Capítulo 45
Newbies
El grifo se sentó al lado de Tanuki observándolo
usar el ordenador. Lo cierto es que nunca le habían interesado,
sólo le parecían un lío. Observó cómo
movía la mano sobre el ratón distrayéndose
con aquello y persiguiéndola con la vista hasta que se hartó
dejándose caer sobre sus piernas ocultando allí la
cara -¿Ya ves algo interesante?- preguntó moviendo
la cola inquieto.
- No, aún nada. Y las chicas de aquí son muy tontas,
sólo hablan de sexo y algunas parecen felices de que haya
un asesino..... – le contestó, leyendo los mensajes
en los diferentes temas, decidiendo que él y Sei se lo pasaban
mejor que ellas definitivamente.
-Bueno… pero las chicas son más amables que los chicos…-
anunció el rubio –aunque esas sí parecen bastante
tontas…pero igual son amables de todos modos…- trató
de levantar la cabeza pegándose con la mesa y bajándola
de nuevo, aplastándose la cara contra sus piernas porque
se había hecho daño -¿Ves algún mensaje
del asesino?
- No te golpees, que duele! – exclamó el chico acariciándole
la cabeza y mirándolo, antes de poner su atención
en el ordenador de nuevo. – Hay algunos, y dice que hace feliz
a las chicas, que les cumplió sus deseos..... Y otros, son
para contactar a varias. La mayoría no tiene respuesta, así
que o continuaron en privado o lo ignoraron. No sé. Voy a
ver los perfiles de las que murieron.....
-Mira si las que no le contestaron son las que están muertas…
y…- sacó la cabeza ahora con cuidado para verlo a los
ojos –Deberías hacerte pasar por chica…y registrarte…
- Es buena idea! Pero no podré poner foto, porque no soy
chica. – aclaró lo obvio, alzando la cola. –
Creo que sí son las muertas – continuó, refiriéndose
a las que no le contestaban. – Y una que no....
-Esa lo rechazó… o a lo mejor es que aún no
la ha matado- se acercó de golpe mirándolo a los ojos
-¿Y si aún no la ha matado?!- preguntó alarmado
–No… es tarde, ya estará muerta…- dijo
después, recostándose en sus piernas de nuevo porque
ahí todo doblado incomprensiblemente estaba muy cómodo
–No pongas foto…que te ven todos… y te dicen cosas
que me molestan… no eres chica, pero eres más guapo
que una.
- Pero las chicas son más amables. ¿Yo no soy amable
Sei? – preguntó, cuestionándose más bien,
por lo que el grifo solía decir. – Voy a subscribirme
– anunció, tocando el link de “registrarse”.
-Tú eres más amable que nadie… y más
guapo…No te preocupes, seguro que quiere matarte…- aseguró
levantándose para abrazarlo por detrás y besarle una
mejilla –pero yo no le voy a dejar, tú tampoco le dejes…
tal vez podemos pedirle a los finolis fotos de alguna chica para
que uses… así llamarás mas la atención…
- Sí! Hagamos eso! – exclamó, alzando la cola
contento porque lo mimara y sonriendo, moviendo las orejas también.
– Debería contactarlo yo, porque a lo mejor no se da
cuenta y mata a otra. Pero tampoco estoy seguro de que él
sea el asesino. ¿Por qué lo anunciarías si
lo fueras? ¿Querrá que lo atrapen?
-He visto películas en las que los asesinos están
locos pero como no quieren matar de verdad, hacen cosas para que
los atrapen… pero también he visto otras en las que
hacen cosas y dejan pistas sólo porque se creen superiores
a los demás y creen que no los atraparán… se
burlan… y… creo que ya no vi más asesinos de
esos…- observó sus orejas lamiéndolas al ver
que las movía –Regístrate igual ahora…
que de todos modos puedes tratar de hacerte amigo de las chicas
para que te cuenten lo que saben… Me vas a tener que dejar
que te bese… hace mucho rato que no nos besamos.
- Ya lo hacía – sonrió, haciéndose a
un lado para que viera la pantalla, mientras movía rápidamente
la oreja. – Y yo también he visto esas películas,
por eso lo pensaba..... Tengo que preguntarle su raza. – lo
miró, ya finalizando el proceso. – Bésame, que
yo también quiero. Podemos hacer lo del otro día también.
