.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 44

Getting Things in Motion

Hiyaku tomó las carpetas que había estado revisando, sacudiéndolas y acomodándolas para que quedaran en una pila ordenada en una esquina de su escritorio. Se le estaba haciendo más difícil aquel trabajo, por no mencionar que su mente no estaba muy centrada en eso el día de hoy. Sólo podía pensar en el beso que había estado a punto de darle a Kiba, y en la manera como se movía su cola cuando corría. Y eso...... no era muy bueno.

El moreno llamó dos veces a la puerta directamente tras saludar a la secretaria del rubio, y entró directamente al ver que sólo estaba organizando carpetas –Hola…- le saludó sin cerrar la puerta apenas –He llegado hace un rato pero estaba colocando las cosas en la oficina…- se pasó la mano por el pelo pensando que debía haberlo saludado antes igualmente pero no quería molestar.

- Ho... hola! – el rubio lo saludó, enrojeciendo y soltando las tres carpetas que aún tenía en la mano, dejándolas caer al suelo y levantándose enseguida para recogerlas, sonriendo. – Disculpa, me sorprendiste.....

-Perdona…- el moreno se agachó a ayudarlo guardando de paso unos cuantos papeles que se habían salido de una de ellas –He preparado algunos diseños… me preguntaba si me podrías dar tu opinión, ya que a ti también te gusta la moda- lo miró a los ojos serio y algo nervioso por conocer su opinión.

- Claro, me encantaría. ¿De veras quieres saber mi opinión? – preguntó, a la vez cohibido y a la vez emocionado de que alguien como él le preguntase. – Y no tienes que disculparte, fue mi culpa por andar distraído.

-Sí claro, quiero saberlo- el moreno sonrió llevándolo por la cintura hacia su despacho y lo soltó de pronto sintiendo que se tomaba muchas confianzas. Pasó delante de él, entrando en el despacho y abrió la carpeta para dejar cinco dibujos sobre la mesa. Lo miró expectante –Sólo me gustan tres… quiero saber cuales descartarías… o cuales te gustan más…

- Parece una pregunta capciosa..... – bromeó, inclinándose sobre la mesa para observar los diseños, cubriéndose un poco con el cabello, ya que se había sonrojado de nuevo cuando lo sujetó por la cintura. – Este.... y este, me gustan mucho. En definitiva este, se vería muy bien en ti – comentó, señalando los diseños, sin fijarse en lo que decía esta vez.

Kiba se pasó a su espalda para que no lo viera ponerse nervioso y cruzó los brazos apretando las mandíbulas –Pero no me los pondré yo…- dijo finalmente sonriendo para aligerar sus propios nervios y moviendo un poco la cola alzando una ceja incómodo por haberse puesto feliz por eso y deteniéndola –aunque quisiera…

- ¿Por qué no? Si te quedas a vivir aquí...... o en cualquier otro lado, te puedes vestir como quieras. – sonrió, aún observando los diseños porque no se atrevía a mirarlo. – Igual, si abrimos nuestra compañía, podrías lucir alguno de ellos en los comerciales.

Sonrió mirando los dibujos por encima de él –Pero lamentablemente tengo que tener unos cuantos listos para la colección de este año… aunque sí podría ponerme esta ropa ahora… De hecho, es un alivio no tener que vestir de traje- suspiró guardándose las manos en los bolsillos –Este también me gusta…- dijo pasando adelante uno de sus preferidos- sonrió un poco al mostrárselo y le apoyó una mano en el hombro –La verdad es que tu forma de vestir me influenció un poco, espero que no te importe.

- No, no me importa. Al contrario, me siento halagado – le sonrió, de nuevo un poco rojo, jugueteando con los papeles. – Sí, se ve muy bien.

-Vale…- sonrió levemente guardando esos tres aparte, colocándose al otro extremo de la mesa y alzando un poco la vista para mirarlo a los ojos preguntándose por qué estaba tan tenso. A lo mejor le molestaba que lo hubiera sujetado… de todos modos aún no se olvidaba de cómo se había aproximado a él la noche pasada, no se le había quitado de la cabeza en toda la noche -¿Se sabe algo de los cazadores?- preguntó finalmente para relajarse él mismo.

