.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 33

The Smell of Crowded Streets

Kiba ya se había despertado hacía al menos una hora, se sentía inquieto por ver aquel ambiente en el que jamás había estado. Sin embargo su socio parecía bastante familiarizado con él. Se preguntaba si no se sentiría muy extraño.

Deslizó un dedo por la correa metálica en su cuello bebiendo un vaso de agua en aquella cocina que aún le resultaba extraña. Estaba impaciente por salir a la calle aunque no había una verdadera razón, tal vez el hecho de estar lejos de todos los que lo conocían y ante los que debía actuar de un modo determinado. No se había puesto traje, desde luego, si no ropa de la que él mismo diseñaba. A veces la usaba, cuando podía escaparse de sus responsabilidades.

Hiyaku llegó al edificio que le había indicado en el restaurante y metió las manos en sus bolsillos, preguntándose si habría llegado a la hora correcta. Nunca estaba seguro de si las personas querían puntualidad o si le daban un margen de error. De todas maneras, a juzgar por la actitud del moreno, seguro era lo primero. Entró y subió las escaleras, tratando de recordar cual era el piso que decía en la hoja de alquiler y llamando a la puerta por fin, esperando no haberse equivocado. Bueno, no pasaba nada, simplemente, llamaba a otra puerta.

Se giró escuchando el timbre y se quedó mirando la puerta. Estaba frente a ella esperando así que se esperó un rato para no parecer extraño y se pasó la mano por la cola deteniendo el movimiento molesto, frunciendo el ceño. La dejó resbalar por su mano y abrió por fin -Hola…buenas noches…- se corrigió después llevándose la mano al cuello para asegurarse de que llevaba la corbata cerrada y percatándose de que lo que llevaba era la camisa abierta, claro… carraspeó un poco –Disculpa si no te invito a pasar, pero como acabo de llegar, está todo un poco desorganizado- cerró la puerta a su espalda desistiendo de coger una cazadora tras el calor que había pasado en la tarde.

- No te preocupes, seguro que mi piso está peor, y llevo viviendo años allí – se rió, enseriándose un poco luego y recordando saludar. – Buenas noches..... – lo miró más atentamente sin poder evitarlo. – Te ves...... muy bien. ¿Es uno de tus diseños, verdad?

-Sí, gracias…- el moreno lo miró a los ojos sonriendo levemente al pensar en que había sido una pequeña mentira, en realidad el piso se veía perfecto, salvo por la cama que no la había rehecho. Torció la cara asegurándose de que había cerrado y lo miró serio de nuevo -¿Iremos caminando?

- No, traje mi auto, queda un poco lejos. Pero una vez lleguemos allí, deberíamos caminar. – le sonrió de vuelta, aunque no comprendía por qué se ponía tan serio enseguida. ¿Le había molestado la posibilidad de caminar?

-Bien…- el moreno lo miró de soslayo pensando que no le gustaba mucho ir en el auto de los demás, lo ponía nervioso cómo fueran a conducir –De todos modos, no me molesta caminar, suelo salir a correr por las mañanas… antes de ir a trabajar- aclaró pasándose la mano por el pelo de atrás adelante.

- Oh, pensé que te molestaba...... – admitió el rubio, moviendo la cola tras de sí y guiándolo a su auto. De veras que no entendía por qué tanta seriedad si no estaban en el trabajo. Bueno... tal vez fuera él el que estuviera actuando fuera de línea.

-No… al revés…- dijo siguiendo su cola con la mirada y alzando la vista un poco, los pumas tenían una cola muy larga, pero al ser un semi humano… era más larga aún –Parecías muy familiarizado con el tema de los cazadores y esos lugares… - dijo el moreno al entrar en el coche pasándose el cinto y mirándolo -¿De dónde eres?

- De los barrios bajos, crecí viendo ese tipo de cosas...... – le respondió, observándolo de soslayo, poniéndose el cinto también. – No es que me la pasase metido en bares o algo así, pero muchos criminales provienen de allí, así que lo raro era no ver cazadores.

