.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 40

After a Long Day of Work.......... Sei! The Baka Baku in Training!

- Bueno...... un investigador y un cazador. – murmuró Hiyaku sonriendo y observando la tarjeta con el dibujo del mapache. – Pero son los únicos que han venido. Creo que al cantinero no le agradamos demasiado. – miró hacia la esquina de su escritorio de pronto, un tanto extrañado.

-Uf…- el moreno se separó de la ventana por donde había estado mirando al exterior como meditando –Sinceramente no me parecían muy profesionales… y el rubio… es un asesino ¿verdad? Dijo que comía gente…

- Pues estuvo en la cárcel.... pero dijo que ya no lo hacía, y, llámame loco, pero no me pareció que estuviera mintiendo. Y las apariencias suelen engañar. – lo miró guardando la tarjeta para que no se le perdiera. – Tal vez se valgan de esa apariencia y esas maneras para conseguir cosas que otros no pueden.

-Espero que tengas razón… es que el…- sonrió sin poder evitarlo y se tapó la boca carraspeando –el mapache… parecía un niño pequeño… ¿has visto cómo le hacía en la cabeza?- dijo inconscientemente haciéndoselo al rubio y sin aguantarse más, dejando escapar una carcajada –… perdón…- dijo poniéndose serio sintiendo que estaba un poco rojo –perdón…

Hiyaku se empezó a reír, sin poder evitarlo al notar cómo se ponía. – No, no.... si es la primera vez que te oigo reír realmente. Al menos para eso valió la pena. – Se levantó, tocándole la cabeza al moreno, a pesar de que era más alto, aún riendo. - ¿Ves? Es agradable, ¿no?

-Sí…- el moreno lo miró sujetándose la cola serio de más por lo cortado que estaba y bajó un poco las orejas al tacto del rubio. Se apartó ligeramente avergonzado.

- ¿Qué.....? ¿Hice algo....? – el rubio carraspeó, apartando la mirada y volviendo a mirarlo antes de que se diera cuenta. – Me pasé de la raya, ¿verdad? Yo tampoco soy muy profesional, lo habrás notado.....

-No, no…- el moreno se llevó la mano a la frente maldiciéndose –No, al revés, me agrada mucho tu forma de ser… es sólo que me sentí un poco avergonzado…es todo, en serio…- se pasó la mano por una oreja mirándolo de soslayo –No tengo mucha costumbre de un trato tan familiar con nadie, pero me siento muy bien…- dijo deshaciéndose en disculpas lo más serio que podía –Eres un buen profesional, todo iba muy bien hasta ahora y es por causas ajenas a ti…

- Muchas... gracias – el rubio movió la cabeza sonrojándose un poco y sonriéndole luego, volviendo a su actitud natural. – Pero con esa cara parece que me estuvieras riñendo. Tal vez deberías hacerlo de nuevo. – sugirió en broma, aún así tomándole la mano y colocándola sobre su cabeza.

Kiba sonrió sin creérselo, era una persona muy abierta, era agradable estar con él. Le pasó la mano por el pelo acariciándole las orejas más como si fuera un gato que otra cosa. Dejó caer la mano guardándola en el bolsillo y miró abajo un momento –Tal vez el grifo le hace eso al mesonero en la calva para que le dé los mejores trabajos y le funciona…- se rió mirando a un lado.

- Se siente bien, no voy a negarlo..... – se rió también, dejándose caer en su silla de nuevo. – Espero que realmente puedan hacer el trabajo. Debí pensar en esto antes.....

