| Capítulo 30
The First Meeting
Kiba se bajó del avión cargando una maleta pequeña,
aunque en realidad había llevado muchísimas cosas
pero ya había encargado que se las llevaran al piso que había
alquilado. No le gustaban los hoteles y por otro lado había
decidido quedarse por un tiempo, lejos de la presión de la
gente que conocía, de su familia y … listo para afrontar
otra presión …
Suspiró cansado y molesto de tener que llevar traje, más
aún en el avión. Se ajustó la corbata de todos
modos comprobando que tenía todo el buen aspecto que podía
teniendo en cuenta el viaje.
Se dedicó a organizar las cosas en el piso hasta que todo
parecía como si llevase al menos unos días habitando
el piso y salió entonces de camino a la oficina. Había
escogido un piso cerca, ya que allí no tenía coche,
tal vez sería bueno alquilar uno. Entró en el edificio
marcando el último piso un tanto incómodo por el calor
que hacía en Japón y se aflojó un mínimo
la corbata.
-Buenos días
-Buenos días ¿Qué deseaba?- preguntó
la sufrida secretaria del rubio con un café en las manos.
-Por favor, avise al señor Matsuda de que su socio ha llegado…
-Sí, un momento…
El rubio se giró de su reflejo en la ventana al escuchar
el sonido en la puerta. – Pase..... – dijo, sin mucha
ceremonia, sonriendo al ver que esta vez sí llegaba su café.
- Con su permiso. Ya ha llegado su socio. – le avisó
la rubio dejando la taza en su escritorio, para llevarse la bandejita
de nuevo.
- ¿Ya? –Hiyaku se sorprendió, mirando la hora
y notando que claro, se le había pasado el tiempo sin que
se diera cuenta. – Espera, ¿me veo presentable, verdad?
– preguntó el rubio, pasándose una mano por
el cabello y mostrándole la chaqueta gris que se había
puesto para aparentar algo más de profesionalismo.
- Sí, señor, se ve muy bien – le respondió
la chica ya casi saliendo y pensando que no se veía muy serio
y menos con esa camiseta de grafitti por debajo, pero no iba a ser
ella quien se lo dijera.
- Gracias. Hazlo pasar y no olvides preguntarle si desea algo y
de traérselo. – le advirtió, por si acaso, como
si no llevara tiempo siendo secretaria. Pero con lo que se demoraba
con sus cosas.....
-Ya puede pasar…- la chica lo invitó a pasar a la
oficina pensando en la cruz que era tener a su jefe y que encima
el socio no se veía mucho mejor con esa cara de pocos amigos
-¿Quiere un café o algo?
-No, gracias…- el moreno la miró antes de entrar,
parecía estresada –Buenos días- dijo extendiendo
la mano hacia el rubio sin poder evitar mirar su ropa y pensar que
no era muy adecuada. Claro que no tenía mucha idea de cómo
se llevaba ese negocio, igualmente, seguía sin parecerle
adecuada... aunque le gustaba la camiseta.
- Buenos días y encantado de .... conocerlo en persona.
– lo saludó, estrechándole la mano y sonriendo,
acordándose en el último momento de tratarlo de “usted”,
aunque seguro y se le olvidaba luego. - ¿Tuvo un buen viaje?
“No… fue horrible y claustrofóbico como todos
los viajes…” meditó el moreno mirándolo
a los ojos –Encantado… el viaje fue perfecto, llegué
antes de lo esperado y me dio tiempo a organizar mis cosas, es un
alivio- lo miró pensando en para qué le contaba tanto
-¿Quiere que hablemos aquí? ¿O deberíamos
salir ya a comer? Estoy un poco desfasado con el horario.
- No... se preocupe. Me imagino que no le habrá dado tiempo
a comer, así que podemos salir. – eligió, un
tanto confundido de cómo debía comportarse y ahora
preguntándose si no hubiera sido más serio de su parte
quedarse en la oficina.
-De acuerdo…- “tengo hambre…” pensó
después esperando a que saliera para seguirlo –Podemos
hablar de ellos por el camino de todos modos… ¿Cuántas
han sido ya?
- 15 – respondió arrastrando la larga cola tras de
sí, y deseando quitarse la chaqueta ya. Bueno, aprovecharía
en el restaurante. – Más las que han renunciado, pero
no han sido muchas. Aún no se esparce el pánico.
