| Capítulo 32
Want Me More
Hansa se estiró, incluyendo la cola, moviendo las orejas
y asomándose por la ventana, mostrando su trasero hacia la
cama, donde aún estaba acostado el moreno, con toda la cara
del mundo. – Sé que no duermes desde hace tiempo –
comentó el albino, que había notado que llevaba tiempo
pretendiendo, sin soltarlo, aunque claro, eso había sido
porque él también fingía.
-Y yo sé que tú tampoco dormías y aún
así, no te levantabas…- el moreno se rió entre
dientes pasándose la mano por la cara y volviéndose
de frente en el colchón mirándolo de soslayo –Tú
miras tu paisaje y yo miro el mío…- sonrió estirando
el brazo y pasándole el dedo entre las nalgas siguiendo entre
las piernas hasta llegar a sus rodillas –Eh…- se pasó
la lengua por el labio deslizando un dedo por la goma de la ropa
interior del albino -¿Aún tienes un pantalón
más pequeñito?
- No lo sé, ¿quieres averiguarlo? – sonrió,
girándose y apoyándose contra la ventana observándolo.
– Y la diferencia es que yo no toco el paisaje........
- … pues no soy yo quien te lo prohíbe… ¿verdad?-
sonrió acariciándole una nalga de todos modos como
si nada, dejando caer la mano por su pierna y volviéndose
de medio lado de nuevo porque ya había montado una tienda
de campaña bajo las sábanas –Y sí quiero
averiguarlo… cuanto más pequeñito, mejor…
- ......hasta que no haya nada, ¿eh? Pero el misterio es
mucho más bonito – se rió, acercándose
a la cama, y subiendo una rodilla al colchón para inclinarse
un poco. – Entonces, sólo tienes que seguir viéndome
hasta que lo averigues. Allí está, no me puedes matar.
-No pensaba matarte…- el moreno lo miró a los ojos
enrojeciendo un poco al excitarse aún más y entreabrió
los labios sonriendo y pensando que de nuevo se empeñaba
en meterse con él. –Tú siempre estás
con el misterio…- sonrió lamiéndose el labio
–pero a mí me interesa más el ahora…
- ¿El ahora? – lo miró, inclinándose
más para besarlo ligeramente y separándose de nuevo.
– Pero si lo obtienes todo ahora, no habrá nada para
después. ¿No me digas que no la pasas bien conmigo?
Hasta estoy faltando al trabajo..... – le reclamó en
broma, realmente no le importaba mucho.
-Yo no te obligo…- le sonrió de medio lado sin dejar
de mirarlo a los ojos moviendo la cola a golpecitos en el colchón
haciendo votar las sábanas –Lo paso muy bien…
pero tal vez me muera mañana y me muera virgen por tu culpa…-
se rió con jeta de cara dura.
- Yo no creo que te mueras mañana, creo que vas a vivir
por siempre. Lo mismo yo – se rió, sacudiendo las alas
y alejándose más, para revisar su ordenador, cosa
que ya se sentía extraño sin hacer. – Es tarde
torito, deberías levantarte – le sonrió, caminando
hacia el baño ahora para cambiarse.
-¿Me estás echando sutilmente?- el moreno se sentó
en el borde de la cama pasándose las manos por el pelo y
las subió por sus cuernos sacudiendo la cabeza para desperezarse.
Se levantó poniéndose la cazadora y abrochándola
hasta la mitad del pecho -¿Sabes? A veces creo que tanto
mantener el misterio tiene unas segundas intenciones… - le
dijo desde el cuarto.
La risa de Hansa le llegó desde el baño, un tanto
ahogada por la camiseta que se ponía en ese momento. –
No..... no te estoy echando, sólo jugaba. ¿Para qué
te voy a echar a estas horas? – sonrió, mirándolo
desde el marco de la puerta, ya vestido, aunque con el cabello alborotado
completamente. - ¿Y qué crees que intento, eh?