-Comprendo… - se recostó un poco hacia abajo sintiendo que se le aplastaban las orejas –No creo haber entrado en un bar jamás…- dijo mirando hacía la ventana observando las calles repletas de luces y gente –Tampoco tengo mucho tiempo libre…

- No, imaginaba que no..... Tienes muchos negocios además de este, ¿no? – le preguntó, mirándolo por el espejo retrovisor y luego volviendo a mirar la calle. No sólo era eso, alguien como él, probablemente no iría a un bar de todas maneras. Y si iba, no sería uno de aquellos.

-Tengo que trabajar en los diseños y me gusta ayudar a mis diseñadores…- se cruzó de brazos mirándolo de soslayo de nuevo. Le gustaba cómo se vestía pero no era algo para decir, seguramente se veía extraño –Después está esto… pero la verdad es que sólo te apoyo financieramente, sentía deseos de conocerte…- dijo como meditando en alto sintiendo que le hubiera gustado no ser tan sincero –y a veces he de trabajar para el bufete de mis padres… pero no es trabajo de mi devoción…- frunció el ceño de nuevo contrariado por comentar eso.

- Comprendo. La verdad es que a mí me daba miedo conocerte. – admitió, sincerándose de nuevo y sonriendo algo rojo porque lo creyera grosero. – Pensé que sería muy serio y... estricto, y que probablemente, no te agradaría la manera en la que hago las cosas. – lo miró de nuevo, pensando que serio, sí era, pero no comprendía por qué. – No deberías hacer cosas que no deseas. No, si no es absolutamente necesario.

Kiba se quedó mirándolo sintiéndose extraño y aplacando todo lo que venía a su boca sólo con mencionar ese tema –Sería maravilloso si las cosas fueran tan sencillas…- susurró casi apenas audible pasándose la mano por la rodilla –Creo que sí soy bastante serio… pero no considero que sea muy estricto… no lo sé… no creo que pueda describirme a mí mismo…- movió una oreja como meditando sus palabras –De todos modos, creo que has estado haciendo un gran trabajo.

- Muchas gracias, me esfuerzo. – le sonrió, pensando que igual no podía trabajar de otra forma. Es que ni siquiera había podido fingir el tratarlo de “usted”. –Creo que estaba preocupado en vano. Pero sabes..... No, nada. – se detuvo, pensando que ya estaba hablando demasiado y entrometiéndose, y que si seguía, probablemente sí terminaría por enfadarlo.

-No… dime…- se giró un poco mirándolo curioso y bajó la vista a la cola que colgaba a un lado por el asiento alzándola de nuevo a su rostro.

- Bueno... es que..... a veces tienes que hacer cosas que no quieres, eso es cierto. Pero alguien como tú.... no sé por qué lo haría. Tienes muchos negocios, dinero.... deberías dedicarte a lo que te gusta, ¿no crees? – lo miró, un poco nervioso, volviendo los ojos a la calle de nuevo y estacionándose a un lado de la acera. Ya desde allí, no sentía muchas ganas de dejar el auto en cualquier bar.

Kiba se bajó del coche como meditando qué debería y qué no debería decir –Tener mucho dinero y una familia con un nombre también implica muchas responsabilidades… muchas presiones… La opinión pública puede llevarte de la cima al suelo en muy poco tiempo… De hecho, mis padres ni siquiera aprueban mi actual empleo…- concedió a admitir parándose a su lado y esperando a que lo guiase.

- Es una lástima..... Pero tienes mucho talento, no creo que la opinión pública te desfavorezca. Yo reconocí tu diseño enseguida......... – lo miró de soslayo echando a caminar y preguntándose por qué sus padres lo desaprobarían si se le daba muy bien.

-Gracias, me halaga…- sonrió mirando abajo y guardándose las manos en los bolsillos -Diseñar moda me agrada, pero realmente no es lo que me gustaría hacer. De hecho, apenas diseño modelos ya, prefiero dejarlo en manos de mis empleados…a ellos les gusta realmente lo que hacen… - miró a su alrededor observando aquel ambiente oscuro. No podía evitar escuchar miles de voces proviniendo de los locales y percibir el olor del tabaco y el alcohol a parte de perfumes baratos, se pasó dos dedos por la nariz hasta los labios –Huele extraño- dijo lo que estaba pensando de paso cambiando el tema de conversación.

- Es el olor de este lugar. De todas esas personas juntas, sudando, intentando atraer, haciendo negocios, lo que sea..... ¿Te ofende? – lo miró de nuevo, paseando luego su vista por los locales, no era de extrañar que le resultase extraña esa mezcla de olores. - ¿Qué es lo que realmente desearías hacer?

