| Capítulo 36
The Hunting Habits of Wild Felines
Ya hacía tiempo que Hansa se aburría, sin nada que
hacer. Y ahora permanecía boca abajo sobre su cama con la
cola en el aire, enredando las uñas una y otra vez contra
el borde de las sábanas. Lo cierto es que se estaba quedando
dormido y Milkyboy no llegaba. Ya empezaba a preguntarse si no hubiese
sido mejor ir a buscarlo. O si tal vez lo hubiese dejado plantado,
pero no se lo creía.
El moreno golpeteó la puerta con los dedos como si fuera
una traca esperando a que le abriera y sonrió levemente sólo
con pensar en lo que iban a hacer. Se sentía rebosar de ansias
e inquieto como siempre que salía a matar –Gatito…
ábreme…o ábrete… o lo que sea… pero
déjame entrar…
Hansa se giró en la cama, perezoso, observando la puerta.
– Torito..... – sonrió, relamiéndose y
dejándose resbalar, gateando por el suelo hasta la puerta,
abriéndola sin ponerse de pie aún. – Ya me dormía......
Takeshi bajó la mirada al albino torciendo una sonrisa en
los labios como impactado –Qué bienvenida… más
especial… ¿vas a rozarte entre mis piernas?- preguntó
encendiéndose sólo con verlo allí a gatas y
como siempre… dándole pie a que lo “torturase”.
- Es lo que hacemos los gatitos.... – sonrió, pensando
que en realidad le había abierto así por pereza, pero
empezando a acariciarse contra él, y a subir con sus brazos
por sus piernas, usándolo de excusa para levantarse del suelo.
Por supuesto, sin poder evitar rozar levemente su entrepierna.
-Joder…- dejó escapar la respiración con fuerza
observándolo y sujetándolo por debajo de los brazos
para levantarlo frente a él y acabar con su “sufrimiento”,
no importaba lo que hiciera, de todos modos lo excitaba terriblemente
–Oye… no arruines el trabajo, acabo de meneármela…
por eso me retrasé…- se rió abiertamente golpeándose
la pierna con la cola.
- No arruino el trabajo, te doy un extra- se rió por cómo
lo había levantado, besándolo ligeramente en los labios.,
y girándose para tomar una chaqueta sin mangas que más
era por estilo que por abrigar. - ¿Nos vamos, entonces? Prometiste
llevarme de paseo.
- Ya vamos… no seas impaciente…- el moreno lo miró
vestirse dejándolo pasar delante de él –Con
lo que me estás haciendo esperar a mí… - susurró
mientras lo veía pasar delante de él siguiendo el
movimiento de su cola y deslizando un dedo por encima de ella de
pasada -¿Sabes? He estado hablando con ella… - sonrió
de medio lado mientras entraba en el ascensor tras el albino pegándose
a él más que nada por molestar.
- Hum? De veras? Y estás enamorado? – sonrió,
parándose apenas entraron, sin separarse y girándose
de pronto. - ¿Qué tanto se han dicho?
-I have a crush…- sonrió bajando un poco sobre él
y apoyando una mano en la pared naranja del ascensor tras el albino
–Deberías de vivir en un piso mas alto…- se giró
de espaldas a él saliendo con una sonrisa –Me dijo
que le ponía cachonda ver a felinos cazar y asesinar…-
se rió mirándolo de soslayo –Tenemos algo en
común… sólo que a mí no me la pone dura
un documental…
- Pues estás de suerte, hoy no me tienes que ver por televisión-
se rió, pasándole un dedo por la barbilla. –
Aunque yo diría que más suerte tiene ella. Me pregunto
si tendrá un orgasmo cuando muera.....
-Yo no veo televisión… y de todos los gatitos que
hay en mi PC ninguno está tan bueno como tú…
- le pasó una mano por las alas hasta el pelo revolviéndoselo
hacia delante reído –Preferiría que no tuviera
uno… puede ser bastante asqueroso…- se rió pensando
en el poco posible orgasmo de la chica –Yo sí que lo
tendré cuando ella palme…
- No – le ordenó Hansa, posando una de sus manos en
la entrepierna del moreno y sonriendo luego, mostrando sus colmillos.
– Bromeo..... pero avísame para que pueda observarlo,
¿quieres?
