| Capítulo 38
The Magical Mystery....... Job Interview
Tanuki se terminó de vestir, luego de haberse secado, moviendo
las orejas para sacudirse el exceso de agua, y agitando la cola
también. – Ya estamos limpios. – anunció,
como si todo fuera parte de un complicado plan y como si Sei no
supiera que los baños eran para la limpieza. – Y ¿ahora?
¿Ya quieres salir?
-Tenemos que ir a ver a los finolis…- dijo el rubio sentado
en la cama bostezando adormilado -¿Crees que nos contraten?
Seguro que sí…
- Seguro que sí, somos muy buenos. – asintió
el mapache, acercándose para halarlo de una mano. –
No te puedes quedar dormido, que luego me duermo yo, y no hacemos
nada.
-Vale… ya voy…- el rubio se levantó por complacer
a Tanuki aunque estaba cansado ahora y no le apetecía nada.
Se sacudió la cabeza porque aún tenía el pelo
mojado y le tendió la mano para salir del piso –Esta
vez tu trabajo será mucho más importante que el mío…-
le explicó.
- Sí, ya lo sé, me pienso esforzar mucho. –
declaró orgullosos, alzando la cola y parando las orejas.
– Pero tú también lo harás muy bien y
luego tendremos nuestra oficina. – sonrió, animándolo.
-Claro…- el rubio sonrió cogiéndolo en brazos
porque no podía evitarlo, le gustaba cargarlo, y le besó
una mejilla –Tú siempre lo haces bien…- aseguró
alzando el vuelo para llegar antes al edificio. Se paró en
la ventana de nuevo como si no fuera consciente de que debían
entrar por la puerta y bajó de nuevo aprovechando que alguien
entraba para seguirlos.
- Ya puedes bajarme, que así nos vemos más serios
– le dijo el mapache, seguro de su sabiduría profesional,
y esperando que lo bajara, aún así, sujetándole
la mano, antes de entrar, y dirigirse al escritorio de la recepción.
– Venimos a ver al señor Matsuda, por lo de la investigación....
-¿Cómo?- la chica lo miró un poco descolocada
de pronto por el aspecto de ambos y tras que iban de la mano…
por no hablar de que su jefe pese a recordarle de todo, no había
sido “tan amable” de mencionarle nada de una investigación.
-Esta…- dijo el rubio poniéndole la tarjeta en la
mesa para que la viera y moviendo la cola seguro de que había
de ser una persona agradable.
-Esta… sí… si me disculpan un momento…-
sonrió levemente llamando a la puerta después, antes
de entrar donde su jefe hablaba con su socio –Señor…
hay unos… chicos un poco extraños fuera que dicen venir
por una investigación….- dijo mostrándole la
tarjeta.
- ¿Extraños? – el chico puma miró a
su socio, como si él pudiera saber qué tan extraños
sería, pero eso era lo de menos. – Hágalos pasar,
entonces. Y no olvide preguntar....
- Sí, ya lo sé, no se preocupe. – asintió
la secretaria. – Con su permiso. – regresó junto
a los chicos que parecían estar jugando ahora, meciendo sus
manos de atrás hacia delante, hasta que les habló
de nuevo, y el mapache se puso serio. El grifo, por su parte, sólo
parecía confundido. – Pueden pasar, síganme
por favor. – Los guió al despacho, preguntándoles
luego. – Se les ofrece algo de beber?
- Leche! – exclamó Tanuki emocionado de que le ofrecieran
y mirando a Sei a ver si pedía agua.
-No…ya me bañé…- sentenció el
rubio pensando que ni quería saber nada de agua por el momento.
Kiba los miró en el marco de la puerta escuchando aquello
y preguntándose si estaban bromeando. Igualmente se levantó
para darles la mano –Buenos días…- dijo estrechándosela
al mapache y esperando a que el rubio soltara la del chico para
estrechársela también. Tuvo que aguantarse la risa
y la se la estrechó volviéndose a mirar a su socio
como sin creerse lo que pasaba. Se echó atrás parándose
de pie tras el rubio para que los cazadores se sentaran frente a
ellos.
- Bienvenidos – los saludó Hiyaku observándolos
detenidamente. Sabía que muchos cazadores eran excéntricos
pero ellos.... no se veían como cazadores para nada. Bueno,
tal vez el grifo, pero no se comportaba como uno. Además,
de que no entendía por qué habría sentido la
necesidad de aclarar que estaba limpio.