-No… sólo es un poco extraño… ya sabes, yo huelo de forma muy intensa- dijo refiriéndose a su raza –De todos modos me acostumbraré, no lo notaré tanto…- casi pensó en alto en parte esperanzado, mirándolo de soslayo. No era muy correcto hablar de esas boberías ya ¿no? a su edad… pero después de todo, el hecho de que fuera un extraño y no conociera a su familia ni a nadie de su entorno, le hacía mucho más fácil y cómodo hablar con él por más extraño que eso pudiera resultar en otros términos. Carraspeó un poco, sintiendo ridículo aquello por algún motivo y sonrió tapándose la cara algo abrumado –Pensé en ser modelo antes de todo esto…- dijo retirando la mano de la cara cuando notó que ya se le había recuperado la seriedad.

- ¿De veras? – el chico puma dejó escapar una ligera risa, más bien por lo que estaba pensando que porque le resultara gracioso. – Eso quiere decir, que si los dos estuviésemos haciendo exactamente lo que queremos.... podrías trabajar conmigo de todas maneras. – movió la cola, casi arrastrándola por el piso y alzándola un poco para que no se ensuciara. – Y dime, ¿por qué no lo haces?

-¿Qué es lo que quisieras hacer tú?- lo miró a los ojos interesado y sonriendo porque le había hecho gracia que se riera por eso –Pensé que te agradaba tu trabajo, te ves muy cómodo allí…- dijo recordando –Ahora te digo porqué no…

- No me malentiendas, me encanta mi trabajo y me encanta trabajar en la industria de la moda, pero..... digamos que las modelos no son de mi devoción. – le sonrió, como si le contara un secreto, aunque seguramente, las únicas que no se enteraban de eso, eran las susodichas. – Sólo es lo que vende. Pero lo cierto es que preferiría trabajar con modelos masculinos. Y modelos reales, sin ese tipo de....... fabricaciones comerciales como lo del suicidio. Pero eso es un poco más difícil. Ahora dime..... – añadió, indicándole que no se había olvidado.

-Ah… te comprendo… tal vez por eso sólo hago ropa de hombre…- sonrió pensando en las modelos y lo sumamente molestas que eran algunas, no, la mayoría –y claro… eso no es moda, ni siquiera van vestidas…- dijo mirando abajo y luego lo miró a los ojos –Cuando te presentas a modelo, te hacen unas pruebas y evalúan unos cánones que debes cumplir, según tu raza… es una tontería… pero debería tener los ojos dorado oscuro o al menos ambos del mismo color…- se pasó la mano por el pelo hacia delante de nuevo –De todos modos, eso también lo hice a espaldas de mi familia, tal vez fue mejor que me rechazasen…

- No sabía eso.... – comentó el rubio que estaba acostumbrado a hacer las cosas por su método de prueba y fallo, aunque le había ido bastante bien de esa manera. – Yo no te hubiera rechazado. En realidad..... creo que tus ojos son muy atractivos. – comentó, sinceramente, ya que se había fijado antes, pero sin tener motivos para decírselo.

-Gracias…- sonrió mirándolo directamente y se pasó la mano por detrás pasándose la mano por la cola como quien no quiere la cosa previniendo “males” –Yo no lo encuentro un defecto pero ya que hay cánones en la altura, en el tono de cabello… en tantas cosas… supongo que es normal que me rechazasen. Seguramente me vayan mejor las cosas de esta manera, no son tan complicadas con mi familia, aunque aún se empeñan en que trabaje en el bufete…- alzó la vista respirando profundamente, ya se le había olvidado el extraño olor de aquellas calles –Tal vez te interese trabajar conmigo en mi empresa si no podemos solucionar las cosas…- le propuso mirándolo directamente.

- Bueno.. muchas gracias. Si eso llega a suceder, lo tendré en cuenta. – contestó, un tanto decaído por la posibilidad de que llegase a tanto. Seguro aceptaría en ese caso, tampoco era tonto, pero no quería perder todo lo que había logrado. Igual sonrió un poco porque había notado cómo se sujetaba la cola y eso era gracioso. – Pero seguramente, no llegará a eso. Y si así es.... más adelante abriré otra agencia y podrás modelar también. Eso, si aún lo deseas. – movió las orejas, alzando la vista y divisando un bar en donde sabía que se reunían muchos cazadores. – Entremos allí – le sugirió, señalando.

