| Capítulo 35
Innocent Love
El grifo dejó su cojín sobre la cama acomodándolo
y se sentó encima del colchón tirándose a un
lado para apoyar la cara sobre él, sonriendo satisfecho y
bebiendo un poco de agua de la jarra que había dejado en
el suelo al llegar, así ni se tenia que levantar a buscarla
-¿Vamos a dormir?- preguntó curioso siguiéndolo
con la mirada.
- No! Jugamos! – decidió el mapache, saltándole
encima, y al lado, echando a correr por toda la habitación
de pronto y lanzándole desde el otro lado del cuarto, el
cojín que él mismo había traído, corriendo
luego a esconderse tras una pequeña montaña de objetos,
con la cola en el aire, delatándolo.
Sei se levantó alterado por tanta corredera y se fue hacia
donde estaba, subiéndose a un taburete y mirándolo
desde arriba sin poder evitar reírse entre dientes tirándole
la cola y escondiéndose tras el sofá porque era el
único lugar grande, aún así, con las alas por
fuera.
Tanuki se sobresaltó porque le tirase de la cola, asomándose
y buscándolo con la mirada, moviendo las orejas. Sonrió
al observar sus alas, y dio un salto, cayendo sobre el sofá
y asomándose un poquito por arriba para verlo, agachándose
de nuevo, como si no fuera obvio que estaba allí.
El rubio torció la cara al escuchar el ruido del mapache
al caer sobre el sofá y se asomó por el borde del
respaldo, observándolo de vuelta y dejándose caer
encima de él aguantándose en las manos y las rodillas
para no aplastarlo, riéndose y mordisqueándole suavemente
la barriga aunque en realidad sólo estaba jugando.
- Ahhh! Pero no me comas....! – el chico protestó,
aunque riéndose porque sabía que no se lo iba a comer
de verdad, y empezó a hacerle cosquillas en la cintura, porque
a él también le hacían cosquillas los mordiscos
del rubio.
-Te como!- festejó moviendo la cola a los lados y parándola
mientras meditaba, aunque no muy bien porque le estaba haciendo
cosquillas y no podía evitar reírse. Hundió
la cara contra su barriga y se giró en el asiento para quedarse
debajo del mapache, cerrando los ojos y haciéndose el dormido
pese a que movía la cola y además se estaba chafando
las alas.
- No te duermes! – gritó el chico sin especificar
si se refería a que se lo prohibía o a que no le creía,
riendo y remeciéndose contra el grifo, estirándose
para sujetar su cola.
El rubio entreabrió un ojo deslizando una mano por dentro
de su pantalón sonriendo y sujetándole las nalgas
algo encendido con tanto remecerse encima. Se rió como quien
no quiere la cosa –Me duermo!
- No te duermes! – le repitió Tanuki, sonriendo y
halándole un poquito la cola, moviendo la suya porque sentía
la ,mano de Sei sobre su piel. – Te quiero, Sei! Juega!
-Yo también te quiero!- el rubio le bajó un poco
el pantalón observando cómo se movía su cola
reído acariciándosela y bajándole un poco más
los pantalones para ver su ropa interior con el agujerito para la
cola. Investigando.
- ¿La tuya no tiene? Sí tiene.... – se confundió
el mapache, observando hacia atrás lo que hacía y
moviendo la cola más, porque ya le parecía divertido,
riéndose de nuevo.
- Sí, tiene una goma y un agujero… pero es que mi
culo no me lo veo… y tampoco me gusta vérmelo…-
dijo una cosa un tanto incongruente –pero tu culo es bonito…-
anunció bajándole la ropa interior por las nalgas
y sujetándole las nalgas con una mano subiéndolo hacia
él y rodeándolo con fuerza con el otro brazo.
- Seguro que tu culo es bonito también- le sonrió,
abrazándolo, seguro de que todo lo de Sei era bonito y moviendo
las orejas de pronto
-Seguro…- el rubio lo miró convencido de pronto de
que su culo había de ser bonito sólo porque el mapache
lo decía y porque… porque él era bonito. Y se
levantó dándole la espalda y bajándose el pantalón
para mostrarle el suyo -¿Es bonito?- preguntó mirando
atrás sin ver nada con las alas.
Tanuki asintió aunque no lo veía. – Sí,
es bonito, todo lo tuyo es bonito. Te lo dije – se rió,
atrapándole la cola de pronto porque se movía y abrazándose
a ella.
-Pero un día me dijeron pollita… - confesó
sentándose de espaldas a él subiéndose sólo
la ropa interior dejando salir la cola por el agujero porque le
gustaba que se le abrazara aunque así no lo veía bien
aunque trataba.
- ¿Por qué te dijeron pollita? Si eres un grifo.
