de sí,
devolviéndole el beso antes de romperlo y preguntarle sonriente,
aunque un poco rojo. – ¿Qué ibas a decirme?
- Nada…- sonrió levemente acariciándole una
mejilla para alzarle la cara un poco más besándolo
con suavidad –Que estoy nervioso…- confesó lo
que venía a ser un resumen de todas las cosas que se le habían
venido a la cabeza ¿Es que le daba miedo?
- ¿Por qué? Creí que ya..... Creí que
era por esto y que luego de anoche, las cosas estaban más
claras, no? – le sonrió, deslizando sus manos por su
pecho. – Yo también sigo un poco nervioso, pero es
ese nerviosismo que te da cuando te gusta alguien..... ya es distinto.
-Es sólo que… bueno… tal vez no es una relación
muy adecuada… y eso me pone nervioso… o tal vez simplemente
es por la relación en sí…- le pasó la
mano por el pelo acariciándole una oreja aplastándosela
un poco. Deslizó el dedo por el pelo siena de esta –Hasta
ahora, no he tenido tiempo para estar con nadie… una relación,
quiero decir…- puntualizó un poco rojo por cómo
había sonado.
- Yo tampoco, pero no veo que eso sea un buen motivo para no hacerlo
ahora. Si no, nos vamos a quedar solterotes – se rió,
ladeando la cabeza, para dejarse acariciar mejor, cayendo en cuenta
luego y preocupándose un poco. - ¿Qué quieres
decir con que no es una relación muy adecuada?
-Bueno… es que no quiero que me malinterpretes… es
sólo que, tú ya lo sabes… somos hombres y…no
sé…- le apoyó la mano en un hombro alzándole
la cara con la otra un poco para que lo mirase a los ojos –Pero
no te confundas, yo deseo esta relación.
El rubio lo observó serio por un momento, sonriéndole
después. – Entonces no importa, no deberías
preocuparte....... – exhaló, aún sonriendo porque
lo cierto es que ni se lo había planteado, sólo sabía
que le gustaba, y había asumido que era igual para Kiba.
-¿Tú crees?- sonrió pensando en lo despreocupado
que se veía –La gente no es tan benevolente como crees…
si la prensa se entera… muchos diseñadores son gays…
pero no es lo mismo, todos lo saben pero como no tienen pruebas…
y mis padres… mis padres se van a morir…- se pasó
la mano por el pelo de atrás adelante aplastándose
una oreja.
- Ya, tranquilo, te comprendo. No es que piense que la gente es
benevolente, es que..... – movió su propia oreja. Lo
cierto es que si por él fuera, le traía sin cuidado.
Pero era obvio que no era así para Kiba, debía de
haberlo previsto. Le pasó la mano por el cuello, como pidiendo
su atención y sonriéndole un poco. – Lo siento,
pero no sé si a tus padres les agradaría yo, así
fuera una chica. No lo creo....... No es que me agrade, pero supongo
que podemos mantener esto en secreto, si eso te hace feliz.
-No, de ninguna manera… no- lo miró a los ojos frunciendo
un poco el ceño –Será un golpe para ellos, así
seas hombre o mujer… yo sé que ellos querrían
mantener la tradición de la familia… ya sabrás
a qué me refiero, pero a mí eso no me interesa y mucho
menos mantener en secreto nuestra relación como si hubiera
algo de malo en ella…no me avergüenza y si a ellos les
avergüenza… ¿Qué puedo decir? No es decisión
suya…- suspiró un poco sonriendo de pronto –Y
haremos esa empresa… modelaré y bueno… creo que
te odiarán… lo siento…- dijo riéndose
de nuevo sin saber muy bien por qué.
Hiyaku se rió, acompañándolo, sin dejar de
observarlo deleitado. – Ese es el espíritu. No me importa
que me odien, no son ellos quienes me interesan, eres tú.
Era por ti por quien me preocupaba.
-Yo estoy bien así… mejor que nunca…- lo atrajo
hacia él de nuevo inclinándose un poco pegándolo
a su pecho observando su cola a la espalda –Tu cola es enorme…
en serio…siempre lo pienso…- se rió un poco porque
cuando estaba con él así… sentía que
no existían los problemas aunque seguramente se estresaría
de nuevo en cuanto estuviese solo.