Sei le levantó un poco el mentón para que inclinase
la cabeza hacia atrás y le besó los labios aunque
un tanto engorrosamente por hacerlo invertido aunque así
sentía mejor su lengua y echó las orejas atrás
entrecerrando los ojos. Se separó para verle la cara -¿Ya
no trabajamos mas?- preguntó entonces confundido.
- Hum..... no, porque ya me subscribí y miré sus
mensajes y los perfiles, y ahora quiero estar contigo. –respondió,
decidiéndose por lo que más le atraía y porque
en realidad, consideraba que ya había trabajado bastante.
Se giró en el asiento, quedando arrodillado y sujetándose
con las manos del respalda. – Ya, bésame de nuevo.
-Vale…- lo miró a los ojos un momento lamiéndole
una mejilla antes de besarlo profundamente inclinándose y
cogiéndolo por debajo de los sobacos, alzándolo hasta
cogerlo en sus brazos –Es que tenía que agacharme mucho…-
se justifico sujetándole una nalga con cada mano –y
además así me gusta más…- siguió
justificándose para besarlo de nuevo sosteniéndolo
con una mano para poder jugar con su cola con la otra.
Tanuki movió su lengua dentro de la boca del rubio, a la
vez que movía su cola contra su mano, más por jugar
que por otra cosa, y lo rodeó con ambos brazos, trepándose
más, contento.
-Hum…- el rubio lo miró a los ojos caminando hacia
el colchón y le quitó la camiseta pensativo –Mejor
te acuestas para que te vea bien…- le explicó quitándose
el chaleco y subiéndose sobre él –Te lamo…-
anunció antes de lamerle el cuello y los pezones notando
que endurecían y quedándose en ellos por un rato.
El mapache se echó a reír, inicialmente, ante las
lamidas, moviendo las orejas rápidamente como si estas tuviesen
algo que ver, pero a medida que las cosquillas iban cediendo a otro
tipo de sensaciones, fue dejando de reírse, y empezando a
gemir suavemente, aunque nunca sabía por qué le provocaba
hacerlo. Le sujetó las orejas a Sei con suavidad, acariciándolas.
Sei alzó la cola, pensando en seguir lamiéndolo pero
igual no quería que dejara de acariciarle las orejas y frotó
la cara contra su pecho con suavidad, entrecerrando un ojo mientras
le abría el pantalón y se lo quitaba con la ropa interior
incluida. Se apartó un poco, mirándolo desnudo y moviendo
la cola lentamente, sonrió antes de agacharse de golpe a
lamer su sexo como si fuera un juego extraño que sólo
él comprendía.
-Te quiero.... mucho... Sei – jadeó contento el chico,
sólo por ve cómo se movía y retomando sus gemidos,
ahora con más fuerza, estremeciéndose al sentir la
lengua del grifo alrededor de su sexo, y chafándose sus propias
orejas ahora.
Se incorporó un poco mirándolo emocionado y lo besó
una vez más, acariciando su sexo con la mano, notando el
calor y la dureza de este, dibujándolo con los dedos –Yo
también te quiero mucho…eres muy bonito…- lo
miró a los ojos antes de besarlo de nuevo desabrochándose
su pantalón y quitándoselo sin dejar de besarlo.
Tanuki se dejó besar, sonriendo un poco contra sus labios
y bajando una mano, tocando el sexo del grifo, porque recordaba
que eso le había agradado la otra vez, y dejó escapar
otro gemido entre sus labios al sentirlo en su mano, introduciendo
de nuevo la lengua en su boca, sin dejar de mirarlo a los ojos.
El rubio deslizó la lengua contra la suya con fuerza sin
apartar la mirada de él entrecerrando los ojos al notar cómo
tocaba su sexo –Dame las manos…- le pidió bajando
las suyas por su brazos y sujetándolas después a los
lados de la cabeza del moreno para rozar su sexo contra el suyo.
Se las soltó inquieto a los dos segundos y las deslizó
bajo su cuerpo alzándole un poco las caderas mientras acariciaba
sus nalgas –No… te puedo… tocar la cola así…-
jadeó, abriendo las alas un poco y sacudiéndolas.
- Ah..... ah...... la cola...... – jadeó el chico
de vuelta, arrastrándola como podía entre su cuerpo
y el colchón, para sacarla a un lado y que Sei se la pudiera
tocar, ahora sin saber por qué no lo dejaba tocar su sexo,
pero se sentía bien, cómo se rozaba contra el suyo.