- Hola, venimos por lo de la investigación. Yo soy Tanuki
y el es Sei, es un grifo – explicó, por si no sabían.
Kiba los miró igualmente sin poder quitarse su asombro a
pesar de permanecer serio.
-¿Tú eres su guardaespaldas?- preguntó el
rubio mirando a Kiba que permanecía de pie tras el que parecía
ser el jefe.
-No… soy su socio…- el moreno lo miró aún
más extrañado claro que… él no sabía
de tratar con ese tipo de gente –Kyouji…- dijo presentándose,
suponía que no debían tener credenciales ni nada parecido
–Para ir directos al grano… hay un asesino… o
tal vez más que están matando a las modelos de nuestra
empresa…necesitamos que lo detengan…
-¿Y cuanto nos vais a pagar?- preguntó el grifo echándose
atrás en la silla y sujetando la cola del mapache acariciándola.
El chico puma sonrió, imaginando que todo se reducía
a eso como la mayoría de las veces. Escribió una cantidad
en un papel, mostrándoselo. – Una delanto primero,
y luego el resto cuando completen su trabajo, claro. ¿Les
parece bien esto?
- Es mucho – el mapache agrandó los ojos, seguro de
que con eso, tendrían su oficina antes de lo que pensaba
y se sentó más recto, contento porque Sei le acariciase
la cola. – Pero necesito saber más del caso. Si no,
no puedo investigar. ¿Son varios? ¿Saben donde viven?
Hiyaku alzó una ceja, confundido. ¿De veras eran
cazadores? – Eso, esperamos que nos lo digan ustedes.....
Sospechamos que podría ser más de uno porque no mata
siempre igual y.....pero no lo sabemos. Y por supuesto que no sabemos
donde viven.
-A veces la gente lo sabe porque el otro día fue un hombre
cerdo y su mujer sabía donde vivía- espetó
el rubio mirándolo como molesto porque parecía querer
desacreditar al mapache.
Kiba suspiró un poco pasándose un dedo por una ceja
–Y supongo entonces que ya habrán resuelto otros casos
como este…
-Algunos… ¿vais a querer que lo mate o no?- preguntó
mirando al moreno a los ojos de nuevo y después al rubio
Kiba se sorprendió un poco al escuchar aquello, pero claro,
imaginaba que era algo normal aunque no tenía idea de qué
debía responder y miró a Hiyaku.
- No, no queremos que los maten. Sólo entréguenlos.
– respondió el chico, por su parte, pensando que era
lo que Kiba querría. Al fin y al cabo, le había pedido
que hicieran las cosas de la manera más legal posible y el
asesinato no era muy legal que digamos. – Y entreguen pruebas
de que realmente son los asesinos. – añadió,
previniendo.
- No te los vas a poder comer, Sei. – le advirtió
Tanuki, aunque más parecía compadecerse. - ¿Nos
pueden decir más? ¿A quien mató? ¿Dónde?
Esas cosas..... – interrogó a los dos hombres serios,
poniéndose más serio él también.
El rubio suspiró pensando que igualmente eso ya se vería,
de todos modos a veces se suponía que no debía comérselos
y se los comía –bueno… pero a veces de todos
modos tengo que matarlos para que no me maten…pero esta bien…
no me los como…
El moreno lo miró preguntándose si realmente hablaban
en serio de… ¿comer personas? Pero prefirió
no comentar nada por el momento, no quería quedar en evidencia
–Veamos…- dijo abriendo una carpeta con lo que habían
estado organizando mientras tanto –Estas son las chicas que
han sido asesinadas…- dijo extendiéndoles una carpeta
con las fotos y sus perfiles –Esta es nuestra dirección
web… creo que deberían ver el foro e investigar acerca
de un tal “Milkyboy” que dice hacerse responsable de
los asesinatos… Normalmente son asesinadas en su casa o en
la calle… no hay testigos… y… deberían
de tratar de ver los cadáveres… tal vez les ayude.
-Ya lo sabemos…- aseguro el rubio mirando a Tanuki porque
no se le había ocurrido y desvió la vista a las fotos
–Creo que nos están viendo raro…- susurró.
- No, creo que son así- le susurró de vuelta el mapache,
mirando las fotos aún, porque le daba pena que se dieran
cuenta de que susurraban. – Creo que ya lo tenemos todo. Con
esto podemos empezar a investigar.