- Es... una característica de mi raza. ¿Te gusta?
– sonrió, moviéndola más y un poco nervioso
porque no le gustase ese detalle. – Tú siempre te estás
agarrando tu cola.....
-Eh…creía que no se notaba…- confesó
algo rojo carraspeando serio –Es para que no se mueva…-
apretó las mandíbulas pensando en si lo habría
notado alguien más, sintiendo una vergüenza terrible
–Me gusta mucho…es preciosa…- le besó una
mejilla irguiéndose de nuevo.
- Muchas gracias..... – la movió de nuevo, ahora más
por orgullo aunque se sentía un tanto cohibido, echándose
hacia atrás como si hubiera recibido una señal. -
¿Por qué no quieres que se mueva? Es natural.
-Porque no…es insoportable… y me pone nervioso estar
controlándola, pero como comprenderás no puedo ir
por ahí moviendo la cola cada vez que algo me gusta…imagina
que estoy en una junta y me pongo a mover la cola…seguro que
he hecho el ridículo un centenar de veces…- se llevó
la mano a la cara sin dejar de mirarlo –y siempre se me dio
terrible controlarla…
- No, a mí me parece muy bonita, no creo que hagas el ridículo
por mover la cola. Los demás lo hacen yo lo hago..... Seguro
que nadie se fija en ella tanto como tú – “y
como yo” añadió en su mente, para no avergonzar
más al moreno.
-No sé… ahora me voy a obsesionar aún más…-
lo miró a los ojos sonriendo un poco y se rió mirando
a la ventana pasándose la mano por el pecho –Entonces…
¿tampoco has tenido ninguna relación antes?
El rubio negó con la cabeza, siguiéndolo su mirada
porque más ganas tenía de mirar su cola, y ahora no
se atrevía. – No he tenido tiempo, ni he conocido a
nadie más allá de un trato profesional. Eso, si no
cuentas las propuestas indecentes que tuve cuando comenzaba. –
se rió, moviendo la cabeza de nuevo y retrocediendo para
sentarse en una de las sillas que reservaba para las visitas.
-Bueno…- se rió un poco sentándose en la mesa
frente a él –me refería a una relación
seria…- movió una oreja mirándolo a los ojos
-¿Quieres decir que no has estado con nadie? Una aventura…bueno!-
sintió que se le encendía la cara y se puso terriblemente
serio inclinándose un poco para disculparse –Sólo
sentía curiosidad, pero no tienes que contarme nada de eso…
no sé que estoy pensando…
- Estás pensando en si soy virgen o no – le contestó
el chico, sonriendo, poniéndose un poco rojo después
por lo que decía, pero lo cierto es que le hacía gracia
tanta timidez. Aún más que la suya. – No, no
he tenido ninguna aventura, sólo me he concentrado en salir
adelante. Supongo que no es muy común en alguien de mi edad,
pero siempre pensé que habría tiempo después.
Y ahora...... no hay tiempo, pero no me importa.
-No…pero no era por nada pervertido o qué sé…yo…-
lo miró serio demasiado preocupado por demostrarle que no
mentía –sólo, sí, me pareció extraño…
pero la verdad me hace sentir muy bien el haberte impresionado lo
suficiente como para que decidieras tener una relación conmigo…-
suspiró un poco alzando una ceja –Me pongo demasiado
nervioso…- meditó mirando a la ventana de nuevo como
si eso fuera relajante.
- No te pongas nervioso, es normal que quieras saber..... Y ¿tú?
¿Has tenido alguna aventura? –preguntó, inclinándose
hacia delante curioso, meneando la cola tras el respaldar de la
silla.
-Con alguna mujer…- lo miró a los ojos pensando que
si por él fuera, claro que no se pondría nervioso,
pero no podía evitarlo –Hace tiempo… en realidad…-
se rió un poco –deberíamos trabajar menos…
- Hum..... sí, aunque yo creo que he trabajado como debía.
Después de todo, lo que he hecho hasta ahora me ha llevado
aquí, y a ti. – sonrió, poniéndose de
pie, y abrazándolo por detrás luego. – Siempre
me gustaron más los hombres que las mujeres......