– Sei.....Sei... Sei..... – lo empezó a llamar,
sólo porque se le estaba calentando.
Sei lo miró a los ojos, sujetando la cola con una mano encendido
y le besó los pezones de nuevo lamiéndolos con fuerza
y bajando sin soltar su cola, lamiéndole el estómago
y las caderas indeciso, metiéndose su sexo en la boca, lamiendo
su piel y envolviéndola con la lengua mientras lo succionaba
-¿Qué?- recordó preguntar por si acaso no estaba
siendo atento pero ahora sin querer abandonar las lamidas en su
sexo volviendo a succionarlo.
- ¿Eh? ¿Qué? – le preguntó de
vuelta el mapache confundido, alzándose un poco para mirarlo
y volviendo a dejarse caer ante la fuerza de las sensaciones, gimiendo
y sujetándose a la cama con las manos, irónicamente,
volviendo a llamarlo. –Se.... i.....
El grifo se quedó confundido mirándolo por unos segundos
aún con su sexo en la boca como esperando a que le dijera
lo que quería decirle, pero no le iba a preguntar, porque
tenía que dejar de lamerlo y después no le contaba
nada. Abrió más las alas cobijándolo sin motivo
alguno y se separó un poco, preguntándose si de veras
se sentía tan bien eso -¿Te puedo girar?- preguntó
dudoso aunque ya levantándolo un poco del colchón.
- Sí puedes, eres grande – le respondió, preguntándose
por qué dudaba, pero contento de que lo alzara, alzando su
cola también y de pronto ocurriéndosele algo. –
Pero bésame primero.
-Sí…- obedeció el otro besándolo inmediatamente
y enrojeciendo por lo bonito que lo veía –Tengo mucha
suerte de que seas mi novio…- le dijo sincero y un poco apenado,
mientras le daba la vuelta acostándolo boca abajo. Se quedó
mirándolo por unos segundos como tramando algo y después
se subió sobre el del revés rozando su sexo entre
la cara del mapache y las sábanas mientras se inclinaba hacia
abajo. Le sujetó la cola con una mano acariciándola
y mirando entre sus nalgas antes de lamer el nacimiento de su cola
mientras la apretaba suavemente con una mano.
- Ah.... – el chico gimió meneando la cola en su mano,
y sacando la lengua para lamer el sexo del rubio, ya que estaba
cerca, murmurando. – No es suerte...... es que te quiero mucho.....
– por si acaso, y lamiendo su sexo de nuevo, tratando de abarcarlo
tanto como podía.
-Hmm…yo también te quiero mucho- el rubio movió
la cola un tanto inquieto al notar la lengua del mapache lamiendo
su sexo y se empujó un poco contra ella rozándose
también con las sábanas –Me gusta tu lengua…-
dijo agachándose un poco más y lamiendo su ano, con
devoción tratando de deslizar la lengua dentro de él
sin conseguirlo demasiado y sin cejar en ello.
- Y a mí la tuya..... – explicó, deteniéndose
un momento para hacérselo saber y añadiendo. –
Y tu sexo..... – volviendo a lamerlo, estirándose más,
intentando abarcarlo de nuevo, como si se tratase de un juego de
a ver quien llegaba más lejos.
Sei deslizó una mano bajo su cuerpo sujetando su sexo y
moviendo la mano sobre él –A mí el tuyo…-
dijo como si hubiera recordado que estaba ahí, tan distraído
como estaba con el ano de Tanuki y volviendo a lamerlo de inmediato
mientras notaba cómo lo lamía. Empujó la lengua
por fin dentro de él y echó las orejas atrás
lamiéndolo por dentro y acariciando su sexo con más
fuerza. Ahora quería decirle que por fin lo había
conseguido pero mejor no la sacaba.
El mapache gimió casi mordiéndose la lengua por tenerla
afuera y metiéndola rápido antes de que de veras le
pasase algo, pero no podía resistirse a tocar el sexo de
Sei. Se lamió la mano, sujetándolo de esa manera y
acariciándolo, a pesar de ello, lamiéndolo de nuevo,
tanto como podía, sin poder dejar de gemir y estremecerse
al mismo tiempo.
El rubio alzó las orejas escuchando sus gemidos emocionado
por haberlos provocado con “su logro” y sonrió,
sacando la lengua por probar si podía repetirlo volviendo
a empujarla dentro de él inmediatamente, jadeando contra
su piel y cerrando un poco los ojos a las caricias de Tanuki en
su sexo -¿Te gusta que te meta la lengua?- preguntó
intrigado acariciándolo con un dedo.