-¿No? No sabía que tuviera que pedirte permiso para
correrme…- se rió sujetándole la mano contra
su entrepierna y amarrándole la suya de vuelta, importándole
muy poco cómo los estaban mirando –No te avisaré,
cuando veas que me saco la polla y me la meneo… creo que capaz
y lo deduces… que no pienso empaparme los pantalones.
- Tanto mejor..... – respiró agitado contra sus labios,
moviendo su mano ligeramente, y abriendo la boca un poco más,
sonriendo, cuando la puerta del ascensor se abrió de nuevo,
dejando salir a los espantados compañeros de viaje.
-Por mí puedes seguir con esto… ya la mataremos luego…-
sonrió respirando con fuerza y rojo besándolo profundamente
y apoyándolo contra el espejo del ascensor, mientras arrastraba
la mano contra su sexo agitado –Hoy tus vecinos tendrán
un mejor día…
- No...... – lo besó de nuevo, empujándolo
con suavidad y separándose, un tanto contrariado por haberse
dejado llevar. – Es hora de matar. Sólo quiero que
estés..... inspirado. – sonrió, meneando la
cola, y saliendo por fin del ascensor.
Takeshi lo dejó salir pasándose la mano por la cara
y subiéndola por su pelo y uno de sus cuernos, golpeando
después una de las paredes del ascensor y salió tras
él apretando y abriendo el puño. Así más
bien no iba a aguantarse ni media conversación sin desear
arrancarle la traquea a alguien –Siempre tienes que joder…
- No, ese eres tú, ¿ne? – lo miró burlón,
aleteando ligeramente. – Milkyboy.... no te enfades. Te haré
feliz cuando menos lo esperes. Muy feliz.....
-¿Yo? No, yo no jodo una mierda… soy demasiado exigente
con donde meto mi polla… les dejo que me la coman y bastante
hago…- se rió hablando de chicos por supuesto, no de
las víctimas, que con esas no quería ni eso, y se
guardó las manos en los bolsillos tratando de relajarse.
Pero era un toro, no es que fuera muy calmado, claro.
- Y.... esa es una buena razón para hacerte esperar. Si
creías que me iba a conformar con eso... – lo miró
de soslayo, sonriendo un poco para sí luego. – Dime,
¿adonde nos dirigimos? Los gatos tenemos muy buen sentido
de orientación, pero no nos hace adivinos.
El moreno sintió un escalofrío sólo con pensar
en que se la mamara, pensando que se autodestruía y sonrió
de medio lado mirándolo de soslayo y prendiendo un cigarro
en los labios –Pero yo a ti te comería lo que me pidieras…-
le pasó la mano por la cola mirando adelante y pensando en
cómo llegar antes allí –Sigamos esta calle recto
hasta donde esta la manzana de apartamentos…
- ¿Ves? Ha funcionado el jueguito, ¿no? – asintió,
con cara de gato que se comió al ratón, meneando la
cola. – Si te protesta porque somos dos, dile que le trajiste
un gatito para complacerla... – dejó escapar una carcajada
sin dejar de caminar.
-No… ya le dije que iba a llevar a un amiguito… que
no me gustaba jugar solo… Por eso, acabó comentándome
lo de los felinos… Pero ten cuidado, que igual trata de meterte
algo por el culo…- se rió mirándolo a los ojos
–le va ese rollo… a mí también…-
se rió mirándolo de soslayo –y sí…
te ha funcionado muy bien…
- Pues me gustaría verla intentarlo – sonrió,
con una mirada que no decía nada agradable del destino de
la chica si se atrevía. Claro, que igual su destino no sería
muy agradable. Cambió la sonrisa por otra completamente diferente
antes de continuar. – Por supuesto, que también me
gustaría verte intentarlo a ti.....
-Sí…- el moreno sonrió mirando adelante y sacudiendo
la ceniza aunque se había tenido que acomodar el sexo bajo
el pantalón –Si no fueras un gatito… cabronazo…-
lo miró de soslayo riéndose –Espero que lo intente,
me encantaría verlo…- se rió aún más
abiertamente –Aún no te veo mancharte de sangre…
- ¿No? Pues casi me empapas la última vez. –
se rió, recordando y acercándose bajando la voz casi
hasta un ronroneo. – Si no fuera un gatito.... no estarías
tan atraído por mí. Me mancharé de sangre.