-Pero lo hará si las cosas siguen así…- el
moreno bajó la vista a su cola siguiéndola con la
mirada y alzando la vista a sus orejas, un puma, no se había
parado a observarlo hasta ahora –No podemos permitirnos que
la prensa siga difundiendo esta clase de noticias, ni que ellas
renuncien… sólo provocaría una reacción
en cadena… - caminó hasta pararse a su lado siguiéndolo.
Lo miró de soslayo y de nuevo adelante –No sé
si se ha parado a pensar… la cruda realidad de lo que estamos
haciendo no cerrando el negocio.
- No puedo hacer eso, no puedo perderlo todo! – exclamó
dejándose llevar y bajando el rostro luego. Eso sí
que no había sido nada profesional. – Lo siento, estoy
muy estresado. Pero no es nuestra culpa. Hago lo que puedo, pero
todas parecen pensar que es algún juego. – alzó
el rostro de nuevo, meneando la cola de un lado a otro. –
Lo he mantenido tan escondido de la prensa como es posible. Sólo
se han colado algunas notas en periódicos amarillistas.....
Kiba lo miró serio, como no y sin poder evitar pensar que
perdía el control fácilmente o al menos eso parecía,
si se ponía asi con alguien que no conocía apenas…
-Sobre todo mantengamos la calma…- dijo mirándolo –Tampoco
podemos dejar que maten a las modelos por dinero… es lo que
estamos haciendo, pero lo comprendo. Hay que encontrar un modo de
arreglar las cosas sin cerrar la empresa.
- Estoy bien..... – contestó, un tanto resentido por
sus palabras. – No sé qué podemos hacer, tampoco
puedo proveer de seguridad a cada una. De todos modos, no serviría....
Y cerrar la empresa no va a hacer que paren los asesinatos. –
lo miró de medio lado, examinando su rostro serio.
-No, no vamos a hacer eso, mucho menos cuando ellas mismas se buscan
lo que les ocurre, de todos modos no irrumpen en sus casas, ellas
los dejan pasar ¿no es así? He estado mirando…
y hay un chico que parece hacerse responsable de algunos de los
asesinatos… aún así parece que es amigo de ellas…
¿Cómo se comprende eso?
- Es lo que digo, incluso les envié un memo, pero parece
que no entienden. De veras – se enderezó un poco, indignado,
moviendo la cola. – Tal vez es mi culpa, no lo sé.
Debería hacerles un examen psicológico antes de contratarlas....
–
-No… porque realmente su inteligencia no nos interesaba hasta
ahora… y su estabilidad mental… bueno, se suponía
que ellas sentían deseos de suicidarse, así que era
natural que no fuese muy buena… aunque está claro que
lo que parecen desear es encontrar marido…- dijo deteniéndose
delante de una tienda de ropa mirando un pantalón de su marca
combinado horriblemente con una camisa de otra y echó las
orejas hacia delante volviendo a caminar molesto.
- Pues.. eso es lo que siempre he pensado. Quiero decir, si realmente
quisiesen suicidarse, no habría lógica en contratarlas,
ni en firmar contratos a largo plazo. – observó cómo
movía las orejas y quedándose a mirar la vitrina por
un momento, pensando que se había visto gracioso. Echó
a caminar de nuevo alcanzándolo. – Hay un restaurante
cerca de aquí, en la próxima calle. Podemos ir allí.
-Sí, vamos…- dijo recordando de pronto que tenía
hambre -Realmente aún estoy esperando a que se suicide la
primera de ellas… para ser sinceros…- el moreno frunció
el ceño guardándose las manos en los bolsillos aunque
seguramente eso no se veía muy bien ¿no? Sacó
una por fuera por si acaso, aunque la verdad… miró
al rubio de soslayo, no le parecía que él entendiese
muy bien de lo que se veía bien y lo que se veía mal.
- Creí que no querías que murieran. – se rió
Hiyaku, acercándose y por supuesto, olvidándose completamente
de parecer serio. Ni siquiera se percataba de que había dejado
de pensar en aquello.
El moreno paró más las orejas percatándose
entonces de lo que había dicho y carraspeó un poco
–Bueno… - sonrió mirando abajo, no podía
contenerse –quiero decir… que se suponía que
eran suicidas ¿verdad?- dijo carraspeando de nuevo y enseriándose
-y no tiene sentido serlo y no morir… o… he leído
sus mensajes en los diarios y…realmente no parecen unas personas
muy deprimidas…
- No, pero nosotros vendemos la idea, no la realidad. – sonrió,
moviendo la cola, a su lado. – Es un poco extraño lógicamente,
¿no? Aquí estamos intentando que no maten a un grupo
de mujeres que supuestamente deberían estar encantadas de
morir.....