- Hmm… no lo sé…- se giró a verlo acercándose
para acomodarle las mechas negras sonriendo -¿Por qué
no me lo dices tú? Yo sólo soy la víctima…
- Ya, pero te olvidas de que yo no he admitido tener segundas intenciones
– le sonrió, rodeándole el cuello con los brazos.
– Eso lo decidiste tú solito. Por eso te preguntaba,
para ver de donde sacabas la idea.....
-No sé… es que no lo entiendo…- el moreno sacudió
una oreja mirándolo a los ojos sin sacarse las manos del
bolsillo, había llegado a notar que sus manos eran su propio
enemigo contra Hansa. Sonrió de medio lado moviendo la cola
a un lado.
El albino dio un paso adelante, acercándose más.
– No te preocupes, no te haré daño...... Sólo
me divierto un poco, es todo. Y no creo que tú la estés
pasando mal..... – aseguró, moviendo la cola sinuosamente.
-No me preocupa… no puedes hacerme daño…-el
moreno lo miró a los ojos sin poder controlar el tono desafiante
–Explícamelo… ¿o eso también forma
parte del misterio? ¿Es que estás cansado de follar?¿Lo
has hecho demasiado?¿O es que te gusta el sadismo? ¿O
es que en realidad eres un travestido y no quieres que vea?
Hansa se relamió, deslizando una mano de detrás de
su cuello para tomar la del moreno y colocarle en su entrepierna.
– No sé, tú dime si esto te parece falso....
– soltó un suspiro porque lo cierto es que se sentía
bien el tacto de su mano y lo miró a los ojos de nuevo. –
Mientras más me desees, mejor será – sentenció
suavemente, casi en un susurro.
Pasó la mano por entre sus piernas acariciando sus testículos
y su sexo, sonriendo mientras deslizaba la lengua contra los colmillos
enrojeciendo y pasando un dedo sobre la cremallera del pantalón
–No sé… nunca he tocado uno falso para comparar…-
se rió entre dientes sujetándoselo completamente dentro
de su mano –Ya me pones muy caliente… no necesitas más…
- Eso piensas tú...... – le sonrió acercándose
aún más, respirando en su boca. – Yo siempre
necesito más.....
-Sí… claro…- sonrió pasando la mano a
sus nalgas y apretándolo contra él, deslizando un
dedo entre ellas sobre la costura del pantalón –Tanto
va el cántaro a la fuente que al final acaba rompiéndose…-
le susurró de vuelta entreabriendo los labios con los suyos
y separándose porque no tenía ganas de escuchar sus
“todavía no” -¿Por qué no me das
algo de comer?...- se rió.
- ¿Qué quieres? ¿Una salchicha? – se
rió, separándose y pasándose la mano por el
cabello acomodándoselo mejor. – No sé qué
comen los toros, dime.....
- … no…odio la carne…- dijo mirando hacia su
sexo viendo que se había excitado y alzó la vista
de nuevo a sus ojos –Comen… hierbitas…- se rió
de sí mismo pasándole por al lado –Seguramente
sea mejor que me vaya a mi casa a comer…- sonrió golpeándole
una nalga con cuidado al salir.
- Lástima...... pero al menos sé que no me vas a
comer. – sonrió el chico, asomándose a la puerta
para verlo ya en el pasillo. - ¿Vendrás a buscarme
esta noche, o de nuevo quieres que me cuele por la ventana?
-Vendré a buscarte… así no me interrumpes…-
se rió guardándose la pistola en la cintura del pantalón
y mirándolo a los ojos mientras esperaba el ascensor –Hansa…
nada…- finalizo cambiando de idea y bajando en el ascensor
reído.
- Nada........ – murmuró para sí el chico,
sonriendo y cerrando la puerta, dispuesto a sentarse frente a su
ordenador de nuevo. Además, tenía una nueva webcam
que instalar. Se rió, envuelto en sus propios pensamientos
y se dirigió a la cocina por un poco de carne, para variar.
|