Después de todo, quiere ver a un felino cazando, ¿no?
Y tú también.
-Ya me tarda ver eso…ga-ti-to…- sonrió pasándole
la mano por una mejilla y se sacó el cigarro con la otra
lamiéndole el labio inferior –Y te empapaba de sesos…
que no es lo mismo… es más pringoso y menos bonito…-
se rió observando a la casa a un lado de ellos –Es
aquí…
- Al menos, no eran muchos- se rió, girándose de
frente a la casa y colocándose las manos a los lados de la
boca, maullando con fuerza, y riéndose, mirando al toro luego.
- ¿Crees que ya esté excitada?
-No sé… pero yo sí …- se rió golpeando
la puerta sin mucha delicadeza –Zorrita…- le llamó
como tenía costumbre porque jamás se acordaba de sus
nombres ni sus apodos, ni nada.
La rubia abrió la puerta con un carro de maquillaje y suficiente
agua oxigenada en la cabeza como para llenar un tanque –Hola…-
sonrió dejándoles pasar y mirando a Hansa con especial
interés dejándose caer después sobre uno de
los sillones -¿Queréis beber algo?
-Tu sangre…- el moreno la miró serio, riéndose
después y sentándose a su lado rodeándole los
hombros.
Hansa observó cómo la chica se reía de la
“broma”, caminando por la sala sinuosamente, como si
estuviera en su propia casa, y dejándose caer al otro lado
de Takeshi luego. – Pero no se ofrece, si vengo a cazar.....
Dime, ¿qué tan rápido puedes correr? –
sonrió, dejándole ver sus colmillos.
- Correrme. me corro rápido… pero no tengo límite
de veces… ¿ves que suerte?- la rubia se rió
bebiéndose ella misma un trago y mirando al albino mordiéndose
un labio al ver sus colmillos. Se acercó como para besarlo
y el moreno se echó más atrás en el sillón
dejándola a su buena ventura.
Hansa alzó la mirada, observando obviamente a Takeshi, notando
lo que hacía, y a pesar de sentirse bastante repelido por
la rubia y por tener que tocar esa piel casi hecha de maquillaje
ya, la dejó besarlo. La chica sonrió contra sus labios,
sintiendo sus colmillos e intentando subirse sobre él. El
albino le rajó la superficie de la lengua y el labio inferior
al separarla de él, con brusquedad, relamiéndose la
sangre en sus propios labios.
-“Cabrón…a mí no me besaste con esa facilidad”-
el moreno no pudo evitar susurrarle aunque también había
visto lo que había hecho en su lengua y se rió con
la cara de la chica y cómo se llevaba la mano al mentón
-¿Sabes? Es lo que pasa con los gatitos salvajes…-
se rió aún más empujándola por el pecho
y tirándola al suelo -¿Por qué no empiezas
a correr?
-¿Qué dices?- la rubia, que sin duda ya había
escuchado los rumores por no hablar de las propias indirectas del
Milkyboy en las conversaciones, se escapó hacia atrás
y el moreno se levantó mirándola.
-Rang rang…- se rió sacando la navaja jugando con
ella y se agachó un poco a la vez que ella se levantaba para
echar a correr escaleras arriba. Le rajó la parte de atrás
de la rodilla desviando la vista después a Hansa –Se
escapa…- dijo reído.
El chico se levantó, con toda la calma del mundo sonriéndole,
y acercándose. – No te preocupes. Tendrás tu
documental. – se pasó un dedo por la sangre aún
en sus labios, deslizándolo luego por el labio del moreno
y echando a correr tras ella, más bien saltando los escalones
ágilmente, escuchándola respirar agitada una vez estuvo
arriba. Sin duda se escondía. Sonrió, mirando el piso
y notando perfectamente la sangre que manaba de la herida. –
No me lo estás haciendo muy divertido ¿eh?
El moreno subió la escalera tras Hansa sonriendo y deslizando
la lengua por la sangre en sus labios. Se paró detrás
de él besándole la nuca y respirando contra su piel.