-Y que no se preocupan en absoluto por cuidar de sus propias vidas…pero
bueno… aunque desees morir tal vez deseas hacerlo como tú
decidas y en el momento que lo decidas y no cuando otro crea…
- se quedó cayado por un rato, tenía mucha hambre…
-y de la forma en que las matan… ¿crees que se trate
de alguna raza peligrosa?
- Creo que sí, pero es un tanto inconsistente. Algunas de
las chicas parecen haber sido atacadas con garras y colmillos. Pero
otras..... mueren a base de armas o golpes. No sé, tal vez
sea un asesino temperamental. – razonó, mirándose
las garras y señalando delante de pronto. – Allí
está el restaurante. Después de usted.... –
sugirió, súbitamente recordando sus modales.
“Como tú…” pensó el moreno pasando
al interior y esperando a que les dieran una mesa sin poder echar
la vista atrás y ver las garras del chico puma. Se sentó
pidiendo carne, desde luego y miró al rubio ahora que no
era tan descarado hacerlo –Un felino…- puntualizó
mirándolo -¿o no? Ninguna otra raza posee unas garras
que puedan causar los daños de los que hablan…
- Sí, un felino, probablemente – asintió el
rubio, con cara de orgullo, aunque más bien era porque le
avergonzaba aquello. Y más cuando lo miraba tan serio, de
nuevo. Se quitó la chaqueta, ya molesto con ella, dejándola
en el respaldar.
Kiba se quedó mirándolo atento a su cara de orgullo.
Si no fuera por lo histérico que se había puesto al
hablar de cerrar la empresa habría dudado de él. Le
cogió la mano doblándole los dedos y observando las
garras y se la soltó un tanto expuesto –Lo siento…
sentía curiosidad…- reconoció mirando a un lado
y volviendo la vista hacia él. Eso sí que no había
estado muy correcto –Si la policía fuera como tiempo
atrás… no estaría sucediendo esto…- dijo
un poco por cambiar el tema.
- No, o a lo mejor sí – lo miró, mirándose
la mano confundido y escondiendo las garras por si acaso lo incomodaba.
– No resolvían todos los casos tampoco. ¿Por
qué te interesa tanto esta compañía? –
preguntó de pronto curioso aunque aquella pregunta funcionaba
en su contra.
-Ha estado dando un buen resultado hasta ahora…- dijo pensando
que los motivos no era muy correcto comentarlos –aunque en
un principio me atrajo la idea de que se tratase de suicidas…-
contradijo a su mente dejando salir aquello –no sé
por qué…- comentó luego atenuando un poco y
viendo aliviado que traían la comida satisfecho de haberse
sentado encima de su cola para prevenir. En otro momento se habría
contenido fácilmente, pero tenía un hambre terrible
-¿Y a ti? ¿Por qué se te ocurrió algo
así?... Te tuteo… porque veo que te cuesta mucho esfuerzo
hablarme de usted…- sonrió levemente aunque en realidad
le daba la risa, pero la contuvo, tampoco quería que pensase
que le llamaba la atención.
- Cierto, es que....... no suelo tratar a los demás así.
Eso no quiere decir que no pueda ser serio- advirtió, para
que no lo fuera a tomar a broma luego, observando su plato de carne,
también complacido, y contestando luego. – Fue por
algo que alguien me dijo hace tiempo. Yo sólo tomé
la realidad y la transformé en una fantasía, porque....
eso es lo que quieren los clientes. Finalmente es un juego: Ellas
se sienten especiales y a los clientes los atrae el sentir cierto
tipo de poder, sentirse necesitados..... un poco de peligro, tal
vez haya algo de eso también. – sonrió un poco.
Lo cierto es que la realidad de su antiguo barrio era mucho más
depresiva que eso, pero no tenía importancia ahora. –
No es mi sueño ideal, pero es lo que vende.
