.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 46

Take the Long Way Home

Hansa por fin llegó a la estación, luego de lo que le había parecido una eternidad. Claro, que no habían dicho nada sobre el método de llegar allí, pero no quería perder por un tecnicismo como que había llegado volando, y por ende, había tenido que tomar el metro y caminar lo restante. Empezó a caminar tranquilamente, buscando y silbando una tonadita para sí mismo. No le parecía inteligente echar a correr sin saber a donde estaba y gastar todas sus energías. Lo que sí tenía en mente, es que le empezaba a agradar el lugar. Se detuvo parando las orejas al escuchar un movimiento cerca, sonriendo y acelerando el paso luego.

El moreno, sin embargo, había salido horas y horas antes y estaba esperando en la entrada del metro para simplemente tener que bajar las escaleras hacia el andén en el que habían quedado. Sonrió abiertamente cuando solo divisó la figura de la chica de cabello naranja que se frotaba los brazos con las manos -¿Tienes frío? ¿O es que estás asustada?- preguntó moviendo el manojo de llaves en un dedo, haciendo girar el llavero fucsia, y el metal tintineó al caer en su palma mientras bajaba los escalones.

-No tengo miedo!- la chica sonrió aunque sólo veía el perfil del moreno, era un toro…ahora por fin lo sabía –pero frío sí…- dijo melosa riéndose un poco.

“Pero frío sí…” repitió el moreno en su mente soltando una carcajada “mas fría que te vas a quedar…”meditó rozándose los colmillos con la lengua y buscando la navaja en su bolsillo. No le parecía justo usar una pistola y tampoco era divertido. Sólo la quería por los cazadores. De todos modos, él había llegado antes y tenía tiempo.

Alzó la vista observando cómo se acercaba el tigre por el otro lado –Mierda…- murmuró al notar cómo brillaban sus ojos en la oscuridad, riéndose después y echando a correr, haciendo que la chica se quedase parada unos segundos asustada.

Hansa soltó una carcajada entre dientes, helando la sangre de la chica, que echó a correr tras el toro, como si este la fuera a proteger, a la vez que el albino daba un salto, buscando acortar la distancia. Nadie había dicho que no podía saltar. La chica giró en una esquina, pensando en llamar a Milkyboy, pero con miedo a levantar la voz, segura de que él también estaba asustado.

El albino la siguió, desviando sus pasos por la pared externa del pasillo por el que se había metido, saliéndole al otro extremo, provocando que tuviese que huir en sentido contrario, alejándose de ambos. Así le daba más igualdad en la competencia. Aunque claro, lo que había esperado es que hubiese seguido corriendo para poder atraparla al salir por allí y no que se quedase agazapada en la entrada, esperando quien sabe qué.

Milkyboy se subió a uno de los bancos de plástico provocando que se partiera el respaldo y trepó por la verja metálica que había en la parte superior entre las dos paredes, parecía un respiradero o algo así, el caso es que le importaba una mierda. Se rió golpeando las verjas con un pie a patadas mientras se sujetaba al saliente metálico; las verjas salieron lanzadas al pasillo chocando con la pared y rebotando contra la pelirroja que se llevó la mano al brazo gritando.

Estaba sangrando, pero al menos él la ayudaría. El moreno se sentó en el borde del techo mirándola y sonriendo -¿Aún no tienes miedo?- preguntó rajándose el brazo con la navaja en el mismo lugar que ella y lamiéndola después –Parece que duele… ¿verdad?- se rió descolgándose con la navaja en la mano observándola divertido. Apenas se había hecho un tajo superficial… él, claro… porque ella tenía un corte profundo además de un golpe. Inclinó la cabeza mirándola a los ojos.

-No!!! Basta!! Basta!! Tengo miedo!!- gritó histérica tapándose la cara con las manos.

-Pues corre!!- le ordenó de un grito antes de sujetarla por el brazo –Estúpida…- se rió sujetándola y rajándole una mejilla y después la otra, mirando al fondo para ver al albino.

