| Capítulo 31
Superstar
Sei bostezó sentado en la fuente del jardín observando
los insectos que revoloteaban delante de él –Creo que
se llaman luciérnagas…- dijo respecto a las libélulas
que revoloteaban delante de él atrapando una entre los dedos
para verla bien –Son bien feas de cerca…- observó
dejándola volar de nuevo porque no quería comer algo
tan feo.
- Pero se ven bonitas cuando vuelan. – comentó el
mapache, a su lado un tanto confuso por lo que había escuchado
de las luciérnagas. – No brillan......
-No… es verdad… pero es que no está oscuro,
es por la tarde… A lo mejor por la noche ya se ponen a brillar…
¿no?- lo miró a los ojos moviendo las orejas -¿Por
qué no eres policía?
- Sabes mucho, Sei – le sonrió impresionado, moviendo
la cabeza como si estuviera de acuerdo con algo, y respondiendo
luego. – No sé, me decían que a los mapaches
no los aceptan porque robamos mucho. Y no se puede ser policía
si robas, pero yo no robo. Yo sólo me llevo cosas que debería
tener. Seguro que a sus dueños no les importa.
-No es justo… eso es racista… - el rubio lo miró
bastante contrariado porque a él tampoco le parecía
que su novio robase. Claro, que tampoco le parecía que el
chico ardilla robase y los dueños de las cosas decían
que sí… pero al chico ardilla parecía como que
las cosas le importaban mucho más que a los verdaderos dueños
–Serías un buen policía, Tanuki… Cuando
tengamos más dinero, podrás tener una oficina y ser
investigador, sin necesidad de ir a buscar trabajo a los bares.
- Sí, así me respetarían. Y tú también
estarás ahí, y pondremos nuestros nombres en la puerta.
– saltó un poco, ya emocionado. – Hoy vamos a
buscar trabajo para ganar más dinero. Gracias por creer en
mí, Sei. – lo miró, abrazándolo luego.
Sí, así me respetarían. Y tú también
estarás ahí, y pondremos nuestros nombres en la puerta.
– saltó un poco, ya emocionado. – Hoy vamos a
buscar trabajo para ganar más dinero. Gracias por creer en
mí, Sei. – lo miró, abrazándolo luego.
Sei lo abrazó bostezando de nuevo con cara de adormilado
aunque ahora se sentía emocionado con la idea de ganar dinero
suficiente para que todos se arrepintieran de no haber dejado a
Tanuki ser policía, les quitaría a todos los clientes
–Tenemos que encontrar un trabajo por el que nos paguen mucho…-
sugirió buscando el camino más rápido.
- Pero esos son difíciles de conseguir. Siempre se los dan
a gente con más experiencia o mayor. Aunque ahora que tú
estás aquí, capaz y sí lo conseguimos, porque
eres grande y te ves imponente – le explicó por si
no lo sabía, y sin soltarlo, alzando la cola tras de sí.
-Pero tú eres pequeño y … eres muy bonito…-
dijo como si eso sirviera para hacer un buen trabajo sonriendo orgulloso
–No saben que eres muy inteligente y que puedes entrar en
los sitios sin que te vean… ni te oigan, yo no puedo…Además,
yo sí tengo experiencia y antes de ir a la cárcel,
siempre escogía el caso que más me gustaba de muchos…
- explicó –y también salí en los periódicos
con todos los que cace… me comí… cacé-
decretó finalmente la palabra que veía más
heroica.
- Waaaaaah.... saliste en los periódicos! – exclamó
el mapache impresionado sin pararse a pensar por qué. –
Seguro que eres famoso y por eso te dan los casos. Así que
será fácil.
-Claro!- contestó el rubio animado trastocando la noticia
de “caníbal peligroso que ha matado a más de…”
en “grifo ha cazado a más de…” en su mente.
Se los había comido sí, pero es que así podía
cobrar menos con lo que se ahorraba en comida. Además eran
malos, merecían ser comidos…-Esta noche iremos a buscar
trabajo de nuevo! Uno que sea muy peligroso y muy difícil!
Así tendrán que pagarnos mucho.
- Sí!!!!! Y yo puedo hacerlo – dijo de pronto como
si alguien hubiese dudado, volviendo a sentarse.
-Claro! Yo sólo no puedo… me aburro cuando tengo que
investigar… y si tengo que vigilar, me quedo dormido…-
explicó, lo que por otra parte era una gran verdad, bostezando
de nuevo y cogiéndolo a horcajadas en sus piernas para acariciarle
la cola mientras escondía la cara en su cuello -¿Por
qué siempre tengo sueño si duermo mucho?
- No sé, ¿por qué eres grande y necesitas
dormir más? – sugirió el chico que por su parte,
se la pasaba hiperactivo, incluso cuando Sei dormía y lo
atrapaba.