-Yo creo que no estaban tan mal… no sé… supongo que estamos juzgando de más, tal vez sea normal por su raza… Definitivamente no puedo recordar jamás a un mapache… que pareciese muy intimidador…- se sentó frente a él mirándolo –y el grifo… bueno… es más importante el investigador en este caso…

- Claro, debe ser eso. De todos modos, yo no sería quien para no darles la oportunidad. Me parecería muy presuntuoso de nuestra parte, no darles el trabajo sólo por cómo se ven o cómo hablan. Y el mapache dice haber atrapado a un asesino antes. No tendrá pruebas.... pero tampoco nosotros de que no lo haya hecho.
-Yo creo que no estaban mintiendo… tal vez sea muy ingenuo… pero se veían sinceros. Si tuvieran más malicia o al menos picardía, se hubieran cuidado de verse más serios… no habrían actuado con esa naturalidad… o eso creo… “¿tanto?”- dijo recordando lo que había dicho el mapache al ver la cifra –No sé…Bueno, tienen su oportunidad, tanto si han mentido como si no, espero que la aprovechen y no nos hagan perder el tiempo…- suspiró levemente -¿Crees que podrías dejarme un despacho o una mesa amplia?… Tengo que acabar unos diseños…y en mi piso no me voy a encontrar muy cómodo… no está muy amueblado la verdad.

- Claro, puedes usar la oficina de al lado, está desocupada. La verdad...... es que la uso como depósito, pero haré que saquen todo enseguida. Igual, sé que muchos me protestan por utilizarla así..... Pero puedo decir que era tu oficina. – se rió, pensando en que no era muy generoso de su parte el haberla abarcado también, pero no era muy organizado y eran cosas que solían suceder si siempre habías soñado con tener tanto espacio. Tocó el intercom antes de que pudiera protestarle o lo que fuera, dándole las órdenes a su secretaria.

-Eh… está bien… no era necesario si la estabas usando…- el moreno arqueó una ceja viendo que ya era imposible detenerlo –Eres muy impulsivo…- observó, pasándose la mano por una pierna –Espero que todo se arregle pronto… la verdad es que tengo ganas de empezar con nuestro proyecto, trabajaremos realmente como socios por primera vez…

- Yo también, aunque nadie me había dicho nunca que quería trabajar conmigo por impulsivo – sonrió, obviamente bromeando y entremezclando las dos conversaciones. En realidad, lo había hecho así porque sabía que protestaría. – No es molestia, igual no debería ocupar así las oficinas.....

-Bueno… no es muy correcto supongo, pero es tu oficina la ocupas como deseas…- lo miró pensando que hablar con él, le hacía soltar todo lo que pensaba sin reservas en demasiadas ocasiones –Supongo que debería irme…- suspiró levantándose –Si hay alguna noticia, llámame ¿de acuerdo?

- Así lo haré. – asintió, levantándose para acompañarlo, recordando entonces. – Kiba.... estuve pensando en lo que dijiste esta mañana, y me preguntaba.... si te gustaría que te acompañe a correr. Al menos puedo decirte donde no debes meterte.... – se sonrojó de pronto, sintiendo que lo estaría incomodando. – Pero... puedes decirme que no si quieres. Entiendo si prefieres correr sólo.

-No…- el moreno le sonrió –Claro, me encantará tener compañía… y de paso no meterme en cabe dios dónde…- se rió un poco pasándose la mano por el pelo -¿Vives cerca?

- Sí, me compré una casa por aquí para no tener que estarme levantando demasiado temprano – le sonrió, con toda sinceridad. – Puedo darte la dirección, pero.... ¿no te volverás a perder?

-Seguro…- se rió levemente –Era por si necesitabas traer ropa para cambiarte después; pero si vives cerca no hay problema entonces…¿pasas a buscarme?- lo miró a los ojos preguntándose qué hora sería buena para él, era un felino así que… -¿Seguro que quieres madrugar? Podemos correr por las noches si lo prefieres…

- ¿Seguro? Es que. Lo decía por acompañarte a ti. No quiero cambiar tu horario... – el rubio se rascó la cabeza algo incómodo ahora, porque lo cierto es que prefería dormir. – Pero no te preocupes por mí, me puedo adaptar.

-Bueno… sé que los felinos dormís mucho, en serio no me importa ir por la noche. Sólo corro por las mañanas porque a parte de que no hay apenas gente, no hace tanto calor, así que por la noche también me irá bien…en realidad me levanto a las seis para correr… no quiero torturarte así…

Hiyaku soltó una risita, quisiera que no, imaginándose zombie a esa hora. – Vale, corramos de noche, entonces.