-De acuerdo…- , siguiéndolo agradecido aunque lo suficientemente cohibido como para ahorrarse decir nada al respecto a pesar de que podía resultar un poco grosero el quedarse callado. Por más que lo intentaba, no salía nada de sus labios por no hablar de que eso le hacía pensar en el dolor de cabeza que sus padres le provocarían de llegar a modelar. Caminó a su espalda observando a su alrededor discretamente. Se veía un sitio bastante poco hospitalario por no hablar de que el suelo parecía de baldosas de bater. Se quedó mirando abajo siguiendo después la cola del rubio y acompañándolo al interior, se preguntaba si conocería a algún cazador o simplemente debían esperar a que alguno de esos hombres lo pareciese.

Hiyaku se aproximó a la barra, observando a su alrededor, y entregándole luego una tarjeta al cantinero, explicando lo que buscaban. Sabía que en ese tipo de lugares eran ellos los que servían de intermediarios, ya que conocían a todos los regulares. Tampoco podían ir de mesa en mesa preguntándoles a todos si eran cazadores. Algunos ni lo parecían. – Entonces, estaremos por allá, en caso de que se presente alguien. Dame una cerveza, ¿quieres algo? – le preguntó al moreno, observándolo y notando lo fuera de lugar que se veía. Le sonrió, intentando relajarlo.

-Sólo agua, gracias- el moreno le echó un vistazo al mesonero y a la cara que le ponía -¿Sucede algo?- preguntó totalmente serio, cómo no, y parando aun más las orejas hacia delante. No se había alterado, desde luego, pero no le gustaba como lo miraba.

-No- espetó el hombre que cambió su cara sirviendo las bebidas poco menos que incrustándolas.

- Gracias – sonrió de todos modos, el rubio moviendo la cola un tanto inquieto, aunque no se notaba en su cara. Tomó su cerveza, pagando y ofreciéndole su vaso de agua a Kiba, llevándolo del brazo cuando lo hubo tomado, hacia una mesa más al fondo. – No te alteres, en estos lugares, se empeñan mucho en que consumas.... Recuerda que no son lugares a los que les vaya precisamente bien. Si no, no estarían aquí. No suelen tener buenos modales.

-Ya se nota…- dijo dejándose llevar y sentándose aún sin que se le hubiera pasado la molestia –No estoy enfadado… es que de todos modos no soporto muy bien que me traten de ese modo. Tal vez no le vayan muy bien las cosas, pero si a los demás nos van bien, no es porque nadie nos haya regalado las cosas…- suspiró pasándose la mano por el pelo y aplastándose una oreja en el camino –Tal vez así aprendan a tenerlos…- dijo refiriéndose a los modales –Lo siento…- dijo después sin quitar la cara de orgullo hacia el mesonero.

Hiyaku se rió de nuevo. De veras le empezaba a agradar cada vez más. – No te disculpes, si tienes razón. No los defendía. Sólo te explicaba. – bebió un poco de su cerveza, apoyando la mejilla en una mano y observándolo, su cola meciéndose hacia abajo tras la silla.

-¿Te parece bien si mañana tienes un rato libre llevarme a dar una vuelta? Creo que me voy a asfixiar solo en el piso sin hacer nada... aunque podría pasarme por la oficina… pero tampoco quiero que sientas que vigilo como trabajas… odio eso…- admitió mirando el vaso de cerveza observando las burbujas –Normalmente, no suelo hablar tanto…- lo miró de soslayo bebiendo un poco de agua excusándose –Pero el no sentirse juzgado es agradable, la verdad es que me gustaría ver como funcionan las cosas en la empresa también.

- Por supuesto, te llevaré a conocer la ciudad. O... ¿ya habías estado aquí? – sonrió, imaginándose que sí, tratándose de él. – En todo caso, me vendría bien un descanso. Mi secretaria puede encargarse de todo. Y luego podemos ir a la empresa para que des el tour.... – bebió otro trago, mucho más reído. – No sabes lo que me alivia que seas así, me ponías nervioso.......