-Seguro, porque tú duermes poco y eres pequeño…-
el rubio se echó atrás mirándolo a los ojos
impresionado por lo listo que era el mapache y le pasó la
mano por la cabeza como premiándolo –Te quiero mucho-
le dijo después como inspirado al mirarle la cara –No
te escapes mientras duermo…- le recordó después.
- No me escapo, sólo ayer que me aburría. Pero es
que duermes mucho, pero me gusta que me abraces y a mi cola –
sonrió, explicándose de más y moviendo las
orejas contento. – Yo también te quiero mucho, Sei.
Seguro que eres el mejor novio del mundo.
-Seguro!- se apuró a decir, no fuera a ser que quisiera
probar otro y lo besó acariciándole la cola con las
dos manos –Así que no te busques otro… o voy
a llorar… y me va a dar vergüenza… los grifos no
lloran.
- Si no lloran, ¿cómo vas a llorar? – le preguntó
reído, acariciándole el rostro con ambas manos una
y otra vez. – No me voy a buscar otro, nada más se
debe tener un novio. Y yo te quiero a ti, así que no importa
de todas maneras.
-No lo sé… mi madre me dijo que no lloran pero a mí
me parece que sí … aunque nunca lloré…
pero podría hacerlo…- dijo como si fuera una gran hazaña.
Se levantó con el moreno en brazos acariciando la cara contra
la suya y besándole las orejas primero una y luego la otra
mientras caminaba -¿Prefieres que te deje en el suelo?
- No, es bonito que te acaricien- anunció, como si acabase
de descubrirlo, aunque la verdad es que le gustaba mucho, pero desde
que vivía solo, casi nadie lo hacía. – Las madres
saben muchas cosas, pero a veces se equivocan. Quiero conocer a
tu mamá! Pero que no me coma.....
- No te come!- dijo escandalizado sólo de imaginarse que
tratara de comerse a su novio –Que a mi madre no me la puedo
comer… es mi madre…- anunció la obviedad –A
mí me gusta acariciarte, mi madre me acaricia… pero
vive lejos… por la montaña… y no sé si
coma mapaches… pero a ti no te comerá! Yo también
quiero ver a tu madre… - anuncio meditándolo -¿También
es pequeña? ¿Tu padre también es mapache?
- Todos son mapaches! –anunció con alegría
como si el mundo estuviese cubierto de ellos. – Toda mi familia
es mapache y viven lejos también, en un bosque. Los mapaches
somos pequeños, hay mapaches más grandes, pero no
tanto como tú. Y mi madre también me acaricia- confirmó,
para que supiera.
-Viven en el bosque! Me gustan los bosques… mi madre también
vive en el bosque… en el bosque de la montaña…-
dijo pensando en cómo recordaba el lugar… y lo cierto
es que no tenía idea del nombre, pero sabía llegar
que era lo único importante –Iremos a verlos, para
decirles que somos novios… cuando tengamos una oficina y seamos
famosos…
- Sí! Seguro se alegran. Y podemos visitar luego porque
ya sabrán, y como tendremos dinero, será fácil.
Pero mi mamá no quería que fuera detective porque
le da miedo. Pero no me pasa nada...... – argumentó,
moviendo las orejas y justificándose por si el grifo lo reñía
por preocupar a su mamá.
-Ahora ya no tendrá miedo porque verá que soy muy
grande y que te puedo proteger…- explicó el rubio mirándolo
a los ojos feliz, pensando en presentarle a su madre y conocer a
la de Tanuki –Mi madre me dijo que fuera cazador así
que se puso muy contenta cuando vio el periódico… Después
se enfadó porque me metieron en la cárcel… y
mató al juez… pero me llevaron a la cárcel igual…
Mi madre es muy buena…- dijo sonriendo orgulloso.
- Eso es porque te quiere – asintió el mapache, abrazándose
a él. – Yo te hago feliz, dile para que no me coma.-
añadió de todas maneras por si acaso.
-Le diré, le diré que te quiero mucho y que además
eres muy listo, ella comprende que me gusten los hombres…
y también que me gusten pequeños, no te come…
No come gente… sólo los mata- dijo como si eso arreglase.
- Pero que no me mate tampoco! – se alborotó moviendo
la cola, y mirándolo curioso. – Sólo tú
comes gente. ¿Tu padre no come gente?
-Mi madre mató a mi padre, sólo lo violó porque
quería un hijo grifo que fuera muy fuerte…- le recordó
lo que ya le había contado –y no sé nada de
cómo era mi padre pero no me importa porque mi madre dijo
que sólo valió para lo que valió… y eso
debe ser que no era bueno… o algo…- examinó un
poco confundido moviendo las orejas –y no te mata! Le vas
a gustar, tú le gustas a todo el mundo que eres muy bonito-
dijo abrazándolo contra él.
- Te quiero, Sei!!!!!!! – se rió, abrazándolo
de vuelta, y seguro de que el padre de Sei debió de ser malo.
– Tú eres bonito también. Me gustan los grifos
–decidió, aunque era el único que veía.
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