Kiba le pasó las manos por los brazos abrazándose
por encima de ellos y cerrando los ojos aprovechando que no lo veía,
aunque igual sentía cómo su cola se movía entre
las piernas del puma, pero pararla sería aún más
avergonzante. Se volvió sin apartarse de sus brazos para
besarlo acariciándole una mejilla –Me ganaste en el
sillón…yo iba a besarte… hasta ahí tuviste
que ser más rápido…
El chico le sonrió. – Lo siento, no estaba seguro.
Sólo .... quise besarte, ni lo pensé. Casi te beso
antes también, cuando fuimos a correr..... – le confesó
por su parte, aunque si no se había dado cuenta, es que de
veras no se enteraba de nada.
-Humm… sí, ya me dio la impresión…- se
rió mirándolo a los ojos –y después no
pude dormir… me puse nervioso…
- Te pones nervioso por todo – se rió el rubio alzando
la mano para tocar una de sus orejas. – Pero si te consuela,
no es que durmiese muy tranquilo esa noche tampoco.
El moreno se inclinó un poco al tacto, bajando las orejas
levemente sin poder evitar pensar que no estaban trabajando para
nada y que de nuevo estaba moviendo la cola pero esta vez sí
que era inevitable. Le empujó un poco la cara con la nariz
lamiéndole una mejilla.
Hiyaku se rió entrecerrando un ojo y empujándolo
un poco, sólo para abrazarlo de nuevo, aún riendo.
Kiba se rió también sujetándolo más
contra él para que no huyera y le lamió la mejilla
de nuevo.
………………..
-Tanuki… ¿crees que tengan mujeres mapache? ¿Crees
que haya mapaches putas? No lo creo… ¿verdad que no?-
lo miró sujetándole la mano intrigado.
- No sé, no creo....... no, no hay. – decidió,
sólo porque nunca había visto una y porque a Sei parecía
importarle mucho.
-No… pero sería mejor si hubiera una porque tú
no te comportas como otro animal…te comportas como mapache…-
le explicó aleteando un poco –pero no hay, porque los
mapaches no hacen esas cosas…
- No, los mapaches no hacemos esas cosas – reafirmó,
subiendo la cola tras de sí, como orgulloso de su raza, ya
mientras entraban al edificio, y subían hasta la recepción.
Sei se quedó parado delante de la recepcionista que se levantó
suspirando sin poder evitar pensar en lo extraño que se había
vuelto su empleo en tan poco tiempo y llamo a la puerta.
Kiba se giró hacia la puerta de golpe separándose
bastante azorado por no hablar de molesto.
Hiyaku suspiró contrariado, pero sonriéndole un poco
luego para que se relajara, ya habría tiempo después,
si es que no se cohibía completamente. Abrió la puerta,
extrañamente, mirando a la chica. - ¿Sí?
- Señor..... – la secretaria se echó hacia
atrás, un tanto sobresaltada de que le abriera en vez de
ordenarle el típico “Pase”. – Los investigadores
están aquí de nuevo. ¿Los hago pasar?
El rubio se pasó la mano por el cabello, como balanceándose
interiormente. – Que pasen. –
Sei pasó de la mano del mapache sentándose directamente
sin esperar a que se lo ofrecieran, porque de todos modos seguro
que después lo hacían.
Kiba suspiró un poco parándose al otro lado de la
mesa esperando a que Hiyaku se sentase –Buenos días…
-Hola…- el grifo los miró a los dos esperando a ver
si Tanuki hablaba y empezando él -¿Hay mapaches putas?
Hiyaku se fue a sentar rápidamente, por ocuparse de algo
que no fuera emitir una carcajada, contestando finalmente. –
No.... al menos no creo que hayamos contratado a ninguna. ¿Por
qué? ¿Necesitan alguna?
- No, porque los mapaches no hacemos esas cosas – se apresuró
a asegurar Tanuki, nuevamente orgulloso. – Necesitamos una
foto, porque me inscribí en el foro y quiero que el asesino
quiera matarme....
-No, los mapaches no son putas…- reiteró el rubio
muy seguro, aunque acababa de dudarlo hacía unos segundos.
Kiba se cruzó de brazos tapándose la boca con la
mano, aunque pese a todo veía que tenían un plan y
uno bastante bueno además de arriesgado, se veía que
no tenían miedo, o al menos no lo parecía –Pero
no es necesario que sea de esa raza ¿verdad?