Lo giró besándole los labios él mismo profundamente
y sonrió contra ellos retomando el beso y dejándolo
ir al escucharla dentro de un cuarto marcando –Está
llamando por teléfono!- golpeó la puerta echándola
abajo y entró acto seguido arrancando el teléfono
de la pared –No me jodas puta!- dijo ahora sí, cabreado
de verdad y observando cómo se colaba entre las ventanitas
de los cuartos a la habitación de al lado espantada y gritando
–No… es divertida…- contradijo al albino después
riéndose.
- Estás loco...... eso lo encuentro irresistible –
le sonrió Hansa, yendo tras ella, y asomándose por
la ventanita, pero claro, que con sus alas, no pasaría por
allí. Igual le sirvió para asustarla y hacerla gritar
de nuevo. Salió corriendo del cuarto en cuanto vio que la
chica hacía lo mismo en el de al lado, cortándole
su huída en la puerta. - ¿Adónde vas? ¿No
te sientes caliente?..... – le mostró los colmillos
de nuevo, arañándola a través del pecho antes
de que pudiese reaccionar y observándola huir hacia la ventana,
gritando por ayuda. Hansa saltó hacia ella, sujetándola
por la garganta hacia atrás, apretándola, tan sólo
dejándola sentir las puntas de sus garras. - ¿Vas
a continuar gritando?
-Bueno, yo no seguiría haciéndolo teniendo en cuenta
que vas a morir igual…al menos no mueras afónica…-
le abrió la camiseta por la raja mirando el corte en su pecho
reído -Debería gustarte esto…te está
cazando un gatito y tras que lo traje para ti especialmente…
porque sabía que te iba a hacer ilusión- le sujetó
la cara para que lo mirase y sonrió -¿Sabes que vas
a morir por imbécil y por puta?- se rió de nuevo jugando
con la navaja impaciente y le pasó la mano por el pelo sujetándole
la cabeza y atrayéndola contra su hombro –No llores…-
sonrió besándole una mejilla y le atravesó
el estómago con la navaja varias veces notando que le mordía
seguramente por aguantar el dolor gritando y amarrándose
a él. Dejó escapar la respiración entre reído
y excitado.
- Bueno, en realidad, no tengo problemas con las putas que no van
por ahí diciendo que quieren morir. Mientras no se metan
conmigo... – se rió el albino, observándolo
y bromeando con él. Le mostró sus garras, alzándolas
en el aire, y dándole varios zarpazos a la espalda de la
chica, salpicándose, escuchándola gritar una vez más,
aunque ya estaba más ida que consciente. – Lo siento,
no podía resistirme.... – le sonrió al toro,
coqueteando. - ¿La terminas tú o yo? - preguntó,
moviendo la cola.
-Pero si no fuera puta… no me habría dejado venir
a follármela… y no me la habría cargado…-
se rió el moreno jadeando –A mí también
me la sudan las demás putas…- lo miró a los
ojos empujándola contra él –Remata si quieres…eh…
pero suéltame nena… que igual yo también te
mataría- dijo al notar que se amarraba a él aunque
seguro y no se estaba enterando de nada y la empujó contra
el albino sujetándola del cuello para que no se cayera.
El chico la recibió, alzándole el rostro para mirarla.
– Pero ¿qué sucede? Si soy tu sueño hecho
realidad..... ¿no es cierto? – le sonrió encantadoramente,
aunque sus ojos no eran para nada encantadores en ese momento, enterrando
sus garras en su espalda por donde la sujetaba. - ¿Lista
para morir? -La chica emitió un sonido de protesta o tal
vez intentaba decir algo, no tenía idea, pero poco le importaba.
– No, nunca están listas. Sabiendo que vas a morir
deberías prepararte ¿no? Al menos eso.... –
le pasó la mano con suavidad a Takeshi para que retirase
su mano, sosteniéndola por sí mismo y acercando sus
garras a su cuello una vez más, deteniéndose un momento
y observando al moreno, finalmente desgarrándole la garganta,
soltándola para que cayese al suelo haciendo un sonido pesado.
Sin embargo, sentándose sobre ella, para continuar dando
zarpazos una y otra vez a pesar de que ya estaba muerta.