- Bien, pero aún hay algunas cosas que nos gustaría
discutir. – Hiyaku les sonrió, aunque más bien
sonreía porque no se le había pasado por alto lo que
cuchicheaban. Igual le hacía gracia. – Mi socio y yo
queremos que la investigación se lleve a cabo utilizando
recursos legales, en la medida de lo posible. Y también nos
gustaría que nos entreguen reportes, conforme a los adelantos
que hagan.
- Yo no robo – aclaró el mapache enseguida por si
acaso se refería a eso, moviendo la cola.
-bueno… no hablábamos de robar precisamente…
-Entonces puedes robar…- dijo Sei mirándolo como si
se tratase de eso –pero él no roba…es que es
mapache…- anunció levantándole un poco la cola.
-¿Seguro que no pueden demostrarnos que han resuelto otros
casos antes?- preguntó el moreno serio y nada convencido,
pero después de todo, nadie más había ido.
Sei lo miró a los ojos como un tanto molesto por tanta duda
–No puedo, acabo de salir de la cárcel, pero tengo
esto…- dijo poniendo en la mesa un papelito arrugado de los
que habían pegado por las paredes para que se tuviese cuidado
con él –pero ya no me como…mucha gente
Kiba sujetó el papel arrugado y después miró
al rubio como asegurándose de que era el de la foto. Sei
sonrió terriblemente haciendo que el moreno se sintiera tentado
a dar un paso atrás, no se imaginaba a aquel chico matando
a nadie… Claro que… eso ponía ahí…
y era un grifo… -Pero no matéis a nadie a poder ser…
-A poder ser…- repitió el rubio levantándose
y sacudiendo un poco las alas.
- Yo no mato a nadie- aseguró Tanuki, añadiendo luego
como si no se le hubiera ocurrido antes. – Yo ya atrapé
a un asesino. Lo dejé inconsciente, pero no me pagaron ni
me dieron crédito.... – confesó, bajando la
cola y las orejas.
- ¿Sí? ¿Puedes decirnos al menos qué
asesino fue ese? – preguntó Hiyaku, ahora más
interesado a pesar de su actitud infantil. Claro, que podía
estarlo inventando, pero tal vez tranquilizase a Kiba.
- Hum..... el del parque. El que mataba chicos que pasearan después
de medianoche... Ya lo mataron a él. – asintió,
como si eso fuera un logro.
Sei le pasó la mano por encima de la cabeza como diciéndole
que él lo había echo muy bien –Tanuki es investigador…
yo soy cazador…- les explicó entregándoles la
tarjeta del mapache –Yo no salgo que empezamos a estar juntos
ahora…- dijo después –pero hemos resuelto más
o menos un caso al día… a la noche…que sea pequeño
no quiere decir nada, es un mapache, todos son pequeños…
-Es lo mismo…- dijo Kiba casi inconscientemente porque le
ponía nervioso su manera de explicarse –Bueno…queremos
informes que demuestren que están haciendo algo… tienen
un plazo de un mes para al menos saber quien es el asesino. Si no,
buscaremos a otros.
- Está bien, pero lo averiguamos antes. – afirmó
Tanuki, alzando la cola porque Sei lo acariciaba, y decidido a no
perder el empleo.
- Mejor entonces, mientras más rápido, mejor. Pero
con un mes basta. – el rubio se levantó de su asiento.
Lo cierto es que no creía que lo hicieran en menos de un
mes, si es que lo lograban. Pero las apariencias podían engañar.
O al menos, eso esperaba. - ¿Estás de acuerdo entonces,
Kiba?
-Sí, pero traten de no matar a nadie…- les recordó
de nuevo –No nos gustaría que metiesen en la cárcel
a nuestros investigadores en mitad de un trabajo…
-No, a la cárcel de nuevo no voy- aseguró el rubio
moviendo la cola a los lados balanceándola molesto de pensarlo.
-Bien… entonces estaremos esperando sus noticias…-
dijo entregándoles su tarjeta de todos modos por si acaso.
El rubio la cogió entregándosela a Tanuki porque a
él esas cosas le daban tedio y bostezó echando las
orejas atrás. Kiba le miró los colmillos alzando una
ceja.
- Ya nos vamos – anunció el mapache, sujetando la
cola de Sei de pronto porque se movía mucho. – Nos
vamos, Sei- le anunció para que se enterara.
-Vale, vámonos…- el rubio salió sin más
preguntándose ahora qué raza eran porque no se había
fijado y cogió a Tanuki en brazos rodeándolo y pegándolo
más a él, rozando su cara contra la del mapache sonriendo
–Tendremos oficina!
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