-No… pero es que Tanuki se comporta como un mapache…-
Sei lo miró sin comprender por qué no entendía.
- Cierto –aseguró el chico asintiendo como si Sei
fuese el poseedor de la máxima verdad.
- Pero no se sabrá de qué raza es, sólo porque
hable en el foro. Puedes mentir, igual dirás que eres chica,
y no te comportas como una ¿verdad? – le preguntó
el rubio, entretenido con la cara de confusión que tenían
ambos.
- No...... no soy chica. Puedo ser gato! – sugirió
Tanuki, dejando claro que seguía sin comprender que lo de
la especie no era tan importante. Pero en lo que a él concernía
los gatos eran chiquitos y también tenían cola peluda
la mayoría.
-Pero queremos fotos para llamar más la atención
del asesino… y para escribir el perfil… con foto…-
los miró y después a Tanuki –Que sea guapa…
porque no quiero que lo imaginen feo…aunque tampoco quiero
que lo imaginen!
Kiba se tapó los labios, de nuevo girándose hacia
la ventana y le tocó un hombro al rubio agachándose
para susurrarle –Voy a pedirle algunas fotos… ahora
vengo…- se dirigió a la puerta ya sonriendo, sintiendo
que no aguantaría mucho más.
- Entonces.. ustedes dos son novios, ¿verdad? – el
rubio se inclinó sobre el escritorio, observándolos
y prefiriendo entretenerse un rato mientras el moreno no estaba.
- Sí! Y socios..... – asintió el mapache, poniéndose
serio luego porque había sonreído mucho al decir que
sí eran novios, y a lo mejor, se veía poco profesional.
– Pero somos serios – añadió, para más
seguridad.
Sei asintió con la cabeza mirándolo a los ojos –Ustedes
también son novios, no influye…- aseveró sacando
aquella conclusión sólo por cómo se había
agachado el moreno a susurrarle -No sabemos hacer el amor…
Kiba entró, sintiendo que se moría y salio de nuevo
tapándose la boca con la carpeta y tratando de no mirar a
la secretaria, aunque notaba que lo estaba observando y carraspeó
un poco entrando de nuevo más serio aún, sólo
porque trataba de estarlo –Tu secretaría me ha dado
estas… a ver…
- Muy bien..... estas..... – el rubio sonrió apretándolas
un poco de más, porque se aguantaba la risa y mostrándoselas
a los investigadores. – Todas son de chicas que se han retirado,
así que no dirán nada. ¿Les parece?
- Hum....... esta no, está fea – el mapache retiró
la de arriba frunciendo la nariz como si oliera mal, más
que nada porque era una chica reptil y ya Sei le había mostrado
que eran feas.
-Los reptiles son feos… tienen mal genio además…-
el rubio cogió la chica gato y otra que era… algún
pájaro que no sabía –Estas dos son bonitas…
¿Cuál prefieres ser?- lo miró atento a saber
cual escogería.
Kiba le apoyó la mano en el hombro a Hiyaku mirándolos
y la deslizó por su pelo distraídamente bajándola
de nuevo y volteándose a mirar por la ventana.
- Hum....... gato, dije que podía ser gato. Esta no, mira
– aleteó con los brazos para demostrarle que no podía
fingir ser un pájaro.
Hiyaku alzó la mirada hacia el moreno, preguntándose
si de veras lograrían llevar a delante ese plan. No es que
quisiera dudar de ellos, pero parecía que estaban jugando.
Kiba se volvió a mirarlo como si hubiera sentido que estaba
observándolo y le pasó un dedo por encima de una oreja
sonriendo levemente porque no tenía idea de qué estaba
pensando –Supongo que no hace falta que os diga que tengáis
cuidado…
-A mí nunca me han matado, no voy a dejarlo solo, es mi
novio…- aclaró cogiendo las fotos de la chica gato.
- Y además, no le van a hacer daño, que me lo prometió.
– aseguró el chico contento por aquello, añadiendo
más serio. – Sí podemos hacerlo, somos profesionales.....
- No hemos dicho que no les creamos – contestó Hiyaku
porque ya notaba que el mapache lo miraba fijamente y lo estaba
poniendo nervioso sólo porque sí. – Pero nunca
está de más que sean precavidos. Un asesino puede
matar a cualquiera por más profesional que sea.