Takeshi sonrió observándolo y se apoyó en
la pared pasándose la mano por el abdomen y subiéndose
un poco la camiseta notando la sangre en su piel respirando con
fuerza bastante colorado por la excitación –Gatito…-
le llamó más bien dejando salir lo que se dibujaba
en sus labios cuando lo observaba, mientras se abría el pantalón
comenzando a acariciar su sexo con fuerza, sonrió mirándolo
–Yo me saldría de ahí…
El chico lo miró, recorriéndolo de arriba abajo,
y apartándose por fin, sonriendo un poco, excitado. Lo cierto
es que estaba deseando ver eso. Se sentó en otra esquina
de la habitación, pasándose una mano por la frente
y relamiéndose luego.
El moreno lo siguió con la mirada y sonrió de medio
lado mirando al desastre que había hecho, mientras movía
la mano sobre su sexo. Apoyó la otra en la pared moviendo
la cola a los lados con fuerza crispando un poco los dedos sobre
el papel pintado. Dejó la frente sobre su brazo y lo miró
de soslayo respirando con fuerza y pasándose la lengua por
los labios, rojo y jadeando excitado. Apretó las mandíbulas
cerrando los ojos un momento cuando sintió que comenzaba
a correrse, como siempre, en una enorme cantidad de semen blanquecino
y los entreabrió de nuevo jadeando y echando las orejas hacia
atrás excitado aún más por la visión
del albino pese a que estaba lejos de él. Detuvo su mano
al sentir que la eyaculación cesaba y sintió como
el semen se la mojaba escurriéndose por ella. Se rió
un poco entre jadeos deslizando la frente por su brazo sintiéndose
sudado y mirando abajo mientras se subía la ropa interior
aún sin levantarse de la pared notando cómo le goteaba
un poco la mano -¿Quieres leche?- se rió jadeando.
- ¿Meow...? – el albino sonrió, gateando por
el suelo como si realmente se tratase de un gatito, hasta llegar
a su lado y arrodillarse junto a él. Le tomó la mano,
lamiéndola, sintiendo su sabor y entrecerrando los ojos y
claro, preguntándose interiormente si era posible que se
excitara de nuevo, habiéndose acabado de correr de esa manera.
Estaba un poco impresionado para decir la verdad.
-Meow…- le respondió moviendo los dedos contra sus
labios y empujándole un poco el inferior sintiendo un corrientazo
en la espina dorsal y dejando salir la respiración entre
sus labios agitado mientras se abrochaba el pantalón. Sonrió
de medio lado acuclillándose frente a él sacudiendo
la cabeza para apartarse el pelo de la cara.
Hansa lamió sus dedos, moviendo su lengua entre ellos, y
mirándolo a los ojos, sacándose luego los dedos de
la boca para lamerlos una vez más, y aproximarse a su rostro,
besándolo profundamente casi tumbándolo hacia atrás.
Takeshi apoyó una mano tras él, en el suelo y entreabrió
las piernas apretándolo contra él por la cintura bajando
la mano a sus nalgas acariciándoselas con fuerza mientras
lo besaba –Todavía tengo más si la quieres…-
lo vaciló a medias rozando la lengua contra sus colmillos.
Hansa dejó escapar una suave risa, separándose un
poco, respirando contra sus labios. – Soy un gatito perdido,
llévame a casa......
-Vale…- el moreno lo cogió en brazos no sin antes
llevarse el dinero y las tarjetas de crédito de la rubia
y sonrió levemente cuando salió por la puerta dejándola
abierta sin más -¿Qué habrás estado
haciendo para estar tan sucio? ¿Hm?- se rió lamiéndole
la cara para limpiarle una gota de sangre.
- Es tu culpa. Sólo te complacía.... – se rió,
aunque igual solía ensuciarse así a menudo. Le pasó
un dedo por la mejilla con suavidad. – Así que.....
¿complacido?
-¿Y tú?- le pasó los dedos por entre las nalgas
mientras lo sujetaba y lo miró a los ojos como podía
sin bajar la cabeza –No, tú prefieres reprimirte….-
casi susurró riéndose con un gesto un tanto caradura.
- Hum..... no lo sé. Estaba pensando que tal vez no, pero.....
preferiría que me dedicaras toda tu intensidad a mí
– le sonrió, mordiéndose luego el labio inferior
para controlar lo que le provocaba su tacto.