- Mmmm? Sí..... – el chico dejó de lamerlo
para contestarle, observándolo con el rostro sonrojado por
la excitación. – Se siente rico....... – le aseguró,
preguntando luego por las dudas. - ¿Te gusta que te lama?
-Mucho…- el rubio volvió a bajar la cara para lamerlo
sin olvidarse de acariciar su sexo, moviéndose dentro de
sus manos para sentirlo mejor –Estás más bonito
sonrojado…- se acordó de decirle luego –Yo también
te lo quiero lamer…- dijo después, contrariado por
que todo a la vez, no podía. Se dejó caer a su lado
y abrió los brazos llamándolo para que subiera sobre
él.
El mapache sonrió, alzando la cola y prácticamente
rodando hasta quedar sobre el grifo, contento. –Pero no me
puedo sonrojar todo el tiempo....... me sonrojo ahora – anunció,
sin esta seguro, aunque de hecho, sí lo estaba, agachándose
para besarlo, moviendo una oreja.
- Si te sonrojas todo el tiempo ya no es especial, es para que
yo lo vea…- le explicó entre medias de otro beso retomándolo
mientras lo abrazaba y acariciando sus nalgas, rozando de nuevo
con el dedo su ano. Lo bajó un poco contra su cuerpo para
notar sus sexos frotarse y lo miró rojo –Cuando hagamos
el amor, tendré que metértela por aquí…-
explicó rozando su entrada y notando la humedad.
- Ah...... – el chico respondió, en algo que quedaba
entre gemido y asombro. - ¿Se siente como tu lengua? Porque
tu sexo es más grande...... ¿Y si no cabe? –
se preocupó de pronto girando al rostro y alzando la cola
para ver de qué tamaño era su ano, sin conseguirlo
claro, y desistiendo, sobre todo, porque tenía cosas más
urgentes a las que prestarle atención, como lo caliente que
se sentía su propio sexo. Dejó escapar otro gemido,
cerrando los ojos y volviendo a abrirlos. – Tú.....
también estás.... rojo, Sei......... bonito......
– murmuró, ya más entregado a sus pulsaciones.
-Es porque … no sé por qué…- confesó
luego confundido sobre su propia rojez y preocupado también
de que no entrase –pero los demás lo hacían
así…- explicó mirándolo sin dejar de
ayudarlo a frotarse contra él, apretando sus nalgas. Le acarició
la cola con la otra mano nervioso -Pruebo un dedo- dijo lo que hacía
rato estaba pensando, pero no quería que le fuera a molestar.
Lo empujó un poco dentro de él, notando la presión
y el calor de su interior y se quedó parado un momento empujándolo
un poco más y jadeando sólo con eso.
- Mmmm... no me gusta tanto, se siente incómodo. –
protestó Tanuki, meneándose como para ver si se lo
acomodaba, pero sin dejar de frotarse, tampoco era para tanto.
-A mí sí me gusta… pero si no te gusta, no
quiero- anunció el rubio apartando la mano de él,
alzándolo un poco y escurriéndose bajo su cuerpo para
lamer su sexo de nuevo compensándolo. Aunque ahora estaba
pensando que entonces no podrían hacer el amor nunca…
bueno tampoco lo había hecho nunca… y estaba bien.
Lo miró mientras lo lamía preguntándose aquel
gran problema.
- Pero....... yo quiero hacer el amor........ – jadeó
el moreno, con el mismo dilema en la cabeza aunque pensándolo
con menos detenimiento. – Ah....... ¿te lamo? –
preguntó luego sólo porque el grifo lo lamía
a él, y se sentía tan bien, que no creía justo
que él no estuviera haciendo lo mismo.
-No sé si llegas…- el rubio lo soltó para que
probase, sin poder evitar pensar que si lo lamía así,
iba a tener la cola todo el rato a la vista –Veré tu
cola…- anunció feliz pasándole las manos por
el cuerpo con delicadeza –y yo también quiero hacer
el amor… pero no tiene caso si no te gusta…- explicó
confundido –Podemos ver cómo se hace antes.