- Aún nada. – negó el rubio con la cabeza, tratando de cambiar a un modo más profesional. – Bueno, tampoco es que tuviesen que descubrir algo en un solo día....

-Bueno… es su trabajo ¿verdad? Tú no dejas de trabajar ni un solo día, a no ser que tengas libre por algún motivo… Deberían al menos haber tratado de descubrir algo…- guardó los folios en la carpeta dejando unos cuantos en blanco sobre la mesa. Desvió la mirada a la ventana dándole la espalda de medio lado por no ser maleducado -¿Qué quieres cenar?- preguntó de pronto sonriendo.

- Creo que un bistec estaría bien...... Ah! Disculpa, no...... lo que tengas en casa, no te preocupes. – se corrigió, recordando por qué le preguntaba y poniéndose nervioso de nuevo, cambiando de tema. – No pasa nada, aún falta mucho del día para que se reporten.

-No...no pasa nada, por algo te he preguntado…- lo miró pensando que los dos se ponían muy nerviosos con todo y eso que no estaba acostumbrado a alterarse de semejante manera –De todos modos, apenas hay nada en la casa pero ya estoy buscando una para mudarme… espero encontrar algo cerca…- retiró la silla sentándose y pensando que había marcado varios teléfonos en el periódico pero seguramente al final acabaría llamando a una inmobiliaria.

Sei miró al mapache que caminaba a su lado de la mano y se quedó observando sus orejas en silencio por varios minutos mientras subían las escaleras hacia la oficina -¿Y si no tienen ordenadores?- preguntó lamiéndole una finalmente sin poder evitarlo.

Tanuki movió su oreja con rapidez al sentir la lamida de Sei, sonriendo un poco. – Sí tienen que tener, todo el mundo tiene...... en las oficinas. – añadió, para justificar que él no tuviera una. – Si no nos lo prestan, al menos nos dejan usarlo. – se acercó al escritorio de la secretaria como el día anterior, simplemente pidiendo. – Necesitamos ordenadores.

-¿Qué? Digo… buenos días…- la chica se levantó al recordar de quienes se trataba y suspiró pensando que su jefe debía haber perdido el juicio para contratar a semejantes elementos, aunque lo cierto es que le hacían gracia. Llamó a la puerta de la oficina del moreno esperando.

-Pase…- Kiba se levantó de la silla de nuevo observando a la mujer.

-Están esos chicos de ayer ahí fuera y dicen que necesitan ordenadores- dijo más bien mirando a su jefe.

- Hágalos pasar – sonrió el rubio, sin poder evitarlo. Si no tenían uno, podían haberles dicho el día anterior. - ¿Está bien que los deje pasar a tu oficina, no?

-Sí… claro- el moreno se quedó mirando a cómo aparecían por la puerta tras unos segundos.

El grifo se quedó mirándolo como el día anterior y le sonrió, cómo no, terriblemente mostrando los colmillos y poniéndose serio inmediatamente como si nada. Por su parte ya había cumplido -¿Nos dejáis un ordenador? Yo no lo sé usar pero él sí… es mas listo.

-Ya…- Kiba se quedó mirando y después observó a Hiyaku como esperando a que él tomase la decisión. Era su oficina y él ni siquiera sabía donde tenían ordenadores o no. Y el suyo… bueno… el suyo era suyo.

- Bien, supongo que no pueden investigar sin uno, en este caso. – el rubio los observó serio, planteándose qué hacer, aunque seguramente podrían haber ido a un cybercafé, pero no estaba por escatimar tampoco. – Imagino que tampoco tienen internet.

Tanuki sacudió la cabeza negativamente, sonriendo sin saber por qué, aunque seguramente era porquen lo ponía contento el que Sei lo considerase inteligente.

- Entonces, le pediré a mi secretaria que les entregue una laptop y un módulo de red inalámbrica. Estarán conectados con la cuenta de la compañía, pero necesito que me den su dirección, para enviar alguien a que la instale. – movió la cola, satisfecho. De esa manera, sabrían donde vivían y les sería útil en caso de que intentasen timarlos. Además de que no tendrían límites de tiempo para investigar.