-JODER!! Al menos no me lo digas!- el moreno golpeó su propia
pierna con la cola deseando estrangularlo de nuevo y apartando los
dedos sujetándole las nalgas de nuevo mientras lo mantenía
en sus brazos frunciendo el ceño y jurando.
- ¿No? Pero creí que te haría feliz saber
que te estaba considerando..... – sonrió maliciosamente,
acariciándole la quijada. – Te estás acercando
al premio..... No te enfades tanto, aunque.... sí te ves
atractivo así.
- Hace tiempo ya que me consideras…- se rió mirándolo
ahora sí, directamente y subiendo al ascensor. Empujó
la puerta con un pie y lo sujetó con un brazo mientras abría
la de su piso –No salgáis…- dijo a los gatos
que trataban de inspeccionar. Lo dejó sobre la cama sentándose
en la silla del ordenador para avisarlas de la “buena”
noticia –No te muevas de ahí, gatito… please…-
suavizó después sonriendo a la pantalla.
- Meow....... Aparentemente, te agradan las sábanas con
sangre también. – se rió, pensando que igual
era imposible no mancharlas así como estaba y tirándose
boca abajo con las alas plegadas y moviendo la cola.
-Hm…- se rascó el cuello mientras tecleaba con la
otra mano y lo miró de soslayo –Si te refieres a mi
colcha… no es que la cambie muy habitualmente…- se levantó
apagando la pantalla y se dejó caer a su lado acariciándole
las piernas directamente y pasando la mano entre ellas sonriendo
-¿Y mañana? ¿Te pondrás mi ropa?- se
rió mirándolo.
- Debo hacerlo. No puedo salir así, ¿verdad? Al menos
no fue al revés – se rió, imaginándose
al moreno con alguno de sus pantalones cortos. – Pero eso
te gusta ¿no? Así podrás oler tus camisetas
cuando yo no esté y no me extrañas....
-¿Me hablas de ti? Llegarás a casa y te la menearas
con mi camiseta ¿ne?- deslizó la mano dentro del pantalón
corto sujetándole una nalga y movió el meñique
entre ellas sonriendo aún más –Yo iría
manchado a mi casa de vuelta, no me preocupa. Cualquier cosa es
mejor que ponerme esta miniatura… seguro que me queda como
un tanga…- se rió.
- Si no te gustan, dejaré de usarlas. Tal vez me ponga algo
con más... protección – sonrió, indicándole
que sabía lo que estaba haciendo y retirando la mano de entre
sus nalgas. – En cuanto a si me la menearé o no....
– se acercó a su oído para susurrarle. –
seguro que sí.....
-…joder!!…- se volvió contra las sábanas
moviendo la cola con fuerza a latigazos -¿Y no me dejas ver?-
se rió volviéndose de medio lado sonriendo y apretándole
la pierna.
- En realidad....... tal vez sí te deje. Es justo, ¿no?
– se rió, girándose de pronto y subiéndose
sobre él, agachándose hasta casi rozar sus labios.
– Te enviaré un video.....
-No… quiero verlo… - lo miró a los ojos apoyándole
las manos en las nalgas -¿Por qué haces esto? ¿Eh?
No te gustaría simplemente…- lo movió sobre
él, dejándolo sentir su sexo enrojeciendo aunque en
realidad no hacían nada –Estás loco…
El albino dejó escapar un suave ronroneo, antes de contestarle.
– Me encantaría simplemente...... – sonrió
deteniéndose al igual que el moreno antes de continuar.-
No mentía cuando dije que estaba pensando en hacerlo esta
noche, pero quiero que seas sólo mío.
-Tú me pediste que lo hiciera… la noche anterior…-
le pasó por la cara defendiéndose como si fuera a
acabarse el mundo ese mismo día -Ah! Cállate…-
cerró los ojos tapándoselos con el antebrazo contrariado
y aún así, sintiendo un escalofrío por pensar
en lo que no debía -¿Hoy no te quitas la camiseta?-
preguntó después, quitándose la chaqueta, que
era lo único que llevaba arriba.
- Viendo tu humor, tal vez no debería – se dejó
caer de lado, sonriendo, muy seguro de sí mismo, de todas
maneras, subiendo las manos tras de su cuello para desatar la camiseta,
sin dejar de mirarlo.