-Bueno, suelo cenar a las diez… ¿te acuestas muy pronto?- preguntó viendo que no le decía una hora, tampoco quería correr cuando hubiera trafico para tragarse la polución y por otro lado, tampoco quería acabar vomitando.

- No, suelo acostarme tarde en realidad.- sonrió, seguro de que por eso le costaba levantarse luego. - ¿Qué te parece, a las once entonces? ¿Muy temprano aún?

-No, está bien, te estaré esperando entonces- le pasó la mano por la cabeza sonriendo levemente porque le había hecho gracia eso, además de que ver cómo bajaba las orejas era gracioso. Se volvió saliendo por fin guardándose las manos en los bolsillos –Hasta mañana…- recordó despedirse de la secretaria que parecía contrariada.

El rubio se asomó, viéndolo partir, y sonriéndole a la secretaria, seguro de que si seguía así, iba a renunciar en cualquier momento, pero igual llevaba mucho tiempo en la compañía. - ¿Me puedes conseguir un pisa papeles? Parece que extravié el mío. – le pidió a la ya atareada chica, sin siquiera pensar en que ponerla a hacer más cosas, no era la solución, y entrando en su despacho de nuevo.

.....................................

- Ya tenemos un trabajo importante. – aseguró el mapache sonriendo y lamiendo su helado, ya que habían decidido celebrar. – Yo creo que deberíamos ir a ver los cadáveres primero. – afirmó luego como si se tratase de un paseo, y más porque a los finolis, había parecido importarles mucho eso.

-Vale… Hay que ir a la morgue… hum… no estoy muy seguro de por donde queda… hay dos…- anunció pensando mientras inclinaba la cabeza, acercándose a una parada de autobuses con una bola de helado en la boca, pasándosela de un lado a otro porque se congelaba los dientes y señalándole donde estaba cada una –Con ver unos cuantos ya nos llega…

- Sí, pero más de uno. Vamos a esa primero. Y si no hay allá, nos regresamos. – decidió, moviendo la cola y lamiendo su helado aún, esperando a que pasara el próximo autobús.

-Son muchos muertos…- dijo viendo las fichas –seguro que tienen- dijo feliz como si eso fuera motivo de alegría –Espero que no las hayan enterrado aún…- entró el bus pasando la tarjeta y esperando al mapache al otro lado.

- A las primeras que mataron, sí deben haberlas enterrado, pero a las últimas, no. – Tanuki entró al bus, sentándose a su lado, contento aunque ya se le acababa el helado. - ¿Tú sabes mucho de heridas, Sei? – le preguntó por si lo podía ayudar.

Sei asintió con la cabeza orgulloso –Claro, como gente…- asintió mirándolo después a los ojos –En la cárcel había muchas peleas también… a veces me hacían heridas…- explicó mirándolo a los ojos y moviendo las orejas y mirando por la ventana. Lo cogió en las piernas rodeándole la cintura -¿Te gusta que te coja?

- Me gusta mucho- sonrió, abrazándole los brazos. –Pero no me gustó eso de que te hicieran heridas. Ya se te curaron ¿verdad?

-Verdad…pero dolieron mucho- sonrió abrazándolo feliz y apoyando la nariz en su cuello encorvándose un poco para conseguirlo, lamiéndole una oreja después –En la cárcel también hay médicos…- explicó después como si tratase de un tema muy esencial –Pero no te cobran, son gratis…

- Oh, eso es bueno. Los doctores no deberían cobrar, pero tienen que comer también. – se corrigió luego, pensando que eso no era justo, y moviendo rápido la oreja al sentir la lamida del grifo. – Ya no te va a volver a doler. No dejo que te hieran.

-No- el rubio se levantó dejándolo en el suelo y tomándolo de la mano para bajar del bus –Pero es mejor que me hieran a mí que a ti, yo te protejo, que eres más pequeño… Ademásó no quiero verte llorar nunca…- dijo extendiendo las alas al salir batiéndolas con fuerza solo porque se había enfadado de pensarlo.