El rubio los miró moviendo la cola y se inclinó sobre la mesa escribiendo en letra horrible la dirección del mapache –Me la aprendí cuando nos compramos un colchón- explico innecesariamente para su información –Ahora cabemos en el colchón los dos.

Kiba echo las orejas atrás pensando de nuevo que parecía que les faltaba un hervor… o dos o tres… -¿Y ya han averiguado algo?- cuestionó serio.
-Hum…- el grifo aleteó un poco al acordarse del hombre un tanto molesto –Vimos unas cuantas muertas… pero aún no estamos muy seguros de si es uno o más… La verdad es que no me acuerdo bien…- miró a Tanuki apoyándole la mano en la cabeza y acariciándolo –Él sí- comentó orgulloso sonriendo esta vez verdaderamente.

El moreno sonrió al ver aquello tapándose la boca con la mano y carraspeando -¿Y bien?- preguntó al mapache, pero le daba por sonreír al mirarlo así y se aguantó con la mano delante de los labios.

- Hum..... el hombre de la morgue fue grosero- comenzó como si aquello tuviese alguna importancia. - ...pero luego Sei lo asustó y fue más amable. Y los cadáveres estaban horribles, pero no tuve pesadillas. Todas tenían maracas de garras o de navaja, y algunas de los dos. Y a una la ahorcaron y a la otra le reventaron la cabeza. Por eso no sabemos si fue uno o más. Porque si eres un felino, no necesitas matar de esa manera. Lo escribí más detallado – sonrió orgulloso, entregando el reporte, aunque había planeado hacerlo luego, pero ya escribiría otro cuando tuviese el ordenador.

- No, supongo que no – contestó Hiyaku tomando las hojas y observando la diminuta letra, de paso escondiendo las garras de la otra mano tras su espalda, sólo porque ahora se sentía consciente de ellas.

Kiba bajó la vista a sus garras ahora y después observó las del grifo sin poder evitar entonces mirar sus manos que eran de lo más normales salvo porque tenía las uñas negras. Se cruzó de brazos de nuevo, sintiéndose un poco avergonzado de que alguien pudiese haber notado las comparaciones -¿Entonces dicen que las marcas eran de un felino?- preguntó porque igual no le habían dicho de qué eran las marcas

-Pero no se las come… sólo las mata… no es lo mismo…- anunció el león moviendo una de sus pequeñas orejas –Yo mato gente, pero si es para comérmela… no es lo mismo… además son malos…- anunció –y necesito dinero…- se defendió después –y ya no como gente…- mintió por ultimo porque no quería ir a la cárcel –Yo creo que es un felino… pero no es tan grande como yo… por el tamaño de la mano… si tuviera las manos más grandes…- dijo poniendo la suya sobre la mesa y sacando las garras –la cicatriz sería más grande- la retiró de nuevo con cuidado de no arañar la mesa.

-¿Y siguen pensando que pueden ocuparse de esto verdad?- no tenía ganas de que después se echasen atrás.

-Él es muy listo y yo… nadie puede hacerme daño, se lo prometí- anunció orgulloso jugando con la cola del mapache pensando que tampoco podía tener más novios o no le dejaba la cola para dormir. Claro, que él no quería más tampoco, pero lo había recordado.

- Tú también eres muy listo – lo felicitó el mapache, por todo lo que había deducido, moviendo la cola contra su mano y mirando a los otros dos hombres después. – También puede ser que sea sólo él y hace todo lo demás para despistar, pero si es así, no debería usar sus garras. – aseguró, pensando en que si estaba en lo cierto con esa afirmación, no debía de ser un felino muy inteligente.
- ¿Tienen algún plan hasta ahora? – preguntó Hiyaku, más convencido de su profesionalismo. Seguían pareciendo infantiles en su modo de hablar y de actuar, pero era obvio que estaban trabajando y que no eran ningunos estúpidos tampoco.

- Por eso necesitamos el ordenador. Vamos a ver si el chico que dice ser el asesino, sabe cosas que no debería saber. Porque si es así, por lo menos es cómplice. – Tanuki movió la cola de nuevo, deseando treparse encima del grifo, y conteniéndose para verse serio.