El moreno lo miró entreabriendo los ojos y levantó
las manos quitándole él la camiseta totalmente llevándosela
a la cara y riéndose –Tienes razón… me
la pone dura cómo hueles…- lo atrajo hacia él
de golpe apoyando la nariz contra su pecho lamiendo sus pezones
y se apartó antes de que el albino lo hiciera -Eso…
también fue porque soy un toro…- dijo refiriéndose
a lo brusco que había sido.
- Usas mucho esa excusa, ¿ne? – se rió, aunque
sí le creía a veces, recostándose contra él
e intentando controlarse. – Harás que te dé
el espectáculo más pronto de lo pensado.... Mejor
háblame de tu familia.
-Mejor no, peor…- protestó el moreno besándole
un hombro pese a todo y lamiéndoselo un poco reticente a
dejar aquello –y no es una excusa…- Le olió el
cuello dejando caer la cabeza hacia atrás resignado –A
ver…mi viejo se follaba a mis hermanas…eso para empezar…-
comentó sonriendo de medio lado –A mí no, ya
te dije que no somos interesantes hasta avanzada la adolescencia…-
se pasó la mano por el pelo como recordando y se acarició
un cuerno tocando la punta distraído.
- Entonces te salvaste.... – Hansa sonrió, pensando
que eso sí era interesante y moviendo la cola. – Pero
para compensar, una vez que pasas la adolescencia, te vuelves fascinante,
¿no? – se contuvo de tocarlo, sólo porque se
estaba dejando llevar de nuevo y no era el momento apropiado tampoco.
– No quise decir nada con eso, ¿eh? – se excusó,
por si acaso.
-Es igual- sonrió entreabriendo los labios y tocándose
el borde de los dientes con la lengua –Me salvé…
pero no sé si de mi padre o de mi hermana mayor…- se
enderezó un poco en el cabecero y lo miró deslizando
el dedo por el nacimiento de sus alas –Ella se enamoró
de mi viejo y se cargó a mi hermana pequeña…
y mi madre… mi madre… estará por ahí aún…con
un pedo encima…- se rió –Ese día me largué…
- Hiciste bien. ¿Quieres saber algo? – sonrió,
sentándose y cruzando las piernas frente a sí mirándolo.
– Mi ..... padrastro trató de propasarse conmigo una
vez. Mi hermana lo mató antes de que me pudiera dar cuenta
de lo que estaba sucediendo. – se rió mirándolo
de nuevo. - ¿Quieres formar un grupo de apoyo?
-Eh… no…- se rió pasándose la mano por
un tatuaje en las costillas notando los dibujos un poco abultados
–Es que tú estás bueno… provocas esas
cosas…- lo miró a los ojos sonriendo levemente tratando
de aligerar la cosa aunque claro que por mucho que ambos se rieran
ninguno podía estar como si nada –Mi hermana ahora
es una zorra…- dijo encendiendo un cigarro de la mesilla –Bueno
ya lo era…- se rió –pero ahora le pagan.
- Siempre y cuando no diga que se quiere morir..... – se
rió, observándolo más atentamente. –
Pero tú no me has atacado, ¿eh? Bueno, sí lo
has hecho, y desde el primer día. Pero me refiero al uso
de violencia. Y eso que eres un toro - bromeó un poco, utilizando
su propia “no excusa”.
-No… es que a mí me gustan los gatitos…- lo
miró a los ojos sonriendo de medio lado –Además…
a mí no me va esa mierda, me revuelve el hígado…
y si quiere morirse, mi hermana… es su rollo… - se rió
hablando de ella –la dejo como postre…
- Me alegra que no fuera sólo porque soy un tigre –
se rió de nuevo, quitando la mirada de pronto, y murmurando.
– Ey..... Takeshi..... – se giró, besándolo
profundamente, cerrando los ojos, y retirándose antes de
que tuviera tiempo de meterle mano.
- Hostia!- el moreno protestó, aún así sonriendo
después resignado, apagando el cigarro dejándose caer
encima de la colcha tapándose los ojos con la mano y deslizándola
para verlo, acariciando el envés de los dedos por una de
las marcas en sus mejillas –Yo nunca me pasé contigo…
y tú siempre estás jugando conmigo…- torció
la sonrisa levantándose para sacarse el pantalón porque
estaba manchado y se metió bajo las sábanas, abriéndolas
para que pasase al interior -¿No resulta monísimo
de la muerte… dos asesinos durmiendo juntitos?