El mapache entrecerró los ojos ante el viento que levantaba, tratando de mirarlo de todas maneras y consiguiéndolo una vez dejó de batirlas. – Pero igual lloraré si te hieren a ti, que te quiero mucho Sei.

-No… pues no dejaré que me hieran a mí tampoco…- arregló como si fuera tan fácil, agachándose un poco para besarle en la parte negra de las mejillas – Hablas tú… con los señores…

- Sí! – Tanuki asintió, contento de que no se dejara herir, empujando la puerta para entrar.

- ¿Se les ofrece algo? ¿Están perdidos o algo así...?- les preguntó el hombre en la recepción, al ver a los chicos entrando con esa cara de felicidad.

- No, somos investigadores y venimos a ver unos cadáveres. – explicó muy animado el mapache, provocando que el hombre se echara a reír, seguro de que estaban jugando. – Oiga, es en serio! Mi tarjeta – le mostró el chico con gesto de enfado.

-Los mapaches son pequeños!- espetó el rubio apoyando la mano en la mesa de la recepción de golpe y arrastrándola dejando los surcos de las uñas ya harto de que todo el día lo menospreciaran por eso.

El hombre se echó atrás entre el ruido del golpe y la cara del rubio por no hablar de los agujeros que había hecho en el metal -Sí… perdón…- dijo de pronto asustado.

-Venimos a ver si tienen algunas de estas muertas- dijo soltando la carpeta sobre la recepción –Mírala!

- Sí, sí..... a.... algunas. - - contestó el hombre repasándolas y echándose un poco más hacia atrás.

- Queremos verlas que estamos investigando – anunció el mapache, sujetando la mano de Sei de repente. – Pero no te lo comas, que no quieren que mates a nadie – le recordó, igual mirándolo emocionado, ante el terror del hombre.

-No me lo como… que si no, tenemos que rebuscar entre las muertas nosotros… y huelen mal…- anunció el rubio tranquilizándose sólo por no asustar a Tanuki, acariciándole un poco la mano y siguiendo al aterrado hombre.

-Esta es una…- dijo abriendo una de los cajones frigoríficos –y estas otras dos… las otras seguramente están en el otro complejo… son de hace más tiempo… serán incineradas pronto… lo más probable…

-Tanuki… no tienes que ver si no quieres… es feo…- le dijo el rubio por si acaso.

- Ya sé, pero tengo que hacerlo, soy investigador. Afirmó, mirando y sobresaltándose de todas maneras, moviendo la cola y las orejas nervioso. Tomó un poquito de aire, clamándose y observándola. Estaba toda cortada, incluso en su rostro.

-A lo mejor después tienes pesadillas…- el rubio le pasó el brazo por los hombros pasándole la mano delante de la cara tapándole los ojos y dejándole una rendija para que viera como si así fuera menos horrible. Le abrió la cremallera viendo mejor –Son cortes de garras…esto…- dijo señalando y mostrándole las suyas –Es un felino… uno grande…a ver las otras dos…

- Sabes mucho, Sei. – exclamó tratando de mirarlo aunque aún lo tapaba y observando mejor lo que le mostraba. Se movieron dirigiéndose hacia el otro cadáver, el cual no estaba en mejores condiciones. – Mírale el cuello. – señaló el chico, mostrándole la prueba de que había sido ahorcada y de paso pensando que si le daban pesadillas se pegaba más al grifo.

- Hum… a esta parece que la ahogaron…- dijo moviéndole la cabeza que hizo un ruido morboso –tiene el cuello roto… así que tiene que ser bastante fuerte…- se giró al otro observándole el estómago que era donde había sangre –Y esto… parece de un cuchillo o algo así…no sé… es raro que un felino use armas de filo… ya tiene las uñas…- dijo sacando las suyas y mirándolas pensativo.

- Sí, si yo tuviera uñas como las tuyas, no llevaría arma. – razonó el mapache. - ¿Podemos ver a la otra? – pidió, esperando que les aclarase la situación.

