.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 26

Strictly Business

El moreno se pasó la mano por el cabello corto y gris azulado dibujando sobre la hoja extendida ante él y pasando un rotulador rojo sobre los trazos para determinar el color de la tela. Movió una oreja indeciso y se echó atrás en el sillón de cuero cruzando los brazos pensativo.

-Señor… ¿se puede?- preguntó uno de los chicos en el marco de la puerta que estaba entreabierta.

-Sí… pase…- el moreno lo miró a los ojos enderezándose inmediatamente y volviendo al trabajo. No es que diera muy buena impresión que sus trabajadores lo vieran a él mismo recostado sin hacer nada. Pero estaba pensando, se sentía ahogado casi.

-Sólo venía a dejar esto…- dijo apoyando la carpeta con los bocetos sobre la mesa –Me disculpa…

-Claro…- el moreno lo miró un momento –Por favor… cierre la puerta, voy a hacer una llamada.

-Sí señor…- vio como el moreno dejaba salir la respiración como cansado.

Kiba revisó la agenda buscando el teléfono de su socio y marcando el mismo esperando mientras daba línea.

-Dígame, despacho del señor Matsuda…- dijo la chica en tono mecánico al otro lado.

-Buenos días, ¿podría pasarme con el señor Matsuda?- se pasó la mano por la corbata alisándola incomodo por hablar telefónicamente.

-¿De parte de quien por favor?- preguntó la chica temerosa de volver al despacho con el enfado que tenía encima el rubio en aquellos momentos.
-El señor Kyouji…

-Un momento… disculpe…

Hiyaku alzó el rostro, al escuchar que llamaban a la puerta, con cara de contrariedad. Se la había pasado intentando conseguir un reemplazo para la chica que había renunciado y por fin lo había logrado, pero es que con tan poco tiempo de aviso.... – ¿Sí? – preguntó de una manera nada formal.

- Disculpe, tiene una llamada de su socio, el señor Kyouji.... – le avisó la chica apenas asomándose tras la puerta, por si acaso.

- ¿Ahora? ¿Justo ahora...? – preguntó agobiado el chico, como si su secretaria le fuera a jugar una broma o algo así. De veras se había levantado con mal pie. – Este día...... pásamelo entonces. – observó cómo la chica salía, deteniéndola en el último momento sólo porque acababa de recordarse. – Oye, ¿recuerdas el café que te pedí hace como un siglo? No sería mala idea si me lo pudieras traer antes de que se acabe el mundo, por favor.....? – sonrió un poco, con toda la cara de que se hubiera quejado más si no tuviera una llamada en espera, y se giró para tomar el auricular.

- Sí, señor, enseguida. – asintió la secretaria, pensando en que realmente no debía pedirle café cuando hablaba por teléfono.

Hiyaku esperó unos segundos, antes de escuchar el tono de descolgado, intentando sonar lo más tranquilo y sereno que podía. - ¿Buenas? ¿Kyouji-san?

-Buenos días…- el moreno sintió la tensión en el rubio por el tono de voz y se levantó mirando hacia la ventana. Como siempre no sabía que decir… si estuviera en persona sería más fácil –Partiré a Japón lo antes posible, hay que resolver la situación.

- ¿Qué......?¿Qué? – el chico se quedó confundido por la manera tan abrupta de decir aquello. Lo ponía nervioso, siempre tan serio. – No hay necesidad de eso, si todo está bien.... No pasa nada. – intentó tranquilizarlo.

El moreno se quedó parado pensando que no comprendía el problema en que fuera ni por qué tanta alteración después de todo –Iré- sentenció pasándose la mano por la cabeza y aplastándose una oreja mientras se peinaba -La situación es muy grave, no sólo nos quedaremos sin modelos, ninguna modelo más querrá trabajar con nosotros… No me parece que eso sea que las cosas van bien…

- Bien, bien...... si lo pones así..... – accedió, moviendo la cola de un lado a otro de nuevo. No sabía por qué se sentía como si estuviera hablando con un profesor. – Pero creo que estoy manejando las cosas bastante bien.

Kiba miró abajo a la mesa. No veía de qué otra manera podía exponer la situación, simplemente era esa… no había vuelta de hoja –Sí, las está manejando bien, no he dicho lo contrario, me alegra que no haya salido nada al respecto en la prensa… es un alivio, la verdad…- meditó moviendo una oreja y pensando que eso no había sido necesario decirlo –Pienso que entre los dos se solucionará antes, mañana mismo estaré allí… y hablaremos de esto más tranquilamente… debería tranquilizarse…- se acordó de decirle.

- Estoy tranquilo.... Ya te dije que todo está bajo control – afirmó, exagerando más que un poco, claro. – Bueno, estaré esperando. ¿Necesitas que envíe a alguien a recogerte al aeropuerto?

El moreno inclinó un poco la cabeza sin comprender muy bien ¿debía tutearlo o hablarle de usted? De cualquier manera le parecía una persona muy nerviosa, no podía decir que las cosas iban bien porque se notaba que estaba alterado –Llegaré… a las ocho de la mañana… aproximadamente. Yo mismo iré después al despacho.

- Claro, aquí estaré. – se rascó la nuca, moviendo las orejas, un poco nervioso. Claro que iba a estar allí, ¿en donde más iba a estar? Eso era obvio.

-Bien…- el moreno movió la cola nervioso, también odiaba colgar el teléfono –Nos vemos entonces, un placer hablar con usted- se despidió esperando unos segundos antes de colgar. Realmente no le gustaba nada hablar por teléfono, ahora se sentía extraño.

Hiyaku colgó el teléfono, respirando más tranquilo y preguntándose para qué se ponía así. Seguramente era por el “usted”, lo hacía sentir viejo. O tal vez era tanta seriedad, sentía que venían a reprobarle un proyecto estudiantil. No tenía idea la verdad, lo cierto es que lo ponía nervioso. Aunque seguramente llevaba nervioso desde que habían comenzado los asesinatos. Esto sólo era una cosa más. Dejó caer la cabeza en el escritorio, sobre los brazos, estirando una mano como intentando agarrar algo que no estaba allí, quejándose. – Mi café........


 
 

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