- Sólo si somos nosotros dos..... – sonrió,
quitándose el pantalón también y quedándose
en ropa interior, metiéndose bajo las sábanas para
abrazarlo. Cerró los ojos como listo para dormir, sonriendo
y murmurando luego. – Y yo no tengo la culpa si no te das
cuenta de cuándo estoy jugando y cuándo no
-La tienes…- el moreno lo miró de soslayo volteándose
completamente y rodeándolo con ambos brazos pasándole
una pierna entre las suyas –Ne…- cerró los ojos
sonriendo -¿Naciste de un huevo?
Hansa se echó a reír, sin levantar la mirada, antes
de contestarle. – No, soy más tigre que cisne, creo
que eso es bastante obvio. Pero sí tengo muy bonitos huevos.
-Uf… naciste con las alas pelonas tío…- se rió
sin abrir la boca pero agitándose bastante por lo que se
imaginaba -¿Me dejas verlos? Es que si no, a lo mejor me
estás mintiendo.
- ¿Tú crees? Resulta que a lo mejor te estoy mintiendo
– le respondió, aún sonriendo, por supuesto.
– Y no te burles de mis alas que sé que te molan.
- Mientras no los tengas peludos… como coquitos…- se
rió de nuevo sin poder evitar seguir vacilándolo -No…
seguro que los tienes muy bonitos…- se pasó la lengua
por el labio inferior mirándolo con los ojos entreabiertos
y aproximándose un poco más para notar su respiración
contra la piel acariciándole las alas –Es verdad…
también me ponen cachondo…
El chico las agitó ligeramente, como respondiendo a sus
caricias y sonriendo más. – Nunca pensaste tener un
gatito alado, ¿verdad? Me gusta dormir contigo, que mi último
dueño, no me acariciaba tanto – susurró, aunque
claro, lo del último dueño, lo decía de broma.
-Debía ser hetero…- se rió aunque le había
tocado los cojones, claro que eso se lo guardaba. Le pasó
la mano a lo largo de todo el cuerpo levantando la sábana
para verlo y cubriéndolo de nuevo –No tienes más
marcas…- se rió volviéndose de frente para dejarlo
sobre él y cerró los ojos, rodeándolo con suavidad
sin dejar de acariciarle las nalgas y la cola con una mano -¿Eso
quiere decir que soy tu nuevo dueño?- recalcó la ultima
palabra para joder.
- Eso quiere decir..... que me gusta que me acaricies. Dueño....
yo no tengo dueño, nunca. – le recalcó ahora
él, sacudiendo la cola contra su mano. – Tú
sí tienes otras marcas..... –pasó la mano por
el tatuaje que había visto antes en sus costillas, con suavidad.
- ¿Tendrás otras?
- Tengo…- se rió porque él mismo había
buscado que se pusiera a la defensiva –Tú dijiste mi
antiguo dueño… no yo…
- Y era una broma, un juego. Tienes que aprender a diferenciar....
– respondió, algo incómodo porque se lo echara
en cara, pero intentando recuperar terreno. – La próxima
vez que hable en serio, te lo perderás. Y no querrás
hacer eso.....
-Hm… pero yo también bromeaba, gatito… Es tu
culpa que te pones a la defensiva con ese tema… tú
también quieres hacer eso…- subió las manos
por sus nalgas de nuevo acariciando las gomas de la ropa interior
–Joder… estás muy bueno…duérmete
ya, anda… que me quedaré sin sangre en el cerebro-
dijo notando cómo se le inflamaba el sexo de nuevo.
El tigre se rió, ahora mirándolo y subiendo un poco
para besarle la mejilla, sin dejar de reír, antes de acostarse
nuevamente y cerrar los ojos. – Te quiero.... – murmuró,
soltando otra risita y abrazándose a su cintura.
-Te quiero… mi amor…- se rió el moreno de vuelta
como corrigiéndolo y dándole una cachetada, apagando
la luz reticente a dejar de verlo… Claro, que siempre podía
tocarlo.
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