-Nací en Tokyo… pero la verdad es que hace que no vengo, esto ha cambiado mucho, me encantaría dar una vuelta y ver cómo están las cosas- lo miró a los ojos cruzando los brazos sobre la mesa –Tengo la impresión de que pongo a todo el mundo nervioso. Cuando trato de ayudar a los diseñadotes, se quedan congelados… la verdad es que me molesta y acabo desistiendo.

- Es por esa cara que tienes y la manera como hablas cuando estás tratando negocios. Deberías sonreír más. Te ves muy bien cuando sonríes. – le pasó un dedo al borde de su vaso, sonrojándose un poco por haber dicho aquello, pero igual sin detenerse. – Yo estaba tratando de verme serio para ti ayer, pero no lo conseguí, nunca lo consigo.

-Me alegro… la verdad es que estar con una persona abierta… me hizo sentirme cómodo como para hablar con naturalidad…- siguió el movimiento de su dedo por el borde del vaso sonriendo –He tenido una educación bastante regia… normas de conducta y comportamiento incorporadas…- suspiró un poco mirándolo a los ojos de nuevo –Deberías ver a mi familia, seguro que no sonreías más…- dijo sin poder evitar reírse un poco mirando a un lado.

El chico se rió, observándolo y pensando que así estaba mucho mejor. – Y tú deberías independizarte de tu familia, seguro que sonreías más.

-Sí pero mi madre es como un mal pecado…- lo miró a los ojos de nuevo como tenía costumbre –De todos modos, tengo que confesar que también vine porque estaba agobiado y pensé que era una buena excusa para escaparme un poco de todo… por eso alquilé un piso… quiero quedarme una temporada lejos de eso…Cuando hablamos por teléfono, sentí como si te pareciera una pesadilla que viniera… aunque ahora ya sé por qué, por poco no vengo…

- Lo siento, y eso que traté de disimular – se rió de nuevo. – Lo cierto es que llamaste en un día terrible, tenía muchos problemas, una de las chicas renunció justo antes de su sesión y...... no quería que lo notaras, la verdad. No puedo darme el lujo de que te retires.

-No lo haré, hacerme socio de esta empresa fue mi decisión y ahora no voy a echarme atrás sean cuales sean las consecuencias- se bebió un poco más de agua moviendo el vaso en su mano y mirando al rubio percatándose de que de nuevo estaba siendo serio y bastante sentencioso –Disimulas muy mal…- sonrió para que no se pudiera nervioso.

- Ya lo sé, al contrario de ti, no me eduqué para nada en ese tipo de cosas – se rió de nuevo, mucho más relajado, en parte por la cerveza, y en parte por la conversación. – Bueno, al menos sabes que mientras estés aquí, no tienes que portarte de ninguna manera.

-Sí, supongo que podré dejar mis trajes en el armario… lo cual será todo un alivio, la verdad…- sonrió mirando a la mesa y notando la de mierda que había en el metal apartándose un poco como quien no quiere la cosa y echándose atrás en el respaldo –Creo que esta noche no vamos a tener mucho éxito… lo siento, seguro es mi culpa por haberme molestado…

- No te preocupes, ya nos llamará alguien. Pueden molestarse todo lo que quieran, pero al final, necesitan el dinero. Esa es la realidad. – le sonrió, haciendo un gesto con la mano. – Igual, no considero una pérdida esta noche.

-No, la verdad es que es muy agradable estar contigo, cada vez más, es que me cuesta mostrarme…- sonrió un poco de nuevo contento de haberse sentado sobre su cola –Espero que mañana haya perdido la paciencia y le entregue la tarjeta a alguien… cuanto antes se solucione esto, mejor… y ni siquiera sabemos cuanto tiempo tardarán en encontrar al asesino… si lo hacen…

Hiyaku suspiró, pasándose la mano por el cabello y echándoselo hacia atrás, chafando ligeramente sus orejas. – Al menos, es seguro que alguien tomará el caso. Tratándose de una empresa, sabrán que la paga no será poca. – apartó el vaso, ya vacío, enderezándose un poco. – Te llevo a casa......

- Vale- el moreno se levantó tras él siguiéndolo hacia el exterior y de nuevo observando su cola, era definitivamente muy larga.

 
 

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