Lo miró a los ojos pensando que “eso no quiere decir
que no pueda ser serio”… le había resultado una
aseveración un poco infantil y le parecía extraño
para alguien que se dedicaba a un negocio así. No dudaba
que pudiera ser serio, lo cierto es que ya le parecía una
persona seria, le tratase de usted o no… -Cierto, es lo que
vende- dijo para ganar tiempo percatándose de que se había
pasado siglos sumido en sus pensamientos –No creo que te haga
sentir muy especial querer morirte… pero está claro
que ellas sí se sienten así, deben tener unas vidas
muy vacías en realidad… la mayoría parecen bastante
desesperadas por encontrar compañía…o sexo simplemente…
- Eso es a lo que me refiero. No quieren morir realmente, quieren
ser rescatadas, ¿entiendes? Es el rol de la damisela en desgracia.
Claro, que también es precisamente por eso que se lo hacen
tan fácil al asesino. – suspiró, cortando su
carne. La verdad es que las mismas bases del negocio se estaban
volviendo en su contra. Pero claro, jamás había esperado
que los seleccionase un asesino. - ¿No tienes hambre? –
preguntó al ver que el moreno se quedaba como sumido en sus
pensamientos.
-Sí…- dijo de pronto como cayendo en la cuenta de
que no estaba comiendo con tanto meditar. Se dedicó a la
carne por un rato aunque sin poder evitar seguir divagando. Parecía
que entendía a las personas bastante bien, claro que si hasta
ahora el negocio iba tan bien había sido gracias a él.
Él elegía a las modelos y … básicamente
el rubio lo hacía todo, él solo aportaba la parte
financiera –A mí nunca se me hubiera ocurrido …-
dejó escapar de pronto como si el rubio hubiera estado escuchando
todos sus pensamientos –hacer un negocio con esa idea- aclaró
después mirándolo –pero está claro que
solo se detendrán las muertes si se le paran los pies al
asesino.
- Sí..... no... es natural – contestó confundido,
porque lo cierto es que se había quedado pensando él
mismo y lo había sorprendido con su comentario. Pero era
comprensible, había leído sobre él y sabía
que no era alguien que se hubiese criado en ese tipo de ambiente,
por supuesto que no pensaría en algo así. –
Pero no sé cómo lo haremos, a no ser que pongamos
un señuelo.... – sugirió, no muy seguro.
-Aún y con un señuelo… ¿Qué haríamos?
No veo cómo conseguiríamos atrapar al asesino, tal
vez deberíamos contratar los servicios de la policía…
no podemos simplemente ir nosotros… no sabemos contra quien
estamos enfrentándonos… No siento miedo en absoluto
la verdad… pero tal vez no se trate de una sola persona, podría
ser un grupo… haciendo alguna clase de juego macabro…-
lo miró a los ojos observando el color dorado “yo debería
tenerlos dorado oscuro” meditó contrariado aunque el
color de sus ojos sólo le hubiese sido un problema para ser
un ejemplo de belleza de su raza. Desvió la vista observando
sus colmillos, sin duda un gran felino debía ser muy peligroso…
por no hablar de rápido y ágil, tal vez sí
debería temer al asesino, pero seguía sin sentirlo
–Tal vez si el propio cebo fuera capaz de atraparlo, o al
menos escaparse de él. Pero dudo que haya alguna de ellas
que cumpla esos requisitos…
- No, no pensaba en ellas, si no en alguien de afuera, alguien
contratado con ese único propósito..... – alzó
el rostro, dejando de comer por un momento, notando que lo observaba
y poniéndose algo nervioso, enderezándose por si acaso
era eso. – Tal vez tienes razón y debamos contratar
a la policía, pero no sé..... no me fío del
todo.
-No… normalmente la policía lo que hace es sangrarte
el dinero y alargar la investigación al menos unos dos meses…
pero tratándose este caso de asesinatos en serie, incluso
podrían alargarla más… y no podríamos
estar seguros de que encontrasen al culpable… Tengo entendido
que algunos cazadores sólo te cobran una vez atrapado al
asesino… pero no sé mucho de esas cosas… - lo
miró echándose hacia atrás también.
- Pero creo que es una mejor idea. – parpadeó, moviendo
la cola suavemente pensativo. – Jamás he contratado
un cazador, pero he escuchado de algunos lugares donde podríamos
encontrarlos. Ya que no les pagas hasta que el trabajo esté
hecho, no pueden aprovecharse. Sus métodos no suelen ser
los más legales pero acabarían con la situación.
Y a menos que alguien contrate a otro cazador por eso, cosa que
veo muy poco probable, no tendríamos problemas.