- La sacaron del mar.... – explicó el hombre, aún temeroso, mostrándoles el siguiente cadáver. Estaba toda hinchada y aún más desagradable que las otras.

-Hm!…- el rubio le tapó los ojos al mapache inmediatamente porque se veía horrenda incluso para él, nunca había visto algo tan asqueroso. Movió las orejas abriendo más los ojos y aproximándose –Qué asco…- anunció, por si no era obvio –Esta… tiene cortes de garras en las muñecas… le faltan las uñas… y tiene la piel arañada por muchos sitios… como de arrastrarse

-Han podido ser golpes en las rocas después… al flotar el cadáver…- dijo el hombre que había visto eso las suficientes veces.

-Sí… es verdad!- el rubio le sonrió terroríficamente como siempre que lo hacía por compromiso –También tiene arañazos de garras en la cara… y un corte de arma blanca de nuevo … en un costado…tiene las tetas muy grandes…

El doctor lo miró de pronto alucinado y tapándose la boca para no reírse.

-Y tiene la cabeza partida… reventada… es un asco…

- Pero es raro, y a los felinos no les gusta el agua. – afirmó, sin pensar en que podría haberla tirado desde algún lugar, y moviéndose un poco para poder ver, necio. – Qué feo morir así. Todas murieron distinto, ¿no? Pero esta tiene heridas de arma y de garras. – resumió, registrándolo en su mente.

-¿Quieres ver?- preguntó extrañado –No hace falta y está asqueroso…- dijo aún así destapándole la cara para que no creyera que pensaba que no era capaz de ver un cadáver. Él no lo menospreciaba pero es que estaba muy asqueroso -¿Te acuerdas de todo? Yo ya me olvidé…- dijo mirándolo confundido.

- Sí me acuerdo, soy investigador, ¿recuerdas? Igual lo apunto cuando lleguemos a casa. – respondió, recordando que había que entregar un informe. – Sí está fea.... Señor, ¿han salido detalles de estas muertes en las noticias o el periódico? – le preguntó al hombre de pronto.

- No..... creo que hubo algunas notas acerca de las otras, pero no de estas últimas. Las acaban de traer- respondió, observándolo por si le decía algo más, ya que el mapache no le apartaba los ojos de encima.

De pronto se giró, mirando al grifo y sonriendo porque se veía bonito. – Ya nos vamos Sei.

-Vale- el rubio le sonrió viendo de nuevo el cadáver horrible –Me quitó el hambre esa…- le dijo al hombre como apiadándose de él por tener que ver esas cosas. Salió de la cámara hacia el exterior por fin aliviado en el exterior –Así no hemos averiguado mucho, seguimos sin saber si es uno o más… aunque sospechemos que podrían ser más por lo del cuchillo…

- Pero tenemos esa pista. Además, no salió nada de esto en las noticias. – le explicó el mapache que empezaba a tener una idea. – Podemos entrar en el foro y revisar los mensajes del que dice ser el asesino, a ver si dice algo que no debería saber.

-Hm… es que no sé usar ordenadores… son un lío…- el rubio movió las orejas sacudiéndolas –Y no tengo…

- No, yo tampoco tengo. Tendríamos que decirles a los finolis que nos presten una. Hagamos eso mañana! – se emocionó, sin saber muy bien por qué, pero igual saltándole encima.

-Vale!- el rubio lo abrazó contra él saltando sobre un contenedor y de nuevo para volar –Si no salto … no puedo levantar el vuelo… estoy muy grande…-le explicó innecesariamente.

- Pero sí te mantienes muy bien en el aire. – lo alentó Tanuki, contento y abrazándose a él. – Ahora escribo el reporte y me abrazas para que no me den pesadillas.

-No, yo te cuido… también de las pesadillas- anunció, aunque no estaba muy seguro de cómo se hacía eso, pero cuando él las tenía, su madre lo tapaba con las alas –No tendrás pesadillas…

 
 

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