– preguntó, porque no comprendía la “sutileza”
y porque para él era normal que lo confundieran con un león
o algo así, pero con un pollito, pues no. Y menos con una
pollita.
-No sé… debo tener la polla pequeña…a
lo mejor los grifos tenemos sólo eso pequeño…
las orejas también- susurró levantándose la
ropa interior para ver, aunque a él no le parecía
y ya se había cansado de compararla con la de los demás.
Aún así, ya no quería que se la vieran. Se
tocó las orejas como comprobando que efectivamente no eran
grandes, pero Tanuki tenía la polla más pequeña
que él y había mas gente… pero igual para ser
grifo la tenía pequeña… comenzaba a sentirse
demasiado confundido.
-No sé, eres el primer grifo que conozco – sonrió,
porque comprendía por fin, pero ahora no quería decir
que se había confundido. – Y no les veo la polla a
los demás, pero no me parece que sea chica porque..... te
he visto cuando se abulta y es más grande que la mía,
y la mía es normal... – se quedó pensando si
lo sería, y si habrían mapaches con pollas más
grandes, y decidiendo. – sí, es normal. ¿Quieres
ver?
-Quiero ver…- dijo volviéndose a verla aunque igual
ya la había visto más o menos. Pero levantó
la cola doblando la punta mirando atento –A mí me gusta
la tuya…- anunció mirándolo a los ojos y luego
abajo expectante.
- Mira! – Tanuki se colocó delante de él, bajándose
la ropa interior y mostrándosela contento. – Y ¿me
vas a mostrar la tuya o aún no puedo verla? Yo sé
que es bonita.
-Bueno… pero no le digas pollita…- el rubio lo miró
atentamente pasando un dedo a lo largo de ella –Está
suave… la mía también…- anunció
poniéndose rojo mientras se desabrochaba el pantalón
bajándose la ropa interior y sujetándola con ambas
manos para dejar salir su sexo.
El mapache la miró, examinándola y acercándose,
como si el verla de cerca fuera a afectar en algo, parándose
al lado y comparándola con la suya luego. – No es pollita,
está grande. Se te ve bien. – le sonrió, poniéndose
de nuevo al frente y declarando muy seguro. – Y está
bonita.
-¿Sí?- preguntó mirándolo inseguro
y sujetando la del mapache con su mano cogiendo la mano de Tanuki
con la otra suya para que se la tocara -¿Te da pena? A mí
no… si te gusta no me da pena.
Tanuki negó con la cabeza aunque estaba sonrojado, sintiendo
la polla de Sei contra su mano y estremeciéndose un poco,
al sentir cómo tocaba la suya. – Me gusta, es como
otra colita....
-Sí… pero sin pelos…- el rubio se agachó
abrazándose a él y apoyando la cara contra su sexo
besándoselo y aleteando un poco, abrazándose de nuevo
con la mejilla contra él, notando cómo se calentaba.
Se levantó de nuevo abrazándolo y moviendo las orejas
aún medio desnudo.
- Se me puso más dura.... – señaló el
chico, rojo aún, moviendo su cola tras de sí, y sin
soltar por nada la polla de Sei. – La tuya también......
y más grande. ¿Ves que no es chica? La hago crecer.
–
-Es que se crece… luego se levanta… se pone caliente
y dura y así es como se hace el amor… - explicó
el rubio mirando abajo a cómo se la sujetaba y sujetando
ambas con su mano amarrando la mano de Tanuki también -¿Te
la tocas? Yo a veces…
- No... porque mi mamá me dijo que no se hacía, que
luego me explicaba, pero me fui de la casa y luego...... no me explicó.
– razonó, confundido, porque le parecía que
a su mamá también le daba pena. – Pero sí
se me pone dura a veces y caliente..... pero no hice el amor ¿verdad?
Porque se hace entre dos personas, y no me la toco. Me pongo nervioso.
-Sí se hace…- el rubio lo miró confundido –Mi
madre sí me deja… pero no, el amor sólo se hace
con otra persona y hay que meterla… o te la meten… yo
la meto…- anunció por si acaso salvando la retaguardia
-¿Quieres que te la toque?- preguntó aleteando de
nuevo un poco y moviendo los dedos sobre su sexo inquieto.
- Hum..... sí, se siente bien – accedió Tanuki,
sin quitarse la rojez del rostro, aún sintiendo como si hiciera
alguna travesura, y soltando una risita. – Pero sigo tocando
la tuya ¿verdad? Porque me gusta....
-Sí…- el rubio se rió también mirando
abajo y moviendo la mano sobre su sexo echándose un poco
más para delante para notar su glande rozar el del mapache
y se estremeció un poco –Con las dos manos…le
pidió mirándolo a los ojos –Podemos besarnos…
- Va... vale...... – Tanuki lo miró con cara de que
se sentía increíble, sujetando el sexo de Sei con
las dos manos, como se lo pedía y acercándose para
que lo besara, con la cola alzada tras de sí.