-No sé… no parece muy correcto … pero imagino
que no tenemos muchas mas opciones… - suspiró mirando
el plato vacío y bebió un poco de agua pensativo,
tratando de imaginar cómo seria un lugar de esos o incluso
cómo serían los cazadores. Se los imaginaba como lo
que había visto en la televisión, la verdad no parecía
muy recomendable…
- Bueno, no siempre se puede hacer lo correcto, y tampoco está
tan mal. Puedes..... ponerles algunas reglas si te parece mejor,
siempre y cuando no interfiera con la resolución final, no
importa. – lo miró, como preguntándose en qué
mundo vivía, y sonriendo al recordar con quien estaba hablando.
– Tampoco hay garantías de que la policía lo
haría todo por la vía legal. Después de todo,
¿quién supervisaría eso?
-Sí, supongo que tampoco es tan terrible… no sé
qué reglas habría de ponerles, así que lo dejo
en tus manos si lo crees necesario- lo miró a los ojos ahora
más bien pensando en otra cosa –Me quedaré por
un tiempo de todos modos… no tengo prisa por volver…-
comentó lo que más bien le hubiera gustado limitarse
a pensar -¿Y esos lugares?¿Qué clase de sitios
son?- preguntó mirándolo y bajando la vista a su sonrisa
suponiendo que debía verse bastante ignorante en el tema.
- Bares, lugares de apuestas, sitios así. No tienen muy
buena reputación, pero no son negocios que se hagan a la
luz pública. Tal vez te gustaría venir conmigo, así
puedes aclarar tus dudas o si tienes alguna idea...... – lo
miró, esperando que aceptase. Luego no quería que
le echara la culpa si algo salía mal. Además, le empezaba
a dar curiosidad por conocerlo mejor.
- Ya… nunca he ido a un lugar de ese tipo… claro…-
meditó después pensando en alto. Ese tipo de lugares
no era apropiado para alguien de su nombre, sin embargo sentía
una gran curiosidad por todo aquello -Me gustaría acompañarte…
siento curiosidad ¿Cuándo piensas ir?
- ¿Qué tal esta noche? A menos que esté muy
cansado de tu viaje..... – propuso, sonriendo el rubio.
-No, me encuentro bien, dormiré una siesta por la tarde…
no suelo conciliar muy bien el sueño por las noches…
y he dormido mucho en el avión también…-confesó.
De hecho, solía dormir un poco a cada rato pero tenía
dificultades para dormir seguido -¿A qué hora y dónde
quedaríamos?- lo miró a los ojos intrigado –He
alquilado un piso… - buscó el anuncio que aún
guardaba, mostrándole el nombre de la calle –Aquí…
creo que aun me costará un poco orientarme… si pudieras
venir a buscarme, te lo agradecería.
- Allí estaré, sé donde queda – respondió
mirando el papel y alzando la mirada luego a sus ojos examinándolos.
– Pasaré por ti a las 22:00 entonces.
-De acuerdo…- dijo manteniendo la mirada y pagando la cuenta
de ambos, le parecía lo más correcto –Entonces
no te distraigo más, estoy seguro de que estás muy
enredado…- dijo ya levantándose –Ha sido un placer.
- No, el placer ha sido mío – se levantó de
igual manera, por poco olvidándose de recoger su chaqueta
y un tanto apenado de que hubiera pagado ambas cuentas, pero tampoco
se iba a quejar. - ¿Sabes llegar desde aquí, o necesitas
que te acompañe?
-Me he estado fijando en el camino cuando veníamos y por
suerte creo que además, el edificio se ve desde aquí…-
dijo entrecerrando los ojos y mirando afuera por la cristalera –Sí…
no me perderé, pero gracias de todos modos- le sonrió
tendiéndole la mano para estrechársela antes de irse
–Supongo que no tengo que llevar traje… digo…
que no debo…- se corrigió por haber dejado escapar
su “amor” por ese tipo de prenda. Claro, que era diseñador
de ropa moderna… no le gustaba llevar esa clase de ropa. Tampoco
era un pecado.
- No, no deberías...... – le sonrió pensando
en que si iba de traje tampoco era la gran cosa. Sólo se
vería extraño, y alguno podía intentar aprovecharse,
pero para eso estaba él allí. Igual, no se le veía
muy cómodo, y tenía deseos de verlo en ropa casual.
– Nos veremos esta noche, entonces.
-Nos vemos…- contestó de vuelta caminando hacia la
salida del local y sonriéndole antes de salir por compromiso
y porque le había agradado. Claro, que además se sentía
un poco más relajado al ver que no era ningún hombre
serio o algo así, sin parar a percatarse que así era
él.
|