-No…por…favor…por favor…- dijo ya llorando sin poder moverse y temblando como una hoja.

Milkyboy le lamió la sangre de una de las mejillas apretando su sexo contra las nalgas de la pelirroja susurrándole con la navaja en su cuello –Y gracias a ti me lo voy a follar…- le contó con la voz suave besándole una mejilla sintiendo cómo lloraba –Qué penita…- jadeó excitado.

Hansa aceleró el paso, corriendo en realidad, hasta que quedó justo enfrente de las dos figuras. - ¿Qué es esto? ¿Me esperas para humillarme o...... es que te gusto tanto que me das una ventaja? – se rió, bromeando con el toro, aunque sin perder de vista la navaja contra el cuello de la chica, planeando cómo podía liberarla, para que la muerte fuese suya, claro. – Y ¿tú? ¿Por qué me huyes a mí, si es él quien te está lastimando? – le preguntó a la chica, aún haciendo tiempo, y divirtiéndose a la vez.

- A.... ayúdame! – le imploró, queriendo salirse de los brazos del moreno pero temerosa por la navaja.

- Claro, para eso vine...... – murmuró el chico, dando un salto sorpresivo hacia Takeshi, con las garras afuera como si fuese a atacarlo a él, en el último momento moviendo la mano para clavarlas en el estómago de la chica, lo más profundo que podía, desgarrando su garganta con la otra mano, por encima de donde el moreno tenía la mano.

-Joder!! Me cago en Dios!!- el moreno lo miró a los ojos con auténtica furia aún sujetando el cuerpo de la pelirroja en las manos aunque para nada ya. Y le sujetó la cabeza con una mano lanzándola a la vía, aunque se desprendió del cuerpo por el corte que le había hecho el albino y el cuerpo cayó a sus pies.

Lo miró manchado de sangre observándolo, también salpicado y se volvió de espaldas revolviéndose el pelo y moviendo la cola con fuerza contra su propia pierna –Puta mierda!!

- ¿Qué sucede? No me digas que eres mal perdedor..... – lo molestó el chico, aunque veía que de veras estaba enfadado, igual acercándose más.

-No!- el moreno se volvió a mirarlo apretando las mandíbulas e indicando lo contrario –Pero pude matarla y no lo hice- avanzó hacia él –Joder! Todo por culpa… no pensé que fueras tan falso…- lo miró a los ojos frunciendo el ceño –pero fue mi culpa… yo la cagué… y además… habría hecho lo mismo en tu lugar…- casi murmuró –Mierda!!!- dijo riéndose ahora.

- ¿Falso? ¿Crees que soy falso? – le preguntó, sin acompañarlo en su risa, bastante serio ahora, a pesar de llevar aún un leve trazo de sonrisa en sus labios. – Pudiste haberla matado antes de que yo llegase incluso.....

-Sí… pero quería verte mientras lo hacía… no me ponía tan caliente si no…- lo miró a los ojos sonriendo de medio lado –Y no lo creo… pero estoy cabreado y frustrado… ya sé que no soportas las mentiras…

- Bien- le sostuvo la mirada, sonriendo de nuevo, y acercándose otro paso para rodear su cuello. – Porque no pensaste que iba a hacerte daño, ¿cierto? Eso significaría que no confías en mí.

-No… no lo pensé… pero los accidentes ocurren…incluso en casa…- sonrió de medio lado escuchando su forma de hablar, irremediablemente atraído por su voz y sus gestos. Le apoyó una mano en la cintura pegándolo más a él y notando su sexo contra el albino –Vamos… tenemos algo pendiente…- susurró mirando sus labios.

Hansa le sonrió un poco más, de manera que se veían sus colmillos, aunque no lo hacía a propósito, y lo besó profundamente, saboreando su lengua y separándose luego. – Cierto, tenemos algo pendiente..... Veamos si puedes hacerme ronronear, torito..... – deslizó su mano por el brazo del moreno, hasta sujetar la mano del mismo, guiándolo fuera de allí, meneando la cola sinuosamente y sin ninguna prisa claro.


 
 

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