- Hagamos eso, a los demás les gusta..... – afirmó,
dando a entender que él no quería ser el raro, además
de que quería hacerlo feliz, y a lo mejor es que les faltaba
hacer algo. Se encaramó como pudo, alzando la cola y moviéndosela,
ofreciéndola en realidad, lamiendo el sexo del rubio por
fin, como quien alcanza un tesoro, y succionándolo.
-Sí llegas…- anunció el rubio entre emocionado
y caliente. Le sujetó la cola como hipnotizado por el movimiento
ondulante y lo levantó un poco con una mano para dejar entrar
su sexo en la boca totalmente. Lo lamió con fuerza dentro
de su boca acariciándose la cara con la cola de Tanuki y
alzando sus propias caderas para moverse en la boca del mapache
más por instinto que porque hubiese decidido hacerlo.
Tanuki gimió contra su sexo, meneando aún más
la cola, y lamiendo con apremio el sexo del rubio, a medida que
lo movía más, moviendo la lengua con avidez.
Sei cerró los ojos un momento por el placer, abriéndolos
de nuevo inmediatamente porque si no, no podía verlo y no
podía dejar de mirar el ano del moreno y su cola como hipnotizado.
Le sujetó los testículos con la mano que tenía
libre, acariciándolos entre los dedos y sujetando su cola
con la otra mano contra su cara notando cómo su sexo palpitaba
ardiendo contra la lengua del mapache.
El mapache se estremeció, abriendo más la boca para
gemir y succionando de nuevo, con rapidez, para compensar y también
porque sentía su sexo pulsando como la primera vez que lo
habían hecho. Se corrió antes de que pudiese siquiera
tener conciencia de que estaba en la boca de Sei y que tal vez no
debería, moviendo la cola contra la cara del rubio y lamiendo
cada vez más rápido a medida que el orgasmo sacudía
su cuerpo.
El grifo abrió los ojos un poco más al notar cómo
se corría en su boca y lo sacó un poco hacia arriba
para que se derramase en su lengua mientras lo lamía, empujándose
contra él contagiado por lo que le trasmitía. Lo succionó
con más fuerza al notar cómo se corría, le
presionó las nalgas empujándolo más en su interior
derramándose en su boca. No estaba seguro tampoco de si estaba
bien o no, pero si el moreno lo hacía, debía de estar
bien, además sabía bien.
Tanuki infló los cachetes al sentir el semen de Sei en su
boca, como almacenándolo antes de tragárselo, contento
porque le había gustado y al parecer, a Sei también
el suyo, y continuó lamiendo y limpiando, recogiendo todo
lo que había expulsado el rubio, a pesar de que aún
respiraba agitadamente.
Sei se apartó de él con cuidado porque ya no soportaba
más lo intenso de las sensaciones, y lo giró sobre
él rápidamente abrazándolo y moviendo la cola
medio aplastada. Le sujetó la cola acariciándola –Sabes
bien…¿y yo?- preguntó mirándolo a los
ojos y besándolo antes de que contestase.
- Bien! – le anunció Tanuki apenas se rompió
el beso, aclarando luego. – Sabes bien, también....
Me lo bebí todo.
-Yo también- aseguró mirándolo y abrazándolo
de nuevo contra él -¿Mañana pediremos fotos?
- Sí, una que no sea fea.... – asintió el chico,
que a pesar de que estaría mintiendo, no quería que
lo imaginaran feo. Enrojeció un poco, pensando en que también
tenía que averiguar cómo se hacía el amor exactamente,
porque era un investigador y no quería parecer un ignorante,
y menos delante de Sei. Se abrazó a él más,
como escondiéndose, y besándole el pecho de pronto
porque estaba cerca y lo quería mucho.
Sei le pasó la mano por la cabeza sonriendo porque lo hubiera
besado y lo tapó con la sábana hasta los hombros jugando
con su cola –Vale, mañana hacemos eso- dijo como si
con eso ya hubiera arreglado todo su trabajo del día.
- Vale, pero ahora tengo sueño....... – murmuró
el chico, a pesar de todo, moviendo la cola porque le gustaba jugar
con Sei y estirándose para sujetar la del grifo. –
Tu cola es delgada, la mía es gruesa...... Y si me dan pesadillas,
me cubres. – continuó, como si todo fuese parte de
una misma conversación.
-Claro… es que tu cola es de mapache…pero no te van
a dar pesadillas porque yo te protejo- le besó la mejilla
con delicadeza volviéndose de lado para no aplastarse las
alas y bostezando –Y yo también tengo sueño…
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