-Existen armas con la apariencia de garras… ¿no es así? El que haya marcas con forma de garras en los cadáveres, no tiene por qué indicar que el asesino sea forzosamente un felino… podría ser como ha dicho…- miró a Tanuki apoyándose un poco en el cristal –Que eso también fuera parte de un engaño para despistar…

-Pero no hacen las mismas cicatrices… suelen ser metálicas y no desgarran… cortan…había una con la cabeza reventada también… así que debe de ser fuerte… para partir un cráneo…- meditó el rubio ahora moviendo la cola un tanto emocionado por pelearse de pronto. Hacía mucho ya –Aunque no les muerde y eso me extraña… yo sí les muerdo… claro…- dijo luego pensando que era natural si iba a comérselos.

-Entonces no han averiguado nada más ¿verdad? No es porque sea insuficiente, sólo para que no pierdan más el tiempo…

Sei miró al mapache porque no se acordaba de si habían sacado más conclusiones ya.

- No, eso es todo – el mapache negó con la cabeza, moviendo las orejas, prestando atención por si acaso lo reñía.

- Entonces, ya pueden irse. Le diré a mi secretaria que les envíe el ordenador a su casa inmediatamente. – aseguró el rubio serio. Mientras menos tiempo se perdiese, mejor. Kiba tenía razón.

-Podrías hacerlos esperar un poco en la sala… que prepare el ordenador y se lo lleven ellos mismos…- el moreno lo cogió un poco hacia la ventana para decirle aquello sin que lo escucharan –No conozco esta calle pero dado el empleo que tienen… no sé si es el mejor sitio para enviar a una mujer a llevarles un equipo informático…

Sei los miró y luego a Tanuki tratando de escuchar pero no se enteraba de nada –Hablan de nosotros, por eso cuchichean- dedujo sin ningún cuidado, haciendo que Kiba parase aún más las orejas.

- Deben estar impresionados – le comentó Tanuki, prefiriendo creer en la opción más agradable y asintiendo con la cabeza, como si eso le diera aún más la razón.

Hiyaku le sonrió al moreno, susurrando de vuelta. – No está tan mal. Además, no pensaba enviarla a ella, sólo que se encargase de enviar a alguien. Ella tampoco sabría configurar la red. Pero está bien, si te hace sentir más tranquilo..... – se giró, poniéndose más serio, haciendo un esfuerzo a pesar de lo que los había escuchado decir. – Chicos, pueden esperar en la recepción. Así podrán llevarse el ordenador de inmediato.

-Vale…- el rubio cogió al mapache en brazos para salir y lo dejó de nuevo en el suelo –Olvidé que así no te ves serio…- le susurró por lo bajo mientras salían. Se sentó en una de las sillas mirando a la secretaria planteándose si debían decirle algo.

Kiba miró al rubio sujetándole un brazo antes de que llamase a las secretaria –Ahora que lo dices, tampoco creo que ellos sepan configurar la red… ¿verdad?- lo miró un poco avergonzado.

Pero el chico puma estaba muy ocupado riéndose por lo que acababa de suceder, como para ponerse serio ahora. Giró el rostro observándolo a los ojos. Es por eso que voy a enviar a alguien que lo haga. No te preocupes, si quieres, lo envío con seguridad.

-No…yo no sé…- lo miró, preguntándose de que se reía porque no se había fijado tan estresado como estaba en corregir su error para no causarle problemas al rubio. Aún así sonrió al verlo reírse de ese modo –La verdad… que no sé por qué te ríes…

- ¿No los viste? ¿Cómo cargó al mapache y luego lo que le dijo? – le contestó, explicándole a continuación, sin comprender cómo no se había enterado y calmándose un poco. – No pasa nada, llamaremos a alguien de la compañía de red. De todos modos, tienen que ir a lugares como ese todo el tiempo, imagino.

-No… estaba distraído…- dijo ahora lamentando no haberlo visto con la gracia que le hacían. Aunque claro, mejor no haberlos visto o capaz y se reía allí mismo. Ni sabía para qué se estresaba tanto si era el único allí que lo hacía. Se sentó resignado leyendo las notas del mapache acercando más la hoja al notar aquella letra diminuta.

 
 

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