Se agachó para besarlo profundamente echando las orejas
atrás y respirando contra sus labios con fuerza, metiendo
la otra mano bajo su camiseta para acariciarle los pezones –Luego
nos vamos a correr… se siente bien… - le explicó
para que no se preocupara por nada y porque quería ser un
buen novio.
- Ajá.... – asintió el mapache, casi más
como en un gemido, moviendo la cola más inquieto y acariciando
el sexo de Sei. Se sentía caliente y se estremecía
a cada rato, y no recordaba haberse sentido más confundido,
pero a la vez, le gustaba.
-Sale semen…- le anunció después sólo
porque estaba pensando en que quería verlo correrse y lo
besó de nuevo lamiéndole después las orejas
y pegándose más contra él, soltando su sexo
para agarrarle las nalgas moviéndose contra él y apoyándose
en la pared.
- Ah..... no he visto el semen.... – murmuró el mapache,
moviendo las orejas con rapidez de nuevo y sintiendo que no respiraba
bien. Cada vez se sentía más caliente. Se abrazó
de Sei, recordando no soltar su sexo luego y metiendo las manos
como podía entre ambos, para acariciarlo.
Sei bajó la mano cogiendo las manos de Tanuki para que sujetase
los sexos de ambos bastante concentrado en su tarea y le sujetó
las nalgas de nuevo moviéndolo contra él y apretándose
a su vez. Estiró la lengua dejando caer saliva sobre sus
sexos sin dejar de moverse y lo besó de nuevo moviendo la
lengua contra la suya –Es que sale cuando te corres…-
explicó acariciándole la cola con una mano.
- Ah,..... inteli.. gente, Sei....... – lo felicitó
a pesar de la excitación, como siempre maravillado y estremeciéndose
de nuevo, preguntándose por qué lo habría babeado,
pero no se sentía mal. Movió las orejas, y luego su
cola, contra la mano del grifo, a la vez que acariciaba ambos sexos,
empezando a gemir cada vez más alto, sin poder controlarlo,
enrojeciendo, y corriéndose finalmente, sin saber ni qué
pasaba, pero sin poder aguantar, cerrando los ojos, y apoyando la
cabeza contra el pecho del rubio.
El rubio lo miró atento y rojo excitado además de
por su propio placer, por el rostro y la voz de Tanuki bajando la
cara para besarlo mientras se corría él, preguntándose
si debía haberse dado más prisa y respirando agitado
contra sus labios. Le apretó un poco la cola soltando la
mano después y apoyando la cabeza contra la pared acariciándole
la cola como compensación a habérsela exprimido -¿Te
gustó?- preguntó aunque le parecía obvio que
sí.
- Sí, me gustó. Tú todo lo haces bien, Sei
– le sonrió, obviamente aún agitado, pero contento.
– ¿A ti te gustó? Deberías besarme ahora.....
– sugirió, sólo porque le había dicho
que se besaban mientras y no había seguido. Y también
porque los novios hacían eso. Y por supuesto, porque le gustaba
que lo besara.
-Te beso…- el rubio bajó la cara besándolo
de nuevo profundamente y abrazándolo más contra él,
cogiéndolo en brazos para estar más cómodo
y manchándose aún más de semen, cosa que desde
luego no le importaba –A mí me gustó mucho…-
recordó decirle después –A mí todo me
gusta contigo…
- A mí también me gusta todo contigo. Estoy feliz!
– declaró, alzando la cola de nuevo, y abrazándolo.
– Te quiero mucho, Sei. Ahora sí podemos dormir y no
me escapo.
-Vale!- celebró el grifo bostezando un poco porque la verdad
estaba cansado ahora –Yo también te quiero mucho!-
le limpió la barriga con una camiseta e hizo lo mismo con
la suya antes de tirarse en la cama con el chico encima y cubrirlo
con sus alas bostezando de nuevo y desnudándose.
- Y mañana nos bañamos, que quedamos pegajosos. –
anunció para el descontento del grifo, el mapache, claro,
que sin mala intención. – Toma – sonrió,
cerrando los ojos, y subiendo su cola por delante de su pecho para
que la sujetara.
El rubio la cogió contra él feliz y le besó
una de las marcas en sus mejillas sonriendo como si eso fuera algo
especial. Claro que para él lo era –Odio bañarme…-le
recordó antes de girarse un poco para dormir.
- Pero tienes que hacerlo. – le recordó también,
necio, y agarrándole la cola a él, acurrucándose
más. – No hueles mal, eres bonito.......
-Tú eres más bonito… y hueles mejor…-
el rubio sonrió acurrucándolo más entre su
cuerpo –y pequeñito… y a mí me gusta…
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