-Yo también soy un asesino, uno profesional, a mí
no puede matarme- el león lo miró a los ojos también
–He matado a muchas personas fuera de la cárcel y otras
tantas dentro… y ahora sigo matando… seguro que maté
a mucha más gente…y no eran mujeres…- frunció
un poco el ceño porque le cuestionasen su capacidad de matar.
Kiba lo miró carraspeando un poco –No hay ninguna
duda de que pueden hacerse cargo de ello, sólo les pedimos
que tengan cuidado, no queremos más muertes- dijo, porque
le estaba poniendo intranquilo. Tal vez fueran extraños,
pero no le parecía que mintiesen y por más raro que
fuera…seguía dando miedo, mas cuando decía aquellas
cosas con esa tranquilidad.
- Bien, entonces, no hay más que decir. Pero recuerden que
no queremos que maten a nadie, ¿está bien? –
el chico puma los observó, un tanto traído de vuelta
a la realidad. Por más infantiles que se comportasen, eran
cazadores. La verdad, no sabía de muchos mapaches agresivos,
pero por parte del grifo, no dudaba de que hablara con la verdad.
- No vamos a matar a nadie, y Sei ya no come gente – les
recordó Tanuki por si acaso, tomando la foto y poniéndose
de pie. – Ya nos vamos, Sei.
-Si nos atacan, los voy a matar…- dijo el rubio de todos
modos arrastrado por la mano de Tanuki mientras cerraba la puerta.
-Bueno…no sé qué animal podría no tenerle
miedo a un grifo…la verdad…- Kiba se sentó en
la mesa al lado del rubio, mirándolo.
- ¿Un grifo más grande? – bromeó porque
lo había puesto nervioso y no quería demostrarlo.
No necesitaba asustarse de un cazador que había contratado
él mismo, era tonto. – No lo sé, pero creo que
saben lo que hacen.
-Sí…no sé si incluso da más miedo porque
no aparenta lo peligroso que es… te hace sentirte calmado
pero de pronto se molesta… y… no sé cómo
a su compañero no le da terror…- se pasó la
mano por el pelo mirándolo –A mí me da terror…-
dijo riéndose levemente.
- Bueno, vale, si tú lo admites..... a mí también
me asustó – se rió a su vez, girando en la silla
para mirarlo más directamente. – Mientras no se enfade
con nosotros.....
-Yo espero que no… pero claro que me asustó…
soy un gran danés… preferiría que un grifo caníbal
no se molestase conmigo…- lo miró a los ojos alzando
una ceja –Tampoco pienso hacerte enfadar.
Hiyaku se rió, poniéndose de pie y acercándose
a él. – No, mejor no lo hagas.... – se rió
un poco más ante su rostro, besándole los labios ligeramente.
– Yo no te haría daño, y no suelo ir por ahí
atacando a la gente. Y si tomamos como ejemplo lo que sucedió
la otra noche en el bar, seguro te enojas con más facilidad
que yo.
-Seguro que sí…- dijo mirándolo a los ojos
porque de hecho, sabía que tenía mal genio aunque
tampoco era como que fuera perdiendo el control o poniéndose
hecho una furia –Pero no me comporto como un animal cuando
me enfado…- le sujetó las manos poniéndolas
en su pecho y lo atrajo por la cintura –Creo que me voy a
trabajar a mi oficina…- sonrió levemente levantándose.
- Yo tampoco me comporto como un animal...... cuando me enfado
– le sonrió el rubio un tanto juguetón, extendiendo
las manos en su pecho y mirándolo a los ojos. - ¿Seguro?
¿Tenemos que trabajar?
-Seguro…-sonrió besándole los labios bastante
perezoso a irse también –Tengo que buscar las telas
para los tres que ya tengo listos… pero puedes venir cuando
quieras si no estás ocupado, así me ayudas…-
le besó los labios de nuevo separándose reticente
para coger su carpeta.
- Está bien, pero sólo porque somos profesionales.....
– le sonrió apoyándose en su escritorio y meneando
la cola. En realidad, tenía un millón de llamadas
por hacer, pero hubiese preferido quedarse con el moreno. Claro,
eso no era muy responsable por su parte, ni era parte de su